Lun. 06 Diciembre 2021 Actualizado 11:18 am

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Manifestantes pro-Trump y anti-Trump discuten frente a la junta central de conteo en el TCF Center en Detroit, Michigan, el 5 de noviembre de 2020 (Foto: David Goldman / AP Photo)

40 años de neoliberalismo originaron la actual crisis en EEUU

Durante el periodo de campaña electoral en Estados Unidos fue frecuente oír en los medios que el país se había polarizado más que en otros eventos políticos, atribuyendo el fenómeno a la forma de actuar del presidente Donald Trump. 

Si el análisis se tratara sobre examinar y comparar los discursos empleados por el candidato republicano y por el demócrata, sería correcto señalar que Trump ha estado más inclinado a la confrontación. En los últimos meses, por ejemplo, consolidó la imagen del bando contrario como un enemigo de la "extrema izquierda" que se transformó en un "nuevo fascismo". De este modo dio la vuelta a la presión que estaba enfrentado por las protestas callejeras, desde el asesinato de George Floyd.

Del mismo modo, los medios de comunicación lo han cuestionado por su posición antiinmigración y las decisiones que tomó en su gobierno con relación al tema. Medidas políticas que la administración asumió desde el principio para presentarlas como acciones consecuentes con su pregona de "America First", y que curiosamente, cuatro años más tarde, no perjudicaron la imagen del mandatario con la población latina residente en Estados Unidos, como lo hacen ver las encuestas.

Pero centrarse en las cuestiones de estilo no permite dar con una descripción más precisa de lo que está ocurriendo en el país, las fracturas y sus verdaderas causas. Como muestra se puede hablar del mismo caso de los inmigrantes: aunque Joe Biden tiene un discurso "conciliatorio" al respecto, resulta que él es responsable directo del ingreso masivo de inmigrantes latinos, sobre todo en países centroamericanos, al imponer acuerdos neoliberales con los gobiernos que deterioran las condiciones de las poblaciones en esos territorios.

La pandemia de Covid-19 es otro ejemplo de cómo sucesos coyunturales están siendo utilizados para distraer sobre los orígenes de la situación económica, social y política, en este caso de los que viven en el país del Norte. Ocultarlos es indispensable si se quiere continuar con la credibilidad del capitalismo como sistema de ideas.

En este sentido, Laurie Macfarlane en Open Democracy reúne una serie de estadísticas para fundamentar el argumento de que la crisis que atraviesa la sociedad estadounidense "es anterior a la pandemia" o a cualquier otra acusación superficial. Veamos esos indicadores.

1. "Cómo ganó el 1% la guerra de clases de Estados Unidos"

En 1980, cuando el modelo del neoliberalismo se erigía de manera optimista a nivel global, la distribución inequitativa de la riqueza entre estadounidenses se ubicaba así: el 1% más rico era dueño del 10% de los ingresos nacionales, mientras que el 50% de las personas más pobres tenían acceso al 20%.

Casi cuarenta años más tarde de prácticas de “libertades individuales”, la brecha se extendió: en 2016 el 1% había incrementado sus ganancias al 20% de las riquezas de EEUU y la mitad más pobre del país solo percibía el 13%.

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Participación del ingreso nacional del acaudalado 1% frente al 50% más pobre en la economía de los Estados Unidos (Foto: Open Democracy)

"Aunque la retórica de la ‘guerra de clases’ nunca ha sido popular en Washington, la realidad es que los legisladores han estado librando una guerra de clases durante décadas en nombre de los ricos contra todos los demás", refiere Macfarlane, explicando que el trabajo gubernamental tanto de demócratas como de republicanos ha favorecido a las élites transnacionales.

La tendencia no parece que vaya a corregirse en el futuro, sino acelerarse. ¿Qué pasará cuando el 1% tome el 30% o el 40% o más? Son las condiciones a las que podría enfrentarse el país.

2. "Los trabajadores no se han beneficiado del aumento de la productividad"

El impulso del modelo fordista en la economía nacional estadounidense a principios del siglo XX, bajo la idea de que cada trabajador produciendo en las fábricas también es un potencial consumidor que contribuye a que los ricos puedan amasar fortunas, animó al aumento de las compensaciones salariales.

La energía que emanaba de los combustibles fósiles y el abaratamiento de los costes de inversión con la implementación de la producción en cadena, fueron elementos que permitieron darle al obrero un corto e ilusorio tiempo de mejorías en su capacidad adquisitiva, que derivó en una cultura consumista enfermiza.

El buen salario de los estadounidenses se detuvo en cuestión de décadas. En los 70 la estructura fordista fue desmantelada para dar paso a medidas de desregularización, privatizaciones y menos gasto social. Macfarlane lo muestra con cifras: "Entre 1979 y 2018, la productividad aumentó en un 70%, mientras que el salario por hora de los trabajadores típicos se estancó esencialmente, aumentando solo un 12% tras el ajuste por la inflación".

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Crecimiento acumulado de la productividad y la remuneración horaria (%), 1948-2018 (Foto: Open Democracy)

Actualmente el norteamericano promedio, aunque emplea la misma cantidad de horas de trabajo que antes, o más, está lejos de emular el estatus de abundancia de años anteriores y más cerca de la lucha por la sobrevivencia.

3. "La riqueza de los multimillonarios se ha disparado"

Del otro lado de la moneda, la realidad es distinta. La miseria económica generalizada de la nación contrasta con el crecimiento extravagante de las fortunas de los multimillonarios, que cada año toman las portadas en los medios de comunicación.

Dice Macfarlane que en 30 años, de 1990 a 2020, los multimillonarios percibieron un aumento de su patrimonio neto en 1.130%. En cambio, el promedio del patrimonio neto de las familias estadounidenses creció un 5%.

También aporta otro dato sobre la evolución de los ricos en EEUU: "En 1990, había 66 multimillonarios estadounidenses que tenían una riqueza total de 240 mil millones de dólares (en valor de divisa de 2020). Hoy en día, (el país) tiene 614 multimillonarios con una riqueza total de casi 3 billones de dólares".

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Riqueza total de los multimillonarios estadounidenses, ajustada a dólares estadounidenses de 2020 (billones) (Foto: Open Democracy)

Este crecimiento absurdo quizá ha tenido mayor resonancia en 2020, por el contexto de pandemia de Covid-19, que ha sido aprovechado para eliminar millones de puestos de empleos en aras de apuntar a la automatización de muchos de los procesos de producción.

No es casual que los tres multimillonarios que han tenido los mejores números este año, Jeff Bezos, Bill Gates y Warren Buffett, están justamente vinculados a la industria de tecnología, aquella que promueve la "modernización" o cuarta revolución industrial.

No hay Estado que levante la voz por los derechos de la población trabajadora en la transición. La población estadounidense ha sido abandonada.

4. "Millones de estadounidenses tienen riqueza nula o negativa"

Cada vez es menos probable que aspirantes a ricos puedan entrar al reducido grupo del 1% o a los escalones económicos que le siguen. En ese sentido, el "sueño americano" desapareció, ser ciudadano estadounidense no es garantía de nada.

Entre 1963 y 2016, explica Macfarlane, las familias ubicadas por debajo de la media en la distribución de la riqueza, "pasaron de no tener patrimonio en promedio a tener una deuda de alrededor de 1 mil dólares". En contraste, las familias que en la década de los 60 habían duplicado su fortuna (el 10% de la población estadounidense), en 2016 la vieron quintuplicarse.

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Distribución de la riqueza familiar promedio por percentil, ajustada a dólares de 2016 (Foto: Open Democracy)

Las riquezas del 1% se multiplicaron por siete.

5. "Las disparidades de riqueza racial se han agrandado"

Algo que ha intentado visibilizar las protestas sociales en el territorio estadounidense es que dentro de las inequidades económicas existen disparidades raciales.

Según las estadísticas reflejadas por Macfarlane, en 2016 la riqueza promedio de las familias blancas era "siete veces mayor que la riqueza de la familia negra y cinco veces mayor que la riqueza de la familia hispana en promedio".

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Riqueza familiar promedio por raza / etnia en dólares estadounidenses, 1963-2016 (Foto: Open Democracy)

Sin embargo, esta diferenciación muy de moda con la agenda de Black Lives Matter, fragmenta los agravios que ha tenido el auge del neoliberalismo. 

Veámoslo del siguiente modo: al promediar la riqueza según la raza, blancos con ingresos muy altos pueden hacer que el promedio de ese grupo sea mayor que el de otras razas, aun cuando en él puedan existir muchas más personas que estén por debajo de los ingresos medios. 

La familia blanca económicamente golpeada tiene más en común con los afroamericanos e hispanos pobres que con los ricos con los que se les agrupa por su origen racial.

6. La falta de atención sanitaria universal cuesta vidas y medios de subsistencia

Por último, Macfarlane resalta la crisis sanitaria de Estados Unidos, que gracias a la irrupción de la pandemia ha quedado en evidencia ante el mundo. Un día después de las elecciones presidenciales, el país registró más de 100 mil casos nuevos de contagios en un solo día. Hasta los momentos, más de 234 mil personas han fallecido por la enfermedad.

A diferencia de países con economías emergentes y Estados fuertes que han dado la talla en esta circunstancia global, como China y Rusia, donde hay garantía de servicios de salud pública, en Estados Unidos predomina el sector privado sobre el público, por lo que la gran mayoría de los ciudadanos solo pueden obtener atención médica a través de seguros privados o pagándolos del propio bolsillo.

"45 mil estadounidenses mueren cada año como resultado de no tener ninguna cobertura de seguro médico", indica Macfarlane citando un estudio publicado por el American Journal of Public Health en 2009.

Datos más recientes retratan el drama de la salud en el país: desde marzo (mes en que se globalizaron los contagios del nuevo coronavirus) 12 millones de personas ya no tienen acceso a los seguros de salud, debido a la pérdida de trabajos donde se incluían coberturas médicas a empleados y familiares.

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Proporción de quiebras personales que incluyen las siguientes causas (%) (Foto: Open Democracy)

La exacerbada mercantilización de la salud no solo pone en riesgo las vidas de los ciudadanos, como se señala, sino que genera deudas que ponen en riesgo a sus medios de subsistencia. El 66.5% de todas las bancarrotas que ocurren en EEUU están vinculadas a problemas médicos, tanto por "el alto costo de la atención médica o por el tiempo sin trabajar. Se estima que 530 mil familias se declaran en quiebra cada año debido a problemas médicos y facturas".

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