Dom. 24 Octubre 2021 Actualizado 8:13 am

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Un trabajador de PDVSA ondea una bandera iraní mientras el petrolero de bandera iraní Fortune atraca en la refinería El Palito en Puerto Cabello, estado Carabobo, Venezuela, el 25 de mayo de 2020 (Foto: AFP)

Venezuela e Irán: alianzas bajo asedio

En 2009, el presidente Hugo Chávez anunciaba que vendería 20 mil barriles diarios de gasolina a Irán, como muestra de apoyo al país aliado por los constantes ataques y asedio de la élite política estadounidense.

Casi diez años después, Irán enviaba a Venezuela varios tanqueros petroleros cargados de aditivos químicos y gasolina, en sintonía con los esquemas de cooperación bilaterales entre ambas naciones.

Hace días, las naciones en cuestión ampliaron sus líneas de cooperación, suscribiendo un acuerdo para intercambiar petróleo, es decir, Venezuela ofrece su petróleo pesado por el condensado iraní, empleado para mejorar la calidad del crudo. Así, la primicia la dio la agencia de noticias Reuters, indicando que los primeros cargamentos deben entregarse esta semana.

Otros medios fuera del circuito mainstream como The Cradle también dieron parte informativo del acuerdo.

Estas naciones inician otro capítulo de resistencia y desafío a las medidas coercitivas unilaterales impuestas por la administración estadounidense, pues la búsqueda e implementación de alternativas para contener los impactos en la industria petrolera y elevar la producción de petróleo están sobre la mesa.

Líneas del acuerdo Venezuela-Irán

Con la reciente llegada del nuevo presidente iraní, Ebrahim Raisi, la estrategia en política exterior se ha dinamizado mucho más. Este acuerdo de intercambio es una oportunidad para Irán porque aumenta sus ingresos petroleros y resolvería las dificultades de almacenamiento de condensado. El país persa produce actualmente más de 550 mil barriles de gas condensado a diario, exportando una parte a destinos extranjeros y otra parte se utiliza como materia prima para refinerías nacionales.

El convenio se traduce en que es la segunda cooperación petrolera entre Irán y Venezuela en el punto álgido de las "sanciones" estadounidenses en estos últimos años. La expansión de esta cooperación, además de los beneficios económicos para las partes, también envía un mensaje importante a los países de todo el mundo de que las medidas coercitivas de Estados Unidos se desconocen y están al margen del Derecho Internacional.

Cabe destacar que, hasta ahora, la noticia del acuerdo de canje no se ha hecho mención de los beneficios en específico para Venezuela, más allá del hecho de que Caracas puede usar el condensado de gas recibido de Irán para mejorar la calidad del petróleo crudo como el betún, que ya se muestra como una gran ventaja.

Según Reuters, el contrato de canje de petróleo pesado venezolano y el condensado de gas iraní se implementará en la primera fase en seis meses y, por supuesto, es posible extenderlo. Las estadísticas publicadas por las empresas de navegación de petroleros, como Tanker Trackers ha identificado el primero de los buques involucrados en el intercambio, el VLCC Felicity de bandera iraní, en el complejo de la terminal petrolera de Jose (estado Anzoátegui) en Venezuela.

Entonces, según esta información se muestra que ya se inició la descarga de un envío de 2,1 millones de barriles de gas condensado suministrado por la Compañía Nacional de Petróleo de Irán (CNPI) a Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA); y que el segundo envío de 2,1 millones de barriles de condensado de gas, bajo el mismo acuerdo de intercambio, llegue a aguas venezolanas en las próximas semanas.

No está claro cuál escenario están considerando los dos países para aprovechar este acuerdo, porque tanto Venezuela como Irán intentan publicar la menor información en los medios de comunicación debido al contexto de asedio estadounidense. Pero sean cuales sean estos escenarios, se definen en una interacción de beneficio mutuo entre ambos países.

En la actualidad, Irán y Venezuela producen condensado de gas pesado y petróleo pesado, respectivamente; ambos productos son difíciles de comercializar y vender incluso sin "sanciones", no obstante con la imposición de las mismas, la exportación de estos productos por parte de los dos países se ha vuelto prácticamente imposible. Como resultado, el contrato suscrito por estos países logra mantener y mezclar estos dos productos para facilitar la comercialización y la exportación.

Es decir, al mezclar el crudo pesado de Venezuela y el condensado de gas iraní, es probable que se obtenga una mezcla que se puede utilizar en refinerías de todo el mundo y, por supuesto, se podrá utilizar la nueva combinación creada en las refinerías nacionales de los ambos países.

Es menester indicar que solo hay 26 refinerías de condensado en el mundo, lo que indica una baja diversidad de clientes en el mercado global para este producto, además este mercado se ha expandido por el consumo de gas natural en todo el mundo en los últimos años.

En respuesta, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos dijo en un correo electrónico para Reuters que el acuerdo podría violar las "sanciones" de Estados Unidos por parte de ambos países: "transacción con CNPI por parte de una persona no estadounidense generalmente está sujeta a sanciones secundarias".

Los programas sancionatorios de Estados Unidos no solo prohíben la cooperación comercial estadounidense con las industrias petroleras iraníes y venezolanas, sino que también tienen como objetivo "sanciones secundarias" a cualquier individuo o compañía no estadounidense que comercie con cualquiera de sus compañías petroleras.

A principios del mes de septiembre el canciller venezolano Félix Plasencia explicaba que se puede coordinar una agenda de trabajo común con Irán en función de los encuentros multilaterales venideros como la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL).

A todas luces, se extiende la cooperación entre los países "sancionados" por Estados Unidos. Ampliar la cooperación de Irán con los otros países sancionados por Estados Unidos con una planificación multilateral a gran escala puede llevar a la realización de la idea de formar un grupo de países en contra de las medidas coercitivas unilaterales y dar próximos pasos coordinados en esta dirección.

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