Cuando la oposición ascendió como mayoría al parlamento, a mediados de la década pasada, se produjeron cambios en la ecuación política venezolana que estremecieron la realidad nacional. El 6 de enero de 2015 la Mesa de Unidad Democrática (MUD) obtuvo el triunfo más significativo de la oposición en 17 años: ganaron 112 de los 167 diputados de la Asamblea Nacional.
El poder legislativo se volvió un factor beligerante que empezó a actuar fuera de los marcos constitucionales, lo que devino en una crisis institucional. Lanzaron una agenda antipolítica con miras a provocar una crisis en el Estado con consecuencias catastróficas para la economía.
La llegada del antichavismo a la AN coincidió con el desabastecimiento. Recordemos que en ese entonces algunos de los sectores empresariales y agentes económicos de mayor poder en Venezuela se embarcaron en la misma ruta destituyente orquestada desde el poder legislativo. Desde allí se proyectó que no se trataba de una guerra económica, como era evidente, sino de "ineficiencia y corrupción" por parte del gobierno.
Los crímenes contra la economía nacional se blanquearon desde la AN, instancia desde donde se empezaron a gestionar sanciones contra el país. La agenda se radicalizó cuando Julio Borges asumió la presidencia del parlamento en 2017, el gran promotor del bloqueo. Lo que vino después fueron escenarios de violencia extrema, asfixia económica, financiera y comercial, un Estado acosado por diversos flancos.
El parlamento fue parte de un boicot institucional para profundizar el sabotaje económico y generar descontento, agitación y desbordamiento con el fin de proyectar la idea de “Estado fallido” y justificar el asalto a Miraflores.
LA ESCALADA DE LAS AGRESIONES FINANCIERAS
A principios de 2017, diputados antichavistas pidieron a un conjunto de bancos de inversión que no apoyaran un proceso de monetización. La MUD, en calidad de mayoría parlamentaria, envió cartas a bancos como Citigroup, Goldman Sachs Group y Bank of America para evitar que cualquier posibilidad de ingreso extraordinario en divisas se concretara.
La carta fue firmada por Julio Borges y en ella queda expresado que "el Ejecutivo Nacional va a intentar a través del Banco Central de Venezuela el canje del oro disponible en nuestras reservas por dólares, para mantenerse en el poder inconstitucionalmente".
Borges ofreció una entrevista a la cadena de noticias alemana Deutsche Welle donde dijo: "la entidad que actualmente le ofrece dinero a Maduro por la reserva nacional de oro es el Deutsche Bank", por lo que el interés de la oposición es "comunicarle a la opinión pública, al Parlamento y al Gobierno de Alemania que si ese banco sella ese trato estará financiando a una dictadura y a una élite política corrupta".
Este tipo de acciones de la AN electa en 2015 engrosan el expediente de tretas que los actores políticos antichavistas en el parlamento consumaron para intentar, desde esa instancia, paralizar la recuperación de la economía venezolana.
La apuesta al colapso económico
Era inédito que un poder público nacional actuara de manera abierta en acciones que intentaran ahuyentar deliberadamente las inversiones y se efectuara un intento de paralización de nuevos ingresos en divisas para el país.
La oposición venezolana ha construido su capital político por medio del sabotaje económico y apostando al colapso nacional para arrastrar las grandes mayorías del país. Ahuyentar inversionistas fue un acto de sabotaje deliberado que favorecía los intereses de actores económicos mucho más allá de ellos.
Pues buscaban acelerar el colapso y con ello inhibir una reactivación de la economía que para la MUD significaba estabilidad, disminución del malestar, fortalecimiento del Gobierno y una recomposición del chavismo.
EL BOICOT DE LA AN 2015 A LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA
La Asamblea Nacional escaló a niveles políticos e institucionales con miras a detener la economía, evitar que el gobierno cumpliera sus funciones y que el chavismo se reagrupara. A continuación, destacamos tres hechos que indican el boicot del parlamento con mayoría opositora a la economía nacional:
Caso canje de bonos. En septiembre del año 2016, PDVSA emprendió un proceso de canje de bonos para suavizar los pagos de deuda durante 2017 y diferir una parte de estos compromisos para el año 2020. Se trató de un mecanismo empleado por varias empresas petroleras ese año que vieron afectadas sus finanzas por la caída dramática del precio petrolero. Aunque la operación fue un éxito, la AN intentó sabotearla en su momento y días antes del canje sesionaron y levantaron un "Acuerdo sobre los efectos del canje de bonos de PDVSA", donde cuestionaron esa acción financiera.
En esa sesión, Freddy Guevara exclamó que no reconocerían ningún "acuerdo internacional" y que según sus palabras serían investigados aquellos que participaran en el canje por ser supuestamente "ilegal", intentando atemorizar a los tenedores de bonos fabricando un vicio de nulidad que en ninguna ley venezolana existe.
Sobre financiamiento a Venezuela. El diputado de la MUD José Guerra declaró sucesivas oportunidades que, "por no contar con el aval del parlamento", todo financiamiento y acto realizado por el Ejecutivo para oxigenar la economía venezolana era ilegal. Incluso amenazó a los compradores de bonos en los mercados financieros que un eventual gobierno de derecha no reconocerá la deuda ni los bonos que adquirió el chavismo.
Así, José Guerra pasó de ser un parlamentario a sicario económico. Actuó como promotor de incertidumbre y boicoteó todo evento o acto de financiamiento de la República, bien sea por vías ordinarias (como la inyección de inversión petrolera por socios de PDVSA) o por situaciones extraordinarias (como el canje de petrobonos).
Violencia irregular como continuación de la guerra económica. El intento insurreccional violento de 2017 se inició mediante sucesivas convocatorias que realizó la MUD a fin de crear una conmoción política que, según ellos, tendría el consecuente desplazamiento del chavismo por vía de golpe de Estado y presión externa.
Según datos, como consecuencia de los primeros días de violencia en abril de 2017 más de 500 comercios en varios estados sufrieron daños irreparables y dejaron pérdidas superiores a los 50 mil millones de bolívares. Claramente hubo una intención política detrás de los saqueos contra la red de Mercal y los depósitos de los CLAP.
JULIO BORGES: PROMOTOR DE LAS SANCIONES CONTRA VENEZUELA
El dirigente de Primero Justicia que en 2017 se desempeñaba como presidente de la Asamblea Nacional pidió mayor presión contra el Gobierno venezolano. En la siguiente cronología podemos observar detalles de su gira para concretar el bloqueo financiero y diplomático.
- 8 de febrero. Borges se reunió con Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, para concertar cerco diplomático contra Venezuela.
- 9 de febrero. Se reunió con José Serra, entonces canciller de Brasil en el gobierno de ilegítimo de Michel Temer, para conspirar contra el Ejecutivo.
- 6 de abril. Visitó a Luis Almagro en Washington.
- 7 de abril. Se reunió con Bob Corker (presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado) y Ben Cardin (senador estadounidense) en Washington.
- 17 de abril. Declaró a The Washington Times: 1) "Es muy importante para nosotros que el presidente Trump sea un factor de ayuda para crear la máxima presión internacional". 2) "EEUU podría prohibir el intercambio comercial o político con Venezuela, imponiendo la Carta Democrática Interamericana de la OEA, lo que significaría el aislamiento completo de Venezuela: un país bajo cuarentena".
- Finales de abril. Como presidente de la Asamblea Nacional dictó y mandó cartas a 14 bancos pidiéndoles no transar con los organismos financieros del Estado venezolano.
- 4 de mayo. Borges, Luis Almagro, Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz Balart, Albio Sires y Jeff Duncan (del Congreso estadounidense) se reunieron en Washington.
- 6 de mayo. Borges y H.R. McMaster, asesor de seguridad nacional de Donald Trump, se reunieron en Washington.
- 6 de mayo. Borges y Mike Pence, vicepresidente de EEUU, se reunieron en Washington.
- 31 de mayo. Borges y Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, se reunieron con el propósito de estudiar sanciones sobre Venezuela.
- 1 de junio. Borges y Ana Pastor Julián, presidente del Congreso de Diputados de España, se reunieron en Madrid.
- 2 de junio. Borges y Alfonso Dastis, canciller español, se reunieron en Madrid.
- 4 de septiembre. Borges y Emmanuel Macron, presidente de Francia, se reunieron con el propósito de estudiar sanciones sobre Venezuela.
- 5 de septiembre. Borges y Mariano Rajoy, presidente del gobierno español, se reunieron con el propósito de estudiar sanciones sobre Venezuela.
- 6 de septiembre. Borges y Angela Merkel, canciller de Alemania, se reunieron con el propósito de estudiar sanciones sobre Venezuela.
- 7 de septiembre. Borges y Theresa May, primera ministra del Reino Unido, se reunieron con el propósito de estudiar sanciones sobre Venezuela.
La coordinación de la MUD, con su cuota de poder parlamentario bajo el brazo, con agentes internacionales para crear el cerco económico-financiero y comercial, además de diplomático, sobre Venezuela fue evidente y se convirtió en una forma legítima para la oposición de hacerle la guerra a su propio país en su pugna beligerante por efectuar un cambio de régimen. Mientras Estados Unidos movía sus propias fichas, los agentes internos se dedicaron con ahínco, desde el frente institucional para mayor gravedad legitimatoria, a crear las condiciones propicias de las sanciones criminales que tuvieron posteriores consecuencias letales para la población y para la república en general.
Y esta no sería la única vez que los sectores extremistas de la oposición aprovecharían cargos públicos para llevar a cabo cualquier tipo de violentación con miras a destruir el país.