Mié. 16 Septiembre 2026 Actualizado 5:15 pm

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La expansión de la OTAN no puede entenderse únicamente como el resultado de un proceso de entendimiento sobre seguridad colectiva (Foto: Shuttershock)
Europa no tiene control sobre su defensa

OTAN vs. Rusia: oportunidad de oro para el negocio de la guerra

Para el investigador y analista geopolítico Hugo Dionísio, la estandarización técnica y operativa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no es solo un marco de cooperación multilateral, sino un dispositivo de subordinación militar, tecnológica y económica de la Unión Europea (UE) respecto al complejo militar-industrial de Estados Unidos.

En el ensayo titulado "El estándar de la OTAN como mecanismo de dominación de la industria militar europea" publicado Strategic Culture examina cómo la guerra de Ucrania ha acelerado la transferencia de soberanía de los Estados europeos hacia el tejido corporativo e institucional estadounidense.

El portugués irónicamente señala que Occidente ha intentado proyectar que la operación militar especial rusa lanzada el 24 de febrero de 2022 acabó con una supuesta paz idílica lograda posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando en realidad Estados Unidos y sus aliados tienen un historial de campañas de bombardeos e intervenciones en nombre de la "democracia" y "una férrea voluntad de defender el bien".

Las circunstancias fueron usadas como un momento oportuno para desempolvar los prejuicios supremacistas, rusófobos y anticomunistas de la Guerra Fría, y todos los que intentaron analizar el conflicto de forma histórica y objetiva fueron señalados de putinistas. Así, el "paraíso neoliberal en la Tierra llegó a su fin" y Europa se vio "obligada" a armarse para defenderse de Rusia.

Dionísio refiere que, mientras los líderes de la UE, la OTAN y el Reino Unido prestaban para ese teatro, Estados Unidos perfeccionaba sus instrumentos de subyugación de Bruselas a través de la OTAN y, aprovechando los famosos estándares de interoperabilidad, tomó el control de las dimensiones estratégicas de la seguridad de la UE e incrementó el comercio de armas con Europa y llegó a controlar, como nunca antes, el complejo militar-industrial, incluso en países que antes se resistían a renunciar a su independencia militar, como Suecia, Francia, Italia o España.

La narrativa rusófoba ocultaba la transformación que experimentaba el complejo militar-industrial de los Estados miembros de la UE:

"La entrada de capital estadounidense en empresas militares-industriales europeas, la sujeción de las armas producidas en la Unión Europea a los controles de exportación estadounidenses (los mecanismos ITAR/EAR: Reglamento sobre el Tráfico Internacional de Armas y Reglamento sobre la Administración de Exportaciones) y la conversión de mecanismos comunitarios —como el instrumento SAFE— en canales para la transferencia de recursos europeos a la industria y la deuda estadounidenses. El resultado es una pérdida de soberanía que ya no es meramente política, sino también financiera, tecnológica y operativa", argumenta.

Dionísio organiza su argumento en torno a tres ejes fundamentales: la ingeniería normativa de la estandarización militar, la penetración de capital financiero transnacional en las corporaciones de defensa europeas y el impacto del conflicto en Ucrania sobre el mercado armamentístico continental.

La ampliación de la OTAN como oportunidad de negocios

Sobre este ítem, el investigador aduce que la expansión de la organización atlantista no puede entenderse únicamente como el resultado de un proceso de entendimiento sobre seguridad colectiva. Y es que con cada nueva ampliación ha quedado en evidencia el flujo de capital, conocimiento, propiedad industrial e inteligencia que, a su criterio, "tiende a fluir en una sola dirección, desde la periferia hacia un centro que busca concentrar las ventajas resultantes en beneficio de su estrategia".

Cuando ingresa un nuevo miembro a la organización, debe adaptarse a los estándares de la Alianza (los Acuerdos de Normalización, STANAG), que funcionan como mecanismos de armonización y estandarización regulatoria, industrial y operativa con respecto al modelo estadounidense.

Para concretar la estandarización, existe el Plan de Acción de Producción de Defensa de la OTAN, que le da el poder a la organización de establecer los estándares y requisitos. Asimismo, impone la interoperabilidad y la estandarización de municiones y sistemas como condición para la cohesión de la Alianza. Si bien es un beneficio para los países que buscan acceder a un mercado de armas privilegiado con recursos ilimitados, para Dionísio el problema radica en que aceptar estos requisitos significa someterse a normas dictadas por Estados Unidos, el principal productor y vendedor de armas y, sobre todo, quien marca el ritmo del desarrollo tecnológico.

Por ello, Estados Unidos constituye un poderoso centro de gravedad en la OTAN. No se trata de una alianza entre iguales, transparente y equilibrada, sino de una estructura condicionada por la impronta de un actor. De acuerdo con el investigador, el dominio estadounidense se impone por medio de cinco tipos de mecanismos:

  1. Las STANAG como normas recicladas de la estandarización técnica estadounidense. Una parte significativa de estos STANAG se adoptó directamente de los estándares del Departamento de Defensa de EE.UU., como es el caso, por ejemplo, del MIL-STD-1553 (un bus de datos de aviónica), publicado por la Fuerza Aérea de EE.UU. en 1973 y adoptado por la OTAN en 1981 como STANAG 3838.
  2. El caso del control criptográfico. La variante estadounidense de Link-16 (una red de comunicaciones de datos tácticos militares encriptada y resistente a las interferencias) incluye componentes clasificados como "NOFORN (no divulgables a ciudadanos extranjeros)", y "Link-16 de la OTAN" es simplemente el subconjunto de componentes que pueden transferirse según las regulaciones de control de exportaciones. Eso significa que el estándar es multilateral, pero la clave que lo activa es unilateral y estadounidense, lo que otorga a Estados Unidos un poder dominante sobre toda la información e inteligencia militar de la OTAN, así como la capacidad de activar o desactivar la tecnología en cuestión, inutilizando el equipo europeo.
  3. Dominio de la infraestructura de pruebas y cualificación. El principal evento de pruebas de interoperabilidad de la Alianza, CWIX (Exploración, Experimentación, Examen y Ejercicios de Interoperabilidad de la Coalición de Guerreros), es ejecutado por el Mando Aliado de Transformación, con sede en Norfolk, Virginia —uno de los dos mandos estratégicos de la OTAN—, y se lleva a cabo en el Centro de Entrenamiento de la Fuerza Conjunta en Bydgoszcz, Polonia. Además, los laboratorios militares estadounidenses funcionan como nodos permanentes de CWIX, lo que significa que gran parte de la validación se realiza, físicamente o mediante conexión remota, en territorio y sistemas estadounidenses.
  4. El peso financiero de Estados Unidos, agravado por la sumisión de la UE y su declive económico. Estados Unidos financia aproximadamente el 22 % de los presupuestos comunes de la OTAN, aporta una parte significativa del personal de la estructura de mando y alberga la sede del ACT en Norfolk. Un documento del Servicio de Investigación del Congreso (CRS) indica que la participación de Estados Unidos en los fondos comunes ha oscilado históricamente entre el 22 % y el 25 %, y que la capacidad de la OTAN para realizar pagos a contratistas estadounidenses depende directamente de las asignaciones del Departamento de Defensa. La OTAN, como compradora y financiadora de infraestructura común (NSIP), también constituye una fuente de ingresos para la industria estadounidense.
  5. El poder de atracción pertenece a los Estados Unidos. Las normas STANAG tienden a estandarizar el equipo que utilizan los ejércitos aliados, y el equipo predominante es estadounidense: el 58% de las importaciones de armas de los países europeos de la OTAN entre 2021 y 2025 procedían de Estados Unidos, y 12 países europeos de la OTAN (13, incluyendo Suiza) han encargado o seleccionado más de 600 F-35. Cuando la OTAN estandariza las interfaces, los mensajes y las pruebas, el "sistema de referencia" con el que se comparan los demás es, en la práctica, el sistema estadounidense, lo que conlleva, como mínimo, la adquisición de un conjunto de valencias y sistemas de Estados Unidos.

Europa no es dueña de su defensa

A pesar de lo que digan los líderes europeos, no existe la "autonomía estratégica" que pregonan, y para Dionísio una prueba de ello es la forma en que el capital estadounidense ha penetrado en las empresas del complejo militar-industrial de la UE. A continuación, varios ejemplos que sustentan esta afirmación

  • Rheinmetall (Alemania). A finales de 2024, aproximadamente el 28% de la empresa estaba en manos de inversores institucionales estadounidenses, entre ellos BlackRock, Morgan Stanley, Bank of America y Goldman Sachs, cada uno con alrededor del 5% de los votos. En 2022, esa participación era del 40%.
  • Leonardo (Italia). Del 50% de las acciones gestionadas por inversores institucionales, los fondos estadounidenses representan el 57%, es decir, el 28,5% del total de la compañía. Entre ellos se encuentran BlackRock, Capital Research & Management y Vanguard.
  • BAE Systems (Reino Unido). Los intereses institucionales estadounidenses controlan casi el 44% de la empresa británica.
  • Airbus SE (Países Bajos). La mayor parte del 74% del capital flotante está dominada por gestores de activos, con una presencia estadounidense muy significativa, representada a través de Capital Group, BlackRock o Vanguard.
  • Indra (España). Esta empresa española, cuyo principal accionista es el Estado, está en manos de las grandes gestoras de activos estadounidenses, como Fidelity, BlackRock, Vanguard y T. Rowe Price.

Otros mecanismos de control:

  • Control de ventas y exportaciones. Un gobierno europeo que desee vender una plataforma con componentes estadounidenses necesita autorización de Washington, un proceso que puede durar días, semanas o meses y que puede ser bloqueado políticamente.
  • Control de datos y software. Los sistemas de armas modernos dependen de actualizaciones continuas de software, bases de datos de amenazas y datos de misión. Quien controla el software controla la plataforma, lo que incluye la posibilidad de puertas traseras o la interrupción del soporte en caso de conflicto.
  • Efecto disuasorio. La exposición a las regulaciones ITAR "contamina" programas enteros y afecta la competitividad de las exportaciones europeas, ya que los compradores internacionales buscan plataformas libres de veto político externo.

Teniendo a la vista todos estos elementos sistematizados por Dionísio, resulta insoslayable la omnipresencia del capital estadounidense en los sistemas de defensa europeos, y el detonante que aceleró la profundización de este proceso fue la guerra en Ucrania. Este conflicto ha sido rentable para Estados Unidos porque la UE se convirtió en su primer cliente en el mundo.

El autor concluye que el desenlace del conflicto supondría un golpe mortal más para la hegemonía militar estadounidense en Europa, razón por la cual Estados Unidos es el mayor enemigo de la paz.

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