Dom. 24 Octubre 2021 Actualizado 8:13 am

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Muestra de la vacuna CoronaVac, producida por Sinovac (Foto: AFP / STR)

Regresa el fantasma del "virus chino", versión Biden

Estados Unidos vuelve a sacar la carta del "virus chino", esta vez bajo el argot "evaluación de inteligencia" a través de reportes de sus agencias y medios corporativos, liderados por The Wall Street Journal, que sacó un artículo alegando que había científicos en Wuhan infectados previo a los primeros registros de covid-19 en China.

La teoría de la "fuga de laboratorio" fue planteada por primera vez a principios de 2020 por Steve Bannon, exasesor de Seguridad Nacional de Donald Trump y otros propagadores anti-China en el Partido Republicano, cuya secuela estuvo ligada a la arenga del expresidente magnate Trump y el secretario de Estado Mike Pompeo en torno al "virus chino", como bien recuerda el periodista senior Finian Cunningham en un reciente artículo publicado en Strategic Culture.

La narrativa se centró en la idea de que el Instituto de Virología de Wuhan, un laboratorio de investigación de enfermedades infecciosas de clase mundial, liberó un virus mortal por accidente o diseñado para infectar al resto del mundo y, en particular, diezmar la economía de Estados Unidos.

Teniendo en cuenta que la crisis económica y financiera que experimenta Estados Unidos ya venía mostrándose con contundencia previo al registro de casos de covid en China, como bien analizamos en esta tribuna, "esas afirmaciones fueron descartadas el año pasado por los demócratas y sus medios de comunicación de apoyo como una conspiración desquiciada típica de Trump, quien también creía que inyectar lejía doméstica en el cuerpo humano podría ser una cura para el covid-19", comenta Cunningham.

Un escenario más plausible, uno que China y muchos otros expertos internacionales propusieron, fue que el virus SAR-CoV-2 evolucionó en la naturaleza y se transmitió de animales a humanos.

De hecho, un grupo de investigación científica de la Organización Mundial de la Salud (OMS) llegó a la misma conclusión luego de visitar Wuhan, donde se registraron los primeros casos de SARS-CoV-2 en China. El experto de la Universidad de Tsinghua, Liang Wannian, parte integrante de esta comisión, dijo en rueda de prensa:

"Hemos realizado una revisión de los datos de vigilancia sobre [...] la mortalidad en la ciudad de Wuhan y el resto de la provincia de Hubei durante el período de julio a diciembre de 2019. Estos produjeron poca evidencia de inesperadas fluctuaciones sustanciales en la mortalidad que podrían sugerir la ocurrencia de la transmisión del SARS-CoV-2. No hay indicios de la transmisión del SARS-CoV-2 en la población en el período anterior a diciembre de 2019. No hay evidencia suficiente para determinar si el SARS-CoV- 2 se había extendido en Wuhan antes de diciembre de 2019".

La OMS recomendó que se realizasen más estudios para localizar el origen global de la enfermedad, descartando que China estuviera ocultando algo como alegan desde los Estados Unidos. El nivel de organización del Instituto de Virología de Wuhan es tan alto que es difícil pensar que hubo una filtración de virus desde allí, determinó Vladímir Dedkov, vicedirector del Instituto de Epidemiología y Microbiología Pasteur.

Nadie está seguro del origen exacto del virus SARS-CoV-2. Cunningham afirma que "puede que sean necesarios años de investigación científica para determinar la respuesta. Más de un siglo después de la pandemia de influenza de 1918-20 que causó entre 17 y 100 millones de muertes en todo el mundo, todavía no está claro dónde se originó ese virus".

Aunque, de acuerdo a las fuentes oficiales, en China se detectó allí por primera vez el nuevo coronavirus, existen sospechas legítimas de que la enfermedad podría haber estado presente antes en los Estados Unidos y en Europa, pero no diagnosticada como covid sino erróneamente como una "nueva gripe". "Por eso se requiere un esfuerzo científico de cooperación internacional, no una agenda politizada de prejuicios", concluye el mencionado periodista.

Un estudio publicado el 30 de noviembre de 2020 en la revista científica Clinical Infectious Diseases de la Universidad de Oxford recoge un análisis de muestras de sangre que comprueba el despliegue del covid-19 en Estados Unidos antes que en Wuhan, reseñado por Misión Verdad.

Todos estos datos indican que al menos se debe dudar de la versión de la "filtración de laboratorio" y sospechar de quiénes emiten esa versión sin cesar, sobre todo si responde al nombre de NBC, CNN y el New York Times.

La aparición de afirmaciones de los medios estadounidenses de que los científicos chinos del laboratorio de Wuhan se enfermaron con síntomas de Covid-19 en noviembre de 2019, semanas antes de que se informaran los casos públicos, no parece tener asidero alguno. China ha tachado de falsos tales acusaciones. El laboratorio de Wuhan también ha declarado que ninguno de sus científicos estuvo enfermo de covid.

En ese marco, el presidente Biden ordenó a su comunidad de inteligencia que informara en un plazo de 90 días sobre el origen del coronavirus. Son las agencias (CIA, NSA, DEA, DIA, etc.) las que lanzaron al ruedo el cascarón vacío del Russiagate y sobre las "armas de destrucción masiva" de Irak junto con los medios corporativos estadounidense.

¿Por qué Estados Unidos vuelve con una nueva versión del "virus chino", justo en estos momentos? Cunningham responde: "Suena como otra receta reprobable para seleccionar 'pruebas' para producir una evaluación que se adapte a una demanda política. Y esa demanda es que Washington encuentre formas de hostigar aún más a China y unir a los aliados estadounidenses en torno a una política anti-China".

No existe una "nueva evidencia".

Sin embargo, China está ayudando a otros países a vacunar a sus poblaciones mientras el acaparamiento de vacunas por parte de países del llamado "primer mundo" sigue su curso. De hecho, Estados Unidos atesora un excedente de dosis que no está dispuesto a compartir ni siquiera con sus socios europeos más cercanos.

China, por su parte, contuvo el brote en su territorio mientras Estados Unidos dejó morir a 600 mil personas bajo políticas sanitarias perniciosas para la salud de su población. El resurgimiento de la narrativa "fuga de laboratorio" es el control de daños de estas circunstancias. Un país demonizado por Occidente se ha convertido en ejemplo a seguir con el despliegue de vacunas chinas en todo el mundo, especialmente en América Latina (el supuesto "patio trasero" de Estados Unidos).

El analista y periodista uruguayo Raúl Zibechi reseña un informe publicado por el diario de Hong Kong, South China Morning Post, donde afirma que América Latina "es el mayor receptor per cápita de vacunas chinas, que para muchos países son la única opción por ahora" y destaca que en la región se han "firmado acuerdos para 225 millones de dosis de vacunas chinas", lo que equivale a 36 dosis por cada 100 personas, por delante del Sudeste Asiático con 31 dosis por cada 100 personas y Oriente Medio con 35 dosis. Por su parte, Europa Central y Oriental van a la zaga con solo seis dosis por cada 100 personas, pero por delante de África con cuatro dosis.

Además, la vacuna CoronaVac, producida por la compañía farmacéutica china Sinovac Biotech y golpeada por el British Medical Journal debido a su tasa de eficacia (50,4%), tuvo excelentes resultados en Serrana, un pequeño municipio de unos 50 mil habitantes, ubicado en el estado de São Paulo, Brasil, país epicentro de la pandemia en América Latina y, con el gobierno de Jair Bolsonaro, socio cercano de Estados Unidos.

En Serrana se vacunó al 97,7% de la población y se redujo casi a cero las muertes y contagios por covid. Los estudios sugieren que si el 75% de una población se vacunan con este fármaco es posible lograr inmunidad de rebaño y contener por completo el virus.

Todas estas son razones para que Biden se haya demostrado tan beligerante con Beijing como lo fue Trump. "Eso demuestra que la política está fija en Washington independientemente de quién se sienta realmente en la Oficina Oval", confirma Cunningham, y termina:

"Si la administración Biden estuviera genuinamente motivada para determinar el origen de la pandemia Covid-19, no politizaría el asunto con el objetivo flagrante de difamar a Beijing. En cambio, Biden estaría trabajando con la OMS y China para estudiar científicamente la pandemia. Eso incluiría realizar investigaciones sobre muertes por 'nueva gripe' en los Estados Unidos durante 2019, así como permitir inspecciones de laboratorios biológicos en el país, como el sitio militar de Fort Detrick en Maryland, y cientos de otros laboratorios biológicos que los estadounidenses han establecido en Asia en los últimos años. Tal como están las cosas, Biden se está fijando en China. Eso es político, no científico".

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