La reconstrucción de Venezuela no puede dejar por fuera el tejido político, de allí que el pasado martes 14 de julio, la Asamblea Nacional (AN) emitiera un comunicado en el que confirma el inicio de una "hoja de trabajo conjunta" con exmiembros de la AN del período 2015-2020. El presidente del parlamento, diputado Jorge Rodríguez, describió los contactos a realizarse a partir del próximo 1 de agosto:
"En el marco de la convocatoria a la unidad nacional para enfrentar todos juntos las consecuencias del doblete sísmico que nos enluta, y a los efectos del fortalecimiento de la democracia, anunciamos el inicio de una hoja de trabajo conjunta con exmiembros de la Asamblea Nacional del 2015-2020 a partir del próximo primero de agosto".
El comunicado añade que "el apoyo internacional unánime a nuestro pueblo y al gobierno nacional para enfrentar la tragedia" destaca que "solo en unión podremos avanzar en la reconstrucción y en el mantenimiento de la paz".
El pronunciamiento se publicó pocos minutos después de que la exdiputada por Primero Justicia (2015-2020), Dinorah Figuera, publicara un comunicado propio en términos casi idénticos, en el que anuncia esa misma agenda de trabajo conjunta como una hoja de ruta para promover "la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional" del país.
Ese primer comunicado fue retuiteado minutos después de su publicación por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, desde su cuenta personal de X, sin agregar comentarios adicionales, en un gesto interpretado como un respaldo directo de Washington al proceso.
La búsqueda constante del diálogo
El diálogo con la oposición ha sido una constante búsqueda del Gobierno Bolivariano y del Gran Polo Patriótico. Los intentos han contado con el apoyo de gobiernos del hemisferio, así como de otros como el Reino de Catar. Hay distintos niveles en cuanto a resultados, según los enfoques al respecto.
Lo cierto es que el actual parlamento cuenta con una representación —aunque minoritaria— de fuerzas opositoras que asistieron a elecciones libres en 2020 y 2025, lo que demuestra que, aun en medio de períodos convulsivos del acontecer político venezolano, el ejercicio de los derechos constitucionales se ha mantenido vigente en los sectores que promueven rutas democráticas para la resolución de las diferencias políticas e ideológicas.
A partir del ataque estadounidense a Venezuela, que incluyó el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, la presidenta encargada Delcy Rodríguez hizo un llamado a la unidad nacional para garantizar la paz e instó especialmente a todos los sectores políticos a dejar de lado las diferencias para preservar la paz y la soberanía del país.
Para ello, propuso un camino de diálogo institucionalizado a través del Consejo Nacional de Soberanía y Paz como vía para alcanzar acuerdos y garantizar la estabilidad del país. En aquel momento calificó de "vergonzoso" que ciudadanos venezolanos agradecieran la agresión militar extranjera y cuestionó su patriotismo al señalar que el verdadero sentir del pueblo es el rechazo a cualquier acto que cause su sufrimiento y angustia.
El pasado 18 de junio, el diputado Rodríguez y Figuera se habían reunido en Caracas para impulsar un diálogo entre las partes.
Voluntades sumadas
En medio de la tragedia experimentada por el doblete sísmico que, hasta la fecha, ha dejado más de 5.000 muertes y otros 17.000 venezolanos sin vivienda, el apoyo de la comunidad internacional trasciende a la asistencia humanitaria y promueve el fortalecimiento del tejido político venezolano.
En este sentido, el inicio del diálogo ha sido promovido por el gobierno estadounidense y, para ello, ha convocado a Figuera a que represente a la oposición junto a 11 voceros más. Al ser consultada por el rol de Washington en el proceso, respondió: "Ellos nos han aclarado que este es un proceso de los venezolanos, que vamos a dirimir nosotros. [El papel de] Estados Unidos será [de] veeduría y observación".
El proceso es apoyado por actores políticos de la oposición que hacen parte del actual parlamento; tal es el caso del diputado Stalin González, quien calificó el anuncio como "una oportunidad, es la misma agenda que hemos tenido durante mucho tiempo y ojalá que ese sea el escenario real donde se van a tomar las decisiones", también por agrupaciones del extremismo opositor como Voluntad Popular.
Entretanto, al ser consultada sobre una posible reunión con María Corina Machado, Figuera evitó confirmaciones directas, reiterando su enfoque institucional. Además, expresó que dicha institucionalidad no guarda relación directa con acuerdos previos, sino que obedece a una invitación derivada de su responsabilidad como "presidenta de la Asamblea Nacional" del período antepasado.
Figuera también se reunió con el encargado de negocios de Estados Unidos en Caracas, John Barrett, y con dirigentes de la Plataforma Unitaria, alineada con Machado. Respecto a dicha coalición, Figuera afirmó que "hay posiciones respetables y coincidencias" en el bloque opositor de Venezuela y agregó: "Yo no soy ni remotamente dueña de este proceso, me siento como un cofactor coadyuvante".
Hacia un ejercicio soberano de la política
Uno de los dilemas para la oposición, quizás el mayor, tiene que ver con el ejercicio activo de la política, entendido como la movilización, el debate público, la organización comunitaria y la disputa por el poder. Este ha garantizado al chavismo la legitimación social, la cohesión interna y el ejercicio del poder. Otro de sus dilemas tiene que ver con su permanente dependencia de la tutela por parte de actores extranjeros.
Durante una entrevista reciente, la primera mandataria (e) Delcy Rodríguez fue consultada sobre la posibilidad de un diálogo político con el sector opositor que lidera Machado, a lo que contestó: "Esto es un proceso más complejo, más profundo de lo que la gente imagina, y yo miro ese proceso cuando cada sanción que pidió ese sector y el extremismo ya no exista para Venezuela. Ahí me podré sentar tranquila a un proceso de diálogo político".
Entretanto, la agenda del proceso de diálogo planteada por voceros de la oposición buscará fortalecer el sistema electoral, las instituciones democráticas y las garantías para la participación política. Sin embargo, es evidente y profundo el impacto que las sanciones —solicitadas por su dirigencia— han causado en las condiciones de vida de la población venezolana, al punto que condicionan la reconstrucción posterior al doblete sísmico.
Se espera que este nuevo capítulo del diálogo político acerque posiciones entre ambos bandos que, de diferentes maneras, reconocen errores propios en sus acciones pasadas. Por un lado, la oposición requiere evaluarlos y recuperar el espacio perdido en la política venezolana. Por otro lado, el chavismo se ha planteado propiciar apertura en distintas dimensiones y profundizar su accionar político en defensa de la soberanía política y social.
Lo económico sigue siendo un reto persistente: encaminar la recuperación económica, la estabilización monetaria y la reconstrucción integral del bienestar social es una tarea permanente que ha integrado a distintos actores de una compleja trama económica nacional.
Un ejercicio de la política basado en la soberanía y el resguardo de la paz social será clave para poder obtener resultados tangibles. Ese es el reto actual.