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En una intensa labor diplomática la presidenta (E) Delcy Rodríguez participó en reuniones cruciales para fortalecer la posición del país ante instancias de la arquitectura política y financiera internacional (Foto: AVN)
ONU, FMI, BM y BID en una postal

Venezuela reimpulsa relaciones ante entes políticos y financieros multilaterales

La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, inició el lunes 21 de septiembre una intensa agenda diplomática en Nueva York, en el marco de las actividades previas a la 81.ª sesión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La mandataria venezolana concretó reuniones de alto nivel con el secretario general de la ONU, António Guterres, y con los titulares de los principales organismos financieros globales: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM).

VENEZUELA ANTE EL SISTEMA ONU

La presidenta Rodríguez indicó que, en su encuentro con el secretario general Guterres, abordaron "los grandes desafíos que enfrenta el mundo" destacando la importancia de "fortalecer el multilateralismo, la cooperación y el entendimiento entre las naciones".

En un comunicado la ONU expresó que en la reunión se discutieron elementos sobre el rumbo político de Venezuela en diversas materias, como las reformas económicas, la situación de deuda, las iniciativas de diálogo entre los factores políticos venezolanos y el fortalecimiento de una "democracia plena" en el país.

Abordaron las iniciativas de diálogo vigentes y la cooperación entre dicho foro global y Venezuela, incluidos temas referidos a los derechos humanos.

ENCUENTROS CON LOS ENTES FINANCIEROS INTERNACIONALES

En una agenda que podría considerarse inédita para algún mandatario venezolano, solo este lunes la presidenta encargada se reunió con los máximos representantes de tres importantes entes financieros internacionales: Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI; Ilan Goldfajn, presidente del BID; y Ajay Banga, presidente del grupo del Banco Mundial.

Rodríguez y Kristalina Georgieva discutieron sobre el acceso de Venezuela a los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI, bloqueados en tiempos de pandemia a causa de las sanciones ilegales contra el país.

También discutieron sobre una hoja de ruta para la estabilidad macroeconómica, lo que dio continuidad a la agenda bilateral tras el restablecimiento formal de relaciones entre Venezuela y el organismo en abril de 2026.

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La presidenta venezolana y la Directora Kristalina Georgieva, debatieron sobre el acceso de Venezuela a los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI (Foto: AVN)

En su encuentro con Ajay Banga, Rodríguez se refirió a la revisión de mecanismos de cooperación técnica y financiera entre el país y el ente multilateral. Según comunicados oficiales del gobierno venezolano, se exploraron nuevas vías de asistencia y financiamiento bajo la perspectiva estratégica de la actual gestión del BM.

Por otra parte, la presidenta Rodríguez y el presidente del BID, Ilan Goldfajn, evaluaron y repasaron los mecanismos de cooperación estratégica, técnica y financiera entre Venezuela y la institución multilateral.

El ente ha indicado la intención de establecer un plan de "compromiso bianual" con el Estado. Se abordaron propuestas para un plan de compromiso financiero de dos años que incluye la cobertura de áreas prioritarias como la infraestructura eléctrica y los programas de protección social, especialmente los que atienden a la población directamente afectada por los terremotos de junio.

LA AGENDA EN CLAVES

La agenda presidencial tuvo un carácter fundamentalmente orientado a afianzar y reestablecer la relación de Venezuela con los diversos organismos del sistema multilateral internacional. Esto guarda coherencia con la tradición de la política exterior venezolana, que se rige mediante un esquema de geometría variable, un modelo de cooperación flexible en el que los Estados e instituciones se asocian de manera selectiva, según intereses o problemas específicos.

El mayor impacto de estos encuentros es la legitimación internacional del gobierno ante la arquitectura política y financiera global. Venezuela ha abogado durante años por el fin de políticas hostiles y aislacionistas, tanto en el ámbito del sistema de Naciones Unidas como ante los organismos financieros. Dicha coerción, originada en Estados Unidos, ha sido replicada en otras partes del escenario internacional de Occidente.

Rodríguez indicó en una publicación difundida en redes sociales y en medio de su agenda: "Aquí llegamos de pie, caminando, frente en alto, buscando el destino común de la humanidad: la paz, la estabilidad, el desarrollo humano, los equilibrios en el mundo". También reivindicó el multilateralismo y sus principios fundacionales.

Desde su perspectiva, el sistema multilateral debe funcionar para todos los Estados soberanos, sin exclusiones ni herramientas de asfixia financiera. Sus reuniones se enfocaron en ratificar los principios y derechos de los países, tal como es el caso de Venezuela, y los Derechos Especiales de Giro (DEG) que han sido primeramente negados y luego dilatados por el FMI en medio de la emergencia posterremotos.

Indudablemente, es clave el rol de Estados Unidos en la salida venezolana del ostracismo financiero internacional, lo cual obedece al interés de Washington de mejorar el clima de negocios con Venezuela, especialmente ahora cuando la administracion Trump llama enérgicamente a las empresas a invertir en la nación petrolera luego de más de una década de diversos tipos de medidas de bloqueo económico.

En este punto el crudo venezolano se convierte en garantía geopolítica y elemento de tracción de la sinergia institucional. El relanzamiento de las relaciones nacionales con el BID y del BM, por ejemplo, busca estabilizar la infraestructura de servicios públicos, sobre todo la de electricidad, requisito indispensable para reactivar la producción masiva de crudo.

Instancias como el FMI y el BM han previsto retomar la coordinación técnica con el gobierno venezolano y fortalecer el sistema de indicadores económicos. Las directivas multilaterales evalúan las proyecciones de control inflacionario y la diversificación del aparato productivo nacional para emitir informes de viabilidad económica, los cuales son el estándar de oro que los mercados de capital internacionales exigen para volver a cotizar activos de la nación y realizar inversiones.

Para el gobierno de Delcy Rodríguez la atracción de inversiones es un asunto crucial. Si bien Miraflores ha declarado haber firmado más de 50 cartas de intención y acuerdos consolidados en materia de hidrocarburos, la inversión en otros sectores será crucial para la estabilización macroeconómica.

Otro asunto muy relevante es que el reenganche formal con los organismos financieros allana condiciones políticas y provee el marco técnico para iniciar la reestructuración de la multimillonaria deuda soberana en default.

Hace meses el gobierno anunció la realización de estudios de cuantificación de deuda con miras a una renegociación. El país tendría que asumir una reestructuración de deuda soberana y de PDVSA, en un duro contexto de negociación frente a los acreedores dado que la acumulación de intereses fue resultado del bloqueo financiero. Venezuela apostará por el desconocimiento o disminución considerable de los intereses en mora pues, de lo contrario, el pago no será sostenible para las partes.

Con estas reuniones la presidenta Rodríguez envía el mensaje de que contaría con el respaldo de las instancias para encarar un plan de reestructuración. El Estado no tiene deudas con el FMI, al contrario, es el FMI el que aun no ha liberado miles de millones de dólares en DEG a Venezuela. Por otra parte, la deuda conjunta de Venezuela con el BID —incluida la Corporación Andina de Fomento, CAF— y el BM es de 6 mil millones de dólares estadounidenses. Evidentemente, considerando la baja deuda ante esos entes, Venezuela podría optar a nuevos tramos de financiamiento.

En contexto el petróleo, que sigue en el centro de la geopolítica venezolana, es también un vector de relacionamiento y va mucho más allá de las empresas de hidrocarburos. El retorno de grandes corporaciones energéticas a los grandes yacimientos nacionales y la necesidad de estabilidad en el mercado global del rubro hoy en día le otorgan a Venezuela el poder de mediar su reingreso al sistema financiero internacional desde una posición destacada.

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