Vie. 05 Junio 2026 Actualizado 1:10 pm

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La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, arribó a Nueva Delhi en busca de nuevos acuerdos de cooperación con el país asiático (Foto: AVN)
Geometría variable de las relaciones internacionales venezolanas

El puente petrolero entre Venezuela y la India

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, fue recibida este jueves 4 de junio por el primer ministro indio, Narendra Modi, en las instalaciones de la emblemática Hyderabad House en Nueva Delhi.

Esta es la visita al extranjero más relevante por parte de la mandataria y podría considerarse de importante valor estratégico para las relaciones internacionales venezolanas.

Durante la reunión, ambas autoridades abordaron temas de interés común en materia energética, tecnológica, comercial y de cooperación multilateral, con énfasis en el fortalecimiento de diversos acuerdos suscritos entre ambas naciones durante estos años.

La presidenta Rodríguez destacó la importancia de estrechar vínculos con la India como potencia emergente. En su canal de Telegram, Rodríguez dijo que busca llevar a India un mensaje “de paz, amistad y cooperación”.

"En este país valeroso, espiritual y gran potencia económica, cumpliremos una fructífera agenda de trabajo orientada a fortalecer áreas de cooperación en beneficio de nuestro pueblo; avanzando en el camino de la complementariedad y el desarrollo compartido entre nuestras naciones", señaló.

EN CONTEXTO

La visita de la mandataria venezolana a La India, por su contexto y antecedentes, debe entenderse como un relanzamiento y destrabe de relaciones.

Rodríguez ya había viajado a la India en febrero de 2025 como ministra de Petróleo, cuando Venezuela trataba de ampliar sus ventas de crudo al país asiático. Esta vez llega como presidenta encargada, con las compras indias reactivadas tras la flexibilización de sanciones estadounidenses.

La India importó 319.200 barriles diarios de crudo venezolano en lo que va de mayo, un 13,9 % más que el mes anterior, según cifras a cargo de la consultora Kpler y difundidas por el medio venezolano Contrapunto.

Antes de abril, la India llevaba sin comprar petróleo venezolano desde mayo de 2025, pero ahora Venezuela ha pasado a ser su cuarto proveedor, por detrás de Rusia, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, de acuerdo con Kpler.

Otro elemento importante del contexto, es el prolongado cierre en el Estrecho de Ormuz. Irán ha implementado una acción geoeconómica de gran escala cerrando militarmente dicho paso marítimo, como retaliación a los ataques de Estados Unidos e Israel contra la nación persa.

En consecuencia, el mapa energético se está reconfigurando, al menos de manera de manera coyuntural. Ahora los proveedores de petróleo fuera del Golfo Pérsico, incluida Venezuela, han adquirido una mayor relevancia.

Históricamente, cerca del 85% de las importaciones de crudo indio provienen de naciones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

No obstante, debido a las tensiones geopolíticas actuales la cuota directa de la OPEP en el pastel de importaciones fluctuó recientemente hacia un 44,2%, forzando a India a buscar alternativas de suministro a largo alcance (como el crudo venezolano).

La India lidia con una vulnerabilidad estratégica por su alta dependencia de crudo de países de Asia Occidental actualmente sometidos a las presiones y conflictos militares.

Otra parte del crudo con destino a La India, proviene de Rusia, bajo grandes presiones sancionatorias.

India solo podrá consolidar sus objetivos para satisfacer su requerimiento energético, mediante la diversificación de sus tecnologías y de sus proveedores, lo cual es muy complejo en el cortísimo plazo.

El interés de La India en Venezuela, se explica en el hecho de que el país ya ha entrado en déficit energético a causa de la crisis en Ormuz.

El primer ministro Narendra Modi exhortó públicamente a los ciudadanos a disminuir de forma estricta el consumo de gasolina y diésel, así como a evitar viajes innecesarios.

El gobierno ha puesto sobre la mesa reinstaurar medidas laborales de la época del COVID-19, como el trabajo remoto, para reducir la movilidad urbana y ahorrar combustible.

Debido a que el Gas Licuado de Petróleo (GLP) fue el primer recurso afectado por el cierre, hay largas filas de ciudadanos desabastecidos en las grandes ciudades indias. El reparto de bombonas de gas doméstico está fuertemente regulado y limitado, obligando a algunos sectores de la población a cocinar provisionalmente con carbón o leña.

Estos elementos son sintomáticos de la inestabilidad internacional, especialmente en Asia Occidental, a causa del belicismo hacia esa región. El contexto es de riesgo durante los próximos meses, lo cual generará perturbaciones en el flujo energético que serán profundas y complejas para muchos países.

Estos elementos sugieren que para ambos países la reunión Rodríguez-Modi es muy importante, pero para India tiene un sentido de emergencia.

LA IMPORTANTE CONGRUENCIA COMERCIAL VENEZUELA-INDIA

Durante años, India se consolidó como el tercer principal destino de las exportaciones de crudo venezolano. Esto fue interrumpido por sanciones estadounidenses llevando las cuentas de la balanza comercial petrolera a cero en dos oportunidades desde 2019 hasta el presente.

Venezuela también ha reconocido a La India como uno de los grandes consumidores globales de petróleo en el mundo. Pero la sociedad con India tiene un potencial mucho mayor en la perspectiva de largo plazo.

La nación asiática es la tercera a nivel de consumo petrolero a nivel global al día de hoy, y también es la tercera en el ranking de demanda de crudos pesados y extrapesados, superada por Estados Unidos y China, en ese orden.

Son pocos los países con grandes capacidades de procesamiento de crudos pesados y extrapesados. Precisamente estos productos son los que conforman la mayor parte de la base de reservas petroleras venezolanas, las más grandes del mundo.

India consume aproximadamente 5,5 a 5,8 millones de barriles de petróleo por día (bpd). El país importa entre 4,5 y 5,4 millones de bpd.

Debido a que su producción interna de crudo es muy limitada, los indios poseen una dependencia de importación de casi el 85% para cubrir sus necesidades.

Pero su demanda energética va mucho más allá de cubrir sus requerimientos a lo interno. El país funciona plenamente como uno de los hubs de refinación y exportación de combustibles líquidos y petroquímicos más grandes del mundo.

A pesar de no contar con reservas significativas de petróleo propio, su ubicación estratégica entre los proveedores de Asia Occidental y los mercados de consumo de Asia y Europa ha permitido el desarrollo de infraestructuras masivas.

La gran nación asiática importa aproximadamente entre 1,2 y 1,3 millones de bpd de crudo dedicados de forma exclusiva a ser procesados y reexportados como productos de valor agregado, como diésel gasolina y jetfuel. Esto representa un 25% de todas las importaciones diarias de crudo del país.

LA PERSPECTIVA DE LARGO PLAZO

Desde hace años, Venezuela ha entendido el potencial del relacionamiento energético con India, desde el ángulo de país con inmensas reservas de petróleo crudo. De hecho, todos los actores en la OPEP tienen en la nación asiática un punto de convergencia para competir y posicionar productos.

Según el informe World Oil Outlook (WOO) de 2025 de la OPEP, India se proyecta como el mayor contribuyente al crecimiento de la demanda mundial de petróleo hasta el año 2050, superando considerablemente el ritmo de expansión de otras grandes economías como China.

Esto se explica por varias razones; India es hoy el país más poblado del mundo. Comparado con China su transición a las tecnologías renovables es más lenta. Su demanda de fósiles se basará en gas para electricidad e insumos para producir derivados para su industria y exportación, así como para refinar combustibles para el transporte.

La OPEP prevé que la demanda india de crudo aumentará un 3,4% en promedio interanual, liderando los incrementos de consumo global de combustibles líquidos.

Según la OPEP, Nueva Delhi aportará por sí sola 8,2 millones de barriles diarios adicionales a la demanda mundial de petróleo hacia el año 2050, el incremento individual más masivo entre todas las naciones analizadas por la organización.

Es decir, en 2026 el mundo demanda 105 millones de bpd y en 2050 se estima una demanda de 123 millones de barriles, esto sugiere que habrá 18 millones de demanda adicional. De esa cuota, India por si sola será responsable de 8,2 mbpd de ese requerimiento adicional. La cifra es astronómica.

La prensa internacional está señalando que la presencia de la presidenta Rodríguez en este país obedece a una maniobra de Washington para expulsar al petróleo ruso, tratando de fijar a Venezuela como un país satélite en la estrategia energética de Trump.

Pero esto es completamente incongruente con los hechos, ya que en estos momentos Rusia goza de flexibilización de sanciones a su petróleo y su relación con Nueva Delhi no ha cesado pese a las presiones. India simplemente no puede renunciar al crudo ruso con Ormuz cerrado.

Por otro lado, aunque el petróleo venezolano ayudará a atenuar la crisis en curso y en ciernes en el país asiático, el nivel de producción actual de Venezuela no es suficiente para desplazar a Rusia.

Las razones de la presencia de la presidenta Rodríguez en el país más poblado del mundo, son congruentes con una estrategia que ha sido de largo aliento y que ha sido interrumpida por sanciones ilegales estadounidenses.

La complementariedad energética entre el país con las mayores reservas y el consumidor petrolero emergente más relevante del mundo, es objetiva y notable.

El enfoque de la política exterior venezolana se mantiene en los parámetros de la geometría variable, en varios ejes geopolíticos, con el portafolio petrolero como principal vector. Tal como había sido antes del aislamiento inducido por presiones occidentales.

Antes de las sanciones ilegales de la primera Administración Trump, Estados Unidos era el principal destino de las exportaciones petroleras venezolanas. Ahora, los norteamericanos han retomado ese lugar luego de años de coerción y uso injustificado de la fuerza militar. Se perdieron años de relaciones que debieron ser practicas y beneficiosas.

De esa manera, Venezuela también retoma las agendas con la India, dando forma a un destrabe de relaciones signado por un contexto energético muy adverso.

Seguramente, India se consolidará como el segundo destino de las exportaciones venezolanas. Aunque el relanzamiento del flujo energético transcurre entre las particularidades de un mercado internacional petrolero perturbado por la crisis inédita en Ormuz, la congruencia comercial ha estado siempre allí. Es la que ofrece oportunidades y factibilidad para una relación de largo aliento, que debe construirse sobre acuerdos muy sólidos.

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