Dom. 26 Mayo 2024 Actualizado Viernes, 24. Mayo 2024 - 16:32

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La aparente moderación de Irán ante la agresión israelí no debe confundirse con debilidad (Foto: The Cradle)

¿Cómo los iraníes "hierven una rana"? Lenta y metódicamente

Una estrategia en la guerra asimétrica se expresa mediante la teoría de la "rana hervida":

Cuenta la leyenda que una rana puesta en una olla poco profunda con agua calentándose en una estufa permanecerá felizmente allí mientras la temperatura sigue subiendo, y no saltará fuera, incluso cuando el agua alcance lentamente el punto de ebullición y la mate. El cambio de un grado de temperatura cada vez es tan gradual que la rana no se da cuenta de que está hirviendo hasta que es demasiado tarde.

Mientras que la historia es un apólogo (una bonita fábula destinada a transmitir una valiosa lección), los militares y geopolíticos la invocan con frecuencia para describir "el largo juego" de alcanzar objetivos estratégicos.

Hoy en día son Irán y sus aliados regionales quienes están utilizando un enfoque mesurado para aumentar la temperatura en Asia Occidental hasta que el agua hierva vivas a las "ranas" estadounidenses e israelíes hasta la muerte. La estrategia, la disciplina y una paciencia poco común —la antítesis del cortoplacismo occidental— darán la victoria a Irán. Citando a los talibanes: "Los estadounidenses tienen relojes, pero nosotros tenemos el tiempo".

El tiempo está ahora del lado de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés) y sus aliados regionales. Dos ejemplos relacionados entre sí muestran cómo los IRGC están calibrando las temperaturas como los científicos en un laboratorio.

La rana yanqui

Tras el lanzamiento de la operación de resistencia "Diluvio de Al-Aqsa", dirigida por Hamás el 7 de octubre del año 2023, el presidente estadounidense Joe Biden desplegó medios de la armada en el golfo Pérsico y el mar Mediterráneo para "defender" a Israel.

El 26 de noviembre, el USS Eisenhower y sus escoltas navegaron por el estrecho de Ormuz, fondeando en el golfo Pérsico, en el lado saudí. Las fuerzas navales yemeníes alineadas con Ansar Alá atacaron inicialmente los buques israelíes y el puerto de Eilat con sus primeros disparos el 19 de octubre. Sin embargo, para el 29 de noviembre sus ataques se intensificaron e incluyeron buques con origen o destino a allí, independientemente de su pabellón o propiedad.

Este patrón culminó con el anuncio por parte del Pentágono de la operación "Guardián de la Prosperidad" el 18 de diciembre, destinada a salvaguardar los intereses económicos de Israel a expensas del personal militar estadounidense. Posteriormente, el Eisenhower y sus escoltas navales se trasladaron desde el golfo Pérsico hacia el mar Rojo y al golfo de Adén, supuestamente para "defender" al Estado de ocupación.

En cambio, el posicionamiento de los activos de la marina estadounidense en el mar Rojo y el golfo de Adén los dejó expuestos a posibles ataques de armamento iraní o suministrado por el mismo país, incluidos misiles de crucero, misiles balísticos y aviones no tripulados.

A pesar de los esfuerzos de la Marina estadounidense (USN, por sus siglas en inglés) y la Fuerza Aérea del mismo país (USAF, por sus siglas en inglés), Ansar Alá permanece invicta. Los anteriores ataques aéreos angloamericanos en Yemen resultaron ineficaces, mientras que el ritmo constante y el alcance cada vez mayor de las operaciones yemeníes están agotando los recursos navales y mermando la moral.

A diferencia de los "cañones de Hollywood", los buques de la Marina no tienen misiles interceptores ilimitados, ni pueden recargarse en el mar. En cuanto a la moral del personal, se quebrará a largo plazo, sobre todo porque muchos marineros e infantes de Marina simplemente no están comprometidos en la lucha por Israel.

El mes pasado el capitán Chris Hill, oficial al mando del USS Eisenhower, dijo: "La gente necesita descansos, necesita volver a casa".

Mientras marineros, infantes de marina y aviadores se inquietan esquivando a diario los drones y misiles de Ansar Alá, la "rana yanqui" rema alegremente en su jacuzzi de Washington, creyendo que el "poderío" de la USN derrotará a los molestos "hutíes".

Podría decirse que esto fue una maniobra bien calibrada, apoyada por Irán, que cumplió dos objetivos: en primer lugar, sacó al grupo de combate de portaaviones del golfo Pérsico y, en segundo lugar, metió a Estados Unidos en una trampa de escalada. La rana yanqui está en el punto caliente del mar Rojo y el golfo de Adén. No puede ganar.

O saltará y huirá deshonrada, destruyendo aun más la credibilidad de las fuerzas armadas estadounidenses tras su humillante debacle de 2021 en Afganistán; o bien permanecerá en la olla caliente y será hervida hasta morir, con la pérdida de barcos y vidas.

Con cualquiera de los resultados, Irán gana. En relación con esto, una derrota iraní de los Estados Unidos será bien recibida por China, Rusia y decenas de Estados adversarios del Hegemón, en particular en todo el Sur Global. Como señaló un astuto usuario de Twitter/X, Armchair Warrior —en el que describe las probables respuestas de Rusia a las provocaciones ucranianas—, con sus acciones Irán ha demostrado un "control reflexivo" sobre las acciones de Washington. Con esto quiere decir: "Si cada acción militar que emprendes obtiene una reacción simétrica, entonces puedes controlar la naturaleza, el lugar y el tempo del conflicto a tu beneficio". Esto es precisamente lo que los IRGC están haciendo de forma astuta.

La rana israelí

Así las cosas, la pequeña "rana israelí", somnolienta en el agua tibia, sueña con su "nuevo Israel", el que creará una vez que haya limpiado étnicamente Gaza. Tiene planes de desarrollarla, construir condominios lujosos en primera línea de playa y viviendas para nuevos colonos.

Teherán prepara cuidadosamente el terreno para el desmoronamiento de Israel

Los arquitectos ya están trazando planos. El yerno del expresidente y actual aspirante republicano Donald Trump, Jared Kushner, netanyahuista y benefactor del partido Likud, está midiendo cortinas para su condominio frente al mar de Gaza.

Sin embargo, el ejército israelí todavía no ha derrotado a Hamás, que sigue infligiendo daños significativos al equipo militar y a los recursos humanos de las fuerzas sionistas. Según una estimación, Hamás solo se ha degradado en 15 o 20%. El ejército de ocupación depende enteramente de Estados Unidos y de sus Estados vasallos europeos en materia de armamento, ya que su capacidad de producción nacional es limitada.

Según otra estimación, alrededor de 500 mil colonos han regresado a sus tierras de origen; la mayoría no volverá. Desde el 7 de octubre, el servicio militar dejó de ser un requisito seguro, aunque incómodo, de tres años: los padres temen por sus hijas e hijos.

El adormecido movimiento refusenista que surgió tras la invasión israelí del Líbano en 1982 volvió a despertar. Los reclutas se niegan a servir y son encarcelados por ello. La exención del reclutamiento para los judíos ultraortodoxos expiró el 1.º de abril; amenazan con huir de Israel, cuya supervivencia depende de los judíos que se trasladen hacia allá.

Si los representantes de los judíos ultraortodoxos abandonan la coalición del primer ministro Benjamin Netanyahu, podría derrumbarse su gobierno extremista. Las tensiones internas en la sociedad israelí van en aumento, alimentadas por las presiones socioeconómicas y la desilusión debido a la gestión de la guerra por parte del gobierno.

La economía israelí está en ruinas. El shekel está bajando. Está a 3,60 shekels israelíes por 1 dólar estadounidense, desde máximos de 4,01 shekels israelíes por 1 dólar estadounidense, y es probable que siga bajando. El déficit presupuestario y el endeudamiento se han disparado. Moody's rebajó la calificación crediticia de Israel de A1 a A2 el 9 de febrero. El sector turístico entró en crisis. La mayoría de las grandes compañías aéreas ya no vuelan al país. Las bases manufactureras y agrícolas de la nación son pequeñas. Israel tiene un acceso limitado a los recursos naturales y la energía; depende de las líneas de transporte terrestre a Jordania y Egipto, y del petróleo y el gas azerbaiyanos que llegan a Haifa desde Türkiye.

Irán está haciendo a Israel justo lo que este le hizo con las sanciones económicas. Pero a diferencia de este, Irán tiene abundantes suministros de petróleo y gas, 85 millones de personas alfabetizadas y educadas que no piensan huir, y formidables bases agrícolas y manufactureras.

Teherán está estrangulando metódicamente la economía israelí. El puerto de Haifa está en la lista de objetivos de Hezbolá. Si se cierra junto con Eilat, Israel solo dispondrá de vías terrestres para el suministro de alimentos y energía. El aeropuerto internacional Ben Gurion y otros pueden ser objetivos en el futuro.

Subiendo la temperatura, grado a grado

El reciente ataque israelí contra la misión diplomática iraní en Damasco, supuestamente en respuesta al ataque de un avión no tripulado iraquí contra Eilat, refleja los temores y frustraciones de Netanyahu de que "el mundo entero se confabula contra nosotros".

La estrategia de Netanyahu parece consistir en incitar a Irán a una escalada de las tensiones, lo que podría inducirlo a atacar los activos militares estadounidenses en la región, lo que atraería a Estados Unidos hacia la guerra en Gaza. Sin embargo, no se sabe si Teherán morderá el anzuelo.

Aunque es probable que los IRGC respondan, tratarán de evitar caer en la trampa de Netanyahu. En su lugar, Irán podría optar por reforzar su dominio económico sobre Israel, posiblemente atacando lugares estratégicos como Eilat, Haifa y el aeropuerto Ben Gurion.

Los IRGC entienden que la economía de Israel no puede sostener un conflicto prolongado. Por lo tanto, su estrategia podría implicar una escalada gradual —hirviendo la rana israelí lentamente— mediante acciones coordinadas en las que participen Hezbolá, Ansar Alá y diversas facciones con base en Siria e Irak.

Como señaló el economista Herbert Stein: "Si algo no puede continuar eternamente, se detendrá". Aunque Israel está lejos de encontrarse al borde del colapso, las acciones disciplinadas y calculadas de los IRGC están aumentando constantemente las tensiones regionales. Si no se controlan, esto podría tener importantes repercusiones para la sociedad israelí y su economía, todo ello sin que se dé cuenta, como la ranita hirviendo.


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en la página The Cradle el 3 de abril de 2024, fue escrito por Shivan Mahendrarajah y traducido para Misión Verdad por Camila Calderón.

El doctor Shivan Mahendrarajah es miembro de la Royal Historical Society. Estudió en la Universidad de Columbia y se doctoró en Historia Islámica y de Medio Oriente en la Universidad de Cambridge. Es autor de artículos de historia revisados por expertos sobre el Islam, Irán y Afganistán; sobre la contrainsurgencia; al-Qaeda y los movimientos talibanes de Afganistán y Pakistán.

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