Dom. 25 Octubre 2020 Actualizado ayer a las 11:45 pm

Cómo debemos analizar las nuevas medidas sobre la gasolina en Venezuela

Desde este lunes 1º de junio, Venezuela inicia una nueva etapa en la distribución de combustibles, aplicando un nuevo esquema que da clausura a su histórico y asimétrico modelo de abasto energético en su mercado interno.

La nación caribeña transita un ciclo de grandes perturbaciones en su distribución de gasolina y diésel, originado por el desgaste que ha sufrido la estatal PDVSA a causa del bloqueo estadounidense. El veto a las exportaciones de crudo, congelamiento de bienes y recursos financieros en el extranjero, la inhabilitación de PDVSA en el mercado financiero, la clausura de compras internacionales favorables a PDVSA, han producido un duro impacto en la empresa bandera de Venezuela.

En los últimos años la mengua en la adquisición de repuestos para las refinerías venezolanas, la compra de químicos para producir gasolina y la importación de gasolina como paliativo a la demanda interna, se agudizaron por el bloqueo estadounidense, en detrimento del flujo de los combustibles que habían sido despachados de manera prácticamente gratuita durante años. Esta crisis fue fabricada.

Aunque Venezuela ha recibido recientemente importaciones de gasolina desde Irán y se encamina junto a los persas a refaccionar las refinerías con sus tecnologías, este proceso será progresivo y podría estar sujeto a altibajos. De ahí que el gobierno venezolano ha previsto racionalizar y sincerar la demanda, con medidas que van a contracorriente de la lógica “gratuita” y de despilfarro que había precedido.

Nuevos precios y subsidio

La gasolina venezolana seguirá siendo subsidiada, la más barata del mundo. Esta tendrá un costo de 5 mil bolívares por litro, que a tasa de cambio oficial para este 31 de abril le da un valor de 0,025 dólares por litro.

Sin embargo, esta política arranca con una cuota mensual de gasolina subsidiada a cada vehículo particular por el orden de los 120 litros. Al superar ese consumo, los usuarios podrán adquirir gasolina en bolívares por un equivalente a 0,5 dólares según la tasa oficial, es decir, unos 97 mil 500 bolívares por litro a este 31 de mayo.

Para los sectores de transporte público y de alimentos, el consumo de gasolina y diésel seguirá siendo subsidiado en su totalidad mediante el nuevo precio. Sin embargo, ese subsidio está programado por 90 días, lo cual infiere que el país pasará por un proceso de registro de toda la flota vehicular abocada a esos servicios para establecer nuevos términos para esos sectores.

El país habilitará unas 200 estaciones de servicio “Premium”, a beneficio de empresas privadas que obtuvieron licencias para la importación de combustible, quienes despacharán sin límites gasolina a precios equivalentes a 0,5 dólares.

Degradación del excesivo consumo

Evidentemente, la medida apunta a equilibrar la demanda de gasolina frente a una restringida oferta, mientras PDVSA asume nuevos mecanismos para relanzar su sistema de refinación para el consumo nacional. Esto es significativo en el caso venezolano. La cultura del derroche de gasolina y otros flagelos económicos como el contrabando han sido resultado de las asimetrías generadas por los combustibles gratuitos.

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Esta nueva política reviste en un salto político para responder a las nuevas situaciones creadas desde el bloqueo estadounidense y las nuevas realidades de la economía nacional.

¿Erradicación del contrabando?

Las complejidades de este flagelo paraeconómico fronterizo binacional son amplias y sus derivaciones bastante intrincadas. Los anuncios apuntan a la racionalización del flujo de gasolina y la reducción de las asimetrías en los precios de los combustibles, lo cual implica un impacto indirecto a las redes contrabandistas, pero ello no significa su inmediata erradicación.

Todo litro de gasolina subsidiada se encuentra presta a su contrabando. Ello supone que las presiones del contrabando se mantendrán sobre la gasolina subsidiada, especialmente en las regiones fronterizas, creando nuevas pujas por el preciado líquido entre contrabandistas y consumidores regulares.

Sin embargo, todo litro de gasolina despachado a un valor equivalente a 0,5 dólares difícilmente estaría presto a ir al tejido de la paraeconomía gasolinera.

La sostenibilidad de esta política de precios y su capacidad de afectar al contrabando al mediano plazo yace en la posibilidad de ajustes frecuentes a los precios de la gasolina subsidiada y a la gasolina vendida en bolívares acorde al valor de 0,5 dólares.

La degradación parcial que sufrirá el contrabando también dependerá de otras medidas complementarias, como el uso de chips para el arbitraje en el despacho en la frontera como ya ha sido aplicado, el nuevo precio (de 0,5 dólares) en las gasolineras internacionales en la frontera y otras acciones de seguridad fronteriza.

Las formas de pago y la incorporación del Petro

PDVSA está disponiendo de una nueva plataforma que ya había sido ensayada como forma de biopago, mediante puntos de venta con captahuellas adquiridos por la estatal en 2018 y que fueron testeados en esa oportunidad. Se podrá adquirir gasolina con los nuevos montos sin usar efectivo, pagando en bolívares, mediante tarjeta de débito y de crédito. El uso de efectivo será opcional.

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Sin embargo, este sistema trae novedades. Los dispositivos de pago tendrán acceso al Monedero del Sistema Patria desde el cual se podrán hacer pagos en bolívares, e incluso en Petros. Todo mediante una operación sencilla con el uso de la huella dactilar.

El Petro adquiere ahora la facultad de incorporarse al tejido de la economía real venezolana como ninguna criptomoneda en el mundo, pues se podría usar para operaciones al menudeo en aras de adquirir combustibles haciendo de él un medio de pago eficaz, sencillo y masivo.

Las posibilidades de bachaqueo interno

El nuevo esquema, en un primer tramo, por ir a contracorriente a los hábitos de consumo de gasolina en Venezuela, generará un shock entre varios grupos de consumidores. Muchos de ellos no lograrán acoplarse al esquema de consumo de subsidio hasta 120 litros al mes. Al mismo tiempo intentarán eludir el pago de la gasolina a 0,5 dólares el litro. Esto supone un hábitat para nuevos flagelos dentro del territorio nacional que podrían iniciarse puntual y aisladamente, pero que podrían agudizarse.

Muchos usuarios que excedan el consumo de los 120 litros al mes irán a un mercado paralelo interno que podría gestarse, si muchos usuarios de vehículos para el transporte de pasajeros y alimentos deciden usar la preferencia de la que gozan para bachaquear gasolina y venderla, digamos, a unos 25 centavos de dólar o su equivalente en bolívares. Este podría ser un inminente riesgo.

Durante los próximos 90 días en que durará el subsidio a esos sectores, se coordinarán políticas de censo, registro y certificación de ese correspondiente parque automotor. Eventualmente podrían estar sujetos a cuotas de gasolina subsidiada y a otros precios.

También es probable que otros usuarios particulares decidan “vender su cupo” mensual de gasolina subsidiada en ese mercado paralelo.

Todo esto supone que el cambio de esquema, además de ofrecer alternativas de equilibrio, generará también contradicciones de nuevo tipo. Tienen mucho que ver en estas derivaciones las formas de subjetividad que han emergido en la economía venezolana en los últimos años, en el marco de una guerra económica, bloqueo y canibalización de las relaciones económicas en muchos niveles. Por ser un esquema naciente está plenamente sujeto a alertas tempranas y medidas correctivas.

¿Una medida monetaria?

El nuevo esquema es mucho más que una medida para reducir asimetrías en el sistema de distribución y consumo de combustibles. Es también una medida con alcance macroeconómico. PDVSA sostiene su actividad dentro del país mediante una modalidad de dependencia del Banco Central de Venezuela (BCV) en la que éste emite circulante monetario para que la estatal pueda cumplir sus compromisos en moneda nacional.

Los gastos de PDVSA, que van desde pago de nómina a pago de bienes y servicios tabulados en moneda nacional, son cubiertos por el BCV debido al esquema cambiario fallido y controlado que precedió a este ciclo y luego de ello, por la mengua en el flujo de caja en dólares de PDVSA a causa del bloqueo. Ahora PDVSA podría tener la posibilidad de recaudar bolívares por su actividad.

Ello mitigaría la emisión monetaria favorable a PDVSA, lo cual implica circulante inorgánico de bolívares. En Venezuela es sabido que, aunque el dólar paralelo está delineado por factores especulativos y políticos, este ha encontrado un hábitat idóneo en las emisiones de bolívares como mecanismo para paliar el déficit fiscal y el financiamiento a PDVSA.

¿Erradicación de las colas por gasolina?

La medida tendrá, puntualmente, un impacto favorable en este sentido, que es de los más esperados por el gobierno nacional y la población en general. El esquema prevé, para el mes de junio, implementar una modalidad de días para surtir combustible acorde al número de placas, que será aplicado a vehículos particulares.

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No necesariamente habrá erradicación de las colas en buena parte del eje fronterizo de los estados Zulia, Táchira, zona baja de Mérida y Apure, donde la puja entre contrabandistas y consumidores regulares podría persistir. Pero es preciso destacar que el resto del territorio nacional podría ver la degradación de las colas en las próximas semanas.

Es evidente que, además de la racionalización de la demanda, la oferta de gasolina debe expandirse desde los niveles actuales. La gasolina iraní hará parte de ello, pero la clave en la estabilidad en el mediano y largo plazo reside en la recuperación de la refinación nacional. Un proceso hoy en desarrollo que tendrá resultados concretos en lo sucesivo.

¿A qué usuarios de vehículos particulares beneficia y afecta la medida?

Hablando del parque automotor de vehículos de uso particular, la medida pecha a los que poseen vehículos de alto consumo de gasolina. De continuar este esquema en el tiempo, consumidores con camionetas costosas pagarán más por gasolina al mes que el usuario de un vehículo pequeño.

Pero se verán afectados quienes posean los tradicionales vehículos viejos norteamericanos de uso particular, todavía muy comunes en Venezuela y “queridos” por parte de la población, cuya existencia solo tiene asidero gracias a la gasolina regalada por el Estado durante años.

La gestión del estado rentista petrolero en declive como cuestión política

Mediante este nuevo tramo en la distribución y consumo de la gasolina en Venezuela, es apreciable otro de los espasmos de las nuevas realidades económicas del país. Hay que recalcar que el bloqueo estadounidense vino a terminar de remodelar el ordenamiento económico nacional de manera profunda, acelerando el estertor del estado rentista petrolero que fue el elemento denominador de la economía venezolana de los últimos 100 años.

Las reglas del juego están cambiando. Lo que se entendía como un ciclo caracterizado por la mengua del estado y el fin de su bonanza, se está agudizando de maneras en que el gobierno nacional debe maniobrar, desde un nuevo marco de realidades y desde nuevas contradicciones.

Si se sostiene este “cierre de ciclo” de la gasolina subsidiada como la conocíamos, más allá de mitigar asimetrías y estabilizar el flujo de combustibles, habrá también un resultado político y éste está aún por valorarse y catalogarse. Sin embargo, la subjetividad venezolana también ha estado en evolución.

La sostenibilidad política de la gasolina regalada estaba en entredicho luego de que se viera avasallada su sostenibilidad económica en los últimos años. Al unísono del estado rentista petrolero feneciendo como lo conocíamos, la subjetividad nacional ha ido adecuándose entre contradicciones. El impacto sociocultural del aumento en la gasolina hoy tiene la inercia a cuestas de un país que se debate entre lo que conoció de manera “gratuita” y quiere sostener en tiempos de bloqueo, y las nuevas limitaciones que hay sobre la economía nacional.

Es indispensable analizar el cuadro político en su conjunto. El país está atravesado por un asedio medular a toda su estructura económica. La fabricación del colapso y el intento de consumar un declive total de las condiciones elementales de vida en el país son las amenazas reales. Ante circunstancias excepcionales, el gobierno venezolano ha decidido actuar excepcionalmente.

— Somos un grupo de investigadores independientes dedicados a analizar el proceso de guerra contra Venezuela y sus implicaciones globales. Desde el principio nuestro contenido ha sido de libre uso. Dependemos de donaciones y colaboraciones para sostener este proyecto, si deseas contribuir con Misión Verdad puedes hacerlo aquí<