Mié. 11 Marzo 2026 Actualizado 1:29 pm

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Venezuela y su región geopolítica tienen una paradoja: un país del vecindario tiene las más grandes reservas de hidrocarburos, mas sin presencia en este mercado (Foto: PDVSA)
Comprendiendo la geopolítica de los hidrocarburos venezolanos

Explicando la nula presencia de Venezuela en el mercado energético regional

Normalmente, las referencias a la actividad comercial del petróleo y gas venezolanos aluden a Estados Unidos, China, India o algún país europeo. Con la excepción de Cuba, no suele mencionarse a algún otro país de la región que sea un sólido cliente de esos productos.

El contraste de la prácticamente nula relación energética entre Venezuela y su región, sería menos llamativo si no estuviera caracterizada por una paradoja: se trata del país con las reservas petroleras más grandes del mundo y la reserva de gas natural más cuantiosa de este continente, en posición comercial desarticulada frente a sus vecinos. 

En 2003, la región consumía unos 4,7 millones de bpd. Venezuela colocaba entre sus vecinos unos 414 mil bpd en promedio. Esto quiere decir que Venezuela ofrecía solo el 8,8% de crudo para atender la demanda regional, según la Organización Latinoamericana de Energía (OLACDE).

En 2012, la demanda de petróleo en América Latina y el Caribe ascendió a 6,4 millones de bpd. Venezuela colocaba, en toda la región, unos 310 mil bpd para ese año. Esto equivalía al 4,8% de la demanda regional.

De acuerdo a datos abiertos de PDVSA, hasta 2003, entre el 15 y el 20% de los hidrocarburos nacionales se destinaba a la región.

Para el año 2012, entre el 12 y el 15% del crudo venezolano se destinó a la región.

Hasta 2003, Estados Unidos captaba por sí solo aproximadamente el 65% de la producción venezolana.

Con el paso de los años y luego de profundos cambios en la estrategia comercial de Venezuela, China emergió como el primer cliente de sus crudos e India como el tercero en este podio. Estados Unidos retuvo el segundo lugar hasta que las sanciones ilegales norteamericanas cambiaron esa situación.

En el presente, la colocación de crudo y gas venezolano en la región es básicamente inexistente y esto obedece a presiones derivadas de sanciones acumuladas en una estrategia prolongada de presiones que ya acumula 10 años. Pero esta tendencia se agudizó a modo de bloqueo directo estadounidense a la relación entre Cuba y Venezuela.

Más allá de las cuestiones actuales, es necesario observar los registros y entender que la situación de conjunto es de tipo estructural. Este fenómeno o paradoja puede explicarse por razones políticas, comerciales y tecnológicas.

DESACOPLAMIENTO ESTRUCTURAL

El petróleo y sus derivados han sido el principal producto de exportación de Venezuela. La estrategia comercial nacional en las últimas décadas se ha caracterizado en orientarse a los grandes consumidores mundiales, eso incluye a actores de las "economías avanzadas" (como Estados Unidos) y también a ciertos "países emergentes" (como China e India).

Venezuela, de esa manera, califica como un actor energético relevante, con gran potencial de desarrollo, desde la perspectiva de las potencias foráneas a la región. Este país aglutina por si solo la mayoría de recursos fósiles, teniendo consigo la posibilidad de forma a un gran cluster energético de gran proporción en el hemisferio occidental. 

Según la OLACDE de acuerdo con su documento anual correspondiente a 2025, Venezuela es el país que posee las mayores cuantías de petróleo y gas en el sub-continente, de manera abrumadora. Aunque este dato es ampliamente conocido, la Organización establece una comparación del tamaño de los recursos venezolanos frente a la región, de la siguiente manera. 

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La gráfica de OLACDE refleja los yacimientos esequibanos bajo reclamación como reservas guyanesas. Pese a ese dato errado, el contraste entre Venezuela y los demás países es abrumador (Foto: OLACDE)

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Los datos de OLACDE sobre la comparativa en reservas de gas natural, ilustran que Venezuela posee las mayores reservas de América Latina y el Caribe, sin ningún competidor cercano en este ítem (Foto: OLACDE)

Considerando los bajos niveles estructurales de suministro de hidrocarburos desde Venezuela a su vecindario, frente a los niveles de reservas de la nación bolivariana, lo que se aprecia es un desacoplamiento geoeconómico del país frente a su región, lo cual se explica por múltiples razones.

En el ámbito político

Antes de 2003, los principales clientes de los hidrocarburos venezolanos eran; Colombia, Brasil y Curazao. El caso de la Antilla neerlandesa se explicaba dado que PDVSA operaba la refinería de la isla. Los productos derivados de crudo resultantes de esa actividad iban a diversos destinos.

Desde el año 2003 se iniciaron cambios significativos en la gestión de PDVSA, y entonces, el presidente Hugo Chávez, decidió transformar el esquema comercial internacional de la estatal. La premisa era visionaria; rediseñar de manera consistente la estrategia internacional y también geopolítica del país.

Para el año 2005, el replanteamiento comienza a avanzar de manera vertiginosa. La relación con Cuba, la creación de ALBA (diciembre de 2004) y luego, el advenimiento de Petrocaribe (junio 2005), vinieron de la mano con un nuevo relacionamiento comercial proyectado a Asia, concretamente a China e India, pero sin renunciar a la tradicional relación con el mercado estadounidense.

Es necesario reseñar en este punto el hito de Petrocaribe. El año de mayor repunte y pico histórico de las exportaciones de crudo venezolano destinadas a los países miembros de este convenio, fue 2012.

Durante ese periodo, los envíos alcanzaron un promedio aproximado de 121.000 barriles por día (bpd) hacia el bloque regional, ello sin contar los suministros adicionales a Cuba que se manejaban bajo un convenio separado. Durante ese pico histórico en 2012, la isla recibió cerca de 109.000 bpd.

De esa manera y específicamente en 2012, los países parte de Petrocaribe recibieron suministros equivalentes al 5,2% de la producción venezolana estimada para ese año. Mientras que los despachos basados en el convenio especial con Cuba, representaban un 4,7% de la producción nacional. En conjunto, Cuba y los países de Petrocaribe captaron un 9,9% de los barriles producidos en Venezuela en ese lapso.

Estrategias como la de Petrocaribe, eran políticamente correctas y estaban acertádamente orientadas a dar un posicionamiento superior de los hidrocarburos venezolanos en la región, pues los convenios tendían a expandirse.

Pero las discrecionalidades políticas de los gobiernos, cambios de mandatarios en los países-parte y presiones estadounidenses en forma de intimidación y sanciones, crearon cortapisas y cierres de mercados (para Venezuela) en la región.

Hay dos casos emblemáticos que, lamentablemente, ilustran lo anterior.

Uno de ellos fue el caso del gobierno de Iván Duque, en Colombia. El mandatario abogó por sanciones a Venezuela, el fin de las relaciones energéticas y avaló el cierre del gasoducto binacional.

También se destaca la suspensión de Venezuela en MERCOSUR, en 2017. Esa medida no solo vetó al país caribeño de ese espacio comercial, en realidad despojó al bloque de un país miembro pleno con reservas de hidrocarburos inmensas que, -vendidas en condiciones preferenciales por un país-parte- habrían contribuido enormemente a su propio modelo de desarrollo.

Los cuatro miembros más longevos de MERCOSUR (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) basan sus economías en agroindustria, cultivos mecanizados y fertilizantes, es decir, actividades claramente vinculadas a los hidrocarburos. Esa decisión debe considerarse un error estratégico.

Las hostilidades políticas regidas por las ideologías, pero también la carencia de visión y debilidad estratégica de los países de la región, han sido causa del deslinde entre Venezuela y su vecindario, pese a los esfuerzos integracionistas de la nación petrolera.

El contexto comercial

Varios países de la región son autosuficientes en petróleo y gas. Algunos son grandes o modestos exportadores de estos productos y comercian con sus vecinos más cercanos. Brasil, Argentina, Bolivia, Colombia y especialmente México, han sido parte de esta ecuación energética intra-continental.

México ha sido el mayor competidor regional histórico de Venezuela. El país azteca ha sabido construir una estrategia comercial multidireccional, que le ha permitido destinar exportaciones modestas a Centroamérica y el Caribe.

Estados Unidos ha sido en los últimos años un creciente vendedor de crudo en la región, pero históricamente ha sido un fuerte proveedor de derivados del petróleo. Ahora, es el primer proveedor de GNL.

Brasil se ha consolidado como el nuevo mayor productor y exportador de crudo de América Latina, superando a México y Venezuela. Una parte considerable de su petróleo se distribuye dentro del mercado regional y hacia Asia.

Guyana, a expensas del saqueo de recursos esequibanos bajo reclamación, está comenzando a posicionar productos a nivel intra-regional en Panamá y Trinidad & Tobago.

Lo que sugieren esos datos, es que el contexto comercial es de fuerte competencia para los productos venezolanos. Este factor, aunado a las discrecionalidades políticas, limita seriamente las posibilidades de Venezuela de posicionarse a nivel comercial.

La infraestructura de refinación

El factor tecnológico y las dietas de las refinerías regionales, limitan seriamente el posicionamiento de los crudos pesados y extrapesados venezolanos. Este ha sido el principal obstáculo para la inserción de los productos nacionales en la región en los últimos años. Las instalaciones de refinación que predominan, son acordes a crudos livianos.

Una de las razones que también explican el desacoplamiento, es que Venezuela logró mantener unos márgenes de presencia mínima en la región mediante sus crudos livianos. Pero la producción de estos petróleos ha decaído considerablemente en el país.

Sin embargo, existen instalaciones en México (Dos Bocas y Ciudad Madero), Brasil (Abreu e Lima), Ecuador (Esmeraldas) y Colombia (Reficar, Cartagena) con capacidad de coquización y procesamiento de crudos medianos y pesados. Pero en el presente, no existen estrategias comerciales que permitan la adaptación de mezclas y los ingenios de refinación para que esas plantas reciban productos de Venezuela.

LA NECESIDAD DE UN CAMBIO DE ENFOQUE

Lo que indican los registros, es que, las discrecionalidades políticas gubernamentales, el marco de gran competencia intra-continental y las limitaciones tecnológicas para el procesamiento de crudos pesados y extrapesados en la región, han inhibido la inserción comercial efectiva de Venezuela en su área geoeconómica inmediata.

Considerando las inercias estructurales descritas, como el boicot político a las actividades venezolanas y el adverso entorno comercial, la situación actual también es resultado de una carencia de enfoque estratégico por parte de Venezuela que data desde hace 50 años.

Esta debilidad de apreciación practica (geometría variable en las relaciones comerciales) de largo plazo, limitó los atributos del país para hacerse un factor geopolítico y geoenergéticamente relevante en la región. Pero hay condiciones para repensar esta situación desde el presente al largo plazo.

Según las proyecciones de la OPEP, el consumo de petróleo en América Latina aumentará, impulsado por un fuerte crecimiento económico regional. Esto podría representar un crecimiento de la demanda entre 1,5 y 2% interanual hasta 2050.

La región consume hoy entre 6,9 y 7 millones de bpd. Mientras que el crecimiento de la demanda adicional en los próximos años se estima entre 130 y 150 mil bpd interanuales.

Lo que sugieren los datos, es que el aumento de la demanda de hidrocarburos en la región será mayor a medida que diversos países verán decaer sus campos, tal como es el caso de Colombia y Ecuador, países andinos que ya han entrado en la fase crítica de agotamiento de sus reservas de hidrocarburos. 

Venezuela podría reposicionarse en la región mediante políticas acordes para comerciar sus productos y establecer iniciativas al largo plazo para procesar sus crudos pesados y extrapesados. Bien sea, para refinarlos de manera doméstica y distribuir derivados del petróleo, o diseñando estrategias duraderas para posicionar esos productos en otros países de la región, creando mezclas acordes a las dietas de algunas refinerías existentes. Ninguna de estas estrategias es excluyente de la otra.

Sin embargo, los frentes con mayor potencial para incrementar drásticamente las relaciones de Venezuela con la región, y superar la inercia actual, son los del gas natural, concretamente con Colombia (vía gasuducto binacional) y Trinidad & Tobago (en proyectos Costa-Afuera), iniciativas que, se espera, sean reanudadas muy pronto.

Venezuela debe rediseñar su enfoque estratégico y desplegar esfuerzos para mitigar los nuevos riesgos que se ciernen en la actual reanudación de relaciones comerciales con Estados Unidos, pues esta no debe decantarse en un flujo bidireccional. Ello más bien sería una nueva vulnerabilidad estratégica.

Venezuela puede aprovechar los boquetes que se abren ahora con ciertas licencias petroleras, para apuntalar una nueva estrategia comercial orientada a la región y asegurar nichos de mercado.

Este elemento, debe ser uno de los componentes del replanteamiento y reposicionamiento de Venezuela, en base a sus hidrocarburos, pues esta sigue siendo su mejor carta de interacción geopolítica.

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