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El 11 de abril al menos cinco reporteros gráficos fueron impactados con balas (Foto: Cenaf)
Periodo de incubación del odio (2002-2003)

Memorias de la violencia política: golpe de Estado y paros patronales

En una primera entrega publicamos la cronología de los ciclos destituyentes en los que ha estado inmersa la oposición venezolana, cuyo objetivo es crear una memoria histórica de la violencia que ha dejado una marca profunda en la sociedad venezolana. Este trabajo nos permitió establecer una línea de tiempo para ubicar todos los hechos que provocaron víctimas fatales.

Para ello tomamos como referencia el marco temporal establecido en el artículo 6 de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática que reza: "La amnistía prevista en el artículo 1 comprende todas las acciones u omisiones que constituyan delitos o faltas, cometidos y acaecidos entre el 1 de enero de 1999 hasta la entrada en vigencia de esta Ley, en el marco de los hechos amnistiados".

La Ley concede amnistía general a los delitos cometidos y en el contexto de los siguientes hechos:

  1.  El golpe de estado del 11 y 12 de abril del año 2002.
  2.  El paro petrolero de diciembre del año 2002 a febrero de 2003.
  3. Los hechos violentos que tuvieron lugar en el contexto de la convocatoria y posterior realización del referendo revocatorio del año 2004.
  4. Las mafifestaciones de mayo del año 2007.
  5. Los hechos violentos entre julio y septiembre del año 2009.
  6. Las protestas en el marco de las elecciones presidenciales de abril del año 2013 y la proclamación de sus resultados.
  7.  Las guarimbas entre febrero y junio del año 2014.
  8. Los relacionados con las actuaciones de la Asamblea Nacional instalada para el periodo 2016-2021 y el desconocimiento de las instituciones y autoridades públicas.
  9. Las guarimbas entre marzo y agosto del año 2017.
  10. Los hechos que tuvieron lugar entre enero y abril del año 2019, salvo los constitutivos del delito de rebelión militar.
  11. Los relacionados con la convocatoria y realización de los procesos internos para la selección de candidatos y candidatas presidenciales en el año 2023.
  12. Los hechos violentos en el marco de las elecciones presidenciales de julio del año 2024.
  13. Las protestas en el marco de las elecciones regionales y para la Asamblea Nacional en el año 2025.

Con este mapa, el presente trabajo y los que le siguen a continuación se enfocarán en las víctimas fatales y los daños a la nación provocados por la agenda de cambio de régimen de la oposición.

Por cuestiones de extensión, dado que cada evento requiere de un trabajo arqueológico a profundidad, la sistematización de víctimas reales y daños materiales se publicará en tres partes. Con este tríptico también se procurará determinar los factores, dinámicas y condicionantes que contribuyeron a que se produjeran los hechos de violencia e intolerancias por motivos políticos durante el período señalado.

Ya habíamos adelantado que la agenda destituyente comenzó justo cuando el comandante Hugo Chávez asumió la conducción del país y se radicalizó durante el mandato del presidente Nicolás Maduro con nuevos actores y métodos más sofisticados.

Periodo de incubación

Desde el año 2001, dos años después de la llegada de la Revolución Bolivariana, sectores de la oposición instalaron el primer piquete contra los procesos de cambios iniciados por Chávez. La Constitución recién aprobada apostaba por un modelo social, económico y político inclusivo.

Sin embargo, no importa cuán incluyente y democrático fuera el Gobierno porque ya se había inoculado el odio con elementos racistas y clasistas que hasta hoy día persisten en sectores más radicales de la oposición. Siempre se pronunciaron desde una posición de poder y altura moral desde donde invitaban a Chávez a rectificar para “reunificar” el país.

Asistidos por su "razón" se proyectaron como la única clase política que sabía y podía gobernar, dejando el chavismo, aun cuando estaba respaldado por la mayoría de los venezolanos, simbolicamente en lado de lo abyecto. 

Esta violencia, en primer término discursiva, se volvió regular y parte de la identidad en el grupo de dirigentes y partidos de la oposición venezolana, a pesar de la ampliación de los derechos a la participación política consagrada por la nueva Carta Magna, incluida la posibilidad de revocar el mandato de los cargos de elección popular, entre ellos el de presidente de la República.

Sistemáticamente fueron optando por la violencia para dirimir diferencias políticas, una proyección del desprecio por la diversidad de mecanismos pacífcos, democráticos y electorales que abarcaba a sectores históricamente excluidos.

Este odio incubado, normalizado y amplificado por medios de comunicación, devino en movilizaciones de sectores de oposición iniciadas en octubre de 2001 en contra de las leyes habilitantes, que continuaron hasta enero de 2002. Incluyó el llamado "goteo militar" de febrero, la movilización de la alta gerencia de PDVSA por "la meritocracia", el "Paro Nacional" de abril de 2002. Así se fue macerando la agenda golpista hasta que el 11 de abril de 2002 se rompió el orden constitucional.

Para ese entonces Globovisión se proyectaba como sustituto de los viejos partidos políticos. El canal difundió el primer pronunciamiento de un militar activo contra Chávez en el año 2000. El capitán de la Guardia Nacional, Luis García Morales, dijo que en la Fuerza Armada se había conformado una Junta Patriótica Venezolana para exigir la renuncia del presidente.

Los medios de comunicación tuvieron un rol destacado en la trama que derivó en el golpe de Estado de abril de 2002. Impusieron la épica de que "la batalla final" sería en Miraflores, con lo cual azuzaron a un grueso número de manifestantes a dirigirse hasta el centro de Caracas para cumplir ese destino, con tomas truncadas repitieron hasta el hartazgo que el Gobierno había masacrado a los manifestantes y transmitieron el pronunciamiento del alto mando militar, con lo cual se concretaba el golpe de Estado. Posteriormente el periodista Otto Neustaldt, excorresponsal de CNN en Caracas, reveló que había grabado el pronunciamiento de los militares "antes de que cayera el primer muerto".

La difusión de noticias falsas para medir el comportamiento de la población era una realidad que ya se había inaugurado. Antes de los sucesos del 11 de abril Globovisión que nueve taxistas habían sido asesinados a manos del hampa, fake que provocó un embotellamiento masivo en Caracas debido a las protestas del gremio de los taxistas.

Golpe de Estado  

El 11 de abril convocaron gran marcha opositora cuya ruta original tenía como destino Chuao, al este de Caracas. Ese día el ¡vamos a Miraflores! y ¡vi un día más! se volvió estribillo y caló lo suficiente como para que cumplieran con el plan de dirigir la marcha hacia el centro de la ciudad. Dice el periodista Ernesto Villegas Poljak en su libro Abril, golpe adentro que la multitud opositora "se sentía como un tsunami: superior, temible, invencible. Ya no solo por una pretendida supremacía social, cultural o racial, sino pura y simplemente numérica". Multitud que además estaba unificada por una idea común: desterrar el mal para volver a la "normalidad".

Los dirigentes sabían que era inminente el choque con otra masa enorme de gente que defendía el gobierno chavista, lo que alimentó la actitud maniquea de los manifestantes. Pero además circulaba el rumor de que el Gobierno había desplegado francotiradores para asesinarlos.

Las primeras víctimas se registraron en Bello Monte a la altura de Chacaíto. Blanca León de Guédez, directora de administración de la Escuela de Educación de la UCV, recibió un disparo en la pierna izquierda. Su acompañante también resultó herido. No se supo de donde provenían los disparos, pero era de suponer que, por el condicionamiento y los rumores, fueron endosados al Gobierno, combustible que elevó la temperatura de la multitud enardecida.

A 3:45 de la tarde, cuando era inminente el choque entre opositores y chavistas, el presidente Chávez se dirigió a todos los venezolanos en cadena nacional. Según Villegas, había expectativa acerca de si el mandatario renunciaría, como anticipaban los rumores, ya que desde temprano "expertos militares" lo mencionaron como una posibilidad en entrevistas simultáneas mientras avanzaba la marcha.

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Concentración chavista en las inmediaciones de Miraflores (Foto: Archivo)

Las expectativas para ese momento se centraban en si ya se había producido el choque. Avanzada la cadena ocurrió lo inesperado: se dividió la pantalla. Por un lado seguía la alocución de Chávez y, por otro, los enfrentamiento con evidentes muertos y heridos. El objetivo era que los televidentes de cualquier tendencia política juzgaran los hechos sin pensar que se trataba de un plan milimétricamente orquestado.

La verdad es que las instrucción de dividir la pantalla fue dada más temprano. "En horas de la mañana del 11 de abril, el vicepresidente de Información y Opinión de Venevisión, Alberto García, ubicó al editor digital de postproducción Orlando Martínez Berman y le dijo: 'Mira, hazte un efecto que tenga dos «cajitas». Aquí se va a poner una imagen de un lado y otra imagen del otro", relata Villegas en su libro.

Martínez Berman era chavista y no sabía cuáles eran las imágenes que iban a salir en cada cuadro, "pero ya se sabía que el método era empleado para yuxtaponer episodios de conflicto a las microcadenas que el Gobierno había ordenado en vísperas de aquel jueves".

"¡Mataron a Jorge Tortoza!", gritaron algunos del gremio periodístico durante la cadena. El primer muerto confirmado fue un trabajador del diario 2001. Ese día al menos cinco reporteros gráficos fueron impactados con balas. Además de Tortoza, Jorge Recio y los hermanos Enrique y Luis Hernández, cayeron en el centro de Caracas. Todos estos profesionales, aunque no tuvieran una tendencia política definida, fueron asumidos como mártires por la oposición.

Lo que más se repitió en televisión fue un video de Venevisión mostrando a chavistas disparando desde Puente Llaguno mientras el narrador, Manuel Sáenz, atribuía estos muertos al gobierno. También imagenes de los muertos y los militares desconociendo a Chávez y exigiendo su renuncia.

En total hubo 19 muertos que fueron mostrados como víctimas de una emboscada Chavista. El siguiente día El Nacional publicó editorial con el título "Los muertos de Hugo". En realidad hubo muertos de parte y parte y las primeras víctimas fueron chavistas.

De acuerdo con el mapa levantado por Juan Vives Suriá y José Ignacio Arrieta, sacerdotes delegados especiales designados por la Fiscalía para las investigaciones sobre el 11 de abril, al sur de la avenida Baralt, en el área hasta donde llegó la oposición, perdieron la vida:

  • José Antonio Camallo.
  • Alexis Bordones Soteldo.
  • Orlando Rojas.
  • Jesús Arellano.
  • Juan David Querales.
  • Víctor Reinoso.
  • Johnie Obdulio Palencia.
  • Jesús Espinoza Capote

Al norte de la avenida Baralt cayeron los chavistas:

  • Pedro José Linares
  • César Matías Ochoa.
  • Rudy Alfonso Urbano Duque.
  • Erasmo Enrique Sánchez.
  • Josefina Rengifo Cabrera.
  • Nelson Eliécer Zambrano.
  • Luis Alberto Caro.
  • Luis Alfonso Monsalve.

A estas muertes se le suma Alexis González, un revolucionario que murió de cuatro balazos en el 23 de enero, donde hubo manifestaciones a favor de Chávez. El joven murió en el marco de la represión de la PM en esa comunidad.

El 11 de abril también murió Ángel Figueroa Rivas, un buhonero que vivía en La Vega. Cayó en una zona intermedia de las entre las concentraciones, frente al cine Baralt, entre las esquinas de Muñoz y Padre Sierra.

Además de las muertes también heridos por las acciones de cuerpos policiales en contra de manifestantes. Hay 71 casos registrados como heridos el 11 de abril, casi todos atribuidos a la Policía Metropolitana. También hay registros de víctimas por las actuaciones de las policía de Baruta y Chacao, comandadas por alcaldes opositores.

El 12 de abril hubo persecución de chavistas. Informes arrojan que decenas de casas de personas y dirigentes vinculados al partido V República fueron asaltadas y, además, fueron vejadas centenares de personas en razón de su identidad o filiación política. A esto hay que añadir las aprehensiones ilegales, la invasión de la embajada de Cuba, las visitas domiciliarias sin orden judicial y la omisión del debido proceso en las actuaciones policiales.

La totalidad de las víctimas fatales registradas el 11 de abril a causa de disparos por armas de fuego fueron 19. Pero también hubo fallecidos por armas de fuego registrados los días 12, 13, 14 y 15 como consecuencia de los disturbios.

Lo que ocurrió luego es historia: luego de 47 horas se retoma el orden constitucional, Chavéz vuelve al poder y muchos de los responsables del golpe huyeron el país, con lo cual parecía que se cerraba un capítulo de la violencia política de la oposición contra el Estado venezolano.

Sin embargo, unos meses después se aplicaron nuevos métodos para impulsar un cambio de régimen. El 22 de octubre de 2002, catorce oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana se pronunciaron en contra del presidente Chávez e hicieron un llamado a la desobediencia civil. Tomaron como bastión la Plaza Altamira y, el 6 de diciembre, en el marco paro petrolero, hicieron un nuevo llamado a la insurrección militar por televisión.

Golpe petrolero

El paro petrolero de diciembre del año 2002 hasta febrero de 2003 se considera un tipo de golpe de Estado por la magnitud del daño a la nación. Un informe de la la Comisión para la Verdad, la Justicia, la Paz y la Tranquilidad Pública en Venezuela (COVEJUSPAZ), creada por la Asamblea Nacional Constituyente en 2017, refiere que el año 2002 fue de severas afectaciones a la economía nacional con consecuencias catastróficas para la población.

El impacto económico del golpe de Estado y posterior paro petrolero se observa en el Producto Interno Bruto (PIB). 

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Tabla que muestra con precisión la caída del sector público entre 2002 y 2003 (Foto: BCV)

Como puede verse en el gráfico, hay una prolongada caída del PIB desde el último trimestre de 2001 que se hace abrupta en el momento histórico coincidente con el Paro Petrolero de 2002-2003. "Esta caída del PIB va tener una incidencia directa en los planes macro del Gobierno Nacional en el 2003-2004, que va a implicar una disminución importante para la inversión en educación, salud, alimentación, transporte, producción económica y bienestar social en general", refiere el ingorme final de la COVEJUSPAZ.

Lo que inició como un paro de 24 Horas de la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV), coordinado con la Federación Venezolana de Cámaras de Comercio y Producción (Fedecámaras), devino en una paralización de la industria petrolera que se prolongó por más de dos meses.

El paro petrolero no logró derrocar el Gobierno. Solo trajo graves consecuencias económicas al país. La afectación limitó al Estado venezolano en sus posibilidades de garantizar el goce y disfrute de los los derechos económicos, sociales y culturales.

“En las 120 inspecciones realizadas en instalaciones de la industria petrolera en 13 estados del país, se constató daños ambientales, informáticos, mecánicos (válvulas obstruidas, oleoductos perforados) y patrimoniales, lo que generó pérdidas en millones de dólares, sin contar las perturbaciones que sufrió la exportación de crudo y sus derivados”, refiere el Informe Anual de la Fiscalía General de la República de 2004, citado por COVEJUSPAZ.

Las pérdidas fueron multimillonarias. De acuerdo con datos de Pdvsa, la nación perdió más de 18 mil millones de dólares. De esa cifra, 12 mil millones 750 mil fueron por disminución de las ventas, 504 millones por compra de gasolina importada, 204 millones en daños a instalaciones y equipos, entre otras.

El daño a la industria impidió el transporte y comercialización de los crudos y sus procesados. Con ello, se pretendió causar un gran daño presupuestario al Gobierno Nacional e impedir el desempeño de la administración del Estado.

Tanqueros pertenecientes a Pdvsa y a flotas extranjeras se negaron a descargar el combustible necesario para el abastecimiento nacional, lo que trajo graves consecuencias en las plantas de llenado de combustible y de suministros de gas domésticos para los hogares.

También hubo sabotaje en el área informática de Pdvsa, con lo cual podían entorpecer a distancia los esfuerzos de llenado y despacho de gandolas, mediante el manejo remoto los programas de llenado, alertas y bloqueos.

“Abrían y cerraban programas, creaban alarmas ficticias de incendios, lo cual bloqueaba automáticamente el llenado de las gandolas y depósitos de combustible”, refiere el informe del Ministerio Público. 

Los ataques y destrucción abarcaron todo el territorio nacional.

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El paro petrolero fue calificado como un salto al vacío (Foto: Archivo)

La suspensión del suministro de combustible afectó las plantas de Yagua, Carenero, Guatire, Catia La Mar, Barquisimeto. Asimismo, la Planta Guaraguao, la Planta Maturín, la Planta de San Tomé, con lesión a la actividad de transporte de alimentos y productos

industriales de la región. También mermó el despacho de las Plantas de Puerto Ordaz y Ciudad Bolívar, de la Planta de Bajo Grande, surtidora de la costa oriental del Lago de Maracaibo. 

La falta de gas también generó gran malestar en la población más vulnerable. El déficit de gas doméstico que surtía a los amplios sectores populares del país alcanzó 50% y de las 10 fuentes de suministro

de gas licuado para estas empresas, sólo estaba funcionando una en el complejo de José, estado Anzoátegui. En Caracas se distribuyen aproximadamente un millón de bombonas mensuales, pero, como consecuencia del paro petrolero, esta cifra se redujo a 450 mil. Se necesitaban 140 gandolas diarias para normalizar el consumo y sólo la mitad estaba despachando.

Las acciones del sabotaje petrolero consiguieron restringir, entre otras actividades, la producción de combustibles aeronáuticos, gasolina, gasoil, así como el transporte desde los centros de producción o refinación hacia los centros de suministro comercial.

No es un dato menor que la oposición haya intentado paralizar el país en vísperas de navidad, temporada en la que los venezolanos se movilizan desde las grandes ciudades hacia pueblos y comunidades del interior para compartir con sus familiares, época de fiestas caracterizada por mayor consumo en general porque para esa fecha el gobierno y las empresas privadas pagan bonos y aguinaldos. 

Lo que para muchos significaba un momento de felicidad se transformó en zozobra, escasez, malestar y canibalismo. La falta de combustible dificultó la movilidad y el transporte de mercancías, lo que provocó un aumento de bienes y servicios. El objetivo, en detrimento de toda la población, fue provocar el colapso del Estado que forzara la salida del presidente Chávez, el segundo intento en un año. 

Finalmente el paro se levantó a finales de enero de 2003, pero las secuelas económicas se sintieron por mucho tiempo. El daño de la industria petrolera, principal motor de la economía venezolana, se reflejó en el retraso de proyectos sociales y de infraestructura.

La convulsión sociopolítica pasó; sin embargo, sería el principio de otros ciclos de violencia opositora, no con el mismo voltaje, con consecuencias iguales de catastróficas. 

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