Mié. 03 Junio 2026 Actualizado 3:00 pm

koch industries

Venezuela es un caso emblemático porque fue evidente la intervención de las élites financieras en un país soberano (Foto: Archivo)
Actores, lobbies y métodos

Historia crónica de un asedio económico y financiero: el frente internacional (I)

En esta nueva serie queremos hacer un registro sobre la memoria de la agresión económica y sus efectos dañinos en la sociedad venezolana, así como su influencia en la crisis política que ha vivido el país en los últimos 25 años.

Previamente habíamos presentado un trabajo que reseñó los primeros ataques contra la economía nacional, lo que demuestra cómo la Revolución Bolivariana desde sus inicios siempre ha remado en condiciones adversas y aun así logró cumplir con la premisa de darle protagonismo a los sectores populares que históricamente habían sido ignorados.

Que las élites empresariales se sumaran a la agenda destituyente significó la activación de un frente interno cuyo objetivo, en primer término, fue paralizar el Estado con miras a provocar caos.

En esta entrega, su primera parte, sistematizaremos las agresiones por parte de agentes externos, así como sus métodos para asfixiar económicamente a Venezuela. En esta operación participó un conglomerado de operadores y actores de poder en la élite corporativa global, una rapiña que tenía en la mira las cuantiosas riquezas del país.

LA OLIGARQUÍA KOCH

Originaria de Kansas, Koch Industries representa la segunda corporación más grande de Estados Unidos y es una de las más grandes del mundo. Factura ganancias anuales superiores a los 100 mil millones de dólares y, al estar asentada en el negocio petrolero transnacional, figura como gran competidor de ExxonMobil, tanto dentro de Estados Unidos como en el resto del mundo donde recursos explotables.

Esta oligarquía se encuentra imbricada con Wall Street a través de una infraestructura accionaria y de inversiones bursátiles donde JP Morgan Securities, Goldman Sachs y BlackRock tienen el control de las inversiones mundiales.

Con este nivel de concentración de capital han creado organizaciones conspirativas, grupos de presión política y lobbies para proteger sus intereses globales. Venezuela es un caso emblemático en ese sentido porque fue evidente la intervención de estas estructuras del poder financiero mundial en un país soberano.

La oligarquía Koch es dueña del Instituto Cato, un think tank que desarrolla planes económicos y promueve la formación de cuadros gerenciales y asesores de primera línea cuya meta es desmantelar progresivamente el sector público, sea empresas o subsidios. De este instituto formaba parte María Corina Machado, el banquero Oscar García Mendoza, Thor Harlvorssen Mendoza (primo de Leopoldo López) y Steve Hanke, un conocido sicario financiero que tuvo una agenda coorporativa con Venezuela.

También financia a la Fundación Heritage que, además ejercer presión política como el Instituto Cato, ha actuado como un grupo de asesoría militar en conflictos de alta intensidad como en Irak y le formuló el plan político a Trump en su segunda presidencia.

Estos dos tanques de pensamientos encabezaron la primera línea de ataque en contra de la estatal PDVSA y el Banco Central de Venezuela: los dos pilares de la economía nacional.

Además de Venezuela, la oligarquía Koch aplicó la guerra financiera contra otros países de la región.

En Brasil los dos agitadores fundamentales durante las protestas masivas en contra de Dilma Rousseff fueron formados, preparados y financiados por otro tanque de pensamiento de la red Koch llamado Atlas Economics Research Foundation, una institución que sirvió de laboratorio para la gestación de propaganda en contra de la pertenencia de Brasil en los BRICS.

En Argentina, el inversor corporativo estadounidense Paul Singer atacó el sistema financiero durante la gestión de Cristina Fernández. Asimismo, la referida oligarquía usó su poder de influencia en los tribunales de New York (con el juez Thomas Griesa) para judicializar al país e impulsar una estrategia de bloqueo financiero, que a su vez sirvió para diseñar las expectativas y las directrices con las que las calificadoras de riesgo y bancos globales de Wall Street proyectaron a la expresidenta argentina como responsable absoluta de "la crisis" en ese país suramericano.

En Venezuela, actores y estructuras tercerizadas influidas por la oligarquía Koch, como CEDICE pero asimismo JP Morgan, Goldman Sachs y Heritage participaron en la estrategia de destrucción de los sistemas de precios a través del alza programada del dólar paralelo y el bloqueo financiero internacional. El ataque se realizó simultáneamente en dos grandes frentes: por una parte se consolidó el bloqueo financiero cuyo fin fue generar un caos inflacionario interno toda vez que impulsaban la degradación crediticia hacia PDVSA y del país en general.

Venezuela no solo se enfrentó al asedio y presión económica ejercida por Fedecámaras y Consecomercio, ya que estos eran simples operadores internos, sino a un conglomerado corporativo y financiero con una enorme capacidad de maniobra que mueve los hilos, influye y proyecta escenarios catastróficos en materia económica sobre cualquier país donde sus tentáculos llegue. Así, la cuantiosa gestión de recursos de los Koch junto con otros agentes corporativos fue clave para el despliegue de guerra económica internacional.

RICARDO HAUSMANN: Sicario económico y lobbista

Ricardo Hausmann es un tradicional conspirador financiero contra la Revolución Bolivariana. Se formó en la Universidad de Cornell, Estados Unidos, donde estudió Ingeniería y Física Aplicada y posteriormente realizó Máster y Doctorado en Economía en la misma casa de estudios, formación que lo llevaría al despacho de la Oficina Presidencial de Coordinación y Planificación (Cordiplan) durante el gobierno de Jaime Lusinchi en calidad de pasante. Luego Luis Herrera Campíns le dio el cargo de Jefe de Planificación a corto plazo en la víspera del "Viernes negro".

Fue reclutado por el Grupo Roraima (comandado por Marcel Granier), entró en labor académica en el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) donde formó a tecnócratas que pregonaron durante mucho tiempo el caos financiero en detrimento de la estabilidad económica del país: José Gregorio Pineda, Francisco Rodríguez y Felipe Pérez Martí, exministro de Planificación de Hugo Chávez entre 2002 y 2003, son de la escuela Hausmann.

En la década de 1980 formó parte de la Comisión para la Reforma del Estado (COPRE), que pretendía privatizar todas las instituciones estatales de bienes y servicios. Su tarea fue enlazar el gran capital foráneo con la burguesía parasitaria local.

Carlos Andrés Pérez (CAP) lo nombró ministro formal de Cordiplan luego de los sucesos del 27 de febrero de 1989. Para aquella época, Hausmann era un hombre de confianza del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Venezuela.

Desde el año 2001 hasta 2007 formó parte de la junta directiva de la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv), que para ese entonces estaba privatizada, junto a Gustavo Roosen, quien fue presidente de PDVSA durante la última presidencia de CAP.

En la última década se ha dedicado predecir el colapso de la economía venezolana. Hausmann anunció un default en Venezuela en 2016. Un año antes, el presidente Nicolás Maduro había denunciado que estaba implicado en una conspiración internacional contra Venezuela y tenía "intereses financieros" en el plan.

La UNIVERSIDAD DE HARVARD más allá de la adademia

La prestigiosa universidad ubicada en Massachusetts no puede verse solo como una institución de educación superior, sino como un centro especializado en la formación de cuadros dirigentes destinados a ocupar posiciones estratégicas en gobiernos, agencias de inteligencia y los directorios de los bancos globales.

Desde ahí las grandes corporaciones históricamente han seleccionado a quiénes serán los encargados de instrumentalizar sus planes financieros y políticos en sus zonas de influencia. Que antes de la llegada del chavismo posicionaran a Hausmann como Ministro de Planificación fue una muestra del modus operandi.

Figuras de la política exterior y económica estadounidense, directivos de entidades como JP Morgan y Goldman Sachs y algunos líderes de la oposición venezolana comparten este espacio de formación y legitimación mutua.

El Laboratorio de Crecimiento de esta universidad, bajo la dirección de Hausmann, ha recibido financiamiento directo de corporaciones bancarias como el Banco Provincial y el Standard Bank Group, así como de fundaciones como la Open Society de George Soros y agencias asociadas al Departamento de Estado de los Estados Unidos. Este centro ha asesorado a más de 80 gobiernos en regiones como África, Europa del Este y América Latina y promueve programas de privatización, desregulación fiscal y reformas macroeconómicas vinculadas a los créditos condicionados del FMI.

Bajo el programa denominado "Posibles soluciones para Venezuela", se articuló un equipo de economistas y consultores de alto nivel dedicados a estructurar el diagnóstico y las recomendaciones de política económica para el tan esperado cambio de régimen.

A continuación, presentamos algunas figuras prominentes de la economía global asociados a este programa:

  • Roberto Rigobón: Profesor universitario con una trayectoria de asesoría de alto nivel dentro del Fondo Monetario Internacional.
  • Lawrence Summers: Exsecretario del Tesoro de los Estados Unidos durante la administración de Bill Clinton, expresidente del Banco Mundial y asesor económico de la Casa Blanca.
  • Dani Rodrik: Economista especializado en comercio internacional, está vinculado a la Fundación Ford y catalogado entre los analistas más influyentes del pensamiento económico contemporáneo.
  • Carmen Reinhart: Investigadora del FMI y asesora del Congreso de los Estados Unidos y de la Reserva Federal, especialista en crisis financieras y deuda soberana.
  • Andrés Velasco: Exministro de Hacienda de Chile durante las administraciones de Patricio Aylwin y Michelle Bachelet. Fue negociador clave de los Tratados de Libre Comercio con América del Norte.
  • Olivier Blanchard: Execonomista jefe del FMI y consultor senior de la Reserva Federal estadounidense.
  • Erik Berglof: Execonomista jefe del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo y miembro directivo del Instituto Brookings.

Este bloque académico y técnico contribuyó a la construcción de una narrativa de vulnerabilidad extrema sobre la economía venezolana. Sus proyecciones e informes técnicos han sido utilizados como insumos científicos por las agencias calificadoras de riesgo y los grandes bancos de inversión, como Deutsche Bank y JP Morgan, para justificar la exclusión de Venezuela de los mercados internacionales de crédito.

Las opiniones emitidas por este grupo adquieren un carácter vinculante y han influido en el cierre de canales formales de financiamiento multilateral en un contexto signado por la contracción de los ingresos petroleros. En definitiva, se trata de una falange tecnócrata que puso o ha puesto a Venezuela en la lista de ovejas negras del gran mercado estadounidense, un paso que ha servido de antecedente para el registro del país a la fila de sancionados por el Departamento del Tesoro.

— Somos un grupo de investigadores independientes dedicados a analizar el proceso de guerra contra Venezuela y sus implicaciones globales. Desde el principio nuestro contenido ha sido de libre uso. Dependemos de donaciones y colaboraciones para sostener este proyecto, si deseas contribuir con Misión Verdad puedes hacerlo aquí<