La guerra como se sabe, es muy antigua, y aunque mucho se estudie, solo se aprende con sus brutales hechos prácticos.
La palabra quema
Estas palabras no van dirigidas a personas creyentes, a buscadores de felicidad, utopías o esperanzas, a quienes desean que se les arreglen las cosas, a quienes quieren que los dejen tranquilos en medio de la tormenta, a quienes son trepadores, estafadores, disfrazados de buena gente, a quienes dicen yo lo sabía, a quienes nos creen débiles o piensan que la dirección está equivocada, a los que dicen ahora si se jodieron o ahora si nos jodimos, a los blandengues, a los que les da igual que gobierne uno u otro, a los que no les importa que profanen el territorio en donde viven, a los hambrientos incapaces de acción y pensamiento, a los que creen que "ha llegado la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz" (José Martí) a los que refuerzan sus trincheras de panfletos, consignas viejas y cliché. Definitivamente no son el destinatario. Así que no babeen, no maldigan, no condenen, no se ofendan, no se ocupen, manténganse en sus creencias que de todas maneras las cuentas están echadas. Mucho menos aún, estas palabras están dirigidas a las y los que se arrastran como alimañas ante el payaso de turno.
La palabra fresca
Estas palabras buscan cerebros desprendidos, gente dispuesta a la generación de pensamientos, que den respuestas a las interrogantes que la realidad nos presenta, sin exigir nada a cambio, lo que somos, los hoy vivos ya fuimos condenados por la actual cultura a ser sus esclavos, no hay nada indigno en serlo, pero el no intentar abandonar esa condición si es vergonzante.
Estas palabras están específicamente dirigidas a personas que entienden su condición y saben que no pueden dejar de serlo, pero están dispuestas a heredarle futuro distinto a las nuevas generaciones, estamos hablando de los esclavos que entramos en contradicción, aquellos que Chávez y su equipo nos hizo comprender lo importante de tener una razón trascendentemente sustancial, que nos hace consagrarnos con todas las vísceras, a la preservación del territorio que nos vio nacer, a entregarnos con todo fervor a diseñar una cultura distinta a la que hace quinientos años nos impusieron los invasores y que hoy sus descendientes pretenden reeditar, irrespetando la sabia que nos habita.
La vida nos da sorpresas
La guerra como se sabe es muy antigua, y aunque mucho se estudie solo se aprende con sus brutales hechos prácticos. Durante 26 años solo hemos sabido de pequeñas escaramuzas, que el gobierno ha podido muy bien sortear y seguir adelante, evitándonos los dolores del aprendizaje en carne propia y con todo y eso hemos sufrido sus rigores, el golpe de estado del 2002, el paro petrolero, las guarimbas, la quema de gente viva, los degollados con guayas, la migración forzada e inducida, la falta de medicinas y la hambruna, producto del bloqueo y las sanciones, el asesinato del presidente Chávez, el intento de magnicidio frustrado contra el presidente Maduro, el robo de Citgo, monómero, el oro, los activos financieros en Portugal y otros sitios, todo acompañado con la bestial campaña sicológica contra la población, al punto de disociar a una importante porción.
El sorpresivo secuestro del presidente Maduro y la compañera Cilia Flores, nos ubica de sopetón en la realidad brutal de la guerra. Nos estábamos acostumbrando a la cotidianidad del bloqueo, a la comodidad de la resistencia de cada uno en su trinchera bien arreglada y modosita, hasta que las ambiciones del gran poder del humano-capitalismo se manifestaron en toda su crudeza y los latigazos restallaron en todas las cómodas trincheras de la resiliencia.
Cada uno reaccionó como pudo, pero como siempre buscando el culpable, intentando cargarle la culpa al gobierno, es decir a la dirección política militar, a los dirigentes, e incluso a los secuestrados dirigentes, cada uno fue sospechoso de traición, culpable de no protegernos, acusados de debilidad, motejados de cobardes, de vendedores de la revolución, y esto no solo lo hicimos los de adentro, sino que el aquelarre también se manifestó en el afuera, la izquierda y la derecha se dieron banquete, casi que nos merecíamos el castigo, por irrespetuosos o porque no le dimos la razón a los sabios académico e intelectuales y políticos, que desde afuera sin saber nada de nosotros, sino basados en sus cuatro consignas, panfletos y cliché, tienen el derecho supremo de dirigirnos y nosotros de obedecerlos. Nadie se percata que esto ya le ha ocurrido en seguidilla a otros pueblos, nadie aprende, nadie saca la cuenta sino para condenar pueblos y dirigentes, a nadie se le ocurre asociar, por el contrario los gobiernos y pueblos son culpables por tener culturas raras, por ser religiosos, por otro color de piel, por no hablar como nosotros, aunque seamos de izquierda se merecen el castigo divino de los señores corporativos, porque sea lo que sea todos debemos ser democráticos, civilizados, creer y aceptar el gran poder del dios humano-capitalista único dios verdadero en la tierra y en los cielos.
Ya han pasado unos días, las aguas se van aclarando, la propaganda del enemigo, a pesar de seguir siendo intensa, no surte los efectos deseados, nuestra dirección política militar asume con entereza sus tareas y nosotros como siempre respondemos al llamado de cohesión, a la unidad, ya sea por instinto de preservación o porque entendemos que no hay otro camino, para nosotros los esclavos en contradicción.
Hoy, ya sabemos que nadie nos ha traicionado, que no hemos traicionado a nadie, descubrimos con dolor la fortaleza del enemigo, sabemos que ni Maduro ni Cilia se han doblegado, que simplemente fueron obligados por fuerza superior a ocupar una nueva trinchera de lucha distinta a la de la presidencia y allí con honor, con fervor, con dedicación de luchadores, están jugando su papel, al igual que nosotros jugamos el nuestro.
Pero no basta el instinto de preservación, la unidad o la cohesión de las fuerzas, necesitamos algo mucho más contundente que el religioso o patriótico eslogan del "morir por la patria es vivir" o "nosotros venceremos" necesitamos con urgencia dedicarnos colectivamente a pensar, pensar ¿cómo venceremos, para qué venceremos, quiénes venceremos, a quién venceremos? que no sea un monigote como Trump o Marco Rubio, que no estaban cuando las corporaciones petroleras invadieron y se cogieron silenciosamente nuestras tierras y sus recursos, a principios del siglo XX; cuando le dieron el golpe de estado a Chávez, que no estaban cuando las corporaciones armaron a Japón, Alemania, Italia para cogerse a la china y la URSS, cuando invadieron Vietnam.
Necesitamos pensar porque cada vez que esta cultura enemiga conocida con el remoquete del humano-capitalismo decide destruir, invadir, saquear y robar a cualquier mina, porque sus intereses así lo dictan, previamente nos colocan una mampara para que nosotros le tiremos piedra y un relato para que los demás crean o duden sobre la legitimidad del invadido, una vez fueron las armas de destrucción masiva y el dictador Hussein, como hoy es Maduro, narco terrorista, (narrativa que no han podido sostener) con lo cual esconden su permanente método guerrero para cogerse todo y hacernos creer que eso acaba de ocurrir.
Pensemos sobre lo que realmente está ocurriendo, ¿Cuál es el problema? ¿Por qué los rusos, los chinos, los gringos, porque nosotros estamos en lo que está ocurriendo? Lo que está aconteciendo, no solo nos está sucediendo a nosotros, es al medio oriente, África, al planeta en general, estamos dentro de un movimiento que pudiéramos decir tectónico, convulsivo, del sistema o de la cultura que nos gobierna, que es el humano-capitalismo, porque lo que se está moviendo no es la naturaleza, no es un terremoto, un volcán o un maremoto, tampoco son los pueblos los que se mueven, en parte alguna del planeta, más allá de que suelten a Maduro o no exterminen a los gazaties, o a los yemeníes, no cometan más genocidios, no contaminen los lagos, los ríos, el mar, los árboles, el Amazonas, más allá de esas tímidas y a veces pagadas protestas del panfleto que hasta ahora no han servido para sustituir al sistema como tal, no conocemos contundencia de ideas, de estrategias, de objetivos colectivos, que pretendan sustituir la cultura explotadora actual.
No hay ningún movimiento de esclavos que nos diga, esta idea que nos mueve, nos explica los hechos y por esto nosotros comprendemos que está ocurriendo; ya no es el comunismo, anarquismo, socialismo, ni ninguna otra teoría que pueda organizarnos acorde con la realidad, para poder cambiar las reglas del juego, el planeta no se está moviendo por la naturaleza o por el interés de los esclavos, el mundo entero está en guerra, porque la cultura humano-capitalismo se está moviendo, se están moviendo sus grandes corporaciones en función de sus intereses. Es en definitiva la guerra inter-capitalista la que está produciendo los sismos.
Para algunos, ubicados más en el ámbito religioso, ilusorio, utópico, ese meneíto nos dice que se está muriendo, que se va acabar, que se terminó, está en decadencia, y para otros es que al derrumbarse, el mundo será feliz y cambiará y ya los pueblos serán libres y se crearán nuevas reglas y habrá nuevas relaciones entre la gente y los gobiernos, y las corporaciones dejarán de destruir, se acabará la corrupción. Simples ilusiones, esperanzas, utopías, quimeras, nada es cierto, el poder nunca abandona nada, así sea en la muerte, se defenderá como gata panza arriba, la única manera de cambiar, es creando un nuevo concepto que sustituya al actual concepto cultural que nos somete.
Lo real, es que se está revolviendo porque sus propias contradicciones lo llevan a zarandearse, por un lado el capital financiero especulativo y por el otro el capital industrial, son dos maneras de asumirse, dentro de esa misma cultura, ninguno de los bandos está cuestionando la cultura humano-capitalista. Cada uno lucha para imponerse como poder absoluto y ninguno de buenas ganas, dará su brazo a torcer.
Estamos viendo la verdadera cara del humano-capitalismo en su fase superior imperialista, imperando en todo el planeta, no es una cultura sustentada en el territorio y su expansión, es una cultura concepto, que se impone como la más perfecta maquinaría de guerra que se haya producido en todo el mundo, ya no estamos hablando de países, no estamos hablando de bloques de países, que se unifican y forman potencias, ya no son países que se imperializan, Roma, Grecia, Inglaterra, Turquía, el zarismo ruso o Estados Unidos, hablamos del humano-capitalismo, que ha entrado en una etapa superior, ejercitándose en todo el planeta como ser dominante superior.
Esa fase superior nos llevó a la primera y segunda guerra, donde se eliminan, las llamadas potencias existentes o imperios existentes, el imperio otomano, el imperio zarista, el austrohúngaro, el imperio inglés, que desaparecen durante la guerra del mil novecientos catorce hasta el cuarenta y cinco con el imperio inglés y emerge otra manera de dominar al mundo.
Esta cultura corporativa prospera hasta los años setenta, con un control absoluto, escondiendo su poder detrás de las mamparas de los estados generados después de los acuerdos de Westfalia. Desde la aparición del humano-capitalismo son corporaciones las que terminaron evolucionando y detrás de ellas se esconden los grandes dueños del planeta.
En los años setenta, deciden eliminar el oro como patrón de paridad de las monedas e imponen el dólar, basado en el petróleo, las corporaciones obligaron a los sauditas, a que ellos sostengan el patrón, imponiéndose en la superioridad de su ejército, de su industria, de su tecnología, del sistema financiero, las corporaciones armamentísticas, las nuevas tecnologías, inteligencia artificial, internet y todo lo que en ese ramo conocemos, de las corporaciones del espectáculo, el deporte, Hollywood, de las corporaciones de las drogas legales e ilegales.
Mientras, este capital financiero especulativo, fue abandonando paulatinamente a la industria real de bienes y servicios, todo occidente apoya porque es lo único que le puede hacer frente al coco de la Unión Soviética y, desde entonces el capital financiero especulativo hizo todas las guerras que hizo, invadió, robo, saqueo al que le dio la gana en todo el planeta y todo lo pagaba imprimiendo dinero cuya deuda e inflación la asumía el estado norteamericano y sus ciudadanos o mejor dicho el planeta entero, ya que la gran deuda de los estados unidos, la sufrimos el mundo entero y la disfrutan las corporaciones.
Desde entonces, controlan el mundo porque obligan a vender y comprar en dólares, ya que ellos manejan todos los servicios financieros y por cada uno cobran impuestos y no hay nada en el comercio mundial que no pase por sus mecanismos de coerción financiera.
A medida que fue pasando el tiempo dejaron de sostenerse en la producción, porque el capital financiero especulativo en su deslumbre, pensaron que había llegado el fin de la historia y que ahora en adelante bastaba con tener el control de las patentes, la impresión del dinero, los bancos, las reaseguradoras y aseguradoras las clasificadoras de riesgos, el sistema de intercambio comercial y financiero, el gran ejército y los demás abalorios tecnológicos acompañados de grandes campañas propagandísticas para sostener a todo el mundo bajo su yugo, todos en adelante tienen que rendir tributo, todo el que trabaje en este planeta, tiene que rendirle pleitesía y pagarle la prote.
Pero, sucedieron las variables, China y Rusia que tienen un desarrollo industrial importante, en el caso de china mayor productor del planeta tiene transporte de alta tecnología, tiene tecnología de punta, tiene desarrollo industrial, es el principal consumidor de ácido sulfúrico del planeta, que la coloca en la primera potencia mundial industrial, tiene bomba atómica, un ejército de 2.000.000 de soldados equipados con muy avanzadas tecnologías de guerra.
La disputa comienza porque el capital financiero entiende que está perdiendo hegemonía, hay gente que le compite su hegemonía y empieza a moverse y de ahí es de donde vemos destruir Siria, Libia, Irak, Yemen y los intentos de destruir Venezuela e Irán, porque no está produciendo y necesita control y lo único que tiene es ejército, chantaje, especulación.
El humano-capitalismo: dos maneras de ser
El desarrollo del capitalismo en China es producto inicialmente de las inversiones del capital financiero-especulativo que ven la oportunidad de ganar inmensas ganancias, solo invirtiendo papel moneda en una población inmensa que no aparentaba ser competitiva ni peligrosa.
Efectivamente esta inversión generó grandes ganancias, solo que las ganancias que viajaban a occidente se invertían en consumo, financiamientos de guerras interminables y desastrosas, en fastuosidades, los dueños del capital financiero-especulativo pensaron que ya no era necesario invertir en industria porque su fuente de recursos y productos estaba asegurada por miles de años con China, de manera que su elite, se tornó descuidada, creída, prepotente e ignorante de lo que pasaba en el mundo, sus políticos, académicos e intelectuales, se creyeron el cuento de que sabían, dominaban, y eran portadores de un conocimiento que nadie más poseía, lo que los convertía en dueños absolutos y de esa manera arrogante se paseaban por la tierra mostrando su superioridad.
Mientras tanto el partido comunista de China, tenía un plan distinto, invertir las ganancias que dejaban los arrogantes dueños de las corporaciones, para desarrollar sus potencialidades, de esta manera en pocas décadas, la población china generó una pujante economía capitalista industrial, que terminó siendo la primera del mundo en todos los rangos, lo que les llevó a poner en marcha el plan de la ruta y la franja.
Esto mismo ocurrió en Rusia, su elite (en medio de grandes contradicciones) recogió los pedazos de la unión soviética y con ellos se dedicaron a construir la nueva Rusia en el marco del capitalismo, mientras continuaba la gran borrachera de poder en los arrogantes y superiores seres que controlan al capital financiero especulativo, quienes fueron descuidando su propia industria, basados en que el mundo nunca dejaría de obedecerles ni de comprar en dólares, moneda de chantaje que aun hoy utilizan para dominar.
De inmediato el capital especulativo financiero convirtió a china y Rusia en sus enemigos fundamentales, en su justificación. Nunca se percataron estos dueños que estos estados estaban sustentados en raíces propias, si bien el capitalismo les había penetrado, no es menos cierto que tanto chinos como rusos no son un invento ni una imitación, no son meramente un concepto, son una contradicción viva en sí misma y a esa contradicción es que pretenden someter sin comprender aun, que ya Europa lo intentó en cayapa y no pudieron y es de saber que lo hicieron por separado, dos veces intentaron invadir Rusia para saquearles su inmenso territorio con todos sus recurso y salieron con las tablas en la cabeza, una vez con Napoleón, y se debe saber que napoleón había reunido el ejército soñado, el imbatible y después con Hitler, armado hasta los dientes, por las mismas corporaciones que hoy intentan repetir el error, así mismo invadieron a China y los resultados es que al final fueron expulsados.
Ahora pretenden lo mismo, sin percatarse que estos estados con estos industriales capitalista no solo han desarrollado una industria pujante sino que además se encuentran en mejores condiciones tecnológica, armamentística, organizacional, política, anímica y productiva y ya el capital financiero especulativo no se muestra en óptimas condiciones aunque atiborre al mundo con su propaganda, sosteniendo que sin ellos el mundo no puede andar.
Un bocado espinoso y resbaladizo con una pisca de curare
Esta es la verdadera guerra no otra, nosotros debemos preguntarnos ¿qué papel jugamos, que papel hemos jugado desde que somos la mina que somos?, nosotros podemos disfrazarnos de gran país, de inmensa potencia, pero los verdaderos enemigos que si nos conocen por dentro y por fuera, porque fueron los creadores, los dioses proyectistas de nuestra tragedia, no se comerán el cuento, porque ellos nos inventaron como mina.
Venezuela la primera reserva del mundo en petróleo, con más de trescientos mil millones de barriles, con importante reserva de gas, oro, coltán, tierras raras, agua, tierras fértiles, lo que nos coloca como un importante proveedor en el parapeto capitalista mundial, pero no como decisor sino como bocado, porque no tenemos bomba atómica, tecnología de punta por tanto solo somos una mina proveedora de recursos naturales. Pensemos para convertirnos en un bocado espinoso como el puerco espín y resbaloso como la guabina, con su pisca de curare.
Esta es la verdad y sobre esta verdad Chávez nos invitó a pensar y no en la solución inmediata de los problemas creados por el humano-capitalismo, sino en nosotros, siendo creadores del nuevo mundo conceptual, que ha de sustituir el actual, en el entendido de que a nosotros se nos había robado el futuro.
Nos invitó a pensar para el vivir de la gente dentro de trescientos, quinientos, mil años; en la construcción de las bases de un territorio, en donde la gente se sienta en pertenencia, sin tener que repetir esta tragedia que nos colocó como bocado en medio del banquete de los dueños del mundo.
Pero nosotros no estamos en condiciones distintas a las que se encuentran los siete mil millones de esclavos en el mundo, mientras el capitalismo se mueve a sus anchas, como le da la gana, los esclavos no estamos haciendo ni diciendo esta boca es mía, no hay en el planeta ningún tipo de movimiento, eso que llaman las izquierdas es un vulgar panfleto, un vulgar parapeto de políticos, intelectuales, que les paga el capitalismo para que se mantengan en los ámbitos políticos, en los corredores intelectuales, hablando estupideces, sin capacidad de análisis como no sea decir las mismas bolserías de siempre, todos absolutamente pagados por los grandes aparatos de propaganda del humano-capitalismo, la mayoría son estafadores de la palabra, que quieren convencernos que si no aprendemos marxismo no podemos sustituir a esta cultura, que si no sabemos el ABC del comunismo no saldremos adelante, o cualquier ismo religioso de estos, la verdad es que nada de estas martingalas nos sirve a nosotros. Nosotros estamos obligados a estudiar en los libros de esta realidad que aún no es historia, que aún no se escribe.
La tragedia no se resuelve con llantos y quejas
Si nosotros no tenemos un pensamiento propio, una idea propia, de ¿quiénes somos, que podemos hacer dónde estamos, cómo encontrarnos, cómo reconocer nuestra contradicción de esclavos soñando ser amos, soñando ser dueños, cómo separarnos juntos de esta cultura dominante, cómo resolver esa contradicción en nosotros, que es lo único que nos puede llevar a entender?, porque en este momento más allá de las contradicciones que tiene el humano-capitalismo como cultura, también tiene rendijas, porque ocurren hechos tangibles como el gobierno venezolano y el movimiento que nos agrupa, es un movimiento que nos dice que debemos pensar, que debemos intentar ser otros, que debemos construirnos como un país distinto, porque la tragedia no se resuelve con llantos y quejas.
Chávez nunca nos invitó a morir
Hace treinta y tres años un hombre y su pequeño equipo de soñadores, nos invitó a pensar en cómo construirnos como país, como pueblo, no nos invitaron al sacrificio, al martirologio, sino a imaginar con los pies puestos sobre la tierra como abandonar la condición de mina a la que nos ha sometido el capitalismo, como lograr ser nosotros, dignamente nosotros juntos, como pensar, cambiar radicalmente la visión del mundo, cómo sustituir la cultura de poder existente en el planeta.
¿Quiénes son, quiénes somos?
Referirnos al enemigo no será como el contrario, el adversario, sino como lo que es, una cultura que no puede tener relaciones con los demás sino basado en la imposición, el dominio, el sometimiento: con el enemigo no es posible tener relaciones francas, el enemigo es una cultura que no aprendió sino a robar, saquear, matar, invadir, no conoce otro método, el enemigo es una cultura nacida de la guerra, constituida en la guerra, el enemigo es la más perfecta maquinaría de guerra y su arte se basa en el engaño, llevado en la actualidad a niveles de refinamiento superior.
Ellos éticamente no tienen remordimientos todo lo que hacen lo hacen por sus intereses, por el control, por el ejercicio del poder, por la creencia en su superioridad, y están preparados para hacerlo. La pregunta es para nosotros, que usamos su lengua, su imaginario, su interés, queremos ser democráticos como si lo hubiéramos inventado y además queremos perfeccionarla, queremos ser libres y no tenemos ni una bomba atómica, queremos ser potencia sin tener ningún control del desarrollo industrial con el que se nos somete. Queremos tener derechos sin comportar las herramientas que los hacen posibles, queremos ser dueños en la mera declaración, pero no tenemos un ejército poderoso que nos sostenga, acaso nos invadieron hace más de quinientos años para que tuviéramos derechos, para rezar, para hablar y escribir en su lengua, para disfrutar de sus derechos, de sus libertades, no, todo lo impusieron para dominarnos.
Esto es lo más importante a definir en la contienda que se nos impone, ellos son el enemigo, culturalmente enemigos, sustancialmente enemigos, esencialmente enemigos y los enemigos saben porque pelean, porque invaden, porque saquean porque asesinan, ellos no viene por el petróleo mismo, vienen por su reafirmación, están peleando contra los chinos y los rusos pero no es por el petróleo, ese es un ingrediente más, la esencia, la sustancia, es el poder, el control del mundo. Nosotros podemos regalarles todo el petróleo y el oro y el agua que quieran, pero cuando se lo consuman, vendrán por más y cuando ya no haya más vendrán por nuestra sangre y la de las generaciones futuras, porque ellos no saben vivir sino como enemigos.
Nosotros no podemos regalarles nada, cada gota de sangre y sudor debemos preservarla con pensamiento, con inteligencia, con ganas de vivir.
Nos han robado hasta la capacidad de pensar con cerebro propio, al punto de querer vivir como ellos, sin entender que todo lo aprendido es deriva de su pensamiento, de su conocimiento, de su hacer, todo producto de la guerra. Por más que nos esforcemos en esa dirección, siempre terminaremos sometidos, por el simple hecho de no tener un pensamiento propio. Siempre seremos hoja, fruto, de una raíz que nos somete, la única manera de salir del atolladero es creando una raíz distinta y fuerte que nos aferre a la tierra, de manera que podamos sustituir la existente.