Dom. 24 Octubre 2021 Actualizado 8:13 am

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Jair Bolsonaro, presidente brasileño, ha asumido una gestión ineficaz que ha consolidado a su país como epicentro de la pandemia global en el continente (Foto: Reuters)

Sobre la cepa brasileña del coronavirus: el efecto Bolsonaro

Antes que alcanzar la inmunidad de rebaño, buena parte del planeta sigue sufriendo los estragos producidos por el virus SARS-CoV-2, causante de la covid-19, enfermedad que ha impactado de modo incalculable al mundo a tan solo un año después de haber sido declarada pandemia global por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según datos actualizados al pasado domingo (11H00 GMT) desde el comienzo de la epidemia, Europa ha tenido más de 873 mil fallecidos (38 millones de contagios), América Latina y el Caribe incursa los +696 mil (21 millones), Estados Unidos y Canadá con +546 mil (29 millones), Asia va por +259 mil (16 millones), Asia Occidental (Medio Oriente) tiene 106 mil (5 millones), África con 105 mil (3 millones) y Oceanía apenas +950 (32 mil).

Brasil como epicentro pandémico consolidado

Brasil, debido a la desastrosa gestión del presidente Jair Bolsonaro, registra más de 270 mil muertos (38% de la región) y más de 11 millones de casos (50% de la región) al cierre de esta nota. Cerca de los números anteriores se encuentran México con +190 mil muertos (+2 millones de casos), India con +157 mil muertos (+11 millones) y Reino Unido con +124 mil muertos (+4 millones).

Tan solo en los pueblos indígenas se han contagiado más de 49 mil brasileños originarios con casi 1 mil muertos y +160 pueblos afectados, denunció la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB) ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. El riesgo es mayor debido a que las invasiones ilegales de madereros en zonas de la Amazonía, estimuladas por la Administración Bolsonaro, ponen en riesgo 114 pueblos indígenas que nunca tuvieron contacto con el exterior.

El pasado 3 de marzo el presidente Nicolás Maduro advirtió la presencia de una variante del SARS-Cov-2 en las parroquias 23 de Enero y El Junquito de Caracas, con dos casos, en el sector Nueva Casarapa del estado Miranda, también con dos casos, y en una zona del estado Bolívar con seis registros.

La variante P.1, proveniente de Manaos, capital del estado Amazonas de Brasil, probablemente surgió a principios de noviembre, se extendió rápidamente hasta volverse dominante y provocó muchas reinfecciones, según declaró un equipo de investigadores de Brasil y del Imperial College de Londres.

Para esa fecha muchas personas estaban infectadas con la versión original del coronavirus y los resultados de los análisis de sangre sugerían que hasta tres cuartas partes de la población de Manaos había obtenido algún grado de protección o inmunidad debido a esta exposición.

Pero, a pesar de ello, Manaos se vio gravemente afectada por otra ola de coronavirus y la crisis sin precedentes alcanzó su punto máximo el 15 de enero, cuando los hospitales abarrotados se quedaron sin oxígeno. Al estudiar la genómica (composición genética) del coronavirus en algunos de los pacientes infectados, se supo que esta variante, como otras dos detectadas en Suráfrica y Gran Bretaña, son más infecciosas y pueden evadir parte de la inmunidad generada por una previa infección de covid.

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La negativa de Bolsonaro a gestionar integralmente la pandemia dentro del territorio brasileño ha ocasionado altas tasas de decesos en Manaos, origen de la variante P.1 del virus SARS-CoV-2 (Foto: EFE)

El pasado martes 9, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró "emergencia" para toda América Latina señalando que "la situación es muy seria y estamos muy preocupados. Las medidas sanitarias que Brasil tome deberían ser agresivas, al mismo tiempo que avanza en la vacunación".

Además, señaló que "la preocupación no gira tan solo en torno a Brasil, sino también en torno a los vecinos de Brasil. Es casi América Latina en su conjunto". "Si Brasil no se lo toma en serio, afectará a todos los vecinos y más allá", afirmó.

De los 27 gobernadores de Brasil, 22 desafiaron a Bolsonaro y suscribieron el lunes pasado un "pacto por la vida" para impedir el colapso del sistema de salud que, en algunos estados, es inminente. Algunos se reunieron con el ministro de Salud, general Eduardo Pazuello, y le transmitieron que el pacto contaría con el apoyo del Congreso y el gobierno federales para tomar medidas de conjunto y "aplicar una restricción nacional para frenar el coronavirus".

¿Por qué una variante y por qué brasileña?

"Cuantas más personas infectadas haya en una población, mayor es la posibilidad de que aparezca una variante", dijo a la BBC la microbióloga Ana Paula Fernandes, coordinadora de la red nacional de diagnóstico e investigadora de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil).

Los virus, que no son organismos vivos, poseen la capacidad de replicar su información genética "ayudados" por las células receptoras. Una nueva variante de un virus como el SARS-CoV-2 puede tener una o más mutaciones que la diferencien de las variantes predominantes que ya circulan entre la población general.

Se esperaba que hubieran variantes del SARS-CoV-2 en todo el mundo a lo largo de esta pandemia, lo importante para los científicos ha sido vigilar los brotes locales y comprender el panorama nacional, además comparar las diferencias genéticas entre los virus para identificar las variantes y el grado de parentesco entre ellas.

Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), la variante P.1 del SARS-CoV-2 se identificó por primera vez en enero de 2021 en viajeros de Brasil que llegaron a Japón. También ha sido detectada en 24 países más, entre ellos Perú, Colombia, Estados Unidos, Reino Unido y Venezuela.

Según algunos reportes, P.1 tiene 17 mutaciones únicas, incluidas tres en la proteína S ubicada en la espiga (K417T, E484K y N501Y), que es la que interactúa con las células receptoras y hacia la cual se dirige gran parte de la respuesta inmune.

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Las mutaciones que producen las variantes del SARS-Cov-2 ocurren en la proteína S o espiga (en colores rojizos) que interactúa con el receptor celular y despliega respuestas inmunes (Foto: Getty Images)

No es fortuito que una variante como la P.1, cuya probabilidad de reinfección está entre el 25% y el 60%, se haya diseminado en un país como Brasil, mucho menos fortuito es que aumenten las hospitalizaciones y las reinfecciones, tampoco que cambien los síntomas, la gravedad de la enfermedad y hasta los grupos de edad más infectados.

Las condiciones que ha creado el extremismo neoliberal de la Administración Bolsonaro pudieran estar facilitando el proceso evolutivo del coronavirus. Hay una combinación explosiva para que P.1 pase a ser artificialmente seleccionada dejando en visto a la selección natural: altas tasas de infección y un proceso de vacunación que todavía marcha a ritmo lento.

Una alta tasa de contagio no implica alta letalidad, pero en el caso de la P.1 juegan otros factores, solo el alto contagio ha causado preocupación debido a que hay pruebas que sugieren que algunas de esas mutaciones pueden afectar a la capacidad de los anticuerpos (procedentes de la infección natural o de la vacunación) para reconocer y neutralizar el virus. Aunque no se tiene certeza respecto a la gravedad de los síntomas que causen las mutaciones, se sabe que las cargas virales altas están relacionadas con condiciones más graves de la enfermedad.

Se trata, al menos, de tres mutaciones actuando en sinergia:

  1. La mutación N501Y (Nelly) es común a las variantes británica, sudafricana y brasileña, produce un cambio de estructura en la proteína S que aumenta su capacidad de unión al receptor celular.
  2. La mutación E484K (Erick), presente en las variantes brasileña y sudafricana, además de favorecer la unión al receptor, haría que el virus fuera peor neutralizado por los anticuerpos, aumentando así las reinfecciones o disminuyendo la eficacia de las vacunas.

    Ambas mutaciones pertenecen a líneas evolutivas diferentes, lo que indica su posible ventaja sobre los virus que no las contienen.
  3. Otra mutación interesante es la eliminación de los aminoácidos en posiciones 69 y 70 de la proteína S, es la misma que fue detectada en virus aislados de infecciones masivas que tuvieron lugar en varias granjas de visones hace unos meses en Países Bajos y Dinamarca, demuestra cómo la propagación del virus en especies distintas de la humana puede favorecer la aparición de nuevas variantes más peligrosas para nosotros. Esta mutación parece actuar en sinergia con la N501Y aumentando aún más la afinidad por el receptor.

Este último dato pudiera generar impactos indeterminados en un país con alta diversidad biológica y alta expansión de la frontera agrícola a causa de la política deforestadora de Bolsonaro, la zoonosis ha sido determinada como el origen probable de esta y otras epidemias recientes.

De todo menos un plan eficaz de vacunación

Hoy en día la Administración Bolsonaro confía en la vacuna CoronaVac, desarrollada por la firma china Sinovac y cuya eficacia es alrededor del 50% en la prevención de los contagios y de un 80% en los casos que requieren hospitalización. El uso de emergencia de la vacuna en Brasil fue aprobado el 17 de enero pasado y se aprobó la compra de 100 millones de dosis luego de que Bolsonaro pasara varios meses atacándola con afirmaciones sin evidencia, como que el producto podría matar o inhabilitar a quienes la tomaran.

Incluso había llegado a desacreditarla cuando João Doria, gobernador de São Paulo, negoció directamente con China la vacuna de Sinovac y aseguró millones de dosis que terminaron siendo entregadas al gobierno federal.

La causa del retraso en la vacunación tiene que ver con la limitación en suministros y fallas logísticas. Contando con un sistema nacional de salud presente en casi todos los miles de municipios mediante hospitales y clínicas, además de una larga historia de vacunación exitosa de su población, el gobierno federal de Brasil ha demostrado la misma displicencia que su presidente.

Anunciaron inicialmente un plan de implementación similar al de muchos otros países concentrando el esfuerzo en la fabricación de 30 millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca para finales de enero de 2021 y 200 millones más para fin de año, administrados primero a los trabajadores de la salud y a los ancianos y, luego en el futuro, en orden de vulnerabilidad.

El resultado fue que sus ensayos de vacunas tomaron más tiempo que otros y la falta del ingrediente activo necesario para fabricar la vacuna hizo que los laboratorios brasileños esperaran por comenzar la producción hasta mediados de febrero.

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Displicencia, descrédito, insultos y contradicciones del discurso de Bolsonaro han derivado en muertes innecesarias y retrasos en el plan de vacunación que harán más difícil superar la pandemia (Foto: Brasil de Fato)

Otros países grandes con poder adquisitivo similar negociaron acuerdos el año pasado para comprar otras vacunas de empresas como Moderna y Sinovac, excepto Brasil que también rechazó en agosto una oferta de Pfizer para comprar hasta 70 millones de dosis de su vacuna.

En ese caso el gobierno, que ha privatizado activos estratégicos como parte de la empresa petrolera Petrobras, manifestó preocupación por una garantía de pago y un acuerdo de que los asuntos contractuales se manejaran en un tribunal estadounidense.

El virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester, en Reino Unido, ha afirmado a la BBC que el mayor peligro pudiera estar en el contacto de la variante P.1 con personas recién vacunadas, debido a que al entrar en la célula humana y encontrarse con una cantidad aún pequeña de anticuerpos de la vacuna, la variante puede promover mutaciones más resistentes a esos anticuerpos al replicarse.

"Si esos anticuerpos de la vacuna surgen mientras se produce la infección y está extendiéndose por el cuerpo, el virus puede replicarse de forma que evada los anticuerpos en un proceso de selección natural", agregó, al explicar que una persona vacunada, pero infectada, puede transmitir ese virus mutado si no hay medidas de control, como cuarentenas y cierres de negocios y espacios de ocio. Medidas que Bolsonaro ha rechazado o relajado.

Las investigaciones preliminares indican una eficacia reducida de la vacuna Oxford-AstraZeneca contra las variantes cargadas con la mutación E484K, y el Instituto Butatan está investigando su impacto en el porcentaje de protección que ofrece la CoronaVac.

Varios centros de investigación están trabajando para rediseñar o ajustar las vacunas para que se adapten mejor a algunas de estas nuevas "variantes preocupantes", aunque las existentes aún deberían brindar cierta protección, particularmente contra síntomas graves.

La Ley Bolsonaro de la selva pandémica

Además de que el contacto entre vacunados y variantes propicia la aparición de mutaciones "superpotentes", capaces de burlar totalmente la acción de la inmunización, las medidas de confinamiento pueden complicar el escenario debido a que, bajo presión, las variantes más transmisibles tienen una ventaja frente al resto, pudiendo hacerse mayoritarias.

La falla de origen que generó las tres variantes "preocupantes" fue que en todos privilegió el "funcionamiento de la economía" y se obviaron restricciones fronterizas y confinamientos estrictos para contener el virus antes de que pudiera propagarse.

Si se analiza más el fondo del asunto hay otra falla: la no dedicación de las Big Pharma y los centros de investigación a desarrollar medidas preventivas ante una amenaza que ya avisaba desde el brote en 2002 de SARS, otro coronavirus, porque no había expectativas de ganancias en ese momento.

Aferrado a su ortodoxia turbocapitalista, el presidente brasileño es responsable directo de un lamentable récord de muertes por covid en 24 horas: el pasado 9 de marzo se registraron un mil 972 decesos en el territorio y las proyecciones enfilan hacia los 300 mil. La Fundación Oswaldo Cruz alertó que 25 de 27 capitales de estados presentan tasas de ocupación de camas de cuidados intensivos superiores al 80%, 15 de ellas con 90% y en São Paulo hay hospitales con 100% de ocupación de camas de cuidados intensivos, ha informado Doria.

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Evolución del índice de ocupación de las camas de UCI de adultos por covid desde julio de 2020. Verde: alerta baja; amarillo: alerta media; roja: alerta crítica (Foto: Fiocruz)

Fuentes del gobierno anuncian que hasta inicios de marzo habían sido vacunadas en Brasil más de 6,1 millones de personas con la primera dosis (0,02% de la población total), más de 1,6 millones ya habían recibido la segunda dosis.

La economía que Bolsonaro pretendía salvar ha caído. Comparando datos de 2019, el Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil ha caído un 4,1% según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), siendo la menor tasa histórica que se registra desde 1996. El sector de servicios presentó una caída anual de 4,5% y el de industria 3,5% frente al sector agropecuario que reflejó una subida del 2%.

La recuperación económica de Brasil se debilitó en el cuarto trimestre de 2020 cuando él mismo suspendió la ayuda económica por el coronavirus y la segunda ola de casos golpeó a los sistemas de salud y a las empresas.

La confluencia entre la fase temprana de vacunación y un pico de casos de covid es ciertamente un escenario complejo mientras Bolsonaro, reiterativamente, se declara en contra de las restricciones. "En lo que a mí respecta, nunca tendremos confinamiento. Nunca, es una política que no ha funcionado en ninguna parte del mundo", considera, mientras las cifras lo desmienten.

Investigaciones del Imperial College London informaron que el confinamiento en Reino Unido redujo los contagios por covid en más del 60%, lo que reduce las infecciones y el riesgo de que surjan variantes ganando tiempo para que la campaña de vacunación avance y para que la investigación encuentre vacunas adaptadas a las variantes.

El fanatismo de Bolsonaro pone en riesgo a otras naciones, a este respecto Tang ha dicho:

"Si tienes un granero de producción de virus en un país, si no controlas la transmisión, vas a tener mutaciones que se produzcan por selección natural, si esas variantes viajan por el mundo y algunas de ellas escapan a las vacunas total o parcialmente, por supuesto que es un riesgo".

A este punto pareciera que una salida óptima sería que todos los gobiernos pudieran vacunar a sus poblaciones, pero la pandemia sigue evidenciando las contradicciones del capitalismo, no solo a través del acaparamiento de vacunas o de las cifras trágicas generadas por los feligreses del capital, sino de su capacidad para exportar la crisis permanente.

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