Jue. 06 Octubre 2022 Actualizado 6:44 pm

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Nancy Pelosi, presidenta demócrata de la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos (Foto: AFP)
Taiwán como peón estadounidense

Provocación contra China: Pelosi juega con mucho más que fuego

Nancy Pelosi, la demócrata presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, ha estado en los focos deliberadamente por su viaje a Asia, con el aditivo de que podría hacer una parada en Taiwán.

Esto por supuesto ha traído nuevos choques con la dirigencia china, que ve como una provocación y una afrenta directa de Estados Unidos a su política de "Una sola China". Sin embargo, no está muy claro en qué momento la legisladora demócrata aterrizaría en territorio taiwanés.

La ambigüedad y el secreto de la ruta de Pelosi por Asia estarían diseñados para hacer que parezca que el avión de Pelosi podría aterrizar en Taiwán, mientras se mantiene la negación plausible de que la capital Taipéi nunca estuvo en el programa. ¿Por qué esta estrategia?

Se puede aventurar la hipótesis de que Washington estaría poniendo a China en un alto estado de alerta para fabricar un marco de propaganda en el que Beijing quede como un posible agresor. Se trata de fabricar una situación de tensión con la cual pudiera criminalizar a China.

El dominio de la mediática por parte de Estados Unidos juega a favor de esa narrativa, y apela por ella aun cuando Beijing nunca ha dado muestras de agresión contra aviones tripulados estadounidenses, mucho menos si entre los pasajeros se encuentra un alto miembro de la política washingtoniana.

Un objetivo adyacente también sería presionar por que Japón, Corea del Sur, Singapur y Malasia (países que en principio recibirán a Pelosi) acepten una mayor militarización estadounidense contra China, e incluso se unan a una nueva ronda de cerco y asfixia en lo que el establishment norteamericano llama "Asia-Pacífico".

Pero este acto de provocación podría tener diferentes respuestas por parte del gobierno de Xi Jinping, y no la tentativa de derribar un avión estadounidense con Pelosi de pasajera.

"No digan que no se lo advertimos"

El medio chino Global Times reseñó una reunión que se dio el pasado viernes 29 de julio que congregó a un grupo de expertos chinos de alto nivel, donde advirtieron que China tiene opciones militares abiertas y amplias contramedidas que van desde la economía hasta la diplomacia si Nancy Pelosi se arriesga a visitar la isla de Taiwán durante su gira por Asia.

El mismo presidente Xi Jinping habló telefónicamente con Joe Biden para exhortar que cesaran las provocaciones.

Si bien no se considera derribar el avión estadounidense, el jefe del Instituto de Estudios de Taiwán en la Academia China de Ciencias Sociales, Yang Mingjie, le dijo al Global Times que el envío de aviones de combate para interceptar la aeronave de Pelosi, la declaración de zonas aéreas y marítimas alrededor de la isla de Taiwán como zonas de restricción para ejercicios militares forman parte de las respuestas sistemáticas de China, y no se limitarán a pequeña escala, dada la gravedad de la situación y el daño a la confianza política de las relaciones entre China y Estados Unidos, cada vez más al filo de la navaja.

En efecto, el Ejército Popular de Liberación (EPL) de China se encuentra en formación y listo para el combate a modo de disuasión, al mismo tiempo que conmemora el 95° aniversario de su creación.

El mencionado artículo de Global Times menciona las múltiples opciones militares que puede llevar a cabo China si Pelosi pisa suelo taiwanés: desde maniobras de disuasión aérea y misilísticas, hasta simulacros militares alrededor de la isla, e "incluso en las aguas entre la isla de Taiwán y Japón, así como entre la isla de Taiwán y Guam. Los simulacros del EPL también incluirán esfuerzos conjuntos de todas las ramas de servicio del EPL, con todos los elementos de combate, incluida la guerra electrónica, los ataques con misiles y cohetes de largo alcance, la toma de la superioridad aérea y el control del mar, el desembarco anfibio, así como el antiacceso y la negación del área contra la interferencia militar externa".

La última vez que hubo una situación similar fue durante la crisis del Estrecho de Taiwán de 1995-1996, cuando Taiwán buscaba independizarse por la fuerza, con Estados Unidos de participante activo con un despliegue inusitado hasta entonces en toda Asia; la respuesta de Beijing fue militar. China hoy aduce que en aquella oportunidad no golpeó con suficiente contundencia: esta vez, advierte que lo haría con más contundencia.

Wu Yongping, director del Instituto de Estudios sobre Taiwán de la Universidad de Tsinghua, argumentó a Global Times que "si Pelosi insiste en hacer la visita, China puede convertir el incidente en una oportunidad para tomar el control de la situación del Estrecho de Taiwán e impulsar el proceso de reunificación, y tal consecuencia deberá ser asumida por la isla y por Estados Unidos, ya que la comunidad internacional también verá claramente la provocación de Estados Unidos y que cualquier acción que China tome es por determinación de defender su soberanía".

Todo depende de cómo interactúe Pelosi con los secesionistas taiwaneses, si realmente llega a aterrizar en Taipéi. De allí vendrá la respuesta china y los efectos de su contundencia. "No digan que no se lo advertimos" es una frase que resuena en los medios chinos respecto a la provocación de la demócrata.

En una nota editorial publicada este 1° de agosto, Global Times afirmó que "el EPL no tiene miedo de luchar por defender la soberanía y la seguridad". No son palabras menores viniendo de un órgano comunicacional oficial de Beijing.

El desastre interno de Estados Unidos viaja a Asia

Las relaciones entre Estados Unidos y China han sufrido cambios esenciales luego de que Trump lanzara su guerra económica y comercial que vino acompañada con un alto grado de sinofobia.

Esta dirección en las relaciones no ha cambiado con la administración Biden, pues Washington ve a China como una fuente consistente de amenaza para frenar sus ambiciones imperiales, sin entender aún que su momento unipolar murió.

Sin embargo, pareciera que aún podría haber algún tipo de razonamiento diplomático mientras los dirigentes chinos y estadounidenses mejoran la comunicación para controlar las disputas, como ha sucedido hasta ahora con Taiwán y con Ucrania.

De hecho, Beijing comprende que Pelosi se empeña en una maniobra política para romper el consenso alcanzado por Xi y Biden, lo que pone de manifiesto el desorden político interno de Estados Unidos ya que la actual administración no puede desempeñar su papel en el cumplimiento de las promesas de no confrontación a China.

Incluso hay una razón de derecho internacional para que China entienda como una agresión la crisis en ciernes alrededor de Taiwán y la representante demócrata. Dice el analista David Goldman, de Asia Times, en un trino: "Para que quede claro: Pelosi es constitucionalmente la segunda en la línea de sucesión del Presidente de Estados Unidos, por lo que se trata de una visita de Estado desde el punto de vista del protocolo diplomático. Eso, como me dijo un antiguo embajador estadounidense en la ONU, es una clara violación del Comunicado de Shanghái de 1972. Por eso China responderá".

Desde el gigante asiático consideran que, si Estados Unidos desafía los intereses fundamentales de China, no solo las relaciones entre Beijing y Washington serán turbulentas, sino que tendrán un impacto negativo en todo Asia y la región del Pacífico e incluso frenarán la recuperación de la economía mundial.

La posible visita de Pelosi tendría una influencia negativa en la cooperación bilateral china-estadounidense en materia de economía, cadena de suministro global, energía y seguridad alimentaria, vértices que están en la palestra de la crisis global del sistema capitalista en estos momentos.

El llamado "pivote hacia China" de la era Obama está tomando cada vez más cuerpo, tomando en cuenta que el país asiático lidera junto con Rusia y otras potencias el ascenso de un nuevo orden multipolar, aún en pañales pero creciendo decididamente.

Con este momento, Estados Unidos demuestra que experimenta una crisis política sin precedentes a lo interno, tomando decisiones contraproducentes para la estabilidad mundial y para sí mismo como potencia en debacle. Una confrontación militar con China podría darse, pero con el despliegue de la OTAN en Ucrania ya sabemos que la capacidad estratégica de los planificadores estadounidenses raya en la mediocridad y denota un alto grado de ignorancia del mundo en que vivimos actualmente.

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