Vie. 14 Junio 2024 Actualizado 4:45 pm

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El desplome económico en EE.UU. se acelera a medida en que China deshace sus inversiones en bonos del Tesoro (Foto: Kai Pfaffenbach)
¿Una crisis financiera en puertas?

Por qué China abandona los bonos del Tesoro de EE.UU.

El economista Philip Pilkington, en un análisis perspicaz, expone un escenario crítico que podría estar gestándose en las entrañas del sistema financiero global dominado por la hegemonía del dólar: la posibilidad de una crisis fiscal estadounidense desencadenada por la disminución de las compras de bonos del Tesoro por parte de China.

La clave para comprender esta situación reside en la balanza de pagos. Estados Unidos, con un déficit comercial crónico, necesita atraer inversión extranjera para compensarlo. Tradicionalmente esta inversión llegaba en forma de compras de bonos del Tesoro, principalmente por parte de China y otros países que buscaban apuntalar la economía estadounidense para asegurar la compra de sus exportaciones.

Sin embargo, el panorama ha cambiado. En 2023 la emisión neta de bonos del Tesoro llegó a los 821 mil millones de dólares, la mayoría de los cuales no fueron comprados por gobiernos o bancos centrales sino por inversores privados extranjeros. Estos, atraídos por las altas tasas de interés actuales, ven los bonos del Tesoro como una inversión atractiva. Pero Pilkington advierte que esta "fiesta" podría terminar abruptamente.

La lógica es sencilla: si las tasas de interés bajan, como suele suceder en una recesión, los inversores podrían deshacerse de sus bonos del Tesoro en la búsqueda de mayores rendimientos en otros activos. Esto dejaría a Estados Unidos en una situación crítica: sin el flujo de capital extranjero se vería obligado a emitir aun más deuda para cubrir el déficit, lo cual agravaría el momento y potencialmente conduciría a una crisis financiera.

Pilkington apunta a un factor crucial que está intensificando este riesgo: la creciente alianza estratégica entre Rusia y China, que busca desafiar la hegemonía del dólar y construir un orden mundial multipolar y pluricéntrico. Dicha sinergia, según Pilkington, podría estar impulsando la disminución de la demanda de bonos del Tesoro, mientras China, consciente de su posición como acreedor, reorienta sus inversiones hacia el oro.

Durante el primer trimestre de 2024 China ha liquidado una cantidad sin precedentes de bonos del Tesoro y de agencias estadounidenses, al mismo tiempo que aumenta sus inversiones en oro.

Según un informe de Bloomberg, China vendió bonos del Tesoro por un total de 53 mil 300 millones de dólares en el primer trimestre del año. Además, Bélgica, que es conocida por custodiar una parte de las reservas chinas, redujo sus tenencias en 22 mil millones de dólares en el mismo periodo, según datos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

El economista critica la ceguera de los líderes occidentales, quienes todavía parecen creer que controlan la situación. La negación de la realidad es absoluta. La narrativa mediática, dice, ignora los riesgos que se avecinan, mientras los líderes occidentales se mantienen en una postura de superioridad, incongruente con la creciente fragilidad del sistema financiero global.

Pilkington no duda en señalar que la hegemonía del dólar, sostenida durante décadas por el poderío económico de Estados Unidos, podría estar llegando a su fin. Si bien es difícil predecir con exactitud las consecuencias, la posibilidad de un ajuste brusco en los niveles de vida estadounidenses, como resultado de la fuga de capital, es un escenario que no se puede descartar.

"Un modelo simple sugiere que los niveles de vida estadounidenses son alrededor de 27% demasiado altos en relación con su déficit comercial", agrega.

La estrategia de Estados Unidos de utilizar el dólar como herramienta de presión y coerción se ha vuelto contra ellos, y ha provocado una crisis sin precedentes. Esto, a su vez, ha propiciado un debate crucial en el Sur Global, donde se buscan alternativas al dominio del dólar y donde cobra impulso la creación de sistemas de pago multilaterales y la diversificación de las reservas de divisas por activos reales, como las fuentes de energía y el oro.

Aunque el camino hacia la construcción de un orden financiero multipolar sigue siendo incierto, la desconfianza global hacia el dólar ha abierto una ventana de oportunidad para ello.

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