Dom. 14 Julio 2024 Actualizado Viernes, 12. Julio 2024 - 16:36

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La gerontocracia estadounidense ha aumentado el riesgo de una guerra nuclear accidental (Foto: Samuel Corum)

Biden, senil y libre de ser procesado pero, ¿listo para gobernar?

Algo anda mal con la salud mental del presidente Joe Biden. Esto incluso era evidente desde el inicio de su campaña que lo llevó, en 2020, a ganar la máxima magistratura de Estados Unidos. Sin embargo es ahora, en el contexto de las elecciones de 2024 —cuando Biden pretende buscar un segundo mandato—, que sus problemas mentales están siendo objeto de un debate serio en el gobierno y sociedad estadounidense.

Un artículo del Wall Street Journal ha resaltado las críticas a la memoria del presidente Biden, recogidas en el informe del fiscal especial Robert Hur tras una investigación sobre el manejo inadecuado de documentos clasificados, lo cual ha generado "pánico, rabia y culpa" en la Casa Blanca.

Tras el juicio, Hur no formuló cargos contra Biden por su manejo de documentos clasificados, al considerar que su estado de salud era demasiado deteriorado para enfrentar un proceso legal. Señaló que el personaje "no recordaba cuándo era vicepresidente" ni "cuándo murió su hijo Beau" durante dos días de entrevistas en octubre de 2023. En el informe es caracterizado como "un anciano con mala memoria".

La tormenta política que se ha desatado en la Casa Blanca no es menor. Desde médicos que respaldan la idea de que Biden padece demencia y advierten que "no se estabilizará en los próximos años", y solicitan una evaluación de su competencia mental, hasta fiscales que instan a la vicepresidenta, Kamala Harris, a declarar incompetente al actual líder del país, cuestionan seriamente la candidatura de Biden para finales de año.

Más significativo aun es el rechazo de la población estadounidense a la idea de que un individuo de avanzada edad y con limitaciones mentales continúe ocupando la presidencia. 

Una encuesta de ABC News/Ipsos, publicada justamente después del informe del fiscal Hur, reveló que la mayoría de la ciudadanía duda de la capacidad de Biden, de 81 años, para cumplir otro mandato. Según los resultados, 86% de los encuestados expresó preocupación acerca de la edad del presidente, lo cual incluye 59% que también considera que el expresidente Donald Trump era demasiado mayor durante su mandato.

La gerontocracia estadounidense, con líderes políticos de avanzada edad que se aferran al poder, está generando preocupación tanto a escala nacional como internacional. La senilidad de estos dirigentes pone en riesgo la estabilidad del país y, según el subsecretario del Consejo de Seguridad ruso, Mijaíl Popov, incluso podría desencadenar una catástrofe inminente global.

Popov ha expresado su inquietud por la falta de responsabilidad y deber demostrada por los dirigentes estadounidenses, como el caso de Austin, quien no informó inmediatamente al Departamento de Estado y a la Casa Blanca de su hospitalización en diciembre de 2023. Esta falta de transparencia en un Estado con armas nucleares y pretensiones de ser el hegemón mundial aumenta el riesgo de una guerra nuclear "accidental".

El informe del fiscal especial Robert Hur sobre la salud de Biden ha elevado todavía más las alarmas ya que cualquier error de gestión por parte de los líderes del país en esta delicada situación política interna es peligroso.

Resulta sumamente simbólico que sea Rusia quien emita este llamado de atención, especialmente en el contexto de la discusión acerca de la incompetencia mental de Biden. Este hecho cobra mayor relevancia si consideramos las dos horas de entrevista que el presidente Vladímir Putin concedió al periodista estadounidense Tucker Carlson. En dichas conversaciones, Putin exhibió una notable coherencia, precisión y seguridad al abordar temas históricos y geopolíticos de gran complejidad, incluida la postura de Rusia frente al conflicto en Ucrania.

Los ciudadanos estadounidenses han quedado más que impresionados ante el discurso de Putin, e inevitablemente vienen las comparaciones y el acomplejamiento ante un presidente anciano y senil que no puede dar una rueda de prensa sin terminar desvariando en algún punto. El asunto a destacar es que a pesar de las críticas hacia las élites políticas que no se oponen a un segundo mandato de Biden, estas omiten la situación porque estarían sacando provecho de un gobierno en las sombras con alguien manipulable.

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