Vienen por nosotros

Ellos vienen por nosotros. Arriba lo saben, los que nos defienden están claritos del tamaño y progreso de la conspiración. Nos dan medias luces acerca de la gravedad del asunto, de la fuerza con que vienen. Los últimos acontecimientos, los sucesos que se desarrollaron en el país desde el 12 de febrero, los gringos cada vez más alzaos en sus declaraciones y las últimas denuncias sobre el proceso de magnicidio en pie nos señalan que no se detendrán. El entrompe es inevitable. Ellos avanzan, nosotros los esperamos.

Pero en ese esperar hay algo que no me cuadra, no lo asimilo y a veces no lo entiendo. Y es que no queremos seguir siendo defendidos. Queremos defender. Aunque no tengo la menor duda del nivel de conciencia política que ha alcanzado el pueblo chavista, su organización popular y decisión irrevocable de defender este peo, tengo la sensación de que no se nos está parando muchas bolas en lo que a la defensa del chavismo se refiere. Ellos ya están aquí, no están en el norte, ni accionan desde alguna potencia lejana que necesite trasladar robocops para invadirnos, están aquí, entre nosotros. Planean y ejecutan, se movilizan.

Maduro, aunque ha enfrentado en un solo año toda la arremetida fascista que el comandante Chávez sorteo titánicamente en 14 y ha salido victorioso, necesita armarse, blindarse con el mayor y más estratégico legado que Chávez dejó: el pueblo

Ellos ya están aquí, no están en el norte, ni accionan desde alguna potencia lejana que necesite trasladar robocops para invadirnos, están aquí, entre nosotros

Estoy como medio mamao de escuchar que este pueblo arrecho sabrá detenerlos. Que la alianza cívico-militar es invencible y que no pasarán. Compas: si nos agüeboneamos pasarán y se llevarán todo por delante. Qué va, compas, el único que paraba terremotos a punta de gritos y corazón era el Comandante y ahora no lo tenemos. Dejó al pueblo firme, dispuesto, pero no basta con estar dispuestos o sólo alertas.

¿A dónde quiero llegar con toda esta lírica? Verga, a que si el Estado, el Gobierno, los de arriba, esos que llamamos los hijos que Chávez dejó al mando no nos incluyen en el plan de la defensa de estas tierras -y eso es ya, pa mañana es tarde-, nos van a joder. ¿No nos incluyen a quién? A los más de 9 millones de chavistas resteaos con este sueño. Hombres, mujeres, jóvenes. Obreros, campesinos, estudiantes, amas de casas. Pueblo chavista arrecho en la calle, no siendo defendidos, defendiendo. 

La masa no está pa bollo y el gobierno lo sabe. Nosotros también queremos más que saber. Si en este mismo instante yo le preguntara a usted, amigo lector, qué va a hacer si mañana empieza el desmadre (no nos van a avisar, nunca lo hacen) ¿qué me contestaría? "Resteao con esta vaina hasta la muerte". Seguro esa sería su respuesta y le creo. Pero resulta, compa lector, que no basta estar resteao nada más. Allá fuera hay un pueblo que también lo está pero que seguro que a nivel estratégico no sabría responder esta pregunta. Arrechos son, somos digo. No se la pondremos facilita. Tendrán que echarles un cerro 'e bola pa jodernos. Y difícilmente lo lograrán.

Pero el tema está en que nuestra mayor fortaleza estaría en un accionar firme y general de un pueblo preparado hasta los huesos para enfrentar el avance de ellos, que ya no tiene vuelta atras. El Estado no podrá solo, ni con toda la Fuerza Armada. Su verdadera fortaleza está en los barrios, cerros, callejones, costas, llanos, montañas. Chávez lo sabía, lo sabe y por eso nos preparó. Llegó la hora. Llegó la hora de que el Estado entienda que no puede seguir manteniendo al chavismo de abajo contenido y sin participación activa en la defensa de los sueños que le pertenecen a nuestros hijos y los que están por venir. Queremos defender, no que nos defiendan.

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