¿Una revolución de color en La Habana?

No es ningún secreto que, ni bien se anunció el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, la Usaid calificó a esto como "una oportunidad" para alentar un cambio de régimen en la isla en uno de sus documentos internos, como tampoco lo es que la reciente visita de Obama pone a andar este andamiaje a su máxima velocidad, bajo la línea discursiva de que su administración le habla directamente al "pueblo cubano" y no sólo a su gobierno.

Como toda esta serie de sentencias son verdaderas también lo es que la base de esta revolución de color está sustentada en la proyección de un imaginario de consumo y progreso, estilo sueño americano, en los segmentos poblacionales de la isla más identificados con su juventud, sus clases medias, su ilustración académica, bajo la posibilidad de influenciarlos con el pensamiento único global y sus valores de consumo.

Radiografía de una revolución de color

La construcción de una minoría activa pro Estados Unidos y el acompañamiento de lo que los manuales de Guerra No Convencional del Pentágono se califica como "población intermedia no comprometida" se base en los siguientes hechos verificables durante los últimos meses y años:

  • En el antecedente, de la labor de la diplomática expulsada de Venezuela, Kelly Keiderling Franz, como reclutadora de la CIA de artistas plásticos, escritores y músicos para crear una plataforma artística, financiada por Estados Unidos y países europeos, en la que se proyectaran obras críticas hacia la revolución cubana, en conjunción con el armado de un escenario de desestabilización política contra la dirección del país.
  • En que, luego de la detención en 2009 del agente de la CIA Alan Gross por intentar crear redes digitales ilegales en la isla, se conoció en 2014 que la Usaid financió una red social, conocida como Zunzuneo, para, a través de distribución de noticias deportivas y de magazine, llegar a 400 mil usuarios. Una vez instalado y masificado el Twitter cubano, debía pasar a la distribución de mensajes políticos a través de formas agresivas y no agresivas, como el humor (para lo cual incluso se contrató a la humorista cubana Alen Lauzán).
  • Esta plataforma también debía servir para desarrollar encuestas con el objetivo de fortalecer una base de datos para otros proyectos, e iba en conjunción con una plataforma gratis de mensajes de textos. El objetivo de ambas eran los jóvenes cubanos.

La revolución de color en Cuba tiene como target "reclutador" a las nuevas generaciones y clases medias

  • En la aparición a continuación de otro programa de la Usaid de 2009, donde a través de la Creative Associates International, empresa relacionada también al Twitter cubano, se intentaba influenciar y dirigir el movimiento hip-hop de la isla "para ayudar a la juventud cubana a romper el bloqueo informativo' y crear 'redes juveniles para el cambio social", según los documentos revelados.

Como vemos, esta serie de programas iba direccionado directamente hacia la juventud y al circuito académico y artístico, identificado con la clase media. Sin dudas, estos planes se vieron reforzados con el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos en los que la Usaid en sus documentos identifica como una "oportunidad" para el cambio de régimen.

Intensificación post acercamiento

En esa dirección, en los últimos meses se da:

  • La división del bloqueo para que, por una parte, "se mantenga lo más cerrado posible el cerco sobre la parte estatal mayoritaria de la economía cubana, que es la que tiene el grueso de los trabajadores y el cien por ciento de sectores sociales como la educación y la salud, y por otra, se abra para fomentar un sector privado dependiente del mercado y los viajeros estadounidenses que constituya la base social para su estrategia de cambio de régimen", según el analista cubano Iroel Sánchez dentro de lo que Obama definió como su "política de palos y zanahorías para la isla".
  • En la isla esperan desembarcar empresas como Google, Netflix, General Electric, Marriot, Colgate y Cisco, de acuerdo a lo informado por el Departamento de Comercio de Estados Unidos. Esta creación de la base social va acompañada, además, de la constante visita de figuras de la fárandula occidental y hollywoodense, bajo el mismo estilo de propagandización del concierto gratuito de los Rolling Stones, pagado por una empresa con residencia en un paraíso fiscal e intereses en el negocio de yates.
  • En el marco de esta estrategia, una semana después del acercamiento, el Departamento de Estado comunicó que planeaba otorgar 11 millones de dólares para proyectos que "promuevan los derechos civiles, políticos y laborales en Cuba". Ahora, unos días después de la visita de Obama, de vuelta el Departamento de Estado anunció un programa por más de 700 mil dólares para "jóvenes líderes emergentes de la sociedad civil cubana". En este contexto, unos meses atrás apareció una página de "periodismo independiente y crítico", conocida como Periodismo de Barrio y financiada por ONGs, que reclutó a un grupo de jóvenes periodistas y los llevó al diario Taz, cercano a Reporteros Sin Fronteras, para un taller de formación.

La dirección de todas estas acciones se sintetizan en la siguiente declaración de Obama en La Habana: "Ya hay una evolución que se está llevando a cabo aquí en Cuba, un cambio generacional. Muchos sugirieron que yo venía aquí y le tenía que pedir al pueblo que destruyese algo, pero no, estoy apelando a los jóvenes de Cuba que tienen que construir algo nuevo, elevarse. ¡El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano!"

La debilidad estructural de los cubanos demuestra que aún no existe una nueva cultura distinta al capitalismo

Un síntoma del momento

Pero no todo el análisis puede ir direccionado sobre la obvia y documentada intención de Estados Unidos de generar una revolución de color, a partir de una juventud y una nueva clase media influenciada por su entrada a la globalización y el mercado sin restricción, sino que también debe partir de que esto nace por el giro estratégico de la revolución cubana hacia ser un país integrado a la globalización con "buenas" relaciones con los principales polos de poder mundial, como ya dijimos.

Y este giro estratégico, con reactualización del modelo cubano mediante, parte también de la incómoda necesidad y demanda de los cubanos, sobre todo los más jovenes, de encontrar una vía que les permita ingresar a las "libertades" de consumo, más allá de una épica de resistencia y dignidad basada en la guerra constante y la edificación de un sistema social modelo.

Aquí es que se abre una brecha para el intervencionismo y pone en relevancia una debilidad estructural de la revolución más longeva de América Latina, puesta en evidencia en este mismo momento en toda la región con la ofensiva gringa y la proyección de su imaginario: la de crear una cultura y un imaginario civilizatorio distinto al capitalismo que sea sostenible más allá de la resistencia a la guerra impuesta por los poderes globales y la administración de la tragedia para pararse de la mejor manera posible. 

Por eso, más allá de la efectividad o no de la revolución de color en la isla, lo cierto es que cabe un debate serio, real y honesto sobre esta incapacidad y también la de crear un nuevo marco interpretativo con llegada, que sortee los priorismos y principismos de la izquierda, la más atrasada en este tiempo, para encontrar no sólo los puntos fuertes para afrontar la proyección de un imaginario único sino también para encontrar una salida a la tragedia en una sola dirección, a la que estamos yendo como especie.

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