¿Quién financió la marcha de mujeres contra Trump?

El pasado 21 de enero en varias ciudades de Estados Unidos y principalmente en Washington se suscitó una voluminosa marcha de mujeres en contra del nuevo presidente gringo.

La plataforma que convocó la manifestación es conocida como Women's March, la cual aglutinó a decenas de movimientos y activistas del movimiento feminista estadounidense y global en sus distintas variantes. La movilización en cuestión estuvo centrada en exigirle al presidente número 45 de los Estados Unidos que respetase los derechos de las mujeres, el de los inmigrantes y los derechos civiles.

Pero el carácter multitudinario de esta marcha más que describir su publicitada espontaneidad -así lo reseñaron el diario británico The Guardian y otros medios internacionales-, habla más bien de los recursos dispuestos para ella, y sobre todo, de quiénes se encargaron de financiarla.

Como es el caso del empresario y especulador financiero George Soros, uno de los principales patrocinantes y financistas de la campaña electoral de Hillary Clinton. Según un artículo de la periodista Asra Nomani, publicado por The New York Times, George Soros financia al menos 56 movimientos feministas y pro derechos humanos que participaron en la Women's March.

Entre ellos resaltan Move On, la Red de Acción Nacional, la Unión de Libertades Americanas y Planned Parenthood, reconocidos en la propia página oficial de Women's March como patrocinadores de la marcha. Según esta periodista, los principales dirigentes de estos movimientos han sido asesores del ex presidente Obama en la formulación de políticas hacia estos gremios.

El evento contó con una privilegiada cobertura mediática internacional y con la participación de figuras revelantes de la industria cultural estadounidense como Scarlett Johansson, Madonna, America Ferrera, Ashley Judd, Alicia Keys, Michael Moore y Cher, lo cual amplificó su rango de audiencia y su impacto en la opinión pública global.

El nombre de George Soros es mundialmente conocido no sólo por su poder económico y vinculaciones con la política gringa, sino también por financiar -mediante sus ONGs- las revueltas violentas en Ucrania en 2014 que desembocaron en un golpe de Estado. Precisamente por esta razón, y por las vinculaciones de George Soros con el Partido Demócrata, es que el presidente Vladimir Putin alertó a Trump de que le estaría preparando un golpe de Estado al estilo ucraniano.

Por su parte Hillary Clinton capitalizó políticamente el evento a través de un tuit, dejando entrever que George Soros y la élite política y financiera que adversa a Trump apuesta por todas las iniciativas que vayan socavando, desde distintos frentes, su presidencia.

Según una nota de Chicago Tribune, la dirigente feminista y directora del movimiento Planned Parenthood (financiado por George Soros), Gloria Steinem, quien además fue oradora en el evento, era una espía de la CIA. Apunta el diario que Steinem fue utilizada por la agencia de inteligencia gringa para frenar la influencia soviética sobre la juventud en la década de los 60, expandiendo por el mundo los valores de libertad y democracia made in USA.

Este dato pone en relieve como estos y otros movimientos gremiales, en el pasado y el presente, han sido infiltrados y posteriormente utilizados como herramientas políticas por las agencias de inteligencia y el establishment político y económico para dirigir agendas contra un objetivo específico, en este caso, la presidencia de Donald Trump. Manipulando sus exigencias y conduciéndolos políticamente hacia los fines deseados: en el siglo XX frenar la expansión de la Unión Soviética, en el XXI frenar las amenazas al inalcanzable American Way Of Life y el avance de los bloques emergentes de poder global, encabezados por Rusia y China.

Como dato final: el ex secretario de Estado John Kerry, quien aceptó hace pocas semanas que utilizó al Estado Islámico para socavar el gobierno de Bashar Al-Assad, también participó en la marcha. El Estado Islámico en Siria e Irak ha esclavizado y asesinado cientos de mujeres. Nada más en 2014, 150 por no aceptar casarse con militantes del grupo yihadista (según informó el ministerio de derechos humanos de Irak) que Barack Obama, Hillary Clinton y John Kerry protegieron. 

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