Voluntad Popular busca apoyo internacional en un criminal de guerra

Este miércoles, el dirigente de Voluntad Popular Luis Florido se reunió con el secretario de Asuntos Políticos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Jeffrey Feltman, en representación de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional en desacato. El papel de este alto funcionario de la ONU en el Departamento de Estado es bastante demostrativo en tanto la dirección dispuesta que con la que se intenta criminalizar a Venezuela desde este organismo multilateral.

La reunión Feltman-Florido y el papel de la Secretaría de Asuntos Políticos de la ONU

Según Luis Florido en la reunión con Jeffrey Feltman, subsecretario general de la ONU, le pidió una auditoría sobre las recientes elecciones regionales, asi como la participación del organismo como observador internacional en futuros comicios donde existan, según ese sector de la oposición, "garantías democráticas".

Pedido que se enmarca dentro de las funciones de la Secretaría de Asuntos Políticos de Feltman, encargada de prestar asistencia electoral dado su "papel importante en los procesos de paz y las transiciones políticas cuyos objetivos finales son acabar con el derramamiento de sangre o restaurar la gobernanza democrática", de acuerdo a la página oficial de la ONU.

Esta reunión, por otro lado, se encuentra relacionada con otro asunto importante que ocupa Asuntos Políticos en el organigrama de la ONU después de la Secretaría General. Entre sus tantas funciones está la planificación y asesoramiento de las Misiones de Paz del organismo, aparte de la gestión de contactos de alto nivel en situaciones de conflicto.

Sin embargo, uno de sus papeles más destacados está en la secretaría del Consejo de Seguridad de la ONU, a cargo de influir en la agenda de esta instancia donde las grandes potencias definen acuerdos mínimos sobre conflictos a nivel mundial.

En esta dirección, la reunión Feltman-Florido tiene sentido con la línea planteada por la embajadora de los Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, de llevar el "tema Venezuela" al Consejo de Seguridad. Un objetivo pedido en un proyecto del Congreso de los EEUU, donde directamente se exige que la representación diplomática de este país consiga sancionar a Venezuela desde esta instancia, maniobra usada en otras ocasiones para intervenir militarmente naciones e incluso bloquearlas económicamente.

En este contexto, la biografía de Feltman cobra mucho más importancia.

Breve historia de Jeffrey Feltman

Este alto funcionario de la ONU fue nombrado para su cargo en 2012, inmediatamente después de haberse desempeñado como subsecretario para Asuntos del Medio Oriente del Departamento de Estado gringo. Bajo este cargo, fue considerado "el segundo al mando" en Medio Oriente por la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton. Entre sus varias intervenciones, se destaca su función en articular la invasión de la OTAN a Libia y el plan para comenzar la guerra en Siria, dos acciones militares que conllevaron masacres, ejecuciones y atentados contra poblaciones civiles, consideradas por el Estatuto de Roma como crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Sin embargo, su figura dentro del Departamento de Estado comienza a tomar relevancia a partir de su paso por la Embajada de los EEUU en Israel y el Líbano, entre otras. Desde estos cargos fue que se catapultó en 2004 a ser parte de la Autoridad Provisional en Irbil, dispuesta luego de la invasión a Irak. Lo que le da un perfil vasto en articular la política estadounidense en esta región dirigida a promocionar divisiones étnicas para fracturar y crear nuevas naciones en esta región.

En la imagen: Jeffrey Feltman a la diestra de Hillary Clinton

En ese contexto es que ha tomado partido activo por la invasión de Israel al Líbano como embajador de este último país, y se lo señala de ser uno de los principales operadores de la guerra en Siria. Tarea que no ha abandonado en la secretaría de Asuntos Políticos de la ONU, desde donde este año, por ejemplo, promovió en conjunto con la embajadora estadounidense Nikki Haley, un expediente contra Damasco bajo la falsa acusación de utilizar armas químicas contra su población luego de una explosión en Idlib, controlada por organizaciones terroristas como Al Qaeda.

Desde este puesto en la ONU influye en la agenda activa del organismo para capitalizar el importante financiamiento por parte de EEUU. Por esto es que ni siquiera se preocupa por mantener las formas y se da el lujo de representar a EEUU en reuniones de alta importancia, en paralelo a su función en el organismo, como sucedió en 2014 cuando tuvo que sustituir al ex secretario de Estado John Kerry en el encuentro del Grupo Internacional de Apoyo al Líbano.

Límites e intenciones de Luis Florido

Aunque este contexto es de importancia para comprender la visita del dirigente de Voluntad Popular, lo cierto es que la vía de la ONU está trancada para los factores políticos internacionales que buscan aislar a Venezuela. En distintas oportunidades se ha apreciado cómo los intentos de condena contra el país en el Consejo de Derechos Humanos y el Consejo de Seguridad se han visto frustrados por la correlación de fuerzas hacia lo interno de estas instancias, altamente desfavorable para EEUU.

En ese sentido, la maniobra de internacionalizar el "tema Venezuela" en la ONU, ante la imposibilidad de cerrar el cerco a través de la OEA, se encuentra en estos espacios con China, Rusia y otros países aliados del mundo multipolar como piedras de tranca. Lo que hace altamente improbable el avance en el corto plazo de un expediente por esta vía, más allá de que la embajadora estadounidense Nikki Haley busque agotar todas las instancias posibles para avanzar unilateralmente contra el país, bajo el pretexto de no conseguir respuestas por los mecanismos formales para "reestablecer la democracia en Venezuela".

Sin embargo, la gira de Florido se enmarca dentro del proceso actual de fractura de la Mesa de Unidad Democrática (MUD). Como una forma de que su partido muestre apoyos internacionales en el contexto venezolano después de que su agenda haya sido desplazada a lo interno de la oposición. En el actual contexto, Voluntad Popular busca recuperar terreno para no perder su posición de intermediario del dinero extranjero que se invierte en el país para terminar con el gobierno de Nicolás Maduro. Una clara muestra de debilidad frente al ascenso de Henry Ramos Allup como conductor de los restos de la MUD.

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