Querido Ricardo Durán: la violencia fascista es de ellos, nuestras; la lucha antiimperialista y la victoria chavista

Mi venganza personal será el derecho
 de tus hijos a la escuela y a las flores
 Mi venganza personal será entregarte
 este canto florecido sin temores
 Tomás Borge

¿Sabes, Ricardo? Es casi imposible escribir cuando las emociones enmarañan la inteligencia, tú lo sabes porque eres un joven apasionado, franco, zumbao, un hijo de Chávez, un alumno aventajado de su escuela comunicacional, un hombre enriquecido por la sabiduría de puro corazón de pueblo, y pueblo caraqueño fajao, identificado desde siempre con la estrofa aquella de la canción de 1811. El Chino Valera Mora dice, y que en tu caso, igual a Robert, no expresa centralismo ni alguna de esas definiciones reduccionistas de caducas y contrarrevolucionarias academias de historia, empeñadas en negar la protagónica gesta patriótica de los venezolanos y las venezolanas nacidos en la cuna de Bolívar, segunda casa natal escogida por nuestro amado Veguero: "Seguid el ejemplo que Caracas dio"; el 4 de febrero de 1992, solidarizándose con el Hugo nuestro de todos las batallas; el 11 de abril de 2002 y sus 47 horas de horror fascista derrotado por las certezas chavistas en nuestras propias fuerzas; y en todas y cada una de las horas transcurridas durante estos dieciséis años de Revolución Socialista. Tu presencia nacional, tu imagen y tu voz, tu esencia, ocupa todos los espacios de esta Patria Querida y no se borrará como no se borrará nunca el Veguero y nuestras circunstancias junto a él, y junto a ti.

Querido Ricardo Durán, tengo que cuidar las palabras que me salen a chorros de la sangre que hierve y calcina los buenos modos, la prudencia, la corrección política, porque no te mereces que en este escrito de bienvenida a la vida nunca separada por la muerte, la rabia se me convierta en odio y el odio mal aconseje venganzas inmediatas, ojo por ojo, injusticias burguesas, puntofijismo adeco. No quiero reflejar la vileza de tus sicarios, no quiero parecerme a tus asesinos, tampoco quiero nombrarlos, disculpa, pero es obligante escupir sus nombres para curarme su veneno: que sepan todos los Macris y los Ramos Allup del mundo que la justicia es proletaria y su concreción se logra cuando triunfa la paz, nuestra combativa y revolucionaria paz chavista, y la poesía se canta con voz de pueblo anticapitalista, socialista; entonces María Corina: "Mi venganza personal será mostrarte la bondad que hay en los ojos de mi pueblo, implacable en el combate siempre ha sido, y el más firme y generoso en la victoria".

Querido Ricardo Durán, estas letras no se parecen al homenaje que pensé para ti

Alerta todos los Lorenzo Mendoza, Leopoldo López, Henrique Capriles del planeta, que su cuarto de hora hambreadora está llegando a su fin, que hagan lo que hagan en esta recta final, aunque desaten toda la hiel agusanada en su sique putrefacta, no pasarán ustedes ni su circo de pitiyanquis amaestrados, lamebotas de la burguesía parasitaria criolla: sí, tú Julio Borges, corrupta, horrorosa, anencefálica criatura malparida por Mónica Radonsky Bochenek; y tú Chúo Torrealba, aborto de Globovisión; y tú, vergüenza del género, mediocre, arribista, feúcha Delsa Solórzano: "Mi venganza personal será decirte: buenos días, sin mendigos en las calles, cuando en vez de encarcelarte te proponga te sacudas la tristeza de los ojos".

Querido Ricardo Durán, estas letras no se parecen al homenaje que pensé para ti al momento de enterarme, de saber -ese maravilloso verbo que esta mañana me desgarró-, porque aunque estemos política y hasta filosóficamente prevenidos para encarar toda la crueldad del enemigo, y aunque sepamos desde hace décadas que la lucha de clases no es cuento ni película de Einsenstein o Littin; aunque La Madre amarillee sus páginas en cualquier lugar de la biblioteca mientras Valera Mora y Roque Dalton acompañan insomnios y conversas, nunca estaremos preparados los comunistas silvestres para resistir, estoicos, la muerte a traición, la mano sucia del burgués asesino.

De burgueses es la cobardía, luego nos acusan de violentos cuando peleamos con todas las de las leyes que motorizan nuestra historia, al hacer de frente, la guerra popular por la liberación y el socialismo chavista, como la hiciste y la seguirás haciendo ahora más que nunca, con tu palabra movilizadora, tu valerosa idea, y tu vida que hoy nos ofrendas.

En esta hora, cuando arrecia el dolor y se evoca a tu lado la presencia de Danilo, Robert, Eliezer, la heroicidad en Puente Llaguno, Elvis Durán, y todos nuestros muertos de la dignidad revolucionaria, permíteme, Ricardo, una imagen panfletaria como aquella canción de Alí: ustedes como testimonio vital de que a Ramos Allup no lo va a degollar una guaya, que él va a morir en su cama cuando Dios lo convoque a su diestra, como debe ser, con sus santos óleos y extremaunción otorgada por Urosa Sabino, como debe ser; mientras la República Bolivariana de Venezuela canta:

"Cuando vos, aplicador de la tortura
ya no puedas levantar ni la mirada
mi venganza personal será mostrarte
estas manos que una vez vos maltrataste
sin lograr que abandonaran la ternura"

Tú y Chávez viven, la lucha sigue, hasta la victoria siempre.

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