Migración: el factor electoral del que nadie habla

En el conjunto de apreciaciones que se ciernen sobre la cuestión política-electoral en Venezuela, se conjuga una serie de factores de peso que podría atentar seriamente en las aspiraciones políticas de los sectores agrupados en el antichavismo.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ve un tablero difuso en el contexto electoral justo en el preludio de unas elecciones que definirán los cargos a gobiernos regionales. Esto implica sopesar diversos factores adversos que entran en juego:

  • La ausencia de cohesión política de sus líderes.
  • La frustración por promesas incumplidas, de diversa índole, a sus seguidores. Cuestión que se ha traducido en una seria deslegitimación política.
  • Recientemente pesa sobre ellos el resultado político fatal (literalmente) de su escalada violenta, que confinó sectores en varias ciudades del país a guarimbas y actos de violencia indiferenciados que tuvieron mayor impacto en sus reductos electorales. He ahí un grupo de seguidores opositores en desánimo político.
  • Por otro lado, las frustraciones sucesivas de sus seguidores más obsecados cuando a finales de 2016 la dirigencia opositora se sienta a dialogar con el chavismo y cuando sobreviene la Asamblea Nacional Constituyente en julio de 2017, la cual venía acompasada también de reuniones discretas que fueron reveladas entre el chavismo y la MUD. He ahí otro grupo de opositores en desánimo político.
  • Pesa sobre ellos su declaratoria de desconocimiento de las instituciones venezolanas, su "Hora Cero" y "Artículo 350", aderezado con el rechazo abierto al Consejo Nacional Electoral venezolano, para luego declarar que irían a elecciones regionales en la búsqueda de cuotas de poder.
  • La MUD va a las elecciones regionales sin tarjeta unitaria y con diversas candidaturas paralelas, que aparentemente unificarán luego de un proceso de primarias manuales y sin auditoría entre los candidatos. Un caldo de fragmentación electoral.
  • Hay otros factores adicionales que pesan sobre la MUD y uno de ellos es el exógeno, que concierne al buen ánimo, remoralización y reorganizción del chavismo.

Pero hay un tema en este entramado que poco se menciona. Por tratarse de una cuestión difusa pero clave en la conjugación de la matemática electoral, debe ser analizado. Nos referimos al factor de la migración.

La cuestión migratoria

No vamos a analizar en esta nota todos los elementos que subyacen en este fenómeno. Nos interesa sólo para empezar el elemento difuso de la estadística. ¿Cuántas personas han emigrado de Venezuela en los últimos años? ¿Cuántos lo hicieron luego de diciembre de 2015 hasta el presente? Ahí radican elementos claves de la composición electoral de la oposición.

Sobre la migración de venezolanos nativos y venezolanos naturalizados y facultados para votar a nivel oficial no existen disponibles cifras actualizadas. Ese no es un dato menor. Casi todas las cifras que ilustra el volumen de migrantes venezolanos se han establecido con base a estimaciones y estudios particulares, de centros de estudios de la migración, dejando niveles de incongruencia enormes.

Emilio Osorio, presidente de la Asociación Venezolana de Estudios de Población, apuntó en febrero de 2017 sobre esas discrepancias, que "la Comisión Económica para América Latina (Cepal) ha señalado que son poco más de 600 mil, el Banco Mundial dice que son 700 mil y otras estimaciones afirman que son 2 millones".

En septiembre de 2016 el profesor de la Universidad Simón Bolívar y director del Laboratorio Internacional de Migraciones, Iván de la Vega, señaló que casi 2 millones de venezolanos han emigrado, según cifras que maneja la institución basadas en datos oficiales de los países receptores.

Otras estimaciones, pero ya en el ámbito de la opinión y sin mayor base, han proyectado la cifra de venezolanos en el extranjero por el orden de los 2 millones 800 mil, basándose en la cifra de Iván de la Vega de 2016, que se habría incrementado en los últimos meses de ese año y en lo que va de 2017.

Algunas de estas proyecciones podrían parecernos astronómicas o estrafalarias, no obstante, la percepción de la migración es un hecho, una "verdad" ya determinada entre grupos familiares, empresas e instituciones, que saben y conocen casos de manera directa e indirecta de ciudadanos venezolanos que han emigrado. La migración es una cuestión de hecho inocultable.

La MUD podría verse seriamente afectada electoralmente por la migración

La migración, pero ¿de quiénes?

Dentro de ese entramado de percepciones sobre la migración, sobresale el factor de la identidad política de quienes emigran por sensaciones de malestar por la situación económica y social de Venezuela. Nos referimos a una situación estadísticamente indeterminada, precisamente por la ausencia de datos sólidos sobre migración. Más intrincado es todavía saber cuál identidad política tienen quienes emigran. Pero así como se impone la percepción del fenómeno de la migración masiva como hecho, también existe la percepción de que la mayoría de los que emigran se identifican electoralmente con la oposición venezolana.

Los sectores más sobresalientes en la cuestión migratoria venezolana de reciente data son los que conforman las capas medias de la sociedad venezolana. La clase media alta, siempre con tendencia histórica a la migración, ha sido clave en la estructuración de una "diáspora" venezolana a consecuencia de la coyuntura económica. A este grupo se le han unido migrantes de la clase media baja o popular.

Pero más allá de la condición social de quienes emigran, el factor de identidad política es de un peso determinante, entendiendo que las razones de la migración no yacen exclusivamente en los elementos de tipo socioeconómico que impulsan a parte de la población a emigrar. Los factores socioemocionales son también componentes claves, la sensación de malestar y las emociones que convergen en el sentido de "desesperanza" por la imposibilidad de un "cambio" de situación, tanto en el hecho económico como en el hecho político.

Una percepción que subyace en el argumentario de la migración parte del principio de que si el chavismo y el Gobierno hicieron emigrar a muchos por cuestiones económicas, la oposición y la MUD también hicieron contribuciones enormes a este fenómeno. Esto producto de la frustración política y la decepción, especialmente por la debacle política, la sedimentación de su capital electoral, acciones erróneas de sus dirigentes y objetivos no cumplidos de la MUD luego del 6 de diciembre de 2015.

Lo cierto es que en todo este entramado de percepciones, bastante difíciles de medir, se ha impuesto la idea generalizada de que la inmensa mayoría de quienes emigran forman parte de la base electoral de la oposición venezolana. Casi todos los relatos confluyen en esa dirección, bien sea por migrantes en blogs y páginas, bien sea por comentarios de migrantes en redes sociales o hasta en los casos de estudio y testimonios de los mismos migrantes han dado a algunos centros de estudio del tema.

Demás está decir que los mismos medios de comunicación han posicionado la idea de que muchos venezolanos en el extranjero se refieren a la situación política nacional como un condicionante para la migración, dejando claro que el sistema político y económico conducido por el chavismo "es la causa" medular en sus decisiones de migrar. Por otro lado también se afirma -cuestión que es cierta- que hasta ha habido chavistas que han migrado. Pero la percepción que predomina es que el grueso de la migración venezolana está conformado por opositores.

¿De cuántos opositores fuera de Venezuela estamos hablando? ¿Podrían ser siete ú ocho de cada 10 que han emigrado? ¿Cómo se traduce eso en la matemática electoral?

"Aquí falta gente"

Necesario es hacer un ejercicio de matemática electoral, de cara a las próximas elecciones regionales. Usted que lee, asúmalo como un simple ejercicio hipotético. El planteamiento yace en la posibilidad de sedimentación parcial del piso electoral de la MUD, por el factor de la migración como un componente adicional a otras variables que ya les juegan en contra.

Si la ecuación de que de cada 10 que han emigrado, ocho son opositores, es decir, opositores y "ni-ni", la cifra de venezolanos que han emigrado es en esencia relevante. Supongamos que se trata de una cifra de 2 millones de personas que han emigrado: hablaríamos de un referente de más o menos 1 millón 600 mil votos potenciales con los que la MUD no puede contar.

Si la estimación de que 2 millones 800 mil han emigrado es cierta o se acerca a la realidad, la pérdida potencial de votos para la oposición venezolana alcanzaría los 2 millones 240 mil.

En cualquiera de las dos estimaciones, el factor migración es particularmente clave y define en esencia el resultado de cualquier acto electoral, sea en elecciones regionales o en eventuales elecciones presidenciales. Hay que sumar a eso la cifra de venezolanos habilitados para votar en el exterior. El 30 de mayo de 2017 el CNE reveló que 101 mil 687 electores se encuentran inscritos en consulados y embajadas venezolanas en el extranjero. Además es necesario agregar que ante la eventualidad de un proceso electoral sería bastante complicado por cuestiones de transporte y logística que ocurra una movilización masiva y consistente de opositores de regreso a Venezuela para asistir a votar.

Saque usted sus propias conclusiones. Por matemática electoral y aún pese a una difusa matemática migratoria, no sería sorpresa que la MUD pueda verse seriamente afectada electoralmente por ese factor migratorio.

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