Marcha anti-inmigrantes venezolanos en Panamá. ¿Por qué?

Trascendió en diversos medios venezolanos y en sitios de información digital, la convocatoria que hiciera un llamado "Frente Nacional del Pueblo Panameño", por la red social Twitter, a una marcha anti-migración venezolana, bajo la particular consigna de "no más tequeños, no más arepas". La marcha estaría convocada para el 20 de este mes en Ciudad de Panamá.

El mencionado frente en realidad parece ser sólo un usuario de la red social Twitter, con menos de mil seguidores y con poca interacción de usuarios que redifunden sus publicaciones.

No hay mayores datos en internet que den luces sobre si se trata de una organización consistente y real, más allá de sus sucesivas publicaciones que insistentemente estigmatizan a los venezolanos y también a los cubanos.

Sobre la asistencia de gente a la convocatoria, tal cosa está por verse pero ha de estimarse como poca. Pese a la probabilidad de que se trate de un típico nazi oculto entre la multitud del mundo digital, la famosa convocatoria se volvió noticia, generando indignación y un conjunto de reflexiones alrededor del tema de la migración venezolana.

Hay una tragedia mucho más allá de esa expresión abiertamente chovinista, absurda, mediocre y en esencia minoritaria. Hay que revisar este tipo de situaciones en un contexto más amplio.

¿Xenofobia Made In Panamá?

Esta hermosa nación poco historial tiene de consistente xenofobia. De hecho, es un país que lidia con las contradicciones internas de racismo y clasismo como es lamentablemente usual en varios países de nuestra región latinoamericana.

La mayoría del gentilicio panameño es afable y cordial. De hecho, durante años han estado habituados a inmigrantes, especialmente de Colombia y otros países centroamericanos. Los estadounidenses son también una minoría inmigrante importante en ese país. Así que el factor migratorio no es novedad allí, además de ser un país habituado al turismo.

No obstante, sé de primera mano por comentarios de panameños y venezolanos allá, en una estadía que tuve en ese país recientemente, que el fenómeno de la migración venezolana ha ido en un vertiginoso ascenso y en consecuencia es bastante comentado por sus particularidades.

La Oficina Nacional de Migración de este país indicó, en un reciente reporte, que hasta el 31 de julio de 2016 Venezuela ocupaba la primera posición en el número de solicitudes de residencia. 3 mil 749 solicitudes se contabilizaron hasta la fecha. De éstas, 2 mil 663 fueron aprobadas y 1 mil 086 negadas. Buena parte de los permisos de residencia se otorgaron para ofertas laborales referentes a contratistas, empresas de aviación, empresas cinematográficas, empresas multinacionales, empleado diplomático, empleado ejecutivo y corresponsal de prensa, entre otros.

El ente también señaló que 289 mil 783 personas partieron de Caracas a Panamá en 2015. Desde enero hasta el 31 de julio de 2016, se han contabilizado 185 mil personas que se han movilizado hacia el país centroamericano.

El órgano de migración panameña no presenta cifras exactas de venezolanos que "permanecen" en Panamá, pues se refieren a personas que se "movilizan" sin aclarar si se trata de turistas o no. Lo que sí es un secreto a voces es que hay muchísimos venezolanos que, viviendo en Panamá, suelen salir cada seis meses de ese país, para sellar su pasaporte y luego regresar.

El abismo en la cifra de venezolanos que solicitan residencia y quienes podrían estar allí sin solicitarla, podría ser grande. Hay estimaciones serias de no menos de 250 mil venezolanos en ese país. Esa cifra podría considerarse grande entendiendo que Panamá es un país con poco más de 3 millones 800 mil habitantes. La mayoría de los venezolanos estarían concentrados en Ciudad de Panamá y su eje metropolitano, habitado por poco más de 1 millón de personas. Esto hace notable la presencia de venezolanos. 

Necesario es sopesar si este fenómeno migratorio detona reacciones xenófobas o chovinistas por parte de los panameños. Tendríamos que definir de qué panameños estamos hablando. La clase media más acomodada en Panamá dista considerablemente en su sistema de valores de las clases populares en ese país. El endorracismo y el clasismo son cuestiones practicadas por esa clase social, abriendo una distancia entre ellos y el habitualmente sencillo y jovial panameño común.

Ese es un factor a considerar, pero es altamente probable que las expresiones ultranacionalistas y abiertamente antivenezolanas repugnantes sean cuestiones de minorías.

No obstante, hay algo cierto: la cuestión de la estigmatización a venezolanos comienza a adquirir cuerpo. Se está extendiendo y adquiere cada vez más adeptos. Eso se debe a varias razones, algunas injustas y otras que hay que considerar.

La cuestión venezolana en Panamá

La tragedia de los venezolanos en ese país se veía venir. La inmensa mayoría de los emigrantes venezolanos en Panamá, son del estereotipo escuálido que "se fue demasiado". Así de sencillo.

Entre ellos hay de todo, desde los más acomodados hasta los aventureros "que se van donde un pana" y que viven en Panamá en la cuasi indigencia. Allá hay bastante de la clase media tosca venezolana, que quiso hacer de Ciudad de Panamá un centro comercial venezolano, fantaseando con la idea de que viven en Miami.

Es la tragedia de gente de derecha, que se fue a un país regido históricamente por la derecha, donde la población tiene una cultura bombardeada y saturada con ideales de derecha. ¿Qué resultado esperaban de eso? ¿Que acaso esperaban que los recibirían por miles con los brazos abiertos? ¿No es obvio que la xenofobia y el chovinismo son cuestiones de la interculturalidad y la mentalidad de derecha? ¿Cómo carajo no se dieron cuenta de eso?

Todo consecuencia del supuesto escape del comunismo rumbo a un santuario del capitalismo. La ingenuidad hace esas cosas en la gente.

Que no se confunda lo que sigue. Bajo ningún concepto hay que justificar situaciones como la convocatoria a una marcha antivenezolana en Panamá. Ese caso es asqueante. Pero hay compatriotas venezolanos que le están dando "una ayudaíta" a ese tipo de expresiones. Lamentablemente es así.

Érase una vez que unos pocos miles de venezolanos, empresarios, transfuga dólares, mercaderes y demás especímenes hacían jugosas inversiones en Panamá. De diversa índole, especialmente en el sector inmobiliario. Una zona como la llamada "Costa del Este" está minada de condominios vacíos propiedad de venezolanos. Eran esos tiempos en que el venezolano era por supuesto muy bien recibido en ese país. Pero aparecieron los raspacupos.

Aparecieron por decenas de miles, grupos grandes, encerrados en habitaciones de hoteles para no gastar dólares. Llevaban viandas a los desayunos (incluidos en el paquete) de los hoteles para llenarlas y comer almuerzo y cena con el self-service del desayuno. Raspaban su tarjeta y salían del país. A los panameños les comenzó a molestar eso, pues asumían que esos "turistas" no dejaban dólares en el país, no generaban mayor beneficio para esa economía altamente dependiente del turismo. No consumían, no daban propinas. En fin.

Luego muchos comenzaron a quedarse. Alquilaron inmuebles y comenzaron a hospedar en ellos a visitantes raspacupos que eludían pagos de hotel. Los panameños fueron notando el asunto. Poco a poco, la migración que se aceleró desde 2014 comenzó a darle paso a otras situaciones: cada vez más venezolanos en Panamá, llegando a vivir con amigos o familiares que se habían ido antes.

Se volvió habitual la escena de 6 ú 8 venezolanos viviendo apiñados en apartamentos, para ahorrar los altos costos de alquiler. El estigma a venezolanos ha venido desde varias direcciones y hasta por "razones" matemáticamente flojas. En 2016 los costos por alquiler inmobiliario aumentaron y la culpa fue a dar hacia nuestros compatriotas, acusados como la causa de tal fenómeno.

Además, poco a poco los venezolanos comenzaron a tomar trabajos del sector servicios, mesoneros, bartenders, mucamas, jardineros, etc. Muchos de ellos viviendo muy modestamente, reproduciendo un cuadro de pobreza inmigrante. En Panamá el salario mínimo no universitario es de 450 dólares. Muchos venezolanos comenzaron a trabajar por menos de eso, por estar en situación ilegal.

Esto ha generado un relativo impacto en la clase trabajadora panameña, altamente dependiente de esos puestos de trabajo. En ese punto comenzó a viralizarse la estigmatización. Hace un par de años muchos panameños se compadecían de los inmigrantes venezolanos, especialmente por la sesgada prensa de ese país. "Huyen del comunismo, se mueren de hambre", decían.

Pero en Panamá se enteraron del chanchullo del dólar paralelo y expresiones como "son desleales con la economía de su propio país" son ahora comunes. Esto se debe a que es usual el caso de venezolanos pasando tragedias en ese país por un puñado de dólares, que como sabemos, convierten en Venezuela en una fortuna gracias a la magia estafadora del dólar paralelo. Y lo hacen cada seis meses al salir para sellar su pasaporte.

No hablemos de las expresiones comunes de la clase media ramplona venezolana, bocona, echona, arrogante, muchas veces transgresora a gusto de modales que nos son ajenos. Los panameños saben ahora lo que muchos venezolanos chavistas tenemos que lidiar, con gente acomplejada, clasista y con un sentido absurdo del orgullo y la autoestima. 

No hablemos de la viveza criolla, practicada por algunos que no entienden que están fuera de Venezuela. Algunos venezolanos, en pleno centro financiero de Ciudad de Panamá, hasta se comen la luz del semáforo creyendo que están por la Avenida El Milagro de Maracaibo (de hecho los parecidos son razonables). Lastimosamente esas expresiones de grupos pequeños, sirven para estigmatizar a mayorías. Lamentablemente sí: la viveza criolla es otra cuestión de venezolanos en Panamá.

En diciembre de 2015 la victoria de la MUD en las elecciones parlamentarias hizo celebrar a miles de venezolanos en Panamá. Salieron por miles y hasta caravanas hicieron. Muchos panameños se alegraron de eso, pues presumían que los venezolanos se irían. Por el contrario es altamente probable que la presencia de venezolanos haya aumentado en ese país este 2016. Más leña al fuego ha echado una figura nacional, el ex campeón "Mano de Piedra" Durán ha solicitado la exigencia de visas a colombianos y venezolanos, ya que declaró ser "estafado" por empleados inmigrantes en su restaurante.

A su juicio el Gobierno panameño debería "seguir el ejemplo de Donald Trump", aunque ya el Gobierno de ese país ha ido endureciendo las cuestiones migratorias.

Sin duda, este fenómeno pica y se extiende. Irremediablemente nos lleva a pensar si para nuestros paisanos allá se ha cumplido "The panameño dream". Parece que la tienen difícil.

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