Los primeros días de Macri: ajuste salarial y endeudamiento (+infografías)

Durante los primeros días de Macri como presidente de la Argentina, se ha puesto de moda en Twitter la tendencia #MilitandoElAjuste debido a titulares de grandes medios, desde los cuales se hacen alegorías en torno a cómo gastar cada vez menos dinero para vivir mejor y se justifica, por ende, un recorte de los salarios de la mayoría de los argentinos.

Titulares como "Precios suben y aportan al conocimiento" (La Nación), "Sin pudores: cada vez más gente pide llevarse las sobras" (mismo diario), "Los trucos para cargar más nafta y pagar menos" (Clarín) y "Conocé el 'Mapa del Asado' y encontrá siempre la carne más barata", sirven para comprender un poco mejor por qué conductores de televisión y formadores de opinión piden a la población un "cambio cultural" para tolerar la baja de su salario.

Si en algún punto el grueso de los cañones mediáticos está en justificar la baja salarial y desviar la atención para que no se dañen los primeros días de gobierno de Macri, es porque ciertamente el precio de la comida subió, las tarifas de servicios también, y lo que se avecina en marzo es la discusión sobre cuánto serán las subas salariales, si por debajo o encima de la inflación.

Esta discusión salarial, dada sector por sector, estará condicionada por la siguiente sentencia del ministro de Hacienda y Finanzas argentinas, Alfonso Prat Gay: "Los sindicatos verán si arriesgan salario a cambio de empleo".

Militando los despidos, militando el ajuste salarial

De acuerdo al Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (Cifra), la participación de los trabajadores en el PIB (lo que un país produce en un año) es de 42%. Sin hacer alarde de futurismo, la disminución actual del nivel salarial argentino apuesta por bajar esta inédita tasa para la rentabilidad de las 100 principales empresas y bancos porque:

  • Desde la primera vuelta electoral, el preanuncio de una devaluación y un "sinceramiento" de precios por parte del equipo de Macri desató una escalada de precios para que los capitales que controlan la economía, las empresas argentinas, multinacionales y bancos, vayan por su porción de la torta, ese PIB argentino que cada vez crece menos a tono con la crisis global.
  • Por obvias razones, el ministro Prat Gay decretó la Emergencia Estadística para no publicar la inflación porque a este remarcamiento de precios se sumó una devaluación de 40% la liberación de los impuestos a carnes y trigos. Y ahora a la ola de aumentos generales, se le adhiere el recorte de subsidios energéticos en Buenos Aires y Gran Buenos Aires.
  • Estos datos sueltos no dicen mucho, pero medidos por los últimos tres meses de inflación dan un estimado de 12% y proyectan un encarecimiento de la vida de entre 33% y 60% (techo estimado no por un kirchnerista radical sino por Alejandro Rodríguez de la universidad neoliberal CEMA). Si traducimos esto a lo que realmente significa, el trabajador asalariado ha perdido inmediatamente poder adquisitivo de al menos 12% y se proyecta a que esto se dé entre 30% y 40%.

Por eso, cuando se habla de al menos 50 mil despidos en el sector público y privado y el ministro plantea entre elegir salario o despido, sin lugar a dudas lo que se impone es bajar la cabeza y aceptar la nueva ecuación salarial bajo la amenaza de que, si no se hace, se propine un palazo a la cabeza o se envíe a un calabozo a los dirigentes sindicales, si se mantienen mucho tiempo en la calle.

Ganadores y perdedores

Y no sólo es un mensaje a los privados que el Estado despida a parte de sus empleados, bajo la fachada de que son "enchufados" o militantes (en, también, una clara persecución política), sino que lo que hace Macri se traduce en lo que dijera Carlos Melconian, miembro de su equipo político, sobre la necesidad de que exista 15% de desempleo para nivelar hacia abajo los salarios, al menos.

Entonces, si la economía cayera, se recortara el gasto del Estado que refuerza el salario y se accediera a crédito internacional para adaptarse a esta nueva realidad, Argentina podría estar lista para ingresar en el área de libre de comercio de los mega tratados comerciales de Estados Unidos para ser un país promesa del "capitalismo mundial".

Y en esta vía es que:

  • El ministro de Hacienda y Finanzas, Prat Gay, anuncia un duro recorte del gasto del Estado hacia futuro por ser "insostenible", y esto se traduce en el fin de tarifas subsidiadas del servicio eléctrico y, en un futuro, del gas y transporte, de acuerdo a lo filtrado a los medios argentinos.
  • También propone el pago de 6,5 mil millones de dólares a los fondos buitres y la concresión de un préstamo de 5 mil millones de dólares con bancos de Estados Unidos, Alemania, España y Gran Bretaña, de donde paradójicamente son muchas de las empresas beneficiadas por la devaluación.
  • Este préstamo es considerado puente entre el tiempo que Argentina tarde en llegar a un acuerdo con los fondos buitres y la flamante entrada del país a "los mercados internacionales" para endeudarse y así sostener el mecanismo de chupadera de renta y fuga de capitales a partir de deuda. El problema es que ni los préstamos son los deseados en cantidad, ni la expectativa de inversiones es la requerida por el equipo de Macri. El capitalismo global está quebrado.
  • Sin control de cambio y apertura de cepo, en menos de noventa días se han ido por esta vía unos 2 mil millones de dólares de Argentina, según el Centro de Economía Política Argentina.  Esta pinza de endeudarse para pagar, posiblemente, sea la moneda de cambio para presionar por la firma de los megatratados comerciales con el fin de no perder mercados y "volver a crecer".

Entonces, se trata de concentrar lo que se produce en el país en manos de los dueños internacionales y nacionales, y abrirlo al saqueo sin restricción. Mientras que por el otro lado se abre la puerta para que los pobres no puedan resolver con un empleo formal, como va a suceder con el aumento de costo de la vida, y se vuelquen hacia la actividad informal, al bachaqueo, la tercerización y la reventa de productos o de sus capacidades profesionales, en caso de ser técnico-profesionales, para sostener su poder adquisitivo.

Como vemos, el plan de ajuste y el ajuste sobre salarios es el mismo en todos lados, y se puede hacer por las buenas, como en Argentina, o por las malas, como pretenden en Venezuela.

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