Las "hordas chavistas" que hicieron callar a la AN

La verdad es que no sé cómo coño llegamos a estar frente a la Asamblea Nacional el pasado domingo 23, en medio de todo aquel ventarrón de pueblo gritando consignas en apoyo al presidente y mandando a Ramos Allup pal carajo.

Habíamos salido Camilo Emiliano, mi hijo de 12 años, Vadi de 11 y yo, después de ir a El Valle, a buscar dónde atragantarnos de helado al centro. Pero lo cierto es que allí estábamos frente a la reja de la Asamblea Nacional junto a cientos de chavistas que gritaban consignas.

Lo interesante de la vaina era verle la cara a aquellos dos carajitos en medio de aquel zaperoco chavista que cada vez se hacía más grande. Miraban a la gente, impresionados pero sin miedo. Me miraban, comentaban entre ellos, hasta que en una de esas empezaron los dos con puño en alto: "El pueblo unido jamás será vencido, el pueblo unido jamás será vencido". Yo los miraba sin perder de vista al gentío, me preguntaba: "Coño, y a estos qué les dio". Pero seguían coreando las consignas que los adultos gritaban: "Y ya cayó, y ya cayó, esa Asamblea ya cayó".

En una de esa se abre la reja, la primera, la de la calle, y la avalancha avanza hacia la de la Asamblea. Escucho a Camilo gritar: "Vamos, vamos, vamos todos". Yo estaba paralizado viendo a aquel carajito y a su hermano como en trance, llamando a aquel gentío que, a lo mejor, ni bolas le paraban, llamaban para que entraran a la Asamblea: "El pueblo unido jamás será vencido", seguía aquel enano gritando… y se abrió la puerta.

Lo demás ha sido suficientemente documentado en imágenes de video y fotografías.

Las mismas caras resteadas del 13 de abril de 2002 en Miraflores estaban en la AN

Un gentío arrecho, un gentío chavista inundó la Asamblea Nacional. Tomó las áreas externas, traspasó pasillos, abrió puertas, desalojando a todo aquel del palco o tribuna de oradores para tomar la palabra ellos: "El pueblo arrecho reclama su derecho", "Mira derecha, ven pa que veas, aquí está el pueblo que te va a da la pelea", "Si se prende el peo con Maduro me resteo".

Era la montonera, primero bovera y luego bolivariana, con la bandera de Chávez que hacía correr despavoridos a los diputados opositores que debatían hasta no hace mucho cómo sacar a Nicolás Maduro del gobierno y patear la Constitución, destituir y enjuiciar a tres poderes del Estado, y que además llamaban a marchar y tomar Miraflores hasta que el presidente cayera. Pedían a gritos la intervención militar extranjera.

Las "hordas chavistas" los hicieron callar, levantarse de sus curules, mirarse entre ellos como preguntándose: "Coño, paonde corremos".

"Tengo miedo, claro que tengo miedo -confesaba uno de ellos ante las cámaras de televisión-. Ahora cómo me voy yo". La cagazón fue grande ante la imprevisibilidad de aquella avalancha de pobres, negros y negras, obreros y obreras, estudiantes, jóvenes, motorizados… las mismas caras resteadas del 13 de abril de 2002 en Miraflores, en rescate de Chávez, y ellos las mismas de cobardía de aquel día.

Ya rumbo a El Valle, los dos carajitos, Camilo y Vadi, para mí los personajes de ese día, volvían a su jodedera habitual de niños, por ratos guardaban silencio en el atestado vagón del Metro, en el andén Plaza Venezuela-El Valle, para luego volver a reírse o conversar sobre cualquier cosa.

Notas relacionadas

¡Rondón peleando!

19 de Mayo de 2017

Pelear por la paz

17 de Abril de 2017

Diletantes y vulnerables

5 de Diciembre de 2016