La foto de Zugeimar Armas, madre de Neomar Lander

La foto se hizo viral a través de las redes sociales. La madre de Neomar Lander, Zugeimar Armas, abiertamente opositora como toda su familia humilde y habitante de un barrio de Guarenas, estado Miranda, se encuentra al frente del ataúd de su hijo. El niño fue muerto al explotarle uno de los morteros que manipulaba contra la Policía Nacional Bolivariana (PNB) mientras participaba junto a sus padres en las manifestaciones, cierres de calles y guarimbas que han desatado los ricos al este de la ciudad, por lo que se había convertido en una "celebridad" dentro de los espacios del terrorismo de la alta clase media. La audacia violenta, la del barrio, a la que en realidad le temen, mediatizada una y otra vez en fotos y videos de Neomar, lo había transformado en un símbolo de su "resistencia" absurda, tributada a sus enemigos de clase.

Días atrás nos impactaba ver a otro joven de los barrios correr incendiado en llamas por opositores de clase media y delincuentes que, además de prenderlo en candela después de rociarlo con gasolina, pedían su muerte por parecer chavista. El gesto indescifrable en el rostro de la mujer durante el entierro nos golpea en la emocionalidad. Tratamos de comprenderlo en medio de esta guerra que nos han impuesto los ricos en la cual solo van cayendo los pobres que los apoyan dentro de sus filas. Todo pareciera un gran guión macabro para quebrar nuestras emociones.

Menos la foto de Zugeimar Armas, madre de Neomar Lander durante su entierro.

Sólo merecen compasión

De pana que yo, en este gesto de esta mujer pobre, de las mías pues, las del barrio, las que me enseñó Chávez a amar bajo cualquier circunstancia, solo veo sufrimiento. El peor de todos, el que destruye, descoloca. Dolor con odio, odio con dolor. Sentir en lo profundo que contribuyó con el asesinato de su hijo, que lo entregó a la clase que nunca la aceptará, la consume. De esa realidad no puede escapar. Que pudo haberlo evitado. Chávez estaría abrazándola ahorita. Sintiendo en lo más profundo de sus vísceras el arrecho dolor por el que debe estar pasando. Aunque ella lo odie. Buscando alguna manera de entenderla y consolarla, aunque ella sería capaz de matarlo. El odio enfermizo de ella jamás alcanzaría a Chávez. Su sufrimiento, sí.

¿Que recibió un apartamento de la Gran Misión Vivienda Venezuela? ¿Que recibe el CLAP? ¿Que tiene su carnet de la patria? ¿Que es atendida en un CDI o disfruta de una tarjeta de Hogares de la Patria? ¿Cuántas millones de madres opositoras no reciben los mismos beneficios gracias a que Chávez nos incluyó a todos? Por eso somos una revolución. Más bien asegurémonos de que no les falte. No dejemos que el odio de ellos nos alcance. Todo, que no sea solo compasión, es irrelevante.

Repito, no dejemos que el mismo odio de ellos nos alcance. Nosotros no somos así. Es lo que quieren los que le han disociado los afectos y sentimientos de esta mujer que por las razones que sean les está entregando sus hijos a los poderosos, sus enemigos de clase para que les sirvan de carne de cañón. Ellos, Neomar y Zugeimar, son víctimas también, lo sepan o no, nos guste a nosotros entenderlo así o no, porque estamos arrechos de un enemigo al que nadie ataca y sigue oculto.

Toda esa familia, y todos nosotros, si nos dejamos, formamos parte de una gran operación para quebrar nuestras emociones. Sólo merecen compasión.

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