El "aikido" político de Nicolás Maduro

Hoy nos hemos animado a hacer una descripción de la coyuntura política venezolana desde un enfoque ligeramente diferente a como hemos venido analizado estas cuestiones de la política. Nos animamos a hacer una analogía entre la política y las artes marciales, entendiendo que ambas tienen el denominador común de basarse en situaciones entre factores enfrentados.

Puntualicemos. El chavismo durante el año 2016 dio un giro dramático a circunstancias adversas que, al menos en el plano político, han amenazado indudable y consistentemente su estabilidad en el poder. La adversidad política colocó al chavismo frente a situaciones excepcionales. No sólo se comprometió la posibilidad de que el chavismo condujera el Estado por vías formales, ha lidiado además con reacciones golpistas en la arena política de los frentes interno y externo, que han amenazado y siguen amenazando el proceso histórico del bolivarianismo en el poder político.

Pero contra todo pronóstico y contra muchas adversidades, el 2016 casi da vuelta de hoja y Nicolás Maduro permanece en Miraflores. De hecho, sentados el chavismo y la derecha en una mesa de diálogo al iniciar noviembre, en la MUD ocurre una turbulencia de proporciones catastróficas, lo que infiere que el chavismo no sólo ha resistido las embestidas, sino que las ha revertido a posiciones favorables y de dominio en el juego.

El aikido es un arte marcial del Japón moderno, de los más populares del mundo y de relativa reciente data. Fue desarrollado desde inicios y mediados del siglo XX. Su planteamiento táctico y estratégico yace en la neutralización del enemigo. El aikido consiste fundamentalmente en el empleo de la fuerza del enemigo para anularlo, contenerlo y contragolpearlo. Es una disciplina marcial basada en "la búsqueda de la armonización de situaciones de conflicto", pero como especialidad de la defensa personal tiene la amplitud de constituirse como un conjunto de técnicas para la sujeción, atenuación y erradicación de amenazas.

En eso ha consistido el pulso político, la inteligencia estratégica y la capacidad de maniobra del chavismo en 2016.

Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello no son maestros cinta negra, pero sin preverlo así y sólo atendiendo a unos principios de la estrategia política, instintiva e inteligentemente, sin proponérselo, han dado con una aplicación en la política de los principios tácticos del aikido. Nos atrevemos a afirmarlo así, ya que hay coincidencias sorprendentes.  

Principios tácticos del aikido, empleados desde el chavismo

Centro de gravedad: En aikido es muy importante mantener el centro de gravedad del cuerpo estable mientras se ejecuta una técnica. Si este principio no se da, las técnicas serán inofensivas. Así, una postura estable permitirá al aikidoka mantener su centro de gravedad estable.

Para el chavismo sólo ha bastado mantener su centro de gravedad política, su orientación, para no desvariar o tambalearse en los coqueteos de la política pragmática, inmediatista y ambivalente. El chavismo reconoce en la MUD un adversario, rostro de otras fuerzas políticas que empujan al desplazamiento total del chavismo de la escena política. Para enfrentarlo, el chavismo y las instituciones venezolanas sólo han tenido que alinearse como cuerpo político en la Constitución y tomar sus decisiones en base al empleo de la institucionalidad formal. ¿Qué trajo consigo eso?

El CNE no cedió a adelantos ilegales en la aplicación del revocatorio, siguieron al pie su norma y no consagraron presiones políticas de la MUD. Los tribunales venezolanos actuaron en consecuencia al fraude de la MUD alrededor de las firmas. El TSJ ha declarado en desacato a la AN por su actitud descarriada y abiertamente violatoria de la Constitución. El chavismo no ha cedido a chantajes internos y externos, basándose en su nada desestimable fuerza política, ha logrado desactivar presiones que le han brindado tiempo para replanteare.

Dominio del espacio: En aikido la "armonía de espacio" es un principio fundamental en la ejecución de cualquier técnica. Frente a un oponente siempre debes estar calibrando los cambios que se producen y así nunca deberás colocarte demasiado cerca para poder ser golpeado, ni demasiado lejos para poder ser contraatacado.

Maduro no ha cedido a presiones internas para simplemente, por ejemplo, disolver el parlamento por vía excepcional. Por el contrario ha dejado que maniobren, como punta de lanza institucional del antichavismo controlando un poder del Estado. Pero la institucionalidad toda ha sabido imponerles límites. No han podido espuriamente destronar otros poderes, ni han logrado consagrar el objetivo de tomar todo el poder del Estado siendo apenas un solo componente del Estado.

Esa pared y el dominio chavista del espacio político puso a la derecha venezolana a desatinar, a improvisar, a tambalearse en agendas. El recorte del período presidencial, declarar que Maduro es colombiano, el revocatorio a destiempo, solicitar renuncia, abrir un juicio político, declarar ausencia en el cargo, etc., son todos fracasos resultados de improvisaciones por parte de un mal manejo del espacio político por la MUD.

Golpear al cuerpo: En aikido es un golpe que se efectúa normalmente con la mano o el codo y que va dirigido hacia un punto vulnerable del cuerpo, buscando la distracción del oponente en vez del mero hecho de hacer daño con el golpe. Un correcto golpe al cuerpo nos puede ayudar a anticiparnos al ataque de nuestro oponente, precipitando su acción ofensiva o desencadenando una acción defensiva que aprovecharemos en su contra. También a aflojar el brazo con el que nos sujeta. También anular un posible contrataque durante la ejecución de nuestra técnica y como ayuda para la posterior proyección (lanzar al oponente al suelo).

La MUD está exactamente en el lugar donde el chavismo lo planeó

Los ejemplos son incontables: el chavismo esperó que la MUD fuera a la OEA para solicitar una Carta Democrática, para luego el chavismo imponer en ese espacio el diálogo como alternativa. El chavismo esperó que la MUD atacara las instituciones venezolanas para que estas luego contratacaran imponiendo la legalidad sometiendo a la MUD. Al perder la MUD su centro de gravedad, el chavismo proyecta (tira al suelo) a la MUD al diálogo, un espacio donde dijeron insistentemente que no estarían.

Romper el equilibrio del oponente: Es virtualmente difícil imponer una estrategia de sometimiento del adversario sin romper su equilibrio.

El chavismo acorraló a la MUD y estos han coqueteado ahora con el contrataque instrumentando la violencia de calle, mientras otros apuestan por las vías pacíficas, es decir, los desmembró tácticamente, los desarticuló. La MUD en desequilibrio lidia ahora con varias situaciones: al ir al diálogo tendrán costo político. Si van a la violencia tendrán costo político. Si concurren en ambas, tendrán doble costo político y eso implica fragmentación interna. De hecho, esa pérdida del equilibrio y perturbación interna en ellos los alcanzará hasta el 2017. A mediados de año habrá elecciones regionales y las candidaturas de la MUD se debatirán entre quienes "se dejaron domesticar en el diálogo" y quienes "pelearon en la calle contra el gobierno".

Actuación instintiva, "sin pensar": Cuando nos enfrentamos a un ataque, deberíamos tener un estado mental que reaccionase ante la situación de una forma espontánea y nunca predeterminada. En aikido a este estado mental se le llama mushin o estado de no-mente.

Un estado al que sólo es posible llegar después de mucha perseverancia y constante entrenamiento; un estado en el cual ya no habría que preocuparse de si "este brazo está bien aquí" o "no he movido bien la pierna". Se alcanza un nivel en el cual nuestra percepción, evaluación y reacción ante esa situación, fluyen rápida y consecutivamente, sin pensar. "Totalmente vacío, totalmente en calma". Este es el principio de mushin.

La tragedia de la MUD en marzo de 2016 fue decirle a sus seguidores "anunciamos que luego anunciaremos un método para sacar a Maduro". Luego afirmaron que al no ponerse de acuerdo con un solo método, decidieron implementar varios métodos. En otras palabras, la MUD se caracteriza por sus luchas internas, desacuerdos, peleas por cuotas, incongruencias y dispersiones tácticas que en política implican tiempo valioso, y en algunos casos llevan a tragedias y fracasos.

Piensan demasiado sus movimientos y al hacerlo de hecho, su cuerpo político responde con una motricidad comprometida. Son políticos ineficaces. El chavismo, en cambio, para cada caso, ha demostrado tener un "plan B", maniobra efectivamente, reacciona instintivamente luego de años de fogueo.

El directorio chavista percibe, evalúa y reacciona rápida y oportunamente, a veces en medio de la calma y sin ceder a presiones en el mismo chavismo que imponen la retórica del incendio y del "HAGAN ALGO QUE NOS VAN A MATAAAARRR!!!". El chavismo más bien ha usado la inercia y el peso de los ataques de la MUD para actuar sin pensar y eludir (y revertir con rapidez).

Movimiento corporal y postura de contrataque: Es la capacidad para evitar un ataque, colocándonos de tal forma que nos permita contratacar si fuera necesario.

Si la MUD quiere presionar con calle, el chavismo ya está en la calle. Si la MUD va a instancias internacionales, el chavismo ya tiene rato allá. Si la MUD genera un factor de presión interna con un choque propiciado de poderes, el chavismo ya lo tenía previsto. El sentido de la anticipación, la postura y la oportunidad, no sólo son vitales las artes marciales, son también vitales en la política.

La pelea no está definida

Mientras exista chavismo en el poder político nacional, esta pugna de largo aliento va a continuar. Aunque el aikido es la única de las artes marciales populares que no reconoce competencias ni méritos, si así fuera y se dividiera en rounds, el chavismo habría ganado el 2016 contra toda probabilidad, justamente por haber generado un giro dramático a su favor en la coyuntura política venezolana, cuando de hecho tenía casi absolutamente todo en contra.

Hay reflexiones que están de más: la MUD está exactamente en el lugar donde el chavismo lo planeó, no sólo se les ha torcido el brazo neutralizándolos, además les han pegado efectivamente donde debían pegarles.

Todo esto en un contexto donde el aikido político del tantas veces subestimado Nicolás Maduro, ha sabido congraciarse con cualidades de pulso político convocante, dialogante y de inteligencia estratégica. Y este es sólo un retrato incompleto del asunto, para mostrarlo no hablaríamos de aikido sino de boxeo: "Rondón no ha peleado todavía".

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