Anticonceptivos: otro elemento de la guerra económica

Laboratorios Merck y Bayer recibieron durante 2014 más de 100 millones de dólares (a tasa preferencial) para la importación de medicamentos. Pese al otorgamiento de esas divisas y a la supuesta importación de dichos compuestos, la escasez de anticonceptivos es cada vez más acentuada.

Sumando lo que ambos laboratorios recibieron en dólares por parte del Estado venezolano durante 2014, la cifra supera con creces a lo otorgado a Empresas Polar, por ejemplo, para la importación de sus venenos "alimenticios" durante el mismo año.

¿Son los anticonceptivos la nueva Harina PAN del mercado? Revisemos algunos datos:

Bayer, el gigante farmacéutico de las industrias alemanas, comercializa agroquímicos, polímeros "de alta tecnología", químicos médicos y por supuesto medicinas. Ellos fabrican y distribuyen 17 presentaciones de anticonceptivos: trece de consumo oral (pastillas o comprimidos), uno de ellos es el anticonceptivo de emergencia, uno inyectable, uno tipo implante y un dispositivo intrauterino. Todas estas presentaciones son de consumo amplio en nuestro país, incluso, el dispositivo intrauterino, luego de ser comprado al mismo laboratorio al cual se le entrega dólares para su importación, es colocado de forma gratuita en los seguros sociales.

A Bayer se le otorgaron, durante el año 2014, 126 millones 138 mil 977 dólares para la importación de medicinas. De esa cantidad, más de 50 millones estaban justificados en la adquisición de anticonceptivos. A diferencia de Merck, Bayer sí importa materia prima y ensambla muchos de sus medicamentos en nuestro país.

Por su parte, Merck fabrica y comercializa 14 tipos de anticonceptivos: siete de consumo oral, dos implantes subdérmicos y un anillo vaginal. A ellos se les entregó 105 millones 741 mil 558 dólares para la importación de medicina, de los cuales 61 millones eran para la supuesta adquisición de anticonceptivos: los mismos que no se consiguen hoy en ninguna farmacia.



"Los anticonceptivos han venido desapareciendo del mercado lentamente y en estos momentos prácticamente la falla debe llegar entre un 80% y un 90% de este producto", comentó el ex presidente de la Federación Farmacéutica de Venezuela, Edgar Salas, en febrero de este año.

Mediáticamente, todo lo que se publica con relación a la escasez de medicamentos está enfocado en "la deuda del gobierno con las empresas farmacéuticas" o en "la irresponsabilidad del gobierno en su política sanitaria". Nada se dice de la cantidad de divisas entregadas durante los últimos años. A la vez, los mismos medios que lanzan sendas investigaciones sobre embarazo precoz, fomentan la cultura del sexo sin precauciones en sus anuncios publicitarios, en sus videos y en sus telenovelas.

En septiembre del año pasado, Manuel Cabrera, director médico de Bayer Venezuela, resaltó que la tasa de natalidad en la adolescencia es de 101 por cada mil adolescentes, 10 puntos por encima del promedio regional, y añadió que "el problema es que no logramos bajar las cifras".

Un estudio publicado por la Revista de Obstetricia y Ginecología de Venezuela concluyó que "la fecundidad en Venezuela muestra un descenso sostenido desde la década de 1950 (7,0); situándose en 3,1 para 1995 hasta ubicarse en 2,62 en 2006, tal descenso sólo ocurren en los niveles medio o medio alto".

Nada se dice de la cantidad de divisas entregadas a farmacéuticas durante los últimos años

Es decir, para los sectores de la clase media alta, los riesgos de embarazo precoz son muy bajos, mientras que siguen siendo los sectores pobres los más desinformados no sólo sobre lo que es la planificación familiar y la utilización de métodos anticonceptivos, sino también el desconocimiento del subsidio que existe por parte del gobierno nacional para el suministro gratuito de estos métodos. Por ello el Estado venezolano incrementa los esfuerzos en campañas de educación sexual y reproductiva en escuelas, liceos y universidades. No es mentira: hoy, hasta la posibilidad de decidir en qué tiempo salir embarazada o no, es un peo de clases.

No existe forma de justificar la no existencia de anticonceptivos en el mercado. Representantes de cámaras farmacéuticas insisten en que el problema está en la no liquidación de divisas durante el año pasado, justificación que es desmontada por completo con las cifras publicadas por Cencoex. Lo adquirido en un año, con la cantidad de dólares entregados, o no se ha vendido (está acaparado), o fue desviado a otro país o simplemente nunca se compró. La retención de productos podría explicar que al momento de colocarlos en los anaqueles en días precisos, a horas precisas, desaparezcan instantáneamente debido a la necesidad de consumo y acumulación para posterior uso: los desastres del "por si acaso vuelven a desaparecer".

Lo real: los métodos anticonceptivos son hoy una herramienta importante para que los individuos puedan decidir responsablemente el número de hijos a tener y el tiempo en el que deseen hacerlo. Por ello, no disponer de los métodos elegidos genera malestar en la población que los consume y le hace el coro a las mafias que están inmersas en la estrategia de crear una economía paralela boicoteando todas las formas de acceso a productos de consumo necesario, desaparecerlos, e incrementar ese nivel de malestar es parte de una misma jugada.

Dentro de la guerra económica y la guerra psicológica, la no posibilidad de acceder a los métodos elegidos para la anticoncepción reafirma el ataque hacia la población femenina, y esa vulnerabilidad adjudicada a la mujer hace que dentro del entramado ofensivo siga siendo el objetivo primario, por lo que es más notable el acaparamiento de productos de consumo o de utilización femenina (pañales, toallas sanitarias, maquillaje, y ahora los anticonceptivos), puesto que también es una realidad tajante el hecho de que el 100% de la anticoncepción como método de planificación familiar recae sobre la mujer.

No extrañaría para nada una campaña donde mujeres en edad avanzada o muy jóvenes aparezcan declarando ser "víctimas" de un embarazo no deseado por culpa de Maduro.

No existe forma de justificar la no existencia de anticonceptivos en el mercado

En una sociedad signada por la violencia del capitalismo como cultura imperante, el embarazo es muchas veces parte de una tragedia. Todas las transnacionales farmacéuticas divulgan su interés por ser agentes de información para el control de la natalidad y del embarazo precoz, pero seamos honestos: a esta gente le sabe a rábano si la población juvenil incrementa o no los porcentajes de embarazo no deseados e incluso la mortalidad materna. Ellos pueden jugar con esa misma tragedia y exacerbarla a placer para ir a tono con la matriz que se mediatiza internacionalmente contra Venezuela. Ellos nunca pierden, estando a favor o en contra de un gobierno sólo les interesa vender sus productos, y si para ello tienen a un Estado que provee divisas baratas, más fácil aún.

El Estado venezolano inició una investigación hacia éstas y otras compañías farmacéuticas que importan y producen medicinas con divisas preferenciales, pero que hoy no responden por la escasez de sus propios productos.

Apostar a que el empresariado aplicará la ética y trabajará codo a codo con el Gobierno me parece que es una mera ilusión: no existe la ética en la mercantilización de la salud o en el acceso a productos que ayuden a reestablecerla, o mejor dicho, la única ética que hasta ahora han demostrado tener la mayoría de los empresarios en Venezuela es la de los dólares.

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