A Ramos Allup se le enredó el papagayo

Muchos venezolanos, sin distingo de diferencias políticas, hemos sido testigos, a veces mudos, a veces pícaros, de cómo la realidad supera con creces a la ficción cuando se trata de tener como protagonista al diputado Ramos Allup como primer actor de su propio film, corto o largo, o a veces mímico, con género o sin él, como en los elencos de las telenovelas de Leonardo Padrón, donde hasta él es primer actor.

Digamos que en el mundo de la ficción todo es posible.

Esta película que quiso ser presentada com un cortometraje, por lo rápido y plano que resultaría su guión, ha terminado siendo otro paquete chileno de esos que en más de cuarenta años de la IV República le estuvieron presentando al pueblo venezolano los socios adecos y copeyanos. Una vez más nos han despreciado, nos han desconocido, subestimado y, algo más importante aún, se han creído el cuento de algunos sesudos analistas y psicólogos sociales de que este pueblo no cambió, y que Chávez habría arado en el mar. Hay que decirles como anticipo al resto del análisis y consideraciones de esta nota, que se volvieron a equivocar, y ahora deberán recoger a un pueblo hecho papagayo que vuela en vientos tormentosos, sí, pero que indomable, y que jamás volverá a ser lo dócil y manso que fue. Saldremos de esta tormenta para volar en vientos frescos con la esperanza de construir un futuro mejor.

En enero, pues, nos dictaminaron y leyeron el acta de finiquito de un proceso que, con sus deficiencias y problemas, que no los hemos negado, ha puesto en lo humano su mirada, y nadie podría cegarse ante los avances que en lo social hemos logrado. Sólo mentes enfermas, disociadas por la inclemente guerra psicológica a la que hemos estado sometidos todos estos años, son capaces de renegar o desmentir las conquistas alcanzadas. En muchos casos, estas posiciones están justificadas tomando como referencia errores visibles que hemos cometido, como toda transición hacia lo nuevo que enfrenta, como decía Gramsci, a todo lo que se niega a morir, para que nazca lo nuevo.

Así empezó el no ya tan flamante Henry Ramos Allup, colocándonos a todas y todos y en especial a sus seguidores, la fecha máxima para la salida de un presidente legítimamente electo, pero que además representa un proyecto y está allí porque así lo decidió la mayoría del pueblo. "En seis meses saldremos de este gobierno", fueron sus primeras afirmaciones, y dejar en el imaginario de un golpeado y atacado pueblo por una feroz guerra económica que hasta junio llegaba todo.

Pero resulta que no sólo se le enredó el papagayo, es que se le reventó el hilo.

No sólo se le enredó el papagayo, es que se le reventó el hilo

En adelante, el enredo ha sido tal que ya por un momento no fueron seis meses sino menos de seis, tres, cuatro, cinco, pero lo que sí está seguro es que en ese periodo de seis meses como máximo se va este gobierno. Después han salido con más cuentos, con más opciones de salidas, todas aplicables de manera simultáneas, pero que en definitiva ni ellos mismos se ponen de acuerdo para ver cómo lograrán matar los sueños y esperanzas que nacieron con Chávez y que hoy este pueblo defiende con Nicolás Maduro al frente. Ha quedado demostrado para todos que la única salida que buscan como opción es ensangrentar las calles de nuestra amada patria para justificar una intervención y poner sus manos nuevamente al poder político hoy defendido como nunca antes por la mayoría de los venezolanos.

Enredado el papagayo y reventado el hilo, hemos pasado a la etapa de tener que presenciar capítulos de esta tenebrosa historia, que realmente debemos decir con toda transparencia, no nos esperábamos.

Quizás hemos sido ingenuos al pensarlo, pero definitivamente las actuaciones y posiciones hoy así lo demuestran. Nos preocupa mucho como pueden sentirse una gran mayoría de los compatriotas que en ellos pusieron la esperanza para salir de la dificultades de la crisis estructural de un modelo rentista que estamos obligados a cambiar.

Así hemos visto ya pasar varios proyectos de leyes por la Asamblea Nacional, que nunca será suficiente lo que se escriba y diga de cada uno de ellos, para que todos entendamos lo que realmente persiguen sus artículos y, lo que es peor, todo es un mareo para intentar presentar a ese poder del Estado, creado en revolución como una verdadera contraparte u órgano contralor del ejecutivo, cuando todos sabemos que el único objetivo que tienen es derrumbar por la vía que sea a este gobierno. Lo demás que digamos son cuentos de caminos.

Ya nos han mostrado todo. Incluso, a pesar de estar emparentados con la alta alcurnia y de allí el que podrían tener esos supuestos "buenos modales" de la alta sociedad, también rodaron por el piso y dieron paso a la vulgaridad, lo soez, procaz y más bajo nivel que puede presentar un político de alta responsabilidad ante un país en un acto público. Están desesperados. Ni sus más radicales los están acompañando.

Pasan los meses y nada: no se ve el final. Por el contrario, sin cantar victoria, el pueblo en resistencia ha pasado ya tres meses de mucha dificultad para el acceso a alimentos y medicamentos, entre otros, pero las medidas en el marco de la Agenda Económica Bolivariana y sus 14 motores ya empiezan a dar sus primeros resultados y es cuestión de tiempo para pasar lo más difícil de esa tormenta. Estamos hechos para la victoria, ahora más que nunca unidos en defensa del legado de Chávez y resteados con Nicolás.

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