Encuestadora de oposición revela el fracaso del llamado a la abstención

La ruta tomada por la oposición venezolana frente a las elecciones presidenciales de 2018 bajo el tutelaje del Grupo de Lima y el Departamento de Estado de EEUU, está dando resultados contrarios. 

Así lo reflejan las recientes encuestas de Venebarómetro, reseñadas por el periodista opositor Eugenio Martínez, donde la probabilidad de una alta participación rompería con los planes abstencionistas para ilegitimar los resultados electorales.

En el sondeo publicado se muestra que, a la pregunta de qué tan dispuestos estarían de ir a votar en las elecciones presidenciales a celebrarse el 22 de abril, el 46% de los venezolanos respondieron que están muy seguros de votar y un 29% probablemente lo haría. Eso deja un margen bastante amplio en relación a la población que no está muy segura (10%) y la que definitivamente no iría a votar (12%).

De este 75% de probable participación, el bloque del chavismo se mantiene sólido: un 80,9% está convencido de asistir a los comicios presidenciales, dato que confirma la efectividad de las agresiones internas y externas en cohesionar a las fuerzas del chavismo. Por otro lado, la población electoral autodefinida como oposición, a pesar de tener una menor intención al voto (el 39,2% está seguro de participar), no es suficiente para que la dirigencia opositora lo capitalice como medida de presión al gobierno de Nicolás Maduro e imponer de este modo condiciones distintas a las que habrían pactado en los procesos de diálogo de República Dominicana.

Se vuelve a comprobar también la herida abierta en la confianza de los seguidores de la precaria dirigencia opositora, producto de las divisiones e inconsistencias políticas de los mismos. Sincerando las opciones a candidaturas reales (Leopoldo López y Henrique Capriles, que se mostraban como los favoritos en las anteriores encuestas de Venebarómetro, no aparecen por estar inhabilitados políticamente), el grueso de los votantes opositores (62,2%) desconoce el liderazgo de cualquiera que se presente contra el presidente Nicolás Maduro.

Este rechazo categórico no es más que el saldo de pasearse por el territorio de la antipolítica: los opositores sentencian a todo líder que decida medirse en las instituciones que tantas veces les repitieron que eran antidemocráticas y fraudulentas. El sondeo está basado en las condiciones actuales del sistema electoral venezolano, lo cual desmonta la narrativa de que para elevar los niveles de participación sea necesario cambiar las autoridades del CNE o implementar una observación electoral internacional ligada a la oposición venezolana. 

Las declaraciones de la MUD de no participar en los comicios electorales, a modo de parecer consecuentes con su desconocimiento a las instituciones del Estado, pretenden reconciliarse con un electorado fuertemente decepcionado y a su vez seguir el llamado a desconocer las elecciones presidenciales hecho recientemente por el Grupo de Lima. Con todo y esto, los resultados a la pregunta sobre si la oposición debe o no participar en las elecciones, no parecen muy influenciados por esa decisión.

Eugenio Martínez trata de disimular los datos diciendo que del 52% de los venezolanos que apoyan la participación de la oposición, la mayoría está conformada por el chavismo. Queda flaco el recurso cuando se compara con el 22,1% que no está de acuerdo con participar en las filas opositoras.

La mayoría de la población quiere participar en las elecciones presidenciales, ese es el dato inocultable que tiene a los dirigentes de la oposición sacando cuentas y enfrentados entre sí sobre el próximo paso a tomar.

Juegan en contra, también, las intenciones de grupos opositores menos radicales de acatar las instituciones democráticas y participar en las elecciones. Ejemplo de este caso es Henri Falcón, que podría aspirar a concentrar esa intención de voto de un electorado que aún se encuentra indeciso.

Toda posible participación del lado opositor boicotea la maniobra abstencionista que con fuerza ha sido posicionada desde el extranjero. Sin embargo, no participar significa dejar de conquistar espacios de poder dentro del Estado, siendo que el Gobierno propuso el adelanto de las elecciones parlamentarias y de concejos legislativos y municipales para el mismo día de las presidenciales.

Bajo esta presión, con los números en contra y en cuenta regresiva se hallan las pretensiones por impedir la reelección del presidente Nicolás Maduro.

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