EEUU ejecuta embargo no declarado al petróleo venezolano

Las acciones de bloqueo hasta ahora selectivas y no abiertamente declaradas al petróleo venezolano, son un hecho.

Trascendieron recientemente entre los analistas de mercado petrolero justo antes de las sanciones de Donald Trump contra Venezuela, algunas hipótesis sobre el impacto que estas tendrían sobre la actividad petrolera. Entre ellas se confirmaba la posibilidad de un boicot a la compra de crudo venezolano, desde las instancias bancarias y dirigido a las compañías refinadoras en EEUU.

Emily Glazer, para The Wall Street Journal y disponible en el portal Mornigstar, analiza que EEUU ha apuntado acciones de bloqueo financiero y de tanqueros con crudo venezolano en EEUU. "Algunas refinerías estadounidenses han luchado para comprar crudo venezolano, ya que los bancos estadounidenses se negaron a extender cartas de crédito que los compradores necesitan para completar las importaciones de Venezuela", señaló.

Recientemente Eulogio del Pino explicó la situación de un tanquero con petróleo venezolano varado en las costas de Luisiana. Fue ese el caso de la empresa refinadora PBF Energy que ya había adquirido el crudo venezolano. Por ese suministro dicha refinadora debía a Pdvsa 100 millones de dólares, que pagarían con notas de crédito que los bancos no les quisieron entregar y que había sido la causa de que el crudo no se drenara en el terminal.

Del Pino aclaró que Pdvsa ya tenía a quien venderle ese crudo varado y que serían los involucrados en EEUU quienes debían resolver esa situación. Esta acción terminó afectando a la empresa refinadora PBF, según Del Pino, era expresión de que EEUU "quedó entrampado en su bloqueo contra Venezuela".

En un acto de encubrimiento informativo por la situación real del tanquero varado, Reuters manipuló el hecho afirmando que la acción obedecía a un supuesto "nerviosismo financiero" por la situación de Venezuela. No obstante los indicios apuntan a acciones que podrían traducirse en un bloqueo comercial de hecho a las principales exportaciones venezolanas, en paralelo al bloqueo financiero ordenado por Trump contra Venezuela.

Una acción temeraria

Las eventuales acciones de bloqueo al crudo venezolano darían cuenta de una determinación poco usual del gobierno de EEUU para intentar destronar la economía de un país asediado, a expensas incluso de sus propios intereses y manejando una importante cuota de sacrificio que cae sobre los hombros de los operadores petroleros en EEUU.

Antes del ya vigente paquete de sanciones financieras contra Venezuela se estimaba la posibilidad de efectuar un bloqueo abierto al petróleo venezolano en EEUU. En ese momento los fabricantes estadounidenses de combustible y petroquímica advirtieron a Donald Trump que las propuestas sanciones petroleras contra Venezuela podrían perjudicar a empresas y consumidores de EEUU, al tiempo que no ayudarían a resolver los problemas de la nación suramericana, según una carta enviada al mandatario.

Las sanciones de EEUU contra Venezuela expresan riesgos sobre su propio negocio petrolero

Entre otras consideraciones el documento señala que unas 20 refinerías se abastecen del crudo pesado venezolano, para lo cual realizaron ajustes sustanciales para procesarlo. Precisa que prácticamente no existen otras fuentes de suministro de este tipo de crudo, por lo que una suspensión de las compras a Venezuela, desestabilizaría el mercado mundial de hidrocarburos.

Estimaron que la búsqueda de cuotas adicionales de crudo pesado sería sumamente complicado y con seguridad provocará un incremento de costos que se traduciría en precios más altos para los consumidores.

Por otro lado, con respecto a la suspensión de la venta de entre 50 mil y 75 mil barriles diarios de gasolina y gasóleo, señala la carta que las refinerías de EEUU tendrían que ubicar mercados para ese volumen con posibles pérdidas, mientras que Venezuela no vería mayores dificultades en reemplazar ese suministro con compras en la Cuenca Atlántica.

La guerra económica

La triangulación de acciones financieras y comerciales para propiciar la asfixia de la economía venezolana lleva sin duda la marca de origen característica del gobierno norteamericano y su política de doble rasero. Han señalado públicamente la necesidad de desplazar al chavismo del gobierno de Venezuela, en nombre de la situación económica venezolana, pero paradójicamente la Casa Blanca emite órdenes ejecutivas que apuntan a inhibir las capacidades de financiamiento de Venezuela. Adicional a eso, ensayan y ejecutan acciones no declaradas de boicotear comercialmente las exportaciones venezolanas que significan liquidez e ingreso de divisas necesarias para el país.

Estos hechos traen consigo la grave implicación de un escalamiento de lo que el Gobierno venezolano ha denunciado frecuentemente como guerra económica, como variante económica de la Guerra No Convencional contra el país, mediante la articulación de agentes internos y externos para boicotear al país desde el valor artificialmente creado sobre la moneda venezolana, hasta el sistema de abastecimiento y precios de productos en el país.

Recordemos que actores en la política interna venezolana, como Julio Borges, desde su posición a cargo del parlamento se dirigió a más de una decena de bancos y entidades financieras del mundo. En esa oportunidad Borges recomendó a esas instancias no colaborar "dando oxígeno al régimen" de Maduro y señaló que ningún acuerdo suscrito por esas entidades sería reconocido en un eventual gobierno antichavista.

A la luz de los acontecimientos recientes y el rol activo que ha tenido la administración Trump en la guerra económica contra Venezuela, necesario es entender que no hay casualidades. Todo este entramado de situaciones y eventos forma parte de un maniobra política con actores claramente definidos.

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