Cuatro notas sobre la aparición de Santiago Maldonado

Este viernes, su hermano confirmó que el cuerpo encontrado a 500 metros del lugar donde desapareció era el de Santiago Maldonado. El caso configura un antes y después en la historia reciente argentina. Además de ser un crimen con amplias repercusiones internacionales. 

1. El mensaje mafioso

79 días después, su cuerpo llamativamente apareció en la semana previa a las elecciones parlamentarias argentinas de este domingo, en un tramo del río Chubut rastrillado cuatro veces por las fuerzas de seguridad. Desde el día de su desaparición, el gobierno nacional de Mauricio Macri sembró diez pistas falsas sobre Santiago Maldonado para desviar la atención del papel de Pablo Nocetti, jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad, en el operativo de desalojo a la comunidad mapuche Puf Lof en Resistencia de Cushamen, que terminó con su desaparición.

Según el periodista Ricardo Rangendorfer, uno de los que más ha seguido el caso, las personas que viven cerca de donde apareció aseguran que en estos días nunca habían visto rastros de su cuerpo. Rangendorfer afirma que "a simple vista, según quienes han observado y revisado el cuerpo (es decir, los peritos), todo indica que ha estado antes en otro lugar. Si hubiera estado 78 ó 79 días en el agua hubiera sufrido un proceso de descomposición diferente". Desde los primeros días de esta desaparición, el periodista, por otro lado, ha señalado la convivencia entre el gobierno y el ex juez del caso, Guido Otranto, para desviar la atención sobre la verdad del hecho. De acuerdo a su opinión es evidente que la aparición de Santiago Maldonado es "un mensaje mafioso" sin un destinatario claro.

En ese sentido, el repentino hallazgo de este cuerpo es escalofriante para una parte de la población argentina en cuya memoria todavía reposa el recuerdo de los 30 mil desaparecidos en la última dictadura cívico-militar. Por la cercanía de Santiago Maldonado en sus rasgos físicos cercanos a los códigos culturales de la clase media argentina, como por lo más hondo y oscuro que remueve en la psiquis del país. No es para menos, Santiago podría haber sido el hermano, primo, hijo o amigo de millones de argentinos. Muchos de los cuales viven este drama como propio.

2. La persecución contra la familia y la "guerra psicológica" contra la sociedad civil

Posterior a su aparición, la familia de Santiago Maldonado tuvo que custodiar por varias horas su cuerpo por miedo a que la sospecha de manipulación del cadáver se le sumara una nueva irregularidad. Como se sabe, los restos físicos de una persona hablan por sí mismos acerca de las causas de su muerte. Sobre todo en un contexto donde el gobierno de Macri promueve el posible ahogamiento de Maldonado en el río Chubut como la razón de su fallecimiento. Sin que se sepa a ciencia cierta si esto es real, la familia de Maldonado se enfrenta en solitario contra el Estado argentino para esclarecer las razones y responsabilidades de su muerte.

Nada nuevo si se entiende que a la demonización contra Santiago Maldonado, le concuerda un seguimiento de la Gendarmería a las actividades de su hermano, Sergio Maldonado. Todo lo que se engloba en un ejercicio sistemático, de propaganda disfrazada de investigaciones periodísticas, dirigido a revivir una vieja línea divisoria de identidad política hacia lo interno de la sociedad argentina. En este caso, entre quienes consideran que los mapuches tienen derechos, y quienes los consideran "terroristas, piqueteros" y sinónimo del atraso argentino que no permite al país avanzar hacia el primer mundo (un ejemplo claro de esta falta de empatía lo dio la candidata del partido de Macri en Buenos Aires, Elisa Carrió, cuando comparó al cuerpo de Maldonado con el de Walt Disney por estar presuntamente congelado al momento de su aparición).

En esta dirección, el macrismo construye una nación donde existen mafias políticas, sindicales e indígenas que no permiten a los demás progresar según sus méritos individuales. Esta línea divisoria convierte a todos los otros, antes señalados, en verdaderos desechos humanos, sin ningún tipo de derechos. El simbolismo del caso Maldonado lo vuelve más chocante por referenciarse con la clase media, sin embargo, esta lógica ya funciona con los millones de despedidos e indigentes del país producto de las políticas de Macri. Víctimas de la indiferencia de la mayoría de los argentinos por no parecerse al perfil del ciudadano medio. Realidad sobre la que trabaja el macrismo para avanzar con su agenda política en contra de ellos.

3. Fue el Estado pero al servicio de…

El operativo de Gendarmería, fuerza de seguridad argentina, se llevó a cabo en defensa de un territorio de Cushamen, Chubut, que el magnate textil Benetton reclama como propio. Como se ha dicho desde esta tribuna, las investigaciones periodísticas de Ricardo Ragendorfer y Juan Alonso apuntan a que el operativo fue coordinado entre funcionarios del gobierno de Macri, y Ronald McDonald, hombre a cargo de las tierras de Benetton en el lugar. Para más descaro, los gendarmes encargados del desalojo de los mapuches se alojaron en una finca de este magnate, antes de proceder a entrar en el Puf Lof en Resistencia de Cushamen.

Mucho se señala al Estado como responsable de lo sucedido con Santiago Maldonado. Pero muy poco se desarrolla acerca del hecho de que todo lo que se mueve a su alrededor se hizo al servicio de un famoso rico extranjero. Detalle no menor si se comprende que todo el ejército de ministros y jerarcas del Estado, puestos por Macri, son ex directores ejecutivos de multinacionales que aplican políticas en pos de favorecer este tipo de comportamientos a favor de capitales privados argentinos y transnacionales.

En esa dirección, el reclamo de más Estado de Derecho a Macri esconde que su gobierno se encuentra dirigido, justamente, a que haya mucho menos Estado de Derecho. Dado que toda su política se encuentra destinada a disminuir, debilitar y eliminar cualquier tipo de regulación y mediación estatal que impida el libre flujo de capitales y mercancías en el país. Globalizar el país y a su propia población según sus méritos y valores en el mercado global, sin que por eso importen sus derechos. No importa si en el camino cae el Estado, o es criminalizado por violaciones a los derechos humanos, porque en lo real, toda la política de Macri trabaja en función de convertirlo en enemigo de la mayoría de los argentinos, en pos de una pequeña porción de ricos y sus empleados. En definitiva, desde esta lógica, los deberes y obligaciones del Estado estorban adecuadamente para no responsabilizar a quienes lo ponen a su servicio.

4. El caso Santiago Maldonado anticipa lo que viene en Argentina

Inmediatamente aparecido el cuerpo de Maldonado, el gobierno nacional desplegó un fuerte operativo de seguridad en las cercanías de la Casa Rosada, sede del ejecutivo nacional. Esto previendo una posible movilización en su contra, como otras tantas que se han dado en los últimos 79 días. En los que hábilmente los órganos de inteligencia y los medios privados han infiltrado personas para generar destrozos con el solo fin de demonizar estas movilizaciones en la misma clave divisoria antes descrita.

Este tipo de lógica preanuncia el comportamiento que adoptara el gobierno de Macri respecto al crecimiento de la conflictividad social. En un contexto post-electoral, donde sus principales activos políticos se enfocaran en conducir ésta en pos de avanzar en dos de sus agendas fundamentales: la reforma laboral destinada a disminuir el salario de millones de trabajadores argentinos, y el recorte del gasto del Estado en programas sociales, de educación y salud, entre otros. Todas políticas que llevarán a la precarización y pobreza a millones de argentinos. Que deberán elegir entre aceptar las migajas que se le den o lanzarse a la calle sin un rumbo claro que les garantice una digna sobrevivencia.

Bajo este tipo de estrategias, el macrismo claramente apuesta a desgastar y debilitar a todos los actores políticos que puedan impedir su agenda. Lamentablemente, casos como el de Santiago Maldonado parecen lejanos a unificar la energía del descontento contra Macri. Más bien se acumulan como hechos negativos, unos tras otros, sin que puedan ser capitalizados dentro de un programa político que le ponga un freno a su gobierno. En este contexto, el peligro real es que casos como el suyo se conviertan en moneda corriente de la realidad argentina, tal como hoy ocurre en México y Colombia con las desapariciones de Ayotzinapa y la masacre de Tumaco. Donde el rumbo hacia la nada es mucho más acelerado y se anticipa a lo que empieza a suceder en Argentina.

Notas relacionadas