Una oposición sin ideas intenta expropiar la narrativa chavista

No es novedad que surjan movidas fantasmas de expropiación de la narrativa chavista por parte de la oposición para acortar su distanciamiento con las clases populares, en medio de la propaganda más extensa y feroz que se haya desatado jamás en Venezuela.

La oposición sigue en deuda con una identidad que la vincule a un imaginario de país más allá de remedos de democracias liberales.

Para desmoralizar al chavismo, la mediática y vocería política opositora maniobraron hasta donde pudieron con la enfermedad, muerte y siembra de Chávez. No le pusieron más truculencia porque saben que tiene contenida una fuerza que podría volverse en su contra, además, muchos de esos medios aún vivían de la publicidad (cada vez viven más de la Usaid) y el pueblo chavista también hace parte del target de sus anunciantes.

Desde entonces, junto a una veta de legadólogos, han insinuado que algunas decisiones tomadas por el directorio político carecían de legitimidad por no estar en sintonía con su versión del legado de Chávez. Que ese legado se discutiera dentro del chavismo no extraña, el debate es un nutriente esencial para la Revolución Bolivariana. Chávez y cierto chavismo se les hizo potable, diría Earle Herrera, pero luego de muerto el Comandante.

Carentes de ideas de país y de articulación popular para crearlo, se han inventado de todo para maquillar un boceto impresentable e irrealizable sin violencia, hasta un evento que casi nadie recuerda llamado "Bolivarianos con Capriles" que tuvo algo de publicidad por darse dentro de la campaña presidencial de 2013, aquello terminó siendo un sociodrama de Voluntad Popular con golpes a periodistas de medios públicos. Es difícil hallarle algún otro resultado notorio, pero existió y toca reseñarlo.

En 2016 apelaron al recuerdo de Chávez cuando ya era evidente que su estrategia de tardía convocatoria al referéndum revocatorio para sacar a Maduro (en 2016) resultó fallida por la cantidad de firmas ilegales y estar fuera de un cronograma realizable ese año, obviaban adrede que Chávez aceptó ir a referéndum revocatorio cuando ellos cumplieron los requisitos y no antes de denunciar la estafa de un referéndum consultivo, firmas planas y de fallecidos.

En el contexto actual, dada la convocatoria de Nicolás Maduro a un proceso constituyente legitimada por la misma Constitución Bolivariana, algunos voceros de lo que fue la Coordinadora Democrática, hoy MUD, han apelado a la estrategia rancia de invocar a Chávez para contraponerlo a una profundización de la Carta Magna y la posibilidad de enfrentar los retos actuales a partir del poder originario.

Gente que estuvo en contra de cambiar la Constitución de 1961, que llamó a votar en contra de la de 1999 ideada por Chávez, que la violó en 2002 con el golpe de Estado contra las leyes soberanas, la volvió a violar ese año y el siguiente con el paro petrolero, que con mayoría en la AN intentó desmontar logros vitales de Chávez y el pueblo como la Gran Misión Vivienda Venezuela, que intentó sacar a Maduro del poder, que institucionalizó la violencia como método de protesta para salir de Chávez en el pasado y de Maduro hoy; sale a defender la Constitución vigente y apela a un legado que han desconocido de manera continua.

Después de fracasar con Chúo Torrealba y su "radar de los barrios", se mimetizan con narrativas y símbolos del chavismo, no pueden mostrar su agenda neoliberal enfocada en hacerse de los recursos naturales y abaratar la fuerza de trabajo de la mayoría para su entrega en bandeja de muertos a mafias corporativas internacionales. Después de ensayar con guarimbas, terrorismo, guerra económica, contrabando, desabastecimiento, acaparamiento y asesinatos selectivos, su desesperación es tal que han preferido volver a pisar el peine de recurrir a lo que les es ajeno, aun cuando su gente detesta esta estrategia porque han extremado un discurso de todo o nada y, como en todos los episodios anteriores de violencia, les desgastarán y decepcionarán, fortaleciendo al chavismo.

Apelan, en busca de insumos propagandísticos para ampliar su agenda de violencia, al "golpe continuado", a "la defensa de la Constitución" y a la negación de la Asamblea Nacional Constituyente, que por omisión y apoyos combinados y contradictorios, se refieren a símbolos de la narrativa chavista. La MUD carece de una narrativa propia para hacer política, por ende le queda como único recurso intentar secuestrar la chavista.

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