El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que revocará —sin afirmarlo directamente— la Licencia General 41, que desde noviembre de 2022 ha permitido las operaciones y actividades de la empresa Chevron en suelo venezolano.
A través de su cuenta en la red social Truth Social, el mandatario escribió: "Por la presente, revertimos las concesiones que el corrupto Joe Biden le dio a Nicolás Maduro, de Venezuela, sobre el acuerdo de transacción petrolera, con fecha del 26 de noviembre de 2022, y que también tiene que ver con las condiciones electorales dentro de Venezuela, que no han sido cumplidas por el régimen de Maduro".
La decisión del magnate parece iniciar una nueva etapa en la compleja relación entre Washington y Caracas.
1. Implementación
Según la publicación del republicano, el fin de esta licencia tendrá lugar desde el próximo primero de marzo.
Al cierre de esta nota —27 de febrero— el gobierno estadounidense, concretamente el Departamento del Tesoro, no ha divulgado la medida en detalle, pero se espera que a la empresa norteamericana se le establecerá un lapso para el cese de sus operaciones.
Según la agencia Bloomberg esto podrá ocurrir en un periodo de tres a cuatro meses, mientras que otros analistas como Francisco Rodríguez apelan al contenido de la licencia e indican que el compás de retiro de Chevron será de seis meses.
A falta del acto burocrático que oficialice la medida, no hay indicios de que esta decisión afecte, por ahora, las operaciones de otras empresas petroleras internacionales que cuentan con licencias activas.
2. Orquestación
El anuncio sobre la licencia en cuestión fue divulgado casi en simultáneo con una publicación de Donald Trump Jr., hijo del magnate, en la que instaba a ver su podcast con María Corina Machado de invitada.
Hay un factor muy explícito de timming y de posicionamiento de discurso. El anfitrión calificó a Machado de "indiscutible líder opositora" y celebró la revocación de las licencias que "financian el ilegítimo y corrupto régimen de Maduro", acotó.
En el podcast, Machado dejó ver una notable sonrisa de celebración. "Esto era lo correcto, en el momento correcto", dijo.
La medida "envía un claro mensaje sobre que Maduro está en grandes problemas y que el presidente Trump está con el pueblo venezolano", le "envío mi gratitud", añadió.
3. Respuestas del gobierno venezolano
La primera reacción vino de la vicepresidenta ejecutiva y ministra de Hidrocarburos, Delcy Rodríguez, quien calificó de "lesiva e inexplicable" esta decisión.
"Pretendiendo hacer un daño al pueblo venezolano, en realidad se está infligiendo un daño a Estados Unidos, a su población y a sus empresas, poniendo además en entredicho la seguridad jurídica de su país en su régimen de inversiones internacionales", acotó Rodríguez.
Sobre el perjuicio autoinflingido de EE.UU., a propósito de la declaración de la alta funcionaria, esta tribuna publicó un análisis riguroso basado en gráficos que explican los costos energéticos ligados con la medida.
"Rechazamos categóricamente este tipo de acciones solicitadas públicamente por la oposición extremista y fracasada del país", dijo la Vicepresidenta, y agregó que tal clase de comportamientos fallidos impulsó la migración de los años 2017 al 2021, con las consecuencias ampliamente conocidas.
"Venezuela seguirá su camino de recuperación económica integral mediante el esfuerzo creativo de todos y en apego absoluto a su soberanía e independencia nacional", subrayó.
Por su parte, el presidente Nicolás Maduro destacó: "Si los gringos quisieran algún día un diálogo respetuoso, de igual a igual, lo haríamos. Lo hemos hecho y lo haremos sin problemas".
Subrayó que, independientemente de la postura que adopte la Casa Blanca respecto a su administración, Venezuela continuará avanzando en su propio rumbo, basado en la independencia, la soberanía y el desarrollo del país.
"Si los gringos quieren continuar su camino de apostar al fascismo, a la violencia en Venezuela; de apostar a las sanciones, allá ellos", manifestó el Jefe de Estado. "A buen entendedor, palabras claras. Yo no juego con cartas escondidas, yo juego con las cartas sobre la mesa y, por eso, siempre ganamos: porque jugamos con la verdad", concluyó.
4. Posibles razones de Trump
Lo importante en este punto es indagar —a riesgo de un considerable margen de error por lo impredecible del mandatrio— la naturaleza y fines de esta nueva arremetida.
Sobre las razones del mandatario estadounidense, la primera de ellas es el viejo patrón agresivo de la política de Washington hacia Venezuela. Esto debe considerarse de carácter estructural, bipartidista y de política de Estado. Ello ofrece un marco lógico para comprender todas las acciones desde la Casa Blanca, independientemente del gobierno que esté allí.
En segundo lugar, figura la hipótesis de las presiones de políticos republicanos del estado de Florida. Ello sugiere que la acción podría ser parte de concesiones relevantes por parte de Trump a este sector, considerando que su gobierno sigue necesitando apoyo en el parlamento para desarrollar sus políticas —algunas muy controvertidas—.
Sin embargo, Florida es la capital estadounidense del bloque MAGA, es un estado con características de influencia especial en el segundo mandato del presidente, y los puntos de convergencia entre los políticos MAGA y los republicanos de línea dura (halcones) son considerables en el soleado estado sureño.
El punto crítico de la política estadounidense, justo ahora, es la discusión parlamentaria del presupuesto y techo del endeudamiento, lo que podría ocasionar cierre del gobierno en las próximas semanas. Este es un problema endémico y podría decirse, interanual, por producirse casi cada año con una diatriba acérrima entre la Oficina Oval y el Congreso.
Este pulseo tiene a representantes republicanos en desacuerdo con la política presupuestaria de Trump, debilitándose circunstancialmente su apoyo parlamentario. Representantes republicanos se unieron a los demócratas en rechazo al plan presupuestario del Ejecutivo.
Además, es probable que los políticos republicanos de Florida estén negociando, pidiendo sangre —venezolana— vía sanciones, a cambio de apoyo en el presupuesto y para satisfacer a las comunidades cubana y venezolana en Florida, considerando que hace poco el presidente eliminó el TPS para venezolanos, decisión que generó fricciones políticas.
5. ¿Máxima presión 2.0?
La visita que realizó a Venezuela el enviado especial de Trump, Richard Grenell, había delineado las condiciones para proyectar una aparente distensión y una "relación distinta" —Grenell dixit— entre la Casa Blanca y el gobierno venezolano. El diplomático había enfatizado que el magnate no buscaba un cambio de régimen en Venezuela.
Sin embargo, considerando la importancia de la Licencia 41 para las actividades petroleras de Venezuela, su eliminación es, en toda la línea, un acto de presión.
Se puede apreciar que la declaración que acompañó el anuncio está despojada de todo atisbo de reconocimiento a Edmundo González. Tampoco se alude a un cambio de régimen en Venezuela. La tonalidad de Trump es de castigo, pero priorizando el golpe narrativo contra el "corrupto" Joe Biden.
En el punto actual es necesario analizar este movimiento desde una visión de conjunto.
El registro de las acciones del nuevo gobierno sugiere el patrón de hostigar de manera frontal usando al máximo la capacidad de coacción estadounidense.
El mandatario ha presionado a los países sometidos a sanciones ilegales, mientras ha amenazado con aranceles y declaraciones intimidatorias a naciones aliadas con Estados Unidos. Básicamente, en todos los casos, Washington está empleando sus ventajas tácticas para conseguir algo a cambio.
No obstante, aun no ha declarado nada en concreto sobre lo que busca en Venezuela, más allá de la ya manifiesta aceleración de la repatriación de sus migrantes.
El caso de Venezuela rompe el patrón. Sería el único país donde la Casa Blanca está planteando un cambio de régimen —sin admitirlo— en estos momentos, o sería el único país donde, hasta ahora, están aplicando medidas de presión sin manifestar abiertamente alguna exigencia adicional a cambio.
6. ¿Aun es posible negociar?
Ahora, con la caducidad de la Licencia General 41, la administración Trump ha incrementado su ventaja "negociadora" frente a Caracas, llevando las relaciones a un espectro de mayor tensión.
De ahí que es posible que las negociaciones reales entre los dos gobiernos tengan lugar, a partir de ahora, con la transnacional y otras empresas refinadoras de crudos pesados en Estados Unidos como partes involucradas, o presionando tras bastidores. Esto está por verse.
A expensas del aparente lapso de desmontaje de las operaciones de Chevron en Venezuela, han surgido hipótesis sobre un tiempo de probable negociación y sus posibles resultados.
Según divulgó la agencia Reuters, la situación podría derivar en una futura licencia alternativa que permita las operaciones de la petrolera norteamericana en el país, pero con vistas a enviar el crudo hacia otros destinos.
También es factible que surja otra especie de autorización con condiciones más restrictivas y desfavorables para Venezuela comparadas con las existentes en la 41.
Entretanto, al ser inciertos dichos escenarios, Venezuela podría optar por maniobrar la situación tal como lo estaba haciendo antes de noviembre de 2022, mediante la realización de sus actividades petroleras con otros Estados, de manera evasiva al marco de sanciones ilegales.
Esto podría incluir la entrega de las actividades de Chevron a otras empresas de países Brics, tal como lo sugirió el presidente Maduro en una oportunidad.
Ese elemento, junto a la cuestión migratoria, serían algunas de las mejores cartas de Caracas para afrontar los escenarios de posible negociación. Todo está por verse.
7. La situación de la oposición extremista
En los últimos años ha surgido en Venezuela un importante consenso alrededor del rechazo a las sanciones ilegales. Este ha sido un punto de concordancia entre el gobierno venezolano, empresarios nacionales y extranjeros con relaciones o actividades en el país, dirigentes políticos de partidos de algunas fuerzas opositoras y sectores de la llamada sociedad civil.
La medida de Trump aglutina ahora estos sectores y reposiciona el tema de las sanciones en la opinión pública, lo que genera diatriba pero impone un rechazo claramente mayoritario a estas medidas.
Por defecto, el nuevo cuadro aísla todavía más a los sectores que han promovido las medidas coercitivas, y esto alude directamente a María Corina Machado y a Edmundo González Urrutia, cuyas posibilidades de apoyo a lo interno se debilitan y se rompen sus bases de respaldo multisectorial.
Aunque Machado ha dicho que está construyendo un "apoyo militar interno" para el cambio de régimen, esto, paradójicamente, la aleja aun más de esa posibilidad al inducirse el afianzamiento del gobierno y sector militar como respuesta a la reedición de amenazas externas directas.
8. La cuestión internacional, más allá de Estados Unidos
El fin de la Licencia 41 implica, hasta ahora, el cese progresivo de las actividades de Chevron.
Aun no hay claridad sobre el destino de otras licencias a empresas de España, Trinidad y Tobago y la India, entre otras, que realizan actividades en el sector venezolano de hidrocarburos.
Probablemente los aliados de Venezuela en los Brics asimilen este contexto como una oportunidad para seguir desarrollando sus vínculos energéticos con Venezuela, lo cual ha sido aludido por el mismo CEO de Chevron, Mike Wirth, quien indicó que las sanciones han generado la separación de Venezuela y Occidente, mientras que han favorecido el acceso de Irán, Rusia y China a los crudos venezolanos.
La estatal PDVSA y otras operadoras en el país tendrían que afrontar nuevamente al marco coercitivo, pero con una experiencia acumulada en adaptación frente las sanciones.
En el presente unos 700 mil barriles diarios salen de Venezuela a mercados distintos al estadounidense y buena parte de ese crudo es comercializado con medidas creativas de evasión al bloqueo, situación que se ha sostenido durante el tiempo de existencia de la Licencia General 41.