Jue. 03 Abril 2025 Actualizado 11:08 am

depor.jpg

Migrante latinoamericana es subida a un vuelo de deportación durante la administración Biden, 2023 (Foto: Verónica Cárdenas /AFP vía Getty)

Notas sobre migración, diáspora y trenes

Estos apuntes nerviosos apenas buscan reunir de forma fragmentaria algunos elementos que contribuyan a destacar aspectos cognitivos que, aunque están a simple vista, se presentan como menos visibles en una primera mirada hacia la actualidad. 

Tanto el relato de la migración como sus manifestaciones concretas han sido asoladas por interpretaciones funcionales y homogéneas que expulsan cualquier noción de complejidad e interacción en dinámicas mayores. Quizás estos puntos laterales sirvan para conjurar cualquier clase de simplifiación interesada e instrumental sobre uno de los fenómenos que marca con mayor fuerza la experiencia venezolana de la última década.

Así como no se puede reducir al relato oficial, tampoco puede situarse exclusivamente dentro del mecanicismo conspirativo en el que en una dimensión superificial suelen ponerse, en el mismo saco, todas las acciones de Estados Unidos y sus alrededores, de acuerdo a cierto público. 

Artefactos

  • La catedrática Kelly Greenhill debe ser la persona que de forma más concienzuda y esquemática ha estudiado la migración más allá del fenómeno de la movilidad en sí. En las "armas de migración masiva", como titula su trabajo central la profesora de la universidad de Tufts e investigadora del Centro Belfer de Harvard, estudió 56 casos desde la creación de la Convención para Refugiados, en los que refleja los usos bien sea desde el inicio o sobre la marcha de la manipulación de movimientos poblacionales de impacto sobre un territorio o contra un Estado objetivo con el fin de extraer ganancias políticas. Como oportunidad, como acción planificada o como aventajamiento del proceso en sí mismo, para Greenhill, una vez verificadas, cualquiera de estas acciones puede entenderse como "estrategias de castigo mediante coerción".

  • "Las migraciones coercitivas diseñadas —o migraciones conducidas por la coacción— son aquellos movimientos de población creados deliberadamente, o manipulados, con el propósito de inducir concesiones políticas, militares o económicas de un Estado o Estados objetivo", define. "La migración delineada de forma coercitiva es, frecuentemente, pero no siempre, llevada a cabo en el contexto de flujos de salida generados estratégicamente por otras razones. De hecho, representan apenas un subconjunto de una clase más amplia de eventos de los que todos dependen de la creación o explotación de tales crisis como medios con fines militares y políticos: un fenómeno que llamo migración estratégicamente diseñada".

  • Para Greenhill, la propia naturaleza camuflada, a falta de marcos de comprensión, suele ser poco reconocida y desdeñada su importancia. Pero "estos desastres artificiales pueden ser explotados y manipulados efectivamente en maneras que permiten una variedad de posibles coaccionadores" con intereses que superan, por mucho, cualquier declaración de superficie en materia humanitaria. En esta entrevista la estudiosa esboza sus líneas maestras, para quien le interese.

  • A pesar de que Greenhill no aborda, en ninguna dirección, el caso de la migración venezolana, estas definiciones mínimamente operativas confieren una matriz de interpretación para el caso. Los grandes hitos coyunturales de la movilidad durante los años, la coacción económica, la máxima presión y la confluencia con los mismos desvaríos liberaloides dentro del propio Estados Unidos, el establecimiento de una razón militarmente híbrida y asimétrica, una más dentro del repertorio, ofrecen un marco de interpretación sobre las acciones, políticas y eventos inducidos que han hecho del tópico de la migración/diáspora venezolana uno de los más manidos, reforzado en sus aspectos más simplificadores y, finalmente, en su uso sobre una estrategia superior de infringir la mayor cantidad de daño al que es, quizás, el principal enemigo hemisférico de Estados Unidos.

El ámbito de las medias verdades

  • Es sencillamente alocado e irresponsable reducir, por otro lado, el fenómeno de la migración a un evento vulgarmente tutelado y completamente artificial. Como en muchas de estas acciones de naturaleza aceptablemente híbrida, se necesita una materia prima esencial para darle verosimilitud y encarnadura. Que sea capaz de movilizar las asépticas buenas conciencias en el ámbito de la opinión y le facilite vía libre a las acciones políticas e institucionales que se desprenden de ello. Dependen de una base narrativa que aspira a no tener fisuras y ser homogénea.

  • Además, de suyo, a lo largo de toda la "cadena productiva" del cambio de régimen presentan una oportunidad. Política, económica, reputacional.

  • Pero antes de volver a ese punto, se puede decir sin ambages: existe un flujo migratorio venezolano irregularmente grande y, con el paso de los años, también existe lo que alcanza incuestionablemente el rango de diáspora. Joven, imposible de comparar en antigüedad —y falta de atención— con otras del continente como la ecuatoriana o colombiana.

  • Pero, a diferencia de ambas, es difícil encontrar una migración o desplazamiento económica y políticamente forzada en sus interpretaciones, motivos y estimulaciones en el mundo. Si acaso, la siria.

  • Una escaleta para un esbozo de la historia de la migración venezolana pudiera distribuirse así —descontando su fase incipiente en 2015 y 16—: el primer capítulo, que va desde el segundo alzamiento (2017) y la implementación de las sanciones directas sobre la industria petrolera, la Orden Ejecutiva 13 808 que da inicio al éxodo pacífico-andino.

  • La segunda etapa debería partir desde los primeros pogromos antivenezolanos en Ecuador, el ciclo Guaidó y, de forma decisiva, la pandemia. Aquí comienza el contra-éxodo, de sur a norte, independientemente de que existían los vectores anteriores. Este acto cierra con la implementación de los distintos modos de "refugiar" a los venezolanos en Estados Unidos, según las pautas de la administración Biden.

  • El "clímax" de este movimiento sería el infierno del Darién, que hizo aun más sonoro el tercer movimiento, ahora hacia el norte, hacia la extensa línea fronteriza México-Estados Unidos. La histeria semificticia del Tren de Aragua —sobre esto, más adelante— marca el apogeo de este momento, que cierra con los primeros vuelos de deportación. El cuarto capítulo —violento, lóbrego, oscuro y señalizadamente más intenso—, es el que estamos viviendo.

  • En todas, la diáspora venezolana más que una situación humana y humanitaria —que lo es—, es abordada y asumida como un instrumento (geo)político que marca la presión y acentúa la tensión a las estructuras de la sociedad venezolana en otros lugares: aquellos del campo de acción y de discurso de la expulsión y la partida. Donde la crueldad es la principal constante.

El lobby cognitivo

  • La primera vez que se habló de un flujo migratorio de 8,2 millones de almas venezolanas ocurrió antes de que Acnur, la OIM o R4V —este último inexistente para ese momento— manejaran la cifra que se estandarizó, casi invariable, hasta el día de hoy. Fue, desde luego, una pieza académica.

  • Este trabajo, el primero registrado en el circuito de los think tanks que prospectivamente estimaba ese número, redondeado hacia abajo pero fijado sobre piedra, fue publicado por el Brookings Institution a finales de 2018. De esta instancia puede rastrearse, en distintos documentos, un papel rector sobre la agenda contra Venezuela, en particular en los años 2016, 2017 y 2018. Entre otros, la recomendación de someter la industria petrolera nacional al régimen de sanciones. Los signatarios del paper, Dany Bahar y Douglas Barrios, son figuras asociadas con las agendas del cambio de régimen. Barrios fue el dirigente estudiantil de la Universidad Metropolitana que dio el discurso en la Asamblea Nacional preparado por la agencia Ars Publicidad en 2007. Bahar, ciudadano venezolano-israelí, ha sido un portavoz oficioso en todo lo relativo a la migración. Si en 2018 presuntamente se refiere a la predicción numérica de la migración, en 2019, como representante del Brookins y asesor de David Smolansky, se explaya ante las cámaras hablando de las bondades de la mano de obra migrante venezolana. La herida y la curita.

  • Bahar y Barrios, afirman en el documento, crearon una "herramienta" anticipatoria basándose en un modelo en el que correlacionan el ingreso petrolero con la capacidad del Estado venezolano de alimentar a la población. Este es el elemento central de su esquema, no obstante aceptando que la fórmula establecida no busca una estimación precisa de los flujos migratorios sino, en su lugar, "indicar su escala potencial".

  • Mientras que reconocen que su simplicidad excluye otros factores "de los que están incluidos en nuestra ecuación simple". Tanto números como premisas fueron interiorizadas y promovidas en una monocorde repetición goebbeliana durante más de un lustro. Ahora, a finales de marzo de este 2025, Bahar firma junto a Ricardo Haussman —Barrios también orbita dentro del corretaje académico de este último— que el principal motor de la migración no es el propugnado por años, es decir, las condiciones económicas a corto plazo, sino "el colapso de la esperanza".

  • Ha sido demasiado por lo que ha pasado Venezuela, y ha sido aun más lo que se ha predicho sobre lo que iba a pasar que no pasó, a despecho de muchos. A despecho, de nuevo, de que la intensificación de la desgracia, la propaganda del desastre y la sobreexplotación de las tragedias familiares e individuales a las que se ha expuesto la gente en el país donde yo vivo apenas ha tenido un valor banalmente instrumental, coyuntural, ambivalente.

  • Un ciclo cerrado. Se toman medidas no declaradas como tales para explotar las vulnerabilidades económicas. La explotación de debilidades produce efectos. Los efectos se traducen en cortocircuitos en el funcionamiento de la actividad económica desde sus palancas principales hasta los hogares. La realidad subproducto de estas medidas no declaradas ofrece materia prima analítica que puede ser adulterada a partir de la noción de pureza de las formas científicas dentro de un universo excluyente de variables. Se convierte en "opinión informada" que se transmite a los portavoces políticos.

  • En el camino se nubla buena parte del universo de interacciones para homogeneizar una sola metáfora responsable capaz de crear su propio campo semántico: el Estado, el gobierno, los políticos que gobiernan, sus seguidores son los responsables de la catástrofe. Los reflejos inducidos sobre la realidad material por actores interesados se vuelven elementos condenatorios en los que la culpa se traslada hacia la víctima, ahora en términos de relato un monstruo a la medida de la crisis. Este cúmulo habilita el castigo extraterritorial. La fuga de personas, familias, profesionales, se autoexplica y se justifica. Se estimula la salida del país como opción, toda vez que se trata de una respuesta natural a los tiempos de grandes dificultades y falta de herramientas para enfrentarlas en esa escala. A cada paso, se manipula el plano del discurso y la acción. El flujo de personas toca el centro de mando de donde se indujeron las condiciones extraterritoriales. Las personas, con distintos estatus, ahora son el problema. De necesidad de asistencia a la expulsión y el castigo. Una profecía autocumplida. La casa pierde y se ríe. Y reditúa en cada uno de estos momentos.

  • Dicho de otra forma. Primera foto: colas por bienes básicos; carestía general; pobreza visible en la calle; desplome de los servicios. Segunda foto: cruce de trochas; caravanas de personas a pie; puntos de recepción en la línea fronteriza; refugios. Tercera foto: trabajos precarios, Rappi, Glovo, Uber Eats; braseros. Titulares: mujeres venezolanas atrapadas en la trata de blancas, familias migrantes atrapadas en las redes de tráfico. Auge de xenofobia contra todo lo venezolano. Cuarta foto: contraéxodo, el retorno a pie a merced de la pandemia. El TPS produce el desvío del retorno: paso del Darién rumbo al norte, la migración se vuelve aun más letal y aun más globalizada. Quinta foto: la suma de las incertidumbres hacen que cualquier promesa sea un milagro: la campaña electoral de los sectores más radicales y que mejor se han valido y beneficiado de la exposición de la población nacional a la necropolítica son el target principal: la promesa del retorno, la reunificación familiar, la prosperidad económica por arte de magia. Sexta foto: cambio de ciclo político en el poder hemisférico: el valor político/discursivo que tuvieron como víctimas del socialismo ahora se transmuta en la mayor amenaza a la sociedad receptora: ahora son solamente criminales. Viene, como diría el poeta, "el otro infierno".

  • Dicho ahora en aun otra forma distinta: las personas que fueron conducidas y sobrestimuladas a salir con el "vengan a Perú, les pagaremos con sueldo de ley”, el "vénganse a Chile" y el "vamos a seguir recibiendo venezolanos" y el "ustedes serán bienvenidos al Ecuador hermanos venezolanos", a sus propias deportaciones y expulsiones. De ahí a las racionalizaciones humanitarias para desembocar en "son una invasión y deben ser expulsados".

  • Todo empieza con papers, avanza al eje del discurso diario que condiciona los modos de representación, continúa con la alimentación de informes, grupos de verificación, presupuestos que se inflan con el bingo de los números —las burocracias multilaterales no se pagan solas—, el sufrimiento no se acompasa ni con los valores elevados y caritativos ni con los objetivos políticos explícitos que conducen, que se traducen en una sola solución simple para todos los males (el cambio de régimen), la realidad material rebasa los cálculos. Las vocerías radicales mutan del "quién va a pensar en nuestros migrantes" al "apoyo contundentemente las medidas del gobierno estadounidense". El discurso es coyuntural; el sufrimiento, el tormento, la desolación y la depredación, no. Todo empieza en el escritorio aséptico, en la laptop de alguien con una vida tranquila y asegurada pero con números y fórmulas.

  • Pero en eso vino otra vuelta de tuerca.

Trenes y contexto ajeno: un corto-corto geopolítico

  • La excepcionalización de la vida y la normalidad que fue secuestrada con los distintos mecanismos híbridos actualizó el mundo del crimen organizado, según las mismas pautas globalizadas que en otros confines de la región eran estándares pero que en Venezuela fueron, por un tiempo limitado y delimitado, novedad.

  • El Tren de Aragua (TdA) o el Tren del Llano son manifestaciones actualizadas de los esquemas de la criminalidad híbrida en tiempos de globalización neoliberal. Como las maras centroamericanas, el Primer Comando Capital y el Comando Vermelho brasileño, su foco de origen está en la interacción del sistema penitenciario con el afuera. El éxodo genéticamente modificado ofreció una oportunidad de mercado, mimetización, depredación e infiltración. Lo que por un momento eran cuotas limitadas de control territorial y atisbos de soberanía delictiva es desmantelado y/o contenido en el lugar de origen, quedándole la alternativa de explotar los nichos socioculturales del crimen de otras regiones y los puntos de debilidad que pudieran contener su expansión. Las actividades de la economía ilícita no varían: microtráfico y tráfico a gran escala de drogas y otros activos de la renta como el combustible o los pasos de ingreso irregular; proxenetismo, pago por protección de negocios o vacunas, sicariato, secuestro exprés; lavado en la banca y en la criptoeconomía.

  • La falta de instrumentales para detectar e identificar el fenómeno dan pie a la vulgarización de la data y los elementos que deberían conformar el análisis. A la mano está el acumulado de narrativa maniquea condimentado con los propios efectos especiales del lenguaje en los tiempos efímeros del consumo "informativo" 2.0 y redes sociales. Kelly Greenhill recuerda que los fenómenos de la migración coactiva pueden pasar a ser favorables para agendas políticas propias del contexto de los países receptores.

  • Atrofies sintácticos, clichés y baratijas del lenguaje sobre el TdA abundan, asociaciones alegres y ahistóricas como comparar a Larry Changa, jerarca del Tren, con Pablo Escobar, sin que el primero comparta la sonoridad, el caudillismo ni el poder expansivo del segundo. Un océano temporal y un contexto político median entre ambos, pero el titular pudiera vender. El efectismo prevalecerá sobre el análisis franco. El primero es más funcional que el segundo.

  • Tras una etapa de maduración de titulares y coordenadas convenientes, una vez más vienen los papers. En el caso del TdA, Estados Unidos y la segunda administración Trump usan un trabajo que puede aceptarse como un documento rector: el informe que realizó el Heritage Foundation el 5 de diciembre de 2024, "Descarrilando el Tren de Aragua". Firmado por Joseph Humire, fellow del think tank que tanto en el primero como en el segundo gobierno de Trump suministra las líneas maestras que luego se convierten en políticas, a veces en partes, a veces de forma íntegra, según el caso.

  • Un fenómeno cierto, como la llegada de actores criminales que se vinculan con una organización como el TdA, sea cierto o sea abusado como franquicia y chapa intimidatoria, alcanza magnificaciones que superan por mucho al modelo. Presuntos vinculados, como se exploró en este trabajo, se vuelven confirmaciones irrefutables. Los supuestos conducen a verdades categóricas. El informe recoge la estridencia acrítica y las primeras reacciones legislativas y estadales.

  • Las tres premisas centrales son una síntesis perfecta de todos estos elementos narrativos que han nutrido la maquinaria del discurso desde, al menos, 2015: 1) El TdA es una organización delictiva "producto de las políticas del gobierno venezolano, donde se funden el Estado con las redes criminales". 2) Su objetivo: "el control territorial y la imposición de una economía criminal que conecta las redes ilícitas a las cárceles, en o cerca de los vecindarios aledaños". 3) La nueva administración debe trabajar con sus socios latinoamericanos para desmantelar esta red hemisférica.

  • El trabajo afirma que las prisiones funcionan como "centros de poder para los objetivos geopolíticos del presidente venezolano Nicolás Maduro, imponiendo control social sobre la población y entrenando a reos venezolanos en cómo penetrar en comunidades migrantes". Afirma Humire que luego de que el modelo del pranato —usa la palabra en español y cursivas— fue pulido y refinado, "el TdA es el proxy perfecto y una herramienta de guerra asimétrica para desestabilizar países democráticos, mientras conserva un alto grado de negación plausible".

  • El informe se vuelve más especioso: afirma que el TdA puede tercerizarse para operaciones de asesinato más complejas contra disidentes "y objetivos de otros regímenes totalitarios, a saber, Cuba e Irán, ambos con vínculos cercanos con el gobierno venezolano”. Pero para ello se basan en un solo caso conocido, el del desertor del ejército venezolano Ronald Ojeda, un caso que dice más lo que no parecieran admitir que lo que aseveran y aseguran, en la misma clave geopolítica, uno de los gobiernos más hostiles de la región con Venezuela.

  • Y, no puede faltar, un torpísimo ribete ideológico en el que destaca el dispositivo de pánico habitual que en estos tiempos de postmodernidad en su base no se distingue del anticomunismo y su hijo bastarde, la guerra globa contra el terrorismo: Humire compara el TdA con el PCC brasileño, como horma de donde emerge el modelo de bandas carcelarias de amplio espectro, pero "porque está vinculado al gobierno venezolano, el TdA tiene cimientos socialistas. Esto explica por qué los asaltos a complejos residenciales y las ocupaciones ilegales de edificios abandonados son particularmente atractivos para sus miembros: representan su ideología de 'invasión' capturando propiedad privada para imponer control social".

  • La categoría de "invasión", en este contexto, pareciera ofrecer un doble propósito: por un lado, enmarca dentro de una cuadratura supuestamente "chavista" la lógica del asalto a la propiedad privada bajo una supuesta justificación comunistoide; por el otro, lo inserta como palabra clave del discurso general, y reflejado en la primera tanda de órdenes ejecutivas, al caracterizar de invasión híbrida las olas migratorias estimuladas por los distintos programas de parole de la administración Biden. No es casualidad que el TPS que contempla a la población venezolana está conceptualizada junto con la migración haitiana, cubana y nicaragüense: los cuatro países más pesadamente intervenidos por Estados Unidos.

  • Mucho pedirle a Humire que supere las gríngolas pseudocogntivas. La similitud central entre el PCC y el TdA es su génesis carcelaria. Pero mientras que el PCC se considera un "partido" (o partido do crime), tiene una dirección aun más colegiada y horizontal en la que destaca la influencia que de la masonería adoptó la camorra napolitana —que tuvo presos en Sao Paulo y le ofreció un molde—, el TdA es mucho más vertical, despótico y culturalmente tiene más que ver con el nihilismo turbocapitalista que con cualquier sentido de logia y solidaridad interna que manifiesta el PCC, una estructura mucho más poderosa en todos los rubros, salvo en la erosión de sus compatriotas y la ventaja comparativa que ha tenido en la monetización depredadora de la población migrante más vulnerable. Uno profesa fraternidad gremial, el otro vulgar despotismo sobre los más débiles.

  • Lo último, son las recomendaciones ejecutivas y burocráticas, departamento por departamento, que esboza el informe: la propuesta inicial de "solución hemisférica" se centra en la creación de un grupo de trabajo en el marco de la próxima cumbre del Mercosur. El Salvador y Guantánamo son adaptaciones posteriores.

  • A través de la lógica de una aproximación de todo el gobierno (whole-of-government-approach), sugiere que las fuerzas especiales deberían crear una fuerza de tareas conjuntas inspirada en la Operación Inherent Resolve, el esfuerzo antiterrorista con el que Estados Unidos, según Estados Unidos, "derrotó" el Estado Islámico en Siria e Irak. Junto con un esfuerzo similar que contemple entrenamiento, asesoría y asistencia pero desde el Comando de Operaciones Especiales del Comando Sur "para derrotar al TdA" (¿O se refiere al gobierno venezolano?) en su área de operaciones. Militarización, intervención directa con una pátina de superchería neocon.

El Tren, guerras culturales gringas y el archipiélago penitenciario centroamericano

 

  • De repente, ante el panorama general, la "comunidad de inteligencia" manifiesta a través del New York Times un punto que va en dirección contraria a lo sostenido, sistemática y esquemáticamente, primero por un grupo de voceros harto conocidos y, luego, por la campaña y el gobierno electo de Donald Trump respecto al TdA. En esencia, que no representan la amenaza pergeñada.

  • Ya un trabajo de diciembre del Americas Quaterly, otro medio históricamente ventana y ventiladero directo de la CIA —la nota mencionada de Bahar y Hausmann más arriba también fue publicada ahí—, presentaba un trabajo firmado por los profesores y académicos Charles Larrat-Smith y Joseph Polga-Hecimovich en el que situaba en un lugar más exacto el verdadero alcance y magnitud de la amenaza del TdA, separando la exageración histérica de su verdadero impacto limitado dentro de Estados Unidos.

  • Lo que para algunos puede ser un dato asombroso, puede tomar un cariz diferente cuando se considera que este factor ahora tendrá un valor diferente en el megacontexto de las "guerras culturales" estadounidenses. Ya no la verdad que demuestra que el TdA no es tal amenaza y que, por lo tanto, lo que se hace con la pesca de arrastre judicial y la demonización generalizada en el discurso contra la población venezolana es, se repite una vez más, desmesurada, cruel, politizada e instrumental. El moderado desvío de la nueva narrativa oficial ya no se verá como una verdad a considerar sino que, desde el filtro y cosmovisión MAGA, es el "Estado profundo" versus Trump y la insurgencia del America First, los "globalistas" versus los conservadores.

  • Tampoco es forzoso aceptar que esa forma de atenuar la valoración de los servicios de seguridad de la amenaza provenga de un rincón noble y moral de la Agencia: en el mejor de los casos, una liberavenganza de William Burns, el director menos alocado de la CIA en años. Más allá de esa especulación, se convierte en una verdad esterilizada e inefectiva, que solo funciona como baza en la contienda, una más, y con ese justo valor coyuntural de poco impacto.

  • El muro hemisférico de Trump II viene acompañado de un sistema de control y vigilancia en todo el istmo —en Guatemala, Costa Rica, Panamá y Colombia), salvo en la problemática Nicaragua. En 1989Jeane Kirkpatrick, embajadora de EE.UU. ante la ONU de la administración Reagan, una de las matriarcas neocon, declaraba la "colosal importancia" estratégica de Nicaragua y centroamericana en general, ante la convención que veía a esta línea, con excepción del Canal, como irrelevante.

  • Mientras se sigan apilando reducciones burdas, pero políticamente funcionales, en el corto plazo; mientras continúe la vulgata cognitiva sobre todas las complejidades que entraña la migración forzada y se nublen los elementos que pudieran producir una síntesis verdadera de responsabilidades y causas, en poco o nada se encontrarán soluciones coherentes y suficientemente humanas para abordar de forma coherente y coordinada —sí, es mucho pedir— este costado de la ingeniería opulenta del cambio de régimen; mientras se desintegren las partes según el interés coyuntural confirmando que una solución no es prioridad, los ángulos más extremos y dolorosos del desplazamiento poblacional y la diáspora, ahora convertida en el aparente enemigo número 1 de la prosperidad imperial, la única alternativa para las víctimas, además de las atenciones extraordinarias que demanda en materia de repatriación y atención multilateral —también mucho pedir—, las venezolanas y venezolanos sujetos a las experimentaciones geopolíticas cuentan con un solo aliado: Venezuela cuenta solamente con Venezuela. Al menos en este momento.

— Somos un grupo de investigadores independientes dedicados a analizar el proceso de guerra contra Venezuela y sus implicaciones globales. Desde el principio nuestro contenido ha sido de libre uso. Dependemos de donaciones y colaboraciones para sostener este proyecto, si deseas contribuir con Misión Verdad puedes hacerlo aquí<