Jue. 05 Febrero 2026 Actualizado 5:59 pm

Modi y Trump logran acuerdo comercial. Y el petróleo marca la agenda.

Modi y Trump logran acuerdo comercial y el petróleo marca la agenda (Foto: AP Photo)
Comercio y petróleo a la vista

Modi y Trump llegan a un acuerdo con repercusiones para Venezuela

El nuevo entendimiento comercial entre India y Estados Unidos se produce tras meses de fricciones arancelarias y de reajustes en el mercado energético internacional, marcado por la presión de la administración Trump para reordenar los flujos de crudo asociados a Rusia.

El anuncio del presidente estadounidense, el pasado 2 de febrero, realizado tras una conversación directa con el primer ministro Narendra Modi, introduce una reducción sustantiva de los aranceles estadounidenses a los productos indios, que pasan de un esquema de presión que había llegado a niveles acumulados de hasta 50% a una tasa del 18% con aplicación inmediata.

Esta rebaja incluye tanto el arancel recíproco tradicional como la eliminación de la tasa adicional vinculada a la compra de crudo ruso, aunque algunos detalles oficiales siguen pendientes de confirmación.

Trump vinculó públicamente este alivio arancelario a compromisos más amplios de India con respecto a su política energética.

En pronunciamientos en plataformas como Truth Social, afirmó que Modi se había comprometido a dejar de comprar petróleo ruso y, en su lugar, incrementar las importaciones de energía estadounidense y potencialmente venezolana.

En Nueva Delhi se ha optado por un discurso más moderado y centrado en los beneficios del alivio arancelario.

Desde la perspectiva india, lo confirmado de forma explícita hasta ahora es la reducción de los aranceles de exportación estadounidenses hacia productos “Hechos en India” y el valor estratégico que esto representa para la competitividad de su manufactura global.

Modi describió la medida como una oportunidad para fortalecer la cooperación económica entre las dos naciones y favorecer a sus respectivas economías. Su declaración pública evitó, sin embargo, hacer explícito cualquier compromiso inmediato con la interrupción total de las compras de petróleo ruso, reflejando el enfoque pragmático de Nueva Delhi en materia de seguridad energética.

Y por el lado ruso, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, respondió a periodistas que "aún no hemos oído ninguna declaración de Delhi sobre este asunto. Respetamos las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y la India, pero también damos importancia a la asociación estratégica" entre Rusia e India.

Este anuncio se produce en un contexto de negociaciones comerciales prolongadas y de presiones económicas recíprocas. Desde mediados de 2025, Estados Unidos había elevado progresivamente los aranceles sobre productos indios, en parte como respuesta a la significativa participación de India en las importaciones de crudo ruso con descuentos, lo que había generado fricciones considerables.

India ha sido históricamente uno de los principales compradores de petróleo ruso desde la crisis ucraniana en 2022, aprovechando precios competitivos.

En términos operativos, el giro que sugiere Washington no puede materializarse de manera abrupta. Las refinerías indias mantienen contratos de suministro de mediano y largo plazo, y los flujos de crudo ruso hacia la India, aunque presionados por aranceles secundarios y sanciones financieras, continúan siendo relevantes en el corto plazo debido a los descuentos excepcionales ofrecidos por Moscú.

En ausencia de una definición clara sobre los términos finales del acuerdo comercial y su calendario de implementación, lo previsible es que la transición sea gradual, combinando la continuidad de compras ya pactadas con una reorientación progresiva hacia otras fuentes, incluida la estadounidense y, por supuesto, la venezolana.

De hecho, este 5 de febrero, se informó sobre la reciente adquisición de 2 millones de barriles de crudo venezolano por parte de la india Reliance Industries. Según Reuters, esta operación, la primera de Reliance con Venezuela en casi un año, fue concretada a través de la comercializadora Vitol y contempla la entrega del crudo en abril de 2026, lo que subraya tanto el atractivo competitivo del crudo venezolano como las condiciones imperantes en los mercados europeos y asiáticos.

El crudo venezolano engrana en India

El vínculo petrolero entre India y Venezuela, a primera vista improbable por la distancia geográfica y por los obstáculos del régimen de sanciones, pero responde en realidad a una lógica industrial y geoeconómica muy precisa.

En el mercado global de hidrocarburos prevalece la compatibilidad entre la calidad del crudo y la arquitectura de las refinerías. En ese cruce de variables, el crudo extrapesado venezolano encuentra en la India un destino natural porque encaja con una de las plataformas de refinación más complejas y competitivas del mundo.

Las principales refinerías indias operan con altos niveles de complejidad técnica, que en instalaciones como Jamnagar logran procesar holgadamente crudos pesados ​​y ácidos en productos más ligeros como gasolina y diésel.

Esto significa que Nueva Delhi ha invertido durante décadas en refinerías capaces de "romper" crudos pesados y con alto contenido de azufre para transformarlos en combustibles de alto valor agregado.

Esa capacidad de conversión es la base silenciosa de su fortaleza exportadora en destilados medios y explica por qué los crudos ultrapesados, como el Merey 16 venezolano, tienen un atractivo estratégico.

En el mercado tradicional, los crudos pesados suelen comercializarse con ciertos descuentos frente al Brent, lo que reduce el costo de la materia prima. Aunque el flete desde el Caribe hasta Asia encarece la logística, esa desventaja se ve compensada por el diferencial de precio del crudo y por los mayores márgenes de refinación que obtienen las plantas de alta complejidad.

Para la India, este contexto es una válvula de diversificación de suministros y para Venezuela es la recuperación de una cuota que había quedado desplazada en el mercado debido a las sanciones.

Y es que el ministro de Petróleo de la India, Hardeep Singh Puri, declaró en la conferencia que India ha aumentado el número de países proveedores de 27 a 41 para mejorar su seguridad energética. Los principales aspirantes a reemplazar el petróleo ruso incluyen a los Emiratos Árabes Unidos, Omán, Estados Unidos y países de América Latina, como Venezuela.

Además, la semana pasada, el primer ministro Modi informó que habló con la presidenta (E), Delcy Rodríguez, para discutir cómo los países podrían expandir su relación a nuevas alturas en los próximos años.

En este sentido, el interés indio se refuerza por la centralidad del diésel en su estructura energética. Aproximadamente cuatro de cada diez barriles que consume el país terminan en este derivado, clave para el transporte de carga, la minería, la generación eléctrica y amplios segmentos de la actividad industrial.

Al mismo tiempo, la India se ha consolidado como uno de los grandes exportadores mundiales de diésel, enviando volúmenes significativos a Europa, África y otros mercados asiáticos.

Esta doble condición, alto consumo interno y fuerte vocación exportadora, convierte al diésel en un eje estratégico de su política energética y, por extensión, al tipo de crudo que mejor alimenta su producción.

En este marco, la decisión de empresas estatales como Hindustan Petroleum de explorar nuevamente el crudo venezolano es un reflejo de una reconfiguración más amplia de la canasta de importaciones.

La adaptación de sus refinerías para procesar crudos de fondo, junto con la entrada en operación de nuevas capacidades como la planta de Barmer, incrementa la necesidad de asegurar suministros estables de materias primas pesadas. Que estas compras se canalicen a través de grandes intermediarios internacionales bajo licencias confirma que el reenganche con Venezuela se mueve con una dirección estratégica definida.

Desde una perspectiva de mercado, la absorción de volúmenes venezolanos por parte de la India también tiene implicaciones en la redistribución de cuotas de exportación de crudos pesados a escala global.

Las obstrucciones logísticas y regulatorias propias de las sanciones estadounidenses que afectan flujos hacia ciertos países del este del planeta y abren espacio para que la India capture parte de esa cuota, consolidando su posición como centro de transformación de crudos pesados en destilados exportables.

Por ello, el petróleo venezolano no solo contribuye a la seguridad energética india, sino que se integra a una estrategia de competitividad industrial en el mercado internacional de diésel, donde Nueva Delhi actúa como proveedor estructural para múltiples regiones.

La administración india mira hacia el Caribe por una decisión que combina cálculo industrial y oportunidad coyuntural del nuevo equilibrio energético internacional.

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