Mar. 03 Agosto 2021 Actualizado 10:57 am

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Según medios, Guaidó recibiría apoyo de EEUU hasta el 1ero de diciembre (Foto: Reuters)

Con fecha de caducidad: la "máxima presión" se revierte sobre Guaidó & Cía

El gobierno estadounidense podría haber puesto fecha de caducidad al reconocimiento de Juan Guaidó como "presidente interino" de Venezuela, en un movimiento con el que, de confirmarse por la vía de los hechos, enviaría formalmente al traste años de estrategia y presión contra las autoridades legítimas de la República Bolivariana.

Según el medio PanAm Post, tal posibilidad podría haber sido anunciada por el embajador fake para Venezuela, James Story, en una reunión con integrantes del G-4 (Acción Democrática, Voluntad Popular, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo) que se llevó a cabo en Bogotá recientemente.

Oswaldo Muñoz, presidente del Grupo Editorial El Venezolano, dijo a PanAm Post que, de acuerdo a "información fidedigna y cierta", el gobierno estadounidense le pidió a Guaidó "resolver" el cambio de régimen contra el presidente Nicolás Maduro antes del 1° de diciembre, fecha en la que expiraría el apoyo oficial al exdiputado.

El retiro del apoyo estaría sujeto a las nuevas condiciones con las que la Casa Blanca asumiría su estrategia contra Venezuela, toda vez que las medidas de "máxima presión" han evidenciado un claro fracaso para los halcones.

Según PanAm Post, en referencia al exdiputado:

"Esto explica la decisión desesperada de proponer una negociación con el régimen de Nicolás Maduro en busca de ‘elecciones libres’, haciendo a un lado su prometido ‘cese de la usurpación’. Ante el fracaso de este mantra, intentar sacarlo del poder por la vía electoral sería la última carta que se jugaría Guaidó".

En efecto, Guaidó propuso recientemente en su llamado "Acuerdo de Salvación Nacional" someter a consideración medidas de bloqueo contra Venezuela a cargo de la comunidad internacional si el gobierno venezolano accede, según dijo entre varias solicitudes, a unas nuevas elecciones parlamentarias y a una elección del cargo presidencial, claramente a destiempo de acuerdo a los períodos constitucionales.

Infoxicación y determinación de daños en una agenda fallida

Muñoz explicó a PanAm Post que esto no solo se traduce en un retiro del reconocimiento al líder opositor como "presidente interino", sino también al acceso a los fondos de la nación bajo la protección de Washington. Agregó que Guaidó decidió negociar con Maduro porque está "con el agua al cuello" y necesita buscar oxígeno. Todo parece indicar que Maduro está dispuesto a dárselo, pero únicamente porque esto representa también mayor oxígeno para su régimen, dijo.

"Si no hay una salida viable (Guaidó) no puede ser eterno. Si logra un acuerdo sería ideal, pero es difícil pensar en una negociación justa cuando la otra parte ya tiene previamente sobre la mesa un nuevo CNE y una fecha para las elecciones (regionales)", subrayó.

De acuerdo a Muñoz, la Administración Biden podría restablecer las relaciones diplomáticas con el Gobierno venezolano una vez que deje de reconocer oficialmente a Guaidó. Considera que la política de Donald Trump hacia Venezuela fue una "estafa" porque vendió la esperanza de una salida por la fuerza que nunca ocurrió.

Estas declaraciones guardan coherencia con las que recientemente efectuara el opositor Henrique Capriles, quien ahora se ha alzado en la disputa por el liderazgo de opositores cautivos y "abandonados", ha dicho, por el abstencionismo de Guaidó. Capriles declaró hace poco que la posibilidad de una invasión militar estadounidense para desmantelar al chavismo y poner fin a la "usurpación" fue "una mentira y se le engañó a la gente".

"Nadie quería confrontar la política de Trump. A mí como venezolano dentro de Venezuela, su gestión no significó nada, solo le funcionó a Trump para ganar políticamente en Florida", dijo Capriles en una entrevista, donde agregó que Estados Unidos "no decide quién tiene el poder, lo decidimos los venezolanos". Agregó seguidamente rechazar el tutelaje de algún país en Venezuela.

Son objeto de sospechas los desmentidos multidireccionales de las intenciones desestabilizadoras por vía militar de Estados Unidos a Venezuela, dado que no son coherentes con algunas de las operaciones de perturbadoras promovidas por los estadounidenses en el país.

Sin embargo, existe el reconocimiento tácito entre estos actores que el bluff de Washington contra Caracas, aunado a las más duras presiones de bloqueo, no generaron su objetivo. La declaración de dicha estrategia como "estafa", y además fallida, impone recalibrar.

Maduro lanza un salvavidas

De acuerdo a los eventos, es evidente que la negociación es ahora el punto donde tanto los estadounidenses como los opositores venezolanos pretenden salir del escollo que ha significado la herencia de Trump y su política para Venezuela, en la que ambos sectores han cosechado saldos perjudiciales. Nuevamente, como en otras circunstancias, el chavismo logra colocar a los opositores en el ruedo del diálogo una vez que no tienen más opción que ir a ello.

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El Presidente Nicolás Maduro y su principal negociador, el Diputado Jorge Rodríguez, Presidente de la A.N. (Foto: AVN)

A diferencia de otras oportunidades, esto concurrió como saldo únicamente lidiado por los opositores. Es la Casa Blanca la que indirectamente tiene ahora que negociar con el chavismo para lidiar y superar su propia agenda fallida. También es muy probable, tal como se ha asomado, que los mismos estadounidenses estén en conversaciones discretas con el gobierno venezolano justo ahora.

Las particularidades del fracaso de la "estrategia Guaidó" y la "máxima presión" es que, pese a sus inicialmente favorables pronósticos, naufragaron por el hecho de que el gobierno en Caracas se sostuvo más allá de toda posibilidad calculada, sin ceder y sin perder su centro de gravedad política. La estrategia chavista de persistir y avanzar en las condiciones impuestas fijó en las instituciones venezolanas una posición monolítica que, lejos de perturbarse, se consolidó en las duras circunstancias.

Mientras que para el lado opositor, el abstencionismo, la inamovilidad, la apatía, la pérdida de liderazgo y de influencia y la desaparición de los partidos sedimentaron los ánimos políticos de los opositores en Venezuela, al mismo ritmo que fuera del país y mientras se debilitaba el apoyo a Guaidó. El tiempo les hizo estragos.

Sobre las negociaciones, el presidente de la firma Datanálisis, Luis Vicente León, declaró que "Maduro va a la negociación porque piensa que está fuerte, porque cree que puede ceder cosas sin arriesgarse. Si él estuviera pensando que su debilidad hace que cualquier cosa que ceda lo saca del poder, no negocia".

La estrategia más viable y dentro de términos realistas para Washington es ahora, en el marco de las negociaciones, lograr lo que más puedan de su agenda antichavista, pero asumiendo que en este punto hay inamovibles por parte de Miraflores que tendrán que lidiar.

"Realmente a Guaidó la negociación no le gusta, él está ahí porque no le queda más remedio. Porque lo ha dicho varias veces", precisó León. De igual forma, resaltó que no puede haber duda de que todos buscan cosas en las negociaciones a su favor, "nadie se sienta a negociar para quedar peor de como estaba".

Sobre la necesidad de ambos sectores en Venezuela para negociar, dice León:

"Maduro puede estar buscando la flexibilización de 'sanciones' y a cambio pudiera estar dispuesto a ceder gobernaciones y alcaldías… Pero, no se puede confundir el deseo de negociación que puede tener Maduro con la posibilidad de que entregue su cabeza. Son dos cosas distintas".

Para los estadounidenses la situación tiene otros matices. Cualquier negociación planteada para una entrega del cargo o una salida negociada del chavismo la saben descartada. Sin embargo, la posibilidad de otras elecciones parlamentarias y llevar a disputa el cargo presidencial a destiempo son sus puntos máximos de demandas, los cuales reconocen al mismo tiempo como los actuales inamovibles del chavismo. De entrada, parece que se trata de una negociación sin sentido para ellos.

El propósito, entonces, para los estadounidenses sería, inicialmente, superar el escollo de la política fallida de Trump, adjudicarse la regularización progresiva del marco político e institucional en Venezuela declarando su presión como "exitosa" y, seguidamente, ganar nuevo tiempo y recalibrar la estrategia.

El uso del "pie de fuerza" que han logrado los estadounidenses mediante las presiones a la economía venezolana consiste en su principal elemento de presión, el cual difícilmente podrían ceder o desmantelar en un cuadro donde no puedan presentar una "resolución" de la situación en Venezuela. Pero es tan cierto que se han roto los consensos alrededor de la "estrategia Guaidó" como se han fracturado los consensos alrededor de la aplicación del bloqueo a Venezuela.

Siguiendo las reflexiones de León, también es cierto que el chavismo asume negociar y no pretende quedar peor de cómo estaba. Aunque sus probables ganancias no necesariamente se consoliden en torno al bloqueo, sí pueden cuajar en el ámbito de la regularización de la política interna.

Los opositores más allá de Guaidó

Las posibilidades en el cuadro político venezolano actual apuntan a que la regularización se imponga, haya o no haya un gran desenlace en las negociaciones del chavismo con Guaidó (y Estados Unidos tras bastidores). En este ítem los actores opositores más allá del séquito del exdiputado han comenzado a alinearse.

Recientemente trascendió que Freddy Guevara, de Voluntad Popular (VP), inició contactos con el chavismo para devolver a su partido al ruedo electoral. También, que el caudillo adeco Henry Ramos Allup dio el visto bueno para que la tolda blanca (aún dividida) haga lo propio.

Este miércoles, más de 20 organizaciones políticas opositoras de Venezuela formalizaron la creación de una nueva plataforma llamada "Alianza Democrática", la cual se ha comprometido con el diálogo y la vía electoral como salida pacífica a la crisis.

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Unos 20 partidos antichavistas estarían alineados en la llamada "Alianza Democrática" (Foto: El Universal)

Henri Falcón, excandidato presidencial, refirió que esta alianza de partidos participará en las megaelecciones regionales y municipales previstas este año. El también exgobernador aseguró que la alianza es "amplia e incluyente" y pretende "dejar atrás el rol sombrío" sembrado por "la irresponsabilidad" de otros líderes políticos que, a su criterio, decidieron apostar a la abstención, la promoción del bloqueo económico y financiero contra el país y la petición de la intervención extranjera.

"Rechazamos toda injerencia, tutelaje o amenaza belicista que impongan desde el extranjero", dijo Falcón al leer el acta fundacional de la "Alianza Democrática". Y luego añadió: "Condenamos todo tipo de 'sanciones' que imponen potencias extranjeras", indicó dejando clara distinción en los matices de esta coalición frente al séquito de Guaidó.

Entretanto, el embajador fake de Estados Unidos en Venezuela señaló desde Bogotá, reafirmó el apoyo a Guaidó y su cargo "interino", pero a la vez indicó que su "Plataforma Unitaria" es el punto de referencia de la oposición venezolana acorde a la mirada estadounidense. A solo horas del lanzamiento de la "Alianza Democrática", Story señaló:

Esta señal sugiere que para los estadounidenses no hay unidad en la oposición y la reconocen dividida entre partidos que han contrariado al abstencionismo y el cada vez más reducido grupo que lidera Guaidó, que está compuesto más por factores de la "sociedad civil" (ONG, asociaciones civiles, fundaciones y medios) que por partidos políticos.

Estos elementos en el terreno solo apuntan a la posibilidad de que en las negociaciones de Guaidó con el chavismo: 1) que oposición se unifica a favor de una ruta electoral en las megaelecciones regionales o municipales como paso creíble y proyectados a nuevos escenarios, 2) o que por los legítimos inamovibles del chavismo fracasen las negociaciones con Guaidó (+Estados Unidos) y este quede solo mientras otros partidos participan. En este caso, no tendría sentido alguno que Guaidó vaya a negociar, a menos que tengan el objetivo de volver al ruedo de la política electoral e institucional.

Solo en ese escenario tiene sentido la probable fecha de caducidad del apoyo estadounidense al exdiputado.

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