Vie. 19 Junio 2026 Actualizado 3:46 pm

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Toda la humanidad se ha visto arrastrada a este lío. ¿Y para qué? Para que aumenten las cifras de algunas cuentas bancarias (Foto: Pep Boatella)

La especie humana pasó a ser una máquina de generar beneficios

La especie humana se ha transformado, en esencia, en una gigantesca máquina destinada a generar beneficios para las empresas.

En el capitalismo, la humanidad existe para servir a los intereses de las empresas. Todos somos ganado; bestias de carga utilizadas para impulsar el aumento de los márgenes de un informe trimestral a otro. Disfrutar de la vida no tiene más valor que el que pueda aportar al aumento del patrimonio neto de los accionistas.

Por eso todo el mundo está tan infeliz. No vivimos con un propósito. No colaboramos para construir un mundo mejor y un futuro mejor, sino que nos limitamos a accionar palancas para hacer girar engranajes y que la línea de las cifras suba en el gráfico de la sala de reuniones. Es una forma de vida vacía y sin sentido.

Hace que toda nuestra cultura resulte insípida y carente de alma.

La música se crea para que resulte lo más rentable posible, lo que significa dotarla del mayor atractivo posible mediante una estructura musical preestablecida, calculada para provocar una respuesta química en el mayor número posible de cerebros humanos.

Las películas se conciben para obtener la mayor recaudación posible en taquilla con el menor riesgo posible para los estudios y los inversores, a menudo limitándose a refritar una película que ya ha demostrado su éxito en el pasado o a improvisar una historia basada en una propiedad intelectual que ya cuenta con un gran atractivo para el gran público.

La comida está pensada para ser rápida y adictiva, más que nutritiva.

Las relaciones humanas sanas se han convertido en un producto, a medida que las redes sociales se entremezclan con las amistades y las aplicaciones de citas se cuelan en el desarrollo de las relaciones sentimentales.

La sexualidad humana se está distorsionando y tergiversando, ya que la pornografía en Internet normaliza la violencia y la degradación con el fin de conseguir el mayor número posible de clics.

La atención y la participación se han convertido en una fuente de ingresos, lo que ha dado lugar a un ecosistema informativo dominado por el conflicto y los chismes, diseñado para apelar a nuestros instintos más básicos.

La publicidad se cuela en todos los rincones posibles de nuestra experiencia sensorial cuando estamos despiertos; cualquier espacio disponible en el que la vista pueda posarse o el oído pueda escuchar se ve inundado de manipulación psicológica que nos empuja a consumir. Empezarán a emitir anuncios en nuestros sueños en cuanto dispongan de la tecnología necesaria para hacerlo.

Pasas ocho horas en la oficina trabajando para generar beneficios para la empresa y, luego, vuelves a casa y consumes productos que benefician a otras empresas. Necesitas tu cerveza y tus aperitivos para relajarte, tus servicios de streaming y las redes sociales para distraerte del estrés de todo esto, tus compras de ropa por Internet para intentar sentirte bien contigo mismo y tus medicamentos recetados para poder dormir por la noche. La gente vive toda su vida así.

Y eso es lo que nos pasa a los que tenemos la suerte de vivir en el Norte global. En el Sur global hay esclavitud salarial y explotación, con mucho más esfuerzo, mucho menos tiempo de descanso y sin productos baratos fabricados por trabajadores empobrecidos de otros continentes con los que consolarse.

Toda la humanidad se ha visto arrastrada a este lío. ¿Y para qué? Para que aumenten las cifras de algunas cuentas bancarias. Para que aparezcan unas flechas verdes apuntando hacia arriba en la bolsa. Para que unos pocos multimillonarios puedan comprar islas y elecciones.

Y todo ello mientras destruimos la biosfera de la que todos dependemos para sobrevivir.

Según nos dicen, este es el mejor sistema posible bajo el que podríamos vivir.

Personalmente, no creo que eso sea cierto. Yo, por mi parte, creo que podemos aspirar a algo mejor. Quienes se benefician del sistema actual nos asegurarán que es imposible y harán todo lo que esté en su mano para impedir que lo cambiemos, pero sí que tenemos los medios para recuperar la riqueza, la dignidad y la felicidad que nos han robado.

Construyeron toda esta maquinaria a costa de nosotros. Lo único que tenemos que hacer es luchar.


Este artículo fue publicado originalmente en Caitlin's Newsletter el 11 de junio de 2026 y fue traducido para Misión Verdad por Spoiler.

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