El miércoles 2 de abril el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles "recíprocos" en virtud de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés). Esto fue publicitado por el mandatario como "Día de liberación", pero se trata realmente de un paso más en la guerra comercial que podría descontrolarse vertiginosamente, según la reacción de los afectados.
Para ciertos analistas, la confrontación comercial solo agudizaría la inflación y afectaría a los consumidores estadounidenses, cuya situación ya es precaria en la mayoría. Se prevé un aumento de precios y un debilitamiento del crecimiento económico.
A continuación algunos detalles:
- Aplicación de un arancel de 10% a las mercancías importadas de todos los países a partir del 5 de abril de 2025, excepto a aquellas montadas en un buque en el puerto de carga, en tránsito en el medio de transporte final antes de esa fecha e ingresadas para su consumo después.
- Imposición de tarifas más altas a países específicos a partir del 9 de abril de 2025, con las mismas excepciones mencionadas.
- Las mercancías procedentes de Canadá y México seguirán sujetas a los tributos vigentes del IEEPA (25%), esto incluye automóviles y autopartes pero exceptúa las que cumplan con el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá.
Los motivos expuestos por la administración Trump se basan en reconstruir el tejido industrial estadounidense, restaurar la "seguridad nacional" y económica, recuperar la soberanía económica del país, repriorizar la fabricación vernácula y abordar los desequilibrios comerciales.
El documento emitido por la Casa Blanca afirma que "el acceso al mercado estadounidense es un privilegio, no un derecho", por lo que el país, que lleva casi 50 años imponiendo el libre mercado como doctrina, ha decidido cerrarse al mundo y golpear la estructura básica de la globalización comercial.
El optimismo de Trump ante la tormenta
El economista mexicano Alejandro Gómez afirmó en un hilo en la red social X que, matemáticamente, Estados Unidos se encamina hacia un incumplimiento de su deuda debido a desequilibrios fiscales irreversibles y a la pérdida de confianza en el dólar.
Los aranceles funcionan como medida de recaudación junto con la reducción de gastos superfluos en la administración Trump. Buscando minimizar egresos han aplicado un recorte masivo de subvenciones de todo tipo y han procurado la revalorización de activos, como la posesión de oro.
Sin embargo, las medidas apuntan más a la pérdida de influencia del dólar, aunque el mandatario aspira lo contrario. La agencia Moody's ha advertido que "el rumbo fiscal de Estados Unidos es de deterioro multianual… y ya no puede compensarse ni siquiera con su fortaleza económica".
El gasto fiscal del gobierno actual se avizora mayor que los recortes pronosticados. Sus egresos obligatorios —como Medicare y Seguridad Social— y pagos de intereses superan sus ingresos. Gómez afirma que, incluso con recortes improbables, el déficit seguirá aumentando hasta llegar a un gasto proyectado de 8,6 billones de dólares anuales para 2028.
Existe una alta probabilidad de que el gobierno estadounidense incumpla el pago de su deuda —debe refinanciar más de 30 billones de deuda en cuatro años— pero los acreedores extranjeros como China y Japón, 34% y 24% en aranceles, respectivamente, están reduciendo su exposición a los bonos del Tesoro, comprando oro en su lugar. Esto podría elevar las tasas de interés y hacer insostenible su pago —2 billones anuales estimados en 2028—.
Trump ha anunciado la "mayor reducción de impuestos de la historia", lo que iría en dirección contraria. Al parecer, piensa que no existirán problemas a mediano plazo mientras confía en la impresión de más papel moneda por parte de la Reserva Federal (FED) y en el dominio del dólar como moneda de reserva mundial.
El ingreso de mercancías chinas a Estados Unidos se verá afectado por una tasación de 34%, que se suma al 20% impuesto anteriormente, lo que eleva el nuevo arancel total a 54%. Ante esto, el gobierno chino respondió sumando más tributos a mercancías estadounidenses (34%) y también prohibiendo a un grupo de empresas de esa nacionalidad hacer negocios en su territorio.
La batalla comercial se ha convertido en monetaria, nuevas alternativas en cuanto al intercambio de divisas son claves para que los países afectados puedan reacomodarse ante el impacto de la ola de aranceles en los mercados globales.
China y su "larga marcha" hacia la desdolarización
Tras el anuncio del 2 de abril, el índice DXY se desplomó 1,4%, lo que fue la mayor caída del dólar en los mercados financieros en un solo día en más de dos años. La moneda estadounidense enfrenta riesgos estructurales; aunque constituye 58% de las reservas globales y está involucrada en 88% de las operaciones de divisas, podría entrar en un proceso de erosión, mientras el yuan y otras monedas ascienden lentamente.
Dicho dominio experimenta un lento declive. Muchos países están promoviendo un sistema de liquidación multidivisa con la activa promoción de China, lo que ha ido socavando poco a poco la hegemonía del dólar.
En 2015, 19 bancos comerciales nacionales de ese país, así como 38 bancos nacionales y 138 bancos extranjeros ubicados en Asia, Europa, Oceanía, África y otras regiones, lanzaron el sistema CIPS (Sistema de pago interbancario transfronterizo), cuyo uso ha venido en franco ascenso.
A marzo de 2025, el CIPS cuenta con 170 participantes directos y 1 497 participantes indirectos. Entre los últimos, 1 091 provienen de Asia —incluidos 560 de China continental—, 260 de Europa, 59 de África, 34 de Norteamérica, 33 de Sudamérica y 20 de Oceanía. Los participantes se encuentran en 119 países y regiones de todo el mundo. El negocio abarca más de 4 900 instituciones bancarias en 186 países y regiones de todo el mundo.
En 2023, tras la salida de Rusia del sistema Swift, controlado por Estados Unidos, el CIPS procesó 6,6 millones de transacciones, lo que representó un aumento interanual de 50%. Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania, Catar, Irán, Bahrein, Europa y Sudamérica han reducido desde hace tiempo sus reservas de dólares y utilizan el yuan o monedas locales para sus negocios, importaciones y exportaciones.
En 2024 Rusia y China fueron los mayores compradores de oro hasta alcanzar cifras récord de adquisición de este metal que, aunque no es utilizado como moneda, es considerado por los bancos centrales como un activo de resguardo. Esto se debe a que, a lo largo de la historia, ha mantenido su poder adquisitivo a diferencia de las monedas, cuyo valor pueden depreciarse debido a inflación o a políticas monetarias expansivas.
Si el dominio del dólar estadounidense continúa decayendo, Estados Unidos podría sufrir un duro golpe en los próximos cinco años. Las tenencias totales de valores denominados en esta moneda, por parte de otros bancos centrales (excepto la FED), disminuyeron 59 mil millones de dólares, hasta los 6,63 billones de dólares a finales de 2024 desde los 6,69 billones de dólares a finales de 2023. La participación del dólar disminuyó a 57,8% del total de reservas de divisas asignadas a finales de 2024, su cota más baja desde 1994, con una disminución de 7,3% en 10 años.
EL yuan apunta a la Diversificación monetaria
La arremetida de Trump el "Día de liberación" podría provocar que los países acudan masivamente a China en busca de apoyo. Eventualmente, podría causar un aumento en el uso del yuan para pagos comerciales internacionales. Distintos análisis pronostican una devaluación paulatina del yuan como medida de China para abaratar sus exportaciones a los compradores extranjeros y mitigar el daño infligido a la competitividad por los aranceles.
Según la economista Jin Keyu, "la facturación comercial en yuanes pasó de 0% a 30% en los últimos 10 años, y la mitad de los flujos de capital chinos ahora ocurre en su moneda, una cifra mucho mayor que antes". La especialista destacó que la desdolarización ha experimentado un aumento sustancial en los últimos tiempos y añadió que "las monedas de reserva no convencionales, incluso fuera del yuan, han aumentado desde 2% a 11%".
China había emitido 45 mil millones de dólares en yuanes en el extranjero hasta febrero pasado. El Banco Popular de China afirmó haber firmado acuerdos bilaterales de swap de divisas con más de 40 bancos centrales extranjeros.
Además, la dependencia de China de las exportaciones para el crecimiento económico ha caído a cerca de 16%, y su dependencia de las exportaciones a Estados Unidos bajó alrededor de 2%, dijo el decano del Instituto de Investigación Financiera de Chongyang de la Universidad Renmin de China, Wang Wen. El país asiático ha decidido responder con "acupuntura" porque ha diversificado sus socios comerciales y estimulado el mercado interno.
Las sanciones ilícitas impuestas por Estados Unidos a Rusia exhibieron los riesgos de que el dólar se convirtiera en un arma, lo que impulsó al mundo a buscar alternativas. De allí emergió el sistema Brics Pay, en el que cada participante gestiona su propio nodo, lo que garantiza que ningún país pueda imponer control extraterritorial sobre el sistema financiero de otro. El sistema iraní de pago Shetab procesa las transacciones en menos de dos segundos, lo que lo convierte en uno de los sistemas de pago más rápidos de la región, y está conectado al sistema ruso MIR.
Estados Unidos jamás querría que el valor de su moneda se deteriorara por lo que, para evitar una guerra inflacionaria a mayor escala en su país y estrechar lazos con los países de Asia Occidental, posiblemente iniciaría una confrontación en los países donde la mayor inversión proviene de China y Rusia.
El declive relativo del dólar ocurriría más rápido que el ascenso del yuan como moneda global debido a que la política financiera de China no busca la hegemonía sino ofrecer alternativas y equilibrios. El giro no sería abrupto, Occidente mantiene control de buena parte del comercio global, pero son muchos los factores y eventos que permiten inferir un colapso gradual del dólar a mediano o largo plazo, directamente ligado con el crecimiento internacional del uso del yuan, que va ganando cada vez más espacio en las transacciones mundiales.
Lo que Trump llama "liberación" constituye una proclama para legimitar el aislamiento comercial de Estados Unidos. El mundo se mueve lentamente hacia unas nuevas alternativas y no está del todo claro que la población estadounidense vea con buenos ojos un ciclo de inflación y recesión.
El núcleo de la guerra comercial es por los mercados de exportación, y los aranceles impuestos aumentan la posibilidad de una guerra de divisas. Aunque no se augura una derrota definitiva para el dólar en el futuro cercano, sí se proyecta un crecimiento sostenible del yuan que tenderá a equilibrar el panorama monetario actual en el mundo. Es por eso que China ha decidido esperar, llamar al diálogo y defender la fortaleza del yuan como contrapeso ante la pérdida progresiva de poder del dólar.