Desde las primarias opositoras de 2023 María Corina Machado se ha proclamado con el liderazgo de un sector opositor tratando de proyectar una épica cuyo metamensaje busca instalar la idea de que su "autoridad" representa la modulación de los destinos de la política venezolana y el fin del chavismo.
Sin embargo, la realidad se ha impuesto alcanzando otros derroteros. Las relaciones políticas en Venezuela se han decantado mediante las relaciones de poder real. La épica de Machado ha resultado fallida y los hechos han demostrado que hace falta mucho más que un aparato comunicacional, consignas y relaciones públicas para lograr ciertos objetivos.
En referencia al terreno de las narrativas, es probable que la saturación pseudoinformativa en redes sociales, que ha pretendido generar una reacción catalizadora en el antichavismo, paradójicamente ha repercutido de forma negativa en el sector opositor más recalcitrante y contra la imagen de "la líder".
Su salida del país para recibir un Premio Nobel que, se creía, era una "estrategia fulminante" para lograr su respaldo internacional resultó en un fracaso en todos los plazos. Las ocasiones en que Machado ha prometido su "pronto" regreso a Venezuela son incontables. En alguna oportunidad argumentó que contaba con el apoyo de 80% del sector castrense venezolano, pero hoy ningún oficial ha clamado por su presencia.
Su propio circulo propagandista ha dicho que está "presa en Panamá", asomando ello como designio de la administración Trump y el Departamento de Estado, situación que es insólita para sus propios seguidores ya que ese mismo anillo comunicacional había promovido la idea de que la dirigenta estaba en "constante" comunicación con el gobierno estadounidense, al punto de que los "asesoraba" en su estrategia en Venezuela. Fake.
En las últimas semanas han comenzado a aterrizar en Venezuela algunas de las "guacamayas" de Machado. El septuagenario Omar González, ahora autopresentado como "dirigente nacional" y "futuro del país", quien fue diputado en la Asamblea Nacional electa en 2015. Seguidamente, Claudia Macero, jefa de prensa de Machado, quien también llevó las riendas de la vocería en español de "Venezuela oficial", una efímera plataforma que representaba al "gobierno electo" de Edmundo González Urrutia. Macero es también señalada de coordinar, junto con Magalli Meda, el "enjambre" comunicacional del movimiento Vente, una red de opinión pública que suele apabullar incluso a opinadores opositores disidentes de la influencia de la Premio Nobel de la Paz.
González y Macero han puesto pies en el terreno político para, teóricamente, allanar el camino a su líder. Han convocado movilizaciones y están tratando de lograr una tracción ciudadana para sostener la "épica" de la Operación Ítaca.
Machado decidió tomar la obra de un poeta griego, la Odisea, para darle sentido a su accidentado y mediatizado fallido retorno, con más pompa y reflectores que el relato homérico, emulando a aquel rey de Ítaca que tardó 20 años en regresar a casa y que solo pudo hacerlo cuando Zeus se lo permitió.
ILUSIONES Y Cronología del desgaste
Los primeros signos de agotamiento de la imagen de MCM se registraron posteriormente a las elecciones presidenciales del 28 de Julio de 2024, cuando la coordinadora de Vente Venezuela pidió a sus seguidores que empezaran a utilizar una "nueva" estrategia para estimular la confrontación social, lo que marcó el clima de desgaste de las concentraciones callejeras dirigidas a mantener, sobre todo en redes sociales y dirigidas a la comunidad internacional, la narrativa de desconocimiento de los resultados electorales.
Durante meses, luego de la supuesta "apoteósica victoria" de julio, convocó a los comanditos a activarse en "enjambre" en toda Venezuela. Pero las espectativas no se cumplieron. Las "abejas" no acudieron al llamado y, ante la carencia de orgánica, la "abeja reina" declaró que pasaba a la "clandestinidad". Seguidamente, durante meses, Machado pasó a un rol parecido de "coach motivacional político", enviando constantes mensajes para animar a sus seguidores, aunque la agenda callejera lucía anémica.
El otro gran fracaso que pudo marcar un antes y un después de la figura de Machado ocurrió el 10 de enero de 2025, cuando convocaron manifestaciones que pretendían impedir la juramentación del presidente Maduro. La campaña estuvo enfocada en el regreso "triunfal" del excandidato Edmundo González luego de su gira por varios países de la región para tomar el poder ejecutivo, ilusión alimentada a través de las redes sociales y medios de comunicación.
Llegó la fecha, Machado salió de la "clandestinidad", pero terminó en una concentración débil, de la cual huyó en motocicleta. Fue abordada por las autoridades y la dejaron ir. Si ya venía disminuyendo el poder de convocatoria y la credibilidad, el 9 de enero quedó en evidencia que ni siquiera la presencia de María Corina Machado podía llenar de gente más de una cuadra, lo que sin duda quebró el relato de que lideraba un movimiento político "sin precedentes" que acabaría con el chavismo.
Aquello, lejos de fortalecer su imagen desafiante y épica, a la larga resultó desconcertante. Fue el retrato de una dirigenta en fuga sin capacidad de proyectar poder real para alterar el contexto político interno.
El 10 de octubre de 2025 intentaron reflotar la imagen de Machado como símbolo de lucha cuando le concedieron el Premio Nobel de la Paz. El Comité Nobel noruego, con sede en Oslo, "destacó su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia".
"Durante el último año Machado se ha visto obligada a vivir a escondidas. A pesar de las graves amenazas contra su vida, ha permanecido en el país, una decisión que ha inspirado a millones de personas. Cuando los autoritarios se hacen con el poder, es fundamental reconocer a los valientes defensores de la libertad que se levantan y resisten", subrayó el Comité.
Esta tribuna refirió que el Premio Nobel de la Paz a Machado no podía leerse como "un reconocimiento a logros pacíficos sino como el cénit de una campaña de relaciones públicas de alto nivel y un movimiento calculado dentro de la geopolítica del cambio de régimen", lo que sin duda desnudaba la naturaleza política del galardón.
En diciembre recibió el premio en Oslo. Fue entonces cuando inició una senda de promesas, como la de su retorno al país.
Acaecidos los hechos del 3 de enero y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, Machado calentó los discursos y enfiló las narrativas, nuevamente alrededor de sí misma. Pero apenas horas luego fue descartada por Donald Trump para formar parte de un gobierno express de transición.
"Creo que le sería muy difícil estar al frente del país. No cuenta con apoyo ni respeto dentro de su país. Es una mujer muy amable, pero no inspira respeto"
o "no tiene el respeto dentro del país", indicó Trump.
LA OPERACIÓN ÍTACA
En una entrevista concedida a El País de España le preguntaron cuándo regresaría a Venezuela. "En Madrid anunció el regreso en semanas. Dijo lo mismo hace ya dos meses. ¿Cuándo? ¿Mayo, junio, julio?", insistió el periodista. Luego de exponer su agenda, que incluía encuentros con mandatarios y supuestos acreedores e inversionistas, admitió que la posición de Estados Unidos y otros aliados pesa sobre su decisión de volver.
El 30 de junio un reportaje del New York Times (NYT) titulado "EE.UU. obstaculiza el regreso de María Corina Machado a Venezuela" señaló que "el gobierno de Trump ha rechazado varias veces sus peticiones y le ha hecho saber a la dirigente opositora que se ha convertido en una distracción", y agregó que "ni siquiera el gesto inédito de Machado de regalar a Trump su medalla del Nobel —a pesar de la oposición del comité del premio— ha sido suficiente para convencerlo". De modo que ha quedado explícito que ella no se gobierna sola.
NYT argumentó que la ruptura de la antigua alianza de Machado con el gobierno de Estados Unidos se produjo tras meses de tensiones crecientes sobre cómo debería gobernarse Venezuela después de la salida de Maduro. Recoge de algunos funcionarios que ahora no está claro si la líder de Vente Venezuela podrá enmendar su relación con el gobierno de Trump.
Machado citó a los partidos de la deslegitimada Plataforma Unitaria Democrática (PUD) a una especie de coronación en Panamá. El grupo de dirigentes la proclamó como "líder" de la eventual transición enviando a Edmundo González Urrutia al olvido. Delegaron a Machado como única voz del diálogo y negociación. La estrategia tenía como objetivo impedir que Dinorah Figuera, primera representante de la Asamblea Nacional electa en 2015, entablara negociaciones con el chavismo, tal como terminó ocurriendo.
Instalada a tiempo completo en el país centroamericano, ha instruido a sus comunicadores divulgar en repetidas oportunidades aparentes intentos fallidos de regreso a Venezuela, con insinuaciones laterales, y otras no tanto, al Departamento de Estado, como principal responsable de su no retorno.
En efecto, la misma oficina de Marco Rubio tuvo que admitir en junio que poco luego de los terremotos Machado intentó regresar al país. La instancia declaró que no se le impidió el viaje de forma autoritaria sino que simplemente "se le recomendó posponer su regreso durante la emergencia posterior a los terremotos".
Cuando se supo que la presidenta Delcy Rodríguez viajaría a Estados Unidos y se abría la posibilidad de que se reuniera con su homólogo estadounidense, el aparato comunicacional de María Corina Machado activó otra épica con miras a opacar dicho encuentro.
El medio ABC, con el periodista español David Alandete como cercano integrante del "anillo comunicacional" de Machado, fue testigo de aparentes tres intentos en 24 horas para devolverla a Venezuela. "Este diario debía acompañar a la Nobel de la Paz en su regreso por el Caribe y acabó presenciando desde dentro cómo se frustraban por mar y aire los tres últimos de sus siete intentos de volver al país", señaló.
ABC describe que lo que debía ser una travesía arriesgada por el Caribe acabó convirtiéndose en una saga de contratiempos. "Hubo una embarcación averiada cuando faltaban horas para zarpar, un chárter detenido antes del despegue, permisos que no llegaron y dos islas holandesas frente a Venezuela que aparecieron y desaparecieron como posibles puertas de entrada". Machado obtuvo un pasaporte diplomático de Panamá, registrándose en una bitácora de vuelo como ciudadana "panameña".
Para el medio resultaba paradójico que Delcy Rodríguez podía llegar libre a Nueva York mientras María Corina Machado no encontraba una vía para ingresar en Venezuela.
El revuelo mediático tenía como objetivo distraer la opinión pública en Venezuela sobre lo que ocurría en Nueva York y, al mismo tiempo, presionar a la Casa Blanca y endosarle responsabilidades por su situación, siendo evidente una clara ruptura con la administración. Al ser abordado por este tema, Marco Rubio dijo desconocer el asunto.
Macero ha dicho que su jefa estaría dispuesta a entablar conversaciones con la presidenta Delcy Rodríguez siempre y cuando estas fueran para "acelerar la transición". Da a entender que busca una vía de negociación.
Es necesario indagar de qué manera y hasta qué punto Machado espera desarrollar su épica homérica. ¿Pretende infiltrarse en el país como un mendigo? ¿Llegar a hurtadillas para sorprender a sus adversarios con su arco y flecha? ¿Cree que la silla de Miraflores es la Penélope que la ha estado esperando durante 20 años?
La pregunta que deben hacerse los seguidores de Machado es por qué sigue sin contar con el favor de Zeus, el mismo adonde llevó como ofrenda su preciado Premio Nobel en enero de este año. Y este es el pundo donde la mitología carece de noción práctica y aparece la política en su dimensión real.
Desde la perspectiva de Washington, hoy Machado no es fiable ni siquiera como una pieza de su propia estrategia; su ansiedad personalista ha quedado expuesta, no es de fiar.
La estabilidad de Venezuela es un punto donde convergen el gobierno estadounidense y el gobierno venezolano. Ambas partes, ceñidas en intereses circunstanciales pero prácticos, son los que tienen cuotas de poder real en este proceso dialéctico y coinciden en una noción fluida de la gobernanza en la que la conmoción, la violencia y la incertidumbre no deben imponer las agendas políticas. Un país en llamas no es precisamente el punto adonde irán las inversiones que ambos actores están promoviendo. Por otro lado, considerando que el gobierno estadounidense debe tener pleno registro de las comunicaciones personales de Machado y de su séquito, es probable que conozcan sus intenciones y, por ende, desconfían de ellos.
A fin de cuentas, todo el cuadro político sigue sumido por la niebla. Desde la perspectiva de Machado, gran parte de su discurso y de sus promesas es insostenible frente a sus seguidores. El panorama a futuro se vuelve más difuso. Si la dirigenta espera regir en Venezuela, ¿cómo puede hacerlo si no ha demostrado facultades de poder real, ni cuenta con el favor de su dios, al cual ha rendido tributo?
En el viaje de Odiseo hay un momento cuando todo el entorno se vuelve niebla, ocurre al inicio del Canto XI
. Siguiendo las instrucciones de la hechicera Circe, Odiseo viaja en su barco hacia los confines del océano para consultar al adivino ciego Tiresias en el inframundo.
Al llegar a las fronteras del mundo conocido encallan en el país de los Cimerios. En este punto la niebla absoluta representa físicamente la cercanía con el reino de los muertos (el Érebo
), un lugar donde nunca llega la luz del sol.
En la literatura homérica la niebla o la bruma nunca es un simple cambio climático. Para el viaje de Odiseo
, la niebla funciona como un
símbolo de incertidumbre, ceguera espiritual y misterio divino
.