Jue. 10 Septiembre 2026 Actualizado 12:32 pm

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El Brent repunta, los mercados están en una etapa de alta fragilidad y la crisis de suministro petrolero ha devorado inventarios enteros en muchos países (Foto: Michael Nagle / Bloomberg)
Barril supera los $100 y OPEP+ decide no aumentar producción

Los países están sin inventarios e indefensos a la volatilidad petrolera

Un nuevo repunte del barril de petróleo Brent —superando el umbral de los 100 dólares por barril— está sacudiendo los mercados internacionales. Si bien alzas similares ya se han registrado este año, el aumento actual impone un elemento de alta volatilidad a una economía internacional ya bastante resentida.

Este incremento no responde únicamente a los nuevos choques entre Estados Unidos e Irán sino al impacto simultáneo de factores geopolíticos, operacionales, de oferta, de demanda e inventarios, que confluyen desde Ormuz, dando forma a un contexto energético en disrupción durante más de seis meses.

LOS COMPONENTES DE LA VOLATILIDAD

Los eventos geopolíticos siempre han sido uno de los componentes del precio petrolero internacional. Lo habitual es que, en periodos de alta tensión, los factores del mercado internacional pechen el barril con una "prima de riesgo" especulativa. Pero el cuadro actual viene con interrupciones y amenazas directas a las infraestructuras físicas. Este es el primer rasgo distintivo de cómo la guerra contra Irán está remodelando el mercado petrolero al mediano plazo.

Durante estos días se ha desarrollado un intercambio de fuego entre Estados Unidos e Irán. Las respuestas de Teherán nuevamente han ido contra bases militares estadounidenses en la región, incluyendo Jordania, un reino que poco había sufrido los embates de la guerra multidireccional.

Seguidamente, ataques a buques petroleros en la zona del Golfo que intentaban atravesar el estrecho de Ormuz, eludiendo los controles iraníes, se colateralizó de manera directa en el mercado, al establecer incertidumbre por los suministros y un corte inmediato de la navegación de los buques.

También han ocurrido ataques a refinerías estratégicas. Los golpes hutíes contra instalaciones clave en el sur de Arabia Saudita —como la refinería de Jazan, con capacidad de 400 mil barriles diarios— afectan la oferta global de combustibles refinados (como diésel y gasolina). Esto tensiona la cadena de valor completa.

Justo ahora hay varios cuellos de botella y alteraciones en la logística y rutas comerciales. El transporte marítimo de hidrocarburos atraviesa una crisis de tránsito en dos de los puntos más estrechos y críticos del mundo.

La situación en el estrecho de Ormuz es de difícil disputa militar. Ahora, la amenaza constante a buques petroleros en el Golfo ha provocado que muchos naveguen con sus transpondedores apagados para evitar ser detectados, mientras que las principales aseguradoras internacionales han incrementado notablemente las primas por riesgo de guerra.

La respuesta de las grandes empresas comercializadoras ha sido la desviación de rutas, trayendo como consecuencia el aumento del costo de fletes. Con el tránsito entorpecido en Ormuz y el Mar Rojo, los armadores y refinerías se ven obligados a tomar rutas alternativas mucho más largas, rodeando el cabo de Buena Esperanza en el sur de África. Esto congela millones de barriles en alta mar durante más tiempo, encareciendo los fletes y comprimiendo la oferta efectiva disponible en el mercado al contado (spot).

Otro de los componentes de esta crisis es la situación de inventarios globales en caída y la reaparición de la demanda de China. Esto quiere decir que, por el lado de los fundamentos de mercado, la oferta ajustada se cruza con un consumo firme y una menor reserva física disponible.

A casi siete meses de iniciarse las acciones militares directas de Estados Unidos en Irán, se ha producido un vaciado significativo de inventarios estratégicos y comerciales. La cantidad de crudo almacenada en tanques y buques a nivel global ha registrado caídas marcadas en semanas recientes. Con inventarios comerciales reducidos (particularmente en Estados Unidos y hubs clave de almacenamiento), los mercados carecen de amortiguadores para absorber interrupciones.

Ahora, los mercados reportan un aumento en las compras de China. La nación asiática había reducido su exposición al volátil precio petrolero de los últimos meses, achicando sus importaciones de crudos, quemando barriles de sus reservas estratégicas y restringiendo la exportación de derivados.

Sin embargo, se está reportando la reactivación de compras de crudo por parte de las refinerías chinas y esto ha inyectado presión alcista. Al buscar barriles alternativos provenientes de África, Latinoamérica o Canadá para compensar las trabas en el Medio Oriente, la demanda compite agresivamente por la oferta disponible fuera de la zona de conflicto.

Sin embargo, la búsqueda de crudo por parte de China, contraviniendo su estrategia precedente, es entendido por los mercados de varias maneras: una de ellas es que el país teme que la incertidumbre y la crisis en Ormuz se prolongue mucho más. Otra posibilidad es que la República Popular esté evitando a toda costa una caída drástica de sus inventarios, considerando la posible prolongación de la crisis. Lo que es evidente es que China tiende a diversificar su lista de proveedores, pero para acceder al mercado internacional ha tenido que cambiar su estrategia de contención exponiéndose a mayores importaciones a altos costes.

LA OPEP DECIDE NO AUMENTAR LA OFERTA

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha aprovechado el momento para imponer su estrategia de oferta controlada. Las últimas decisiones de la alianza OPEP+ limitan la capacidad de respuesta rápida del mercado. El bloque acordó, el pasado 6 de septiembre, mantener sin cambios su oferta petrolera para el mes de octubre. Esta medida frena temporalmente la racha de incrementos graduales aplicados en los meses anteriores.

La decisión obedece a las realidades del suministro actual perturbado. Los suministros están claramente limitados por las tensiones en Ormuz, la producción real está rezagada frente a los objetivos oficiales y, además, el enfoque del grupo se ha desplazado hacia debates por cuotas futuras considerando las nuevas realidades de la producción en los países de Asia Occidental afectados por la guerra.

Los márgenes de producción se mantienen ajustados. Tras meses de recortes coordinados para sostener los precios frente a temores de desaceleración global, la OPEP+ ha mantenido una disciplina estricta de cuotas, pero de igual modo, los productores han visto serias dificultades para mantener sus niveles y cumplir con sus entregas.

La capacidad excedente reactiva es reducida. Aunque existen países con capacidad no utilizada (spare capacity), activar y poner esos barriles en el mercado no ocurre de la noche a la mañana. Además, desde la perspectiva de algunos países en Asia Occidental, no hay incentivos de producir más en un contexto de incertidumbre.

Lo preocupante del anuncio de la OPEP+ es que las razones técnicas del suministro y el estatus de la producción en muchos países, en parte directamente afectado por la guerra, han prevalecido como los factores que han influido en la decisión. La situación obliga al bloque a reformular sus cuotas, la estrategia comercial de los miembros y la correlación de poder interna.

La falta de un colchón de oferta inmediato hace que cualquier imprevisto de suministro impacte de lleno en los precios. Ahí es donde los últimos movimientos militares en el estrecho de Ormuz y la región incorporan un componente de volatilidad. Las posibilidades de implementar el Memorándum de Entendimiento que en teoría habría puesto fin al conflicto, lucen muy reducidas justo ahora.

LO QUE LE ESPERA AL MERCADO en LOS PRÓXIMOS MESES

Si la situación actual geopolítica y de suministro se mantiene sin cambios, a expensas de las arremetidas militares y las restricciones parciales en el estrecho de Ormuz, el consenso de analistas e instituciones financieras apunta a un escenario de precios firmemente alcista, consolidándose por encima de los 100 dólares por barril.

Sobre el rango del Brent, instituciones como Morgan Stanley y HSBC han elevado notablemente sus previsiones, proyectando un promedio estable de 100 dólares por barril para el cuarto trimestre, con techos técnicos iniciales que los analistas sitúan entre 101,30 y 107 dólares, si la demanda física sigue tensionada.

En cuanto al rango del WTI, la referencia estadounidense se proyecta navegando sólidamente entre los 93 y 103 dólares por barril para finales de año, según estas mismas firmas.

Estas también estiman un escenario de máxima tensión, con un techo de 120 dólares para el Brent.

En caso de que las amenazas se traduzcan en un bloqueo intermitente absoluto de Ormuz o nuevos ataques exitosos de los rebeldes hutíes contra refinerías en el sur de Arabia Saudí, los modelos técnicos advierten que el crudo buscaría romper la resistencia y dirigirse hacia el máximo anual registrado hace meses, de 120,95 dólares por barril.

Pero es necesario insistir que ese escenario será posible si el cuadro crítico militar se mantiene tal como se desarrolla justo ahora.

Más allá de Ormuz, sí es previsible un ciclo de precios altos en lo que resta de año.

Las dinámicas de precios podrían verse perturbadas por la difícil situación de las reservas en inventarios. El 12 de agosto pasado la Agencia Internacional de Energía (AIE) indicó que, desde el inicio de las hostilidades a finales de febrero pasado, los inventarios globales observados de petróleo han sufrido un drenaje masivo de más de 410 millones de barriles.

Esto equivale a un ritmo de extracción promedio de 2,7 millones de barriles diarios destinado a amortiguar el colapso del suministro comercial por el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz.

El Oil Market Report de agosto de la AIE indicó que la caída histórica en los inventarios globales se distribuye en tres frentes principales.

  1. Petróleo en tránsito (Oil on Water). ~185 millones de barriles extraídos. Representa la mayor parte de la caída visible. Debido al bloqueo intermitente y la reducción de exportaciones en el golfo Pérsico y el mar Caspio, el volumen de crudo navegando en superpetroleros se ha desplomado drásticamente. Hay menos barcos cargados circulando por las rutas globales.
  2. Reservas Terrestres Comerciales. ~145 millones de barriles extraídos. Las existencias comerciales almacenadas en tierra —principalmente en los centros de refinación de la OCDE (América del Norte y Europa) y los inventarios comerciales en China— han caído consecutivamente mes tras mes para cubrir el déficit de las refinerías locales.
  3. Reservas Estratégicas de Emergencia (SPR). ~80 millones de barriles consumidos de forma neta. De la liberación coordinada de emergencia de 400 millones de barriles anunciada por los países miembros de la AIE hace meses, una parte sustancial ingresó directamente al mercado para sustituir el crudo faltante del Medio Oriente. Esto ha dejado el almacenamiento gubernamental norteamericano en niveles bajos, similares a hace 40 años.

Estos componentes de peso sugieren que la distorsión desde Ormuz ha sido grave y prolongada, y que ha rebasado las previsiones en inventarios de muchos países.

Claramente, al existir un contexto más competitivo por los crudos extraídos fuera de las zonas de conflicto, el precio tenderá a mantenerse alto, independientemente de que las arremetidas militares en Asia Occidental se degraden de manera significativa.

Ante un escenario de incertidumbre, los grandes consumidores acudirán a la compra de crudos, impulsando precios al alza, para reponer sus inventarios a causa de los temores de una distensión o paz débil entre Estados Unidos e Irán.

Pero el escenario es de total incertidumbre, y ni siquiera hay señales claras de que la guerra va a detenerse justo ahora. Más bien las piezas del tablero anticipan una escalada.

Justamente durante la mañana de este jueves 10 de septiembre, al cierre de esta nota, ha trascendido que las fuerzas hutíes han tomado el control de la ciudad portuaria de Mocka. Si esta posición militar se consolida, el afianzamiento y apresto operacional de los hutíes en el estrecho de Bab Al-Mandeb y el mar Rojo será mucho mayor, lo cual podría profundizar las distorsiones comerciales en los puntos de estrangulamiento críticos.

No obstante, el meollo de la volatilidad en el precio petrolero está en que muchos países ya no cuentan con suficientes niveles de inventarios para mitigar la crisis de suministro.  Así que, ante la posibilidad de un agravamiento del cuadro militar, los precios saltarán por los aires. El auge repentino de los 100 dólares por barril Brent reportado ahora implica un repunte de 9,5% en apenas cinco días. Esto es sintomático de los movimientos militares en Irán y Yemen, pero es expresión de un mercado con pocas herramientas para defenderse.

— Somos un grupo de investigadores independientes dedicados a analizar el proceso de guerra contra Venezuela y sus implicaciones globales. Desde el principio nuestro contenido ha sido de libre uso. Dependemos de donaciones y colaboraciones para sostener este proyecto, si deseas contribuir con Misión Verdad puedes hacerlo aquí<