Sáb. 28 Noviembre 2020 Actualizado 11:27 am

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Kamala Harris responde de manera sumisa a los intereses corporativos estadounidenses (Foto: Jandos Rothstein)
Promotora de la industria carcelaria

Kamala Harris, el disfraz progre del Partido Demócrata

Las polémicas elecciones presidenciales en Estados Unidos continúan su curso en manos de la Corte Suprema, a petición de Donald Trump. Las irregularidades de ese añejo proceso de elección se encuentran en el ojo del huracán: este lunes, el fiscal general William Barr autorizó a fiscales federales de todo el país para abrir investigaciones sobre irregularidades en el voto. Sin embargo, los medios de comunicación se plegaron masivamente a anunciar a Joe Biden como el ganador de estas elecciones.

En paralelo, los medios al unísono, hicieron una pausa con la promoción a Biden y se centraron en los mensajes atrayentes hacia Kamala Harris, tapando su largo prontuario. Tal promoción no era difícil, ya que bajo el conocido estilo estadounidense de ellos ser los precursores de los estigmas, le han sacado provecho de índole electoral al hecho de que Harris se convierta en la primera vicepresidente mujer en esa nación, hija de inmigrantes y mujer afro.

Impulsar frases con tono pionero siempre será impactante en campañas y los demócratas saben emplear muy bien esas tácticas.

Sin embargo, no es tendencia la umbría trayectoria de Harris mientras fue fiscal general de California y mucho menos muestran la maraña de intereses que envuelven a esta funcionaria.

El prontuario de Kamala

Kamala Harris ha vendido su imagen como una de las más férreas luchadoras de la justicia, la promocionan o se autopromociona como la "fiscal progresista". Por supuesto, esto es una fachada.

En diferentes ocasiones se le instó a adoptar las reformas de la justicia penal como fiscal de distrito y luego como fiscal general de California; Harris se opuso a ellas, y mantuvo las políticas judiciales retrógradas. Específicamente mientras fungía como fiscal del distrito de San Francisco, existieron múltiples casos de manipulación de pruebas, de testimonios falsos y de supresión de información crucial.

En este segmento, presentamos algunos datos claves de su historial profesional que la aleja absolutamente de la imagen que muestran de Harris, a saber:

  • Como fiscal de distrito de San Francisco de 2004 a 2011, Harris fue criticada en 2010 por retener información sobre un técnico de laboratorio de la policía que robó drogas y fue indiferente a las demandas de que explicara sus "fallas".
  • Harris también defendió la legislación estatal según la cual los padres cuyos hijos se encontraran habitualmente ausentes en la escuela primaria podrían ser procesados. Esto afectaba directamente de manera desproporcionada a las personas de bajos ingresos, especialmente en las familias afroamericanas.
  • Harris hostigó a las personas que mendigan en las calles.
  • En 2015, se opuso a un proyecto de ley que requería que su oficina investigara los tiroteos que involucraban a oficiales de policía, negándose también a apoyar las normas estatales que regulan el uso de cámaras corporales en estos funcionarios.
  • Cuando un juez federal del condado de Orange dictaminó que la pena de muerte era inconstitucional en 2014, Harris apeló.
  • Un caso muy sonado fue el de George Gage, un electricista sin antecedentes penales que fue acusado en 1999 de abusar supuestamente de su hijastra. Posteriormente, el juez descubrió que fiscales, bajo el mando de Harris, retuvieron ilegalmente las pruebas potencialmente exculpatorias.
  • Asimismo, el caso de Kevin Cooper, condenado a muerte cuyo juicio estuvo infectado por el racismo y la corrupción. Se buscaron pruebas de ADN avanzadas para demostrar su inocencia, pero Harris se opuso.
  • Con el objetivo de reducir la población de las superpobladas prisiones de California, Harris argumentó que algunos delincuentes no violentos debían permanecer encarcelados o de lo contrario el sistema penitenciario perdería una fuente de mano de obra barata.

El gran ímpetu de persecución de Harris para alterar pruebas y mantener a personas en prisión, especialmente aquellos catalogados como no violentos, incluidas personas inocentes, mientras esperan por los largos procesos de apelación que ella como costumbre trababa, son maniobras claves para realizar trabajo esclavo y así mantener el negocio que ella representa.

Realmente, Harris es una promotora del encarcelamiento masivo para beneficiar a los intereses económicos del círculo financiero de Wall Street.

Carrera electoral

Se recuerda a Kamala Harris como una de las precandidatas de las elecciones primarias del Partido Demócrata. En enero de 2019, la entonces senadora de California anunció su candidatura para intentar enfrentarse a Trump en las presidenciales 2020, pero a finales de 2019 informó que se retiraba de esa pre-contienda por "problemas" para financiar su campaña.

Sus ambiciones seguían en juego, porque podía optar a la vicepresidencia. En apariencia, se sabe que engranaba en el márketing político que ya tenían tiempo cocinando: mujer afro parecida a Michelle Obama; esto era el trampolín perfecto, frente a un aburrido candidato como Biden, y además lograría, de alguna manera, capitalizar lo desarrollado con el movimiento Black Lives Matter, para sumar a la contracampaña de Trump.

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Kamala Harris fue catapultada a la vicepresidencia estadounidense porque beneficia a la agenda corporativa del Partido Demócrata
Créditos: 
Drew Angerer / Getty Images

No menos importante, es el brazo corporativo del partido, integrado por magnate George Soros, Michael Bloomberg y otros contribuyentes financieros de Wall Street, el que termina definiendo a los candidatos. Estos políticos estadounidenses por lo general hacen concesiones a grupos de interés para financiar sus campañas, siendo el caso de Harris excepcional, pues no hizo trueques ni intercambios para conseguir el apoyo, pues facilitó todo en bandeja de plata a los grandes poderes financieros.

La relevancia de Harris es predominante dentro de los grupos de los donantes económicos de grandes empresas de tecnología, farmacéuticas y seguros privados, eso quedó demostrado cuando grandes multimillonarios y ejecutivos de Wall Street, es decir, las conocidas y cruciales élites del Big Finance y Big Tech, celebraron la decisión de Biden por elegir a Kamala en su fórmula presidencial.

  • Retrocedió en su copatricinio al proyecto de 2017 de disolución de los seguros privados de salud: Medicare for All de Bernie Sanders. Para el año pasado, Harris presentó un plan extremo de salud privada.
  • Biden-Harris ha recaudado cinco veces más que Trump en donaciones de la industria de valores e inversiones, totalizando una suma de 51.1 millones de dólares. Por ejemplo, Goldman Sachs contribuyó a la campaña con más de 150 mil dólares.
  • JPMorgan Chase registró una "contribución" de 379 mil dólares, Morgan Stanley 257 mil dólares y Wells Fargo ha invertido 267 mil dólares.
  • Cooper Teboe, uno de los principales recaudadores de fondos demócratas en Silicon Valley, dijo que aproximadamente un tercio de los principales donantes de la costa oeste apoyaría a Harris; mostró satisfacción por esa decisión.
  • La directora de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, publicó una foto de Harris en Instagram, alentando su selección como un "gran momento para las mujeres y niñas negras de todo el mundo".

Retirarse de las primarias demócratas por la supuesta falta de recaudación llama la atención, porque es evidente que Harris mantiene enlaces con las élites financieras. Este tipo de maniobras son comunes en esos espacios para obtener candidaturas, debido a que van pujando las facciones con más influencia.

Los que mueven los hilos dentro del Partido Demócrata aún no podían gastar el cartucho pionero de la primera mujer afro, debido a que Harris mantenía una candidatura muy débil en lo interno del partido, en primera instancia. Una encuesta en el sitio web RealClearPolitics mostró que Harris rondaba alrededor del 3% de la preferencia electoral en diciembre de 2019.

El prontuario de Harris a cuestas y la falta de apoyo popular no eran factores predominantes al momento de elevarla en la tarima de la "alta" política, eran los megacontribuyentes demócratas los que concretaban su nominación. Ya no importan las formas, de hecho, ya los mass media promueven la narrativa sobre la posibilidad de apartar a Biden por causas de salud, o incluso por fallecimiento.

Los intereses que comprometen a Harris se suman a sus anhelos de hacerse con la presidencia. En el trasfondo del poder, ella aseguraría el predominio de la élite corporativa dentro del Partido Demócrata y, en consecuencia, en la Casa Blanca.

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