Vie. 21 Junio 2024 Actualizado 4:27 pm

El Príncipe Heredero del Reino de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman anuncia la creación de la nueva Organización Global del Agua

El príncipe heredero del Reino de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, anuncia la creación de la Organización Global del Agua (Foto: Getty Images)

El nuevo rol de Arabia Saudita en la geopolítica del agua

Hace pocos días, el 4 de septiembre, el príncipe heredero del Reino de Arabia Saudita, Mohammad bin Salman, anunció la creación de la Organización Global del Agua, cuya sede estará en la capital de su país, Riad. De acuerdo con algunos medios de comunicación, la organización se proyecta como un espacio de cooperación para enfrentar los problemas de suministro de agua.

La Agencia de Prensa Saudita (SPA, por sus siglas en inglés) informó que la iniciativa del Reino se basa en el aumento de la demanda de agua para 2050 y también en la necesidad de crear mecanismos de intercambio de experiencias para garantizar el acceso a ese recurso.

Asimismo, SPA añadió que la nación árabe ha incluido más de 6 mil millones de dólares en fondos para proyectos hídricos en algunos países.

No es la primera vez que Arabia Saudita muestra prioridad por el suministro y demanda del agua, ya que en 2016 el mismo príncipe heredero visitó China, donde logró suscribir acuerdos energéticos, de viviendas y de recursos hídricos. Esa visita se realizó luego del lanzamiento del programa saudí Visión 2030, el cual se basa en la diversificación de la economía de ese país y cuenta con una ambiciosa hoja de ruta para la construcción de nueva infraestructura a los fines de que el Reino sea el principal destino de inversión de Asia occidental.

El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammad bin Salman, estrecha la mano del presidente de China, Xi Jinping, en la cumbre G20 en Hangzhou en 2016.png

El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammad bin Salman, estrecha la mano del presidente de China, Xi Jinping, en la cumbre G20 en Hangzhou en 2016 (Foto: AFP)

En este sentido, desde una mirada amplia, la materialidad única del recurso decanta en las formas como los actores geopolíticos pueden intentar acceder a él y, sobre todo, controlarlo. Por ende, el agua juega un papel crucial en la geopolítica pues el desarrollo económico está estrechamente asociado con ella, particularmente en la agricultura y el sector energético.

Sin embargo, más allá del crecimiento económico que conlleva, siendo obvia su calificación, el agua es un compuesto vital.

La física y filósofa india Vadana Shiva, en su libro Water wars (Guerras del agua), afirma que el derecho al agua es un derecho natural, de nacimiento y común a todos los seres, así que el comercio incrementado, precisamente, ha disminuido el potencial renovable de la vida. Aunado a ello, la investigadora india indica que las grandes organizaciones internacionales se han quedado cortas en los planes para combatir la escasez del agua, que ha sido inducida realmente por el desarrollo no-sostenible.

El Instituto de Recursos Mundiales señala que 17 países, entre ellos India, donde vive la mayoría de la población mundial, ya se encuentran en una situación de "estrés hídrico" extremo, con más de 80% de sus recursos de agua dulce retirados para consumo humano, agrícola o industrial.

Sobre aquello, existe un precedente desde el año 2000, cuando la gran empresa Coca-Cola provocó una escasez de agua en una región india (Plachimada) que poseía grandes reservas, de donde extrajo más de 1,5 millones de litros diarios, lo que terminó impactando sus yacimientos.

En el caso de Arabia Saudita, el liderazgo para empujar el establecimiento de este nuevo bloque no se aleja de su estrategia por garantizar su seguridad hídrica, debido a que está clasificada como una de las naciones con mayor escasez de este recurso del mundo. Frente a esta situación, en 2019 lanzó un programa nacional llamado Qatrah para reducir el consumo de agua en aproximadamente 43%, a 150 litros per cápita por día para 2030.

Es decir, las autoridades de la nación árabe están dando pasos estratégicos con vistas a controlar ciertos espacios de influencia a los fines de gestionar el preciado recurso y asegurar la gestión hídrica para su país, esto debido a que el llamado MENA (Oriente Medio y el norte de África) es la región del mundo con más escasez de agua, gravemente afectada por el cambio climático.

Desde 1998, la región está sometida a una sequía casi continua, y el actual ciclo de elevadas temperaturas es el peor en 900 años, según la NASA.

Otro dato destacado lo indica el investigador y columnista de esta tribuna, Éder Peña:

"Desde hace 20 años la cantidad anual de agua dulce disponible por persona ha descendido más de 20% en el ámbito global, pero la cosa es especialmente grave en el norte de África y Asia Occidental, donde el volumen medio anual de agua por persona escasamente llega a mil metros cúbicos".

Por otro lado, en pasado julio, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó el Informe sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2023, el cual señala a grandes rasgos que la población urbana mundial que enfrenta escasez de agua se duplicará de 930 millones en 2016 a entre mil 700 y 2 mil 400 millones de personas en 2050.

Antes, en marzo de 2023, el viceministro de Agua saudí, Abdulaziz al Shaibani, participó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua de 2023, cuya disertación se basó en las siguientes claves:

  • Comentó que el plan Visión 2030 está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, donde el sector del agua se encuentra entre los objetivos más importantes.
  • Explicó que los limitados recursos naturales de agua dulce y otras demandas crecientes plantean un desafío para el desarrollo económico de su país.
  • Informó que en 2018 su gobierno adoptó la Estrategia Nacional del Agua 2030 con una visión de un sector hídrico sostenible, que proporcione un suministro seguro.
  • Concluyó que la estrategia saudí tiene como objetivo reestructurar el sector del agua para convertirlo en uno más eficiente en el marco de su plan nacional.

No obstante, la fundación de una organización de ese orden podría dejar de lado a la Asociación Mundial para el Agua (GWP, por sus siglas en inglés), con sede en Estocolmo. Solo con revisar el informe de los ODS, a simple vista la GWP no ha alcanzado ningún hito relevante en materia de acceso y suministro del recurso a los países con mayor necesidad, pero sí cuenta con más de 80 socios que han movido grandes cantidades de dinero supuestamente para "resolver la problemática del agua".

A partir de 2024, los saudíes serán miembros de los Brics, donde convergerá con actores importantes que pudieran darle impulso a su iniciativa crítica, incluidos socios estratégicos en su zona de interés en el MENA, como Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Etiopía, estos dos últimos naciones de importancia vital para la geopolítica del agua a lo largo del río Nilo en el noreste de África.

No se olvide que desde 2020 el agua de California se cotiza en la bolsa de valores de Estados Unidos, así que solo se pudiera esperar que fuera gestionada de cualquier forma que sea ajena a su mercantilización, pues se trata de un recurso insustituible.

La nueva organización ideada por bin Salman se encuentra en pleno nacimiento, aun no existen mayores detalles sobre su funcionamiento y países miembros, pero de seguro se sumarán potencias —grandes y medianas— por tratarse del liderazgo saudí y todo lo que implica su rol en Asia occidental.

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