Dom. 19 Septiembre 2021 Actualizado ayer a las 6:29 pm

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Iván Duque juramenta a Diego Molano como ministro de Defensa (Foto: Efraín Herrera)
Venezuela sigue en la mira

Duque vuelve a la carga con otro intento de bandera falsa

La guerra en Colombia no cesa, un conflicto social e histórico que el gobierno de Iván Duque pretende endosar a Venezuela con acusaciones sin asidero en la realidad, producto del compromiso que tienen las oligarquías colombianas y los factores de poder actuales con los intereses de Estados Unidos en imponer un cambio de régimen en la República Bolivariana.

En los últimos días las vocerías oficiales del gobierno colombiano han insistido en culpar a su homólogo venezolano de apoyar a grupos armados ilegales que se han mantenido combatiendo contra el Estado desde hace décadas.

En específico, el ministro Diego Molano, de la cartera de Defensa, repitió un mantra que el uribismo tiene como carta blanca para el desplazamiento de sus responsabilidades ante el impacto del conflicto social y armado que sí mismo promociona: el chavismo financia y arma a las guerrillas del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las llamadas disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Esta insistencia en volver a reclamar a los cuatro vientos que el fantasma del castrochavismo está acosando a Colombia viene luego de que se dieran combates y hechos de violencia entre el ejército y grupos irregulares en la región de Arauca durante varios días.

El último golpe fue contra un pelotón del ejército el pasado sábado 11 de septiembre en Arauquita, con un saldo de cinco uniformados muertos y seis heridos, lo que dio pie para que las autoridades apuntaran sus acusaciones contra dichas guerrillas y afirmaran que sus acciones se planifican "desde Venezuela", declaración que asimismo replicó Duque vía Twitter.

A esto el canciller venezolano Félix Plasencia rechazó a nombre del país dichas recriminaciones, en un momento en que la contraparte bogotana sube las tensiones en su relación con Miraflores luego de haber secuestrado los activos de Monómeros, filial de Pequiven con sede en Barranquilla.

Es probable que se intensifiquen con los días y semanas este tipo de retórica, sobre todo si los impactos de la guerra en Colombia vuelven a ocupar los principales titulares mediáticos y los pasillos políticos del vecino país.

Una región actual e históricamente conflictiva

Si bien el ELN reconoció que había capturado a dos miembros del ejército colombiano en un comunicado este 13 de septiembre, es decir, que en efecto ha participado por lo menos en uno de los sucesos de que se le acusan, nada indica que esto haya sido planificado en territorio venezolano.

Para liberar a los soldados secuestrados, el ELN exigió que "cesen los operativos" de los operativos en Arauca.

En los últimos meses ha habido varios enfrentamientos entre las fuerzas del Estado y las guerrillas, incluyendo enfrentamientos con armas de fuego y ataques con explosivos a instalaciones policiales y militares.

Producto de la actividad beligerante en la región, el ejército colombiano se ha movilizado e incluso ha dispuesto de una flotilla de drones para vigilar los oleoductos en Arauca, que suelen ser objetivo de sabotaje por parte del ELN.

Entre mayo y junio hubo detenciones masivas de campesinos y líderes sociales que fueron acusados por el gobierno de Duque de apoyar a las guerrillas, negando por otra que en esa región ha habido una alta participación de la sociedad que se ha unido a las exigencias y acciones del Paro Nacional, que ha repercutido en la política de Bogotá.

Así que la movilización militar en esa zona fronteriza no es nueva ni tiene móviles foráneos, a juzgar por los acontecimientos que se dan regularmente entre los grupos armados y las autoridades de seguridad.

Recordemos que la región del Arauca fue protagonista recientemente mientras grupos armados colombianos penetraron la frontera con Venezuela hasta el estado Apure y combatieron a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), sin que hubiera una presencia preeminente del ejército colombiano en su lado fronterizo que pudiera socavar los intentos de los irregulares por violar la soberanía venezolana.

Los acontecimientos de marzo y abril en la frontera colombo-venezolana entre Arauca y Apure dieron lugar a una escalada en las tensiones militares entre ambos países que no llegó a mayores consecuencias, salvo por las continuas acusaciones de Nariño y las correspondientes respuestas de Caracas.

Otro intento de bandera falsa

A finales de julio el presidente Duque ordenó la movilización de 14 mil soldados en Norte de Santander luego de que acusaran a Venezuela de haber permitido que se planificara un atentado en su contra.

Aunque las pruebas del supuesto atentado hace un par de meses no salieron a relucir con contundencia, olvidando el episodio rápidamente como si fuera una panacea mediática con condimento político, el mandatario colombiano ha insistido en que el presidente Nicolás Maduro desea acabar con su vida vía terceros, en este caso las disidencias de las FARC (que fueron combatidas por el Estado venezolano entre marzo y abril de este año, como ya recordamos).

En el marco de los últimos enfrentamientos entre guerrillas y autoridades colombianas en Arauca, el ejército aseguró hace dos semanas que el teniente coronel Pedro Enrique Pérez, secuestrado por el Frente 28 José María Córdoba de las disidencias de las FARC el pasado 18 de abril, fue asesinado en Venezuela, pero el grupo irregular dio una fe de vida. Este fue otro intento de involucrar al Gobierno Bolivariano en una operación de bandera falsa que inculparía a la administración chavista de los señalamientos fraudulentos por parte de Bogotá.

La porosidad de la frontera colombo-venezolana permite que los grupos armados colombianos pasen de un lado a otro de manera clandestina, teniendo en cuanto la alta vigilancia en sus puntos de mayor tránsito durante los últimos años en que han estado cerrados.

Los representantes del gobierno de Maduro y autoridades del Departamento de Norte de Santander se han reunido en las últimas semanas para ultimar detalles con el fin de reabrir la frontera, abogando por mayores medidas de bioseguridad por los peligros de la pandemia.

Para evitar el uso de canales irregulares y con el inicio de clases para niños y jóvenes, se decidió abrir un corredor escolar entre el estado Táchira y Cúcuta. Víctor Bautista, secretario colombiano de Frontera, dijo a RCN Radio que "estamos gestionando, con el objetivo de incrementar el número de alumnos en la utilización del transporte y evitar que los menores utilicen las trochas, en donde corren el riesgo de ser víctimas de los distintos grupos armados en la zona".

El alcalde del municipio Bolívar (estado Táchira), William Gómez, informó este lunes 13 de septiembre que "la apertura fronteriza no va a ser pronta ni inmediata" hasta que se implementen diversos protocolos, por lo tanto se dará por fases.

Sin embargo, las negociaciones de paso fronterizo podrían verse perturbadas por la presencia de 300 militares en la frontera de Arauca por orden expresa de Duque.

La revista Semana, muy cercana al poder presidencial (su dueño, Felipe López Caballero, aunque crítico, se ha declarado uribista), publicó el mes pasado que las fuerzas colombianas habían extraído de la computadora de Miguel Botache, alias "Gentil Duarte", líder de la disidencia FARC que presuntamente participó en los ataques terroristas contra la FANB y la población apureña en marzo-abril, una solicitud al presidente Maduro de un lote de armas, entre armas cortas, fusiles, ametralladoras, morteros, sistemas antitanque y antiaéreo y combustible.

Semana insiste en que "a juzgar por el material encontrado, las disidencias de las FARC serían un ejército irregular al servicio del presidente de Venezuela".

La versión mediática se ajusta a la narrativa que acompaña las acusaciones de Duque y Molano, y que ha tenido respuesta por parte del alto mando militar venezolano rechazando cualquier tipo de injerencia sobre la República Bolivariana.

Este intento de subir la temperatura en las relaciones entre ambos países asimismo apunta a sabotear los intentos de diálogo y negociación que se están llevando a cabo en México por parte del Gobierno Bolivariano y las oposiciones.

De hecho, el presidente Maduro así lo señaló a principios de mes, denunciando que "hay maniobras desde Colombia y Estados Unidos para acabar con este proceso construido con paciencia y sabiduría".

Las banderas falsas han sido una táctica muy usada contra Venezuela desde Colombia sin tener mucho éxito en sus repercusiones, sin embargo se deben tomar las últimas declaraciones de Bogotá como si fueran una advertencia de las próximas movidas que pudiera perpetrar el principal delegado de Estados Unidos en la región latinocaribeña.

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