Dom. 05 Febrero 2023 Actualizado ayer a las 2:31 pm

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Granit Xhaka, jugador suizo de origen albanokosovar celebra con el símbolo del águila bicéfala (Foto: Getty Images)

El trasfondo histórico-político del partido de fútbol Serbia vs. Suiza

La última jornada del grupo G en la eliminatoria del Mundial de Qatar está signada por tensiones que van más allá de definir quién pasa a los octavos de final. Y es que el encuentro entre Serbia y Suiza levanta la costra de la herida de la guerra de los Balcanes. ¿Por qué?

Entre todos los conflictos devenidos tras las fragmentación de Yugoslavia está el de Kosovo, un territorio de Serbia que tiene un reconocimiento a medias como república independiente desde febrero de 2008. Que este territorio cuente con el aval de Estados Unidos y los países de la Unión Europea significa una declaración de guerra, pues estas potencias apoyaron el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), un grupo terrorista albanokosovar que causó graves daños en la infraestructura serbia gracias a los bombardeos de la OTAN.

  • En Kosovo, Estados Unidos dispone de una base militar llamada Camp Bondsteel, es la mayor y más cara de todas las que tienen desplegadas el Pentágono por todo el mundo desde la guerra de Vietnam.

El rol de Suiza en este conflicto, que se proyecta como neutral, es que cobijó a muchos terroristas albanokosovares en su territorio. Actualmente dos de sus jugadores, Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri, son de origen albanokosovar.

Estos jugadores ya protagonizaron el recalentamiento del conficto en el Mundial pasado en Rusia (2018) cuando celebraron sus goles imitando el símbolo de la águila bicéfala de la Gran Albania e ícono del grupo terrorista ELK, un insulto para los serbios. Tanto Xhaka como Shaqiri fueron declarados enemigos públicos en Serbia, mientras que en Suiza fueron criticados por centrarse más en defender sus raíces balcánicas que el país al que representan futbolísticamente. Los jugadores fueron multados por la FIFA.

Este encuentro de hoy ya viene precalentado desde que la selección de Serbia, tras el encuentro con Brasil, colgó en el vestuario una bandera con el mapa de Kosovo, con los colores de la bandera de Serbia y con la inscripción "Nema Predaje", que en albanés dice "No hay rendición".

Sin duda alguna, la importancia de este juego radica en la carga política e histótica que tiene. Lo que más resalta es herida abierta provocada por una guerra que fue atizada por la OTAN.

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