Los adecos, junto con los insulsos copeyanos y el silencio cómplice de las demás élites que chupaban de la teta-patria, intentaron una vez crear un país pegado con saliva de loro y chicle. El resultado: un vulgar espectáculo donde el círculo campesino y pescador, a juro, lo volvieron tarima y micrófono. También la izquierda extranjerizante lo intentó, y terminamos aprendiendo a tocar más charango y bombo que cuatro y bandola. Desde entonces, hemos estado dando tumbos entre el vallenato chillón, el pasaje lagrimoso, el merengue vulgar, la salsa erótica, el reguetón, la champeta y otras degeneraciones musicales que nos provee la industria del canto, quienes ganan inmensas rentas con el dolor de los pobres que somos.
Hoy existimos en medio de un maravilloso proceso en donde estamos vivos y con las capacidades dispuestas a pensarnos un territorio para echar raíces fuertes, para fundar una cultura sana y original, en donde el arte no sea un simple espectáculo para regodeo de ignorantes dueños y llave de comodidad para esclavos que vivan del arte, sino disfrute de la gente en círculo, en comunión, después del trabajo, el calzado, la casa, la vestimenta y la comida segura para todos.
El presidente nos dijo:
"Necesitamos vernos con frecuencia para seguir afinando los sueños comunes, los planes comunes y seguir construyendo con nuestras propias manos, con nuestro propio esfuerzo, con nuestra propia inteligencia, la casa común, la Patria Grande, nuestra amada República Bolivariana de Venezuela, juntos, laborando, sembrando, cosechando. Es una idea muy bonita".
Indiscutible, maravillosa y deslumbrante esta propuesta. Cuántas conversas se requieren, cuántos experimentos, cuánta gente participando. Y cada una de esas acciones generando sus propias contradicciones, que en la dialéctica productiva-política habrán de desaparecer, para dar paso a lo que ha de crearse originalmente: todas remando en el mismo sentido; dejar de ser la mina que somos y construir el gran país que soñaron aquellos esclavos y amos en contradicción cuando propusieron separarse de Europa.
Sin materializarse aún hoy, porque las élites internas se afiliaron o siguieron afiliadas a la carreta extranjera y los esclavos nunca tuvimos posibilidad de pensamiento propio, sino que seguimos ideas sustentadas en quimeras de salvación, felicidad, bienestar, desarrollo, superación; esperanzas en ideas remotas de derechos, libertad, igualdad, fraternidad, que no entendíamos su esencia, su sustancia, adheridos siempre a la forma, sin comprender el contenido; utopías de mundos maravillosos, en donde todos seríamos hermanos, siempre que se repartieran las riquezas a cada quien según su necesidad y su capacidad. Y mientras tanto, aquí estamos quinientos años después, tratando de resolver la incógnita ya no del hombre en libertad (hecho cumplido en los dueños), sino de los esclavos separándonos del sistema capitalista imperial.
Toca entonces resolver, descifrar el misterio que genera la contradicción: gente esclava con ilusión de dueño, en territorio-mina. Desprendiéndonos de cadenas ideológicas productivas, de conocimiento esclavo-dueño, separándonos del modo de producción actual, para dejar de ser esclavos y aceptarnos en contradicción, para dedicarnos a despejar el enigma de abandonar la mina y construirse como país en el territorio en donde nos esclavizan. Eso comporta otro lenguaje en donde esclavo-amo no es lo que se nombra, sino la contradicción y sus resultados.
No somos chinos, árabes, yanomamis, guaraos, eslavos, persas, ibéricos, sajones, francos y dele por ahí, sino que desde el poder tuvieron la brillante idea de convertirnos a todos en humanos, en un pensamiento único, una religión única, un modo de producción único. Somos humanos, un ser superior que está por encima de la naturaleza y que su designio es someterla, controlarla, hacerla suya, en nombre de lo que le dé la gana. Y estamos hablando de los demás animales, árboles, peces, aguas, vientos, fuego, tierra, todo, absolutamente todo. Y ese todo implica la propia especie: chinos, árabes, yanomamis, guaraos, eslavos, persas, ibéricos, sajones, francos y cuanto bicho de uña habite en este mundo hablando, porque los humanos no es que somos todos, no, los humanos solo son los anglosajones con mucha plata y poder, pero mucho poder, al punto de imponerle al mundo sus conceptos, pensamientos, visiones.
Humanos que consideran al resto de la especie como sus esclavos, por tanto no dignos de ser considerados humanos. Estos señores, y no nos referimos a los blancos en general, hablamos de poderosos con la idea de superioridad. Ellos, por ejemplo, consideran a los rusos los negros de las nieves, pero aún más, su creencia es tan poderosa que creen que lo inconmensurable es como ellos creen que es, y por eso le colocan edad, principio y fin. Y en más de 2 mil años no se han cansado de contar estrellas y otras formas de la vida, porque estos señores creen que nada puede estar por encima de ellos, que todo debe ser controlado, medido, empaquetado y vendido como si fuera de ellos.
Y cuando hablamos de estos señores no nos referimos a cualquier "pelo pintado", nos referimos a los blancos anglosajones, poderosísimos dueños de toda la riqueza del planeta. Claro que existen negros, indios, blancos, con algunos "churupos" en los bolsillos, que se creen el cuento de que ellos también forman parte de esa clase de gente; si no pregúntenle al señor Obama por qué no se casó con una blanca. Y no faltará el idiota que responda: "Lo que pasa es que los negros son más racistas que los blancos". No, señor idiota, es porque ningún señor poderoso casaría a su hija con un negro, indio o pobretón; eso solo ocurre en las películas y en las minas, donde cualquier escuálido "sopla tubo", se cree millonario y con el derecho de que lo inviten a la juramentación de Trump.
En este tiempo, donde se han abierto las rendijas en el muro que oculta la realidad física natural, suplantada por la realidad ideológica, nos toca pensar desde ella, con ella, para poder sustituirla por otra. Esto pasa por darle significado original al futuro de lo que significa laborar, construir, sembrar, cosechar los sueños comunes, los planes comunes, definir qué son, qué significan, vernos con frecuencia, quiénes, dónde, para qué. Cada una de estas interrogantes necesita implementaciones, mecanismos que hagan posibles las respuestas necesarias, no respuestas ideológicas, de informes de burócratas sellapapeles, sino las reales, las que solucionan, pero también saber quiénes las llevan a cabo.
Definiciones del quiénes, el dónde, el qué: ¿qué son los sueños comunes, más allá de la construcción de la Patria Grande? Convenciones que ya han construido los burgueses a su imagen y semejanza en función de sus intereses, porque de una vez por todas debemos definir si los intereses de los esclavos son los mismos de los dueños, pero más allá: si los intereses de los esclavos que somos son los mismos de los esclavos en contradicción pensante, ¿cuál es el futuro que proponemos los esclavos? ¿Es el mismo de los burgueses, la gran potencia que invade países y les roba sus recursos para producir riquezas y luego vendérselos para mantener la ruina en las minas?
Para llegar adonde hemos llegado, como dice nuestro presidente, "hemos derrotado el odio, la intolerancia, hemos derrotado al golpismo, hemos derrotado al fascismo".
"No pudieron las ideas desquiciadas, los planes desquiciados, llevarnos al caos de la violencia. Superamos todas las amenazas, toda la guerra psicológica, todas las mentiras".
Circunstancialmente, esto es cierto, innegable, pero de no sustituir el pensamiento actual, la cultura actual, creyendo que podemos convivir con el capitalismo, es una quimera que tarde o temprano se nos volverá de nuevo pesadilla, y añoraremos de nuevo la aparición del Comandante para que venga a salvarnos porque no fuimos capaces de pensar y construir, con el futuro que nos heredó, lo que nos toca entre todos.
"Suenan tambores de cambios en el mundo"
Para ello el presidente propone:
"Una consulta para un proyecto de la juventud, un proyecto de la cultura, hacer una gran reforma de la Constitución, contentivo de tres elementos: comités de consultas constituyentes para la ampliación de la democracia y la construcción del nuevo Estado, definir con claridad el perfil de la sociedad que queremos desde el punto de vista cultural, desde el punto de vista institucional, echar las bases más claras porque no está así en la Constitución. Echar las bases poderosas claras y luminosas de la nueva economía autosustentable no dependiente, diversificada y productora de riquezas que satisfagan la necesidad del pueblo de Venezuela. Unir toda la capacidad creadora del país para tener un pueblo protagonista, culto, educado, priorizando la autoconstrucción y la arquitectura popular, que surja la nueva estética y la nueva arquitectura del pueblo, amable, agradable".
El problema fundamental de esta propuesta del presidente pasa por entender que necesitamos pensar, para crear ideas originales que nos lleven a construir, a experimentar y volver costumbre un nuevo modo de producción donde no estemos ni los esclavos ni los dueños, sino la gente trabajando y viviendo para la gente.
Claro que los relamidos sabios en cualquier cosa, producida en la antigüedad y el presente, nos dirán: ¿Qué se puede inventar que ya no se haya inventado? La historia ha llegado a su fin. Lo que toca es enrolarnos con criterio propio al carro de la historia, dejar la flojera propia del latinocaribeño, los negros y los indios, y ponernos a trabajar en serio y convertirnos en una gran potencia productiva, para competir de tú a tú con las grandes potencias mundiales.
Porque, ¿quién ha escrito semejante barbaridad de que podemos ser independientes productivamente, que podemos ser otra cultura que no sea la humana occidental anglosajona superior y distinguida? A ver, díganme, ¿quién escribió tantas tonteras juntas, cuando fácilmente de lo que se trata es de producir, repartir riquezas equitativamente, de acuerdo con la capacidad y la necesidad, y administrar sin corrupción al capitalismo, porque ya todo está dicho?
Porque que se sepa, en las profundas lecturas de los sabios de Grecia, Roma, Oriente y Occidente, que creían en el agua, en el cosmos, en lo indefinido, en el aire, en los números, la eleática, el orden y la mutabilidad del universo, en el moralismo, el Ser, lo ecléctico, el pluralismo, las paradojas, el sofismo, el solipsismo, el relativismo, la ética de las virtudes, la epistemología, la dialéctica, el atomismo, el determinismo, el ateísmo, el cinismo, el hedonismo, lo ontológico, lo metodológico, lo peripatético, el escepticismo, el materialismo, el epicureísmo, el estoicismo, el pirronismo, lo alegórico, la autodeterminación, la metafísica, la holística, la teúrgia, el judaísmo, el islamismo, el cristianismo, el misticismo, el empirismo, el averroísmo, el nominalismo, el humanismo, el renacentismo, el realismo, la utopía, el naturalismo, el heliocentrismo, el liberalismo, el cartesianismo, el mecanicismo, el dualismo, el racionalismo, el ocasionalismo, el utilitarismo, el idealismo, el sintetismo, el conservadurismo, el deísmo, el anarquismo, el evolucionismo, el socialismo, la hermenéutica, el pesimismo, el positivismo, el transcendentalismo, el abolicionismo, el existencialismo, el pacifismo, el materialismo histórico y el dialéctico, el darwinismo social, la fenomenología, el pragmatismo, la semiótica, el estructuralismo, el instrumentalismo, el panpsiquismo, el interaccionismo, el intuitivismo, la deontología, el estructuralismo, el falsacionismo, el objetivismo, el individualismo, el emotivismo, el absurdismo, el escepticismo, el modernismo líquido, el posestructuralismo, el postmodernismo, con sus redes sociales, los viajes a Marte y la ultimita cultura woke con todo su desiderátum, ¿ustedes pretenden desecharla o cuestionarla porque se necesita fundar una cultura sin esclavos ni dueños? ¿Y acaso no les sirve el comunismo, el socialismo científico o es que ustedes se han vuelto locos, esclavos de mierda?
Es innegable lo abrumadora que es esta sabiduría acumulada en siglos de poder. No se puede desmentir el gran servicio que le ha prestado al poder durante siglos, no se puede superar su capacidad para avanzar y desarrollar toda la ciencia y tecnología guerrera con la que se mantienen en el poder las élites, pero el problema es que nosotros los esclavos, después de miles de años de bella filosofía, seguimos como los primeros sometidos de este planeta, seguimos teniendo amos, y esa sabiduría no nos sirve para superar la posición de esclavos de mierda.
Pero sí, téngalo por cierto, es verdad que estamos pensando en métodos e ideas para que los millones de esclavos que somos usemos el cerebro sin condicionamiento alguno y pensar otra cultura, en donde converjan millones de cuerpos y cerebros con millones de ideas que contribuyan a fundar una cultura en donde todos, absolutamente todos, tengamos cabida como gente y no como gremio, privilegio, poder, raza, color, género, título.
Y eso no es estar locos, porque dementes nos mantienen desde que nacemos, en la familia, la escuela, la fábrica, el liceo, la universidad y las demás instituciones que los dueños usan para mantenernos abobados. A esto se le agrega la red y los medios de desinformación, que juntos actualmente los dueños los usan para hacernos creer que vivir como esclavos, viéndolos disfrutar excesivamente sus placeres, es la única manera de vivir, mientras nosotros trabajamos para mantener ese orden, que para los dueños es una maravilla.
El nunca más la explotación y sus consecuencias es lo que nos propone a grandes rasgos el presidente Maduro, fue lo que siempre nos planteó conversar el Comandante, y es la orden del día. Culpar a los demás por no intentar nosotros llevar a cabo la gran tarea propuesta es una conducta de esclavo que no piensa. Necesitamos convertirnos en esclavos pensantes para poder resolver la gran incógnita que desde hace más de quinientos años se ha debido resolver: la gente viviendo en colectivo y no contra la gente.