Jue. 25 Abril 2024 Actualizado 10:10 am

Nuevas acciones de bloqueo y contingencia de gasolina en Venezuela

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El gobierno de Donald Trump estaría incrementando acciones de “máxima presión” sobre Venezuela, en plena crisis sanitaria mundial a causa de la Covid-19, esta vez afectando la seguridad energética y el flujo de combustibles en el país.

Recientemente la agencia Reuters refirió, mediante una exclusiva, haber accedido a fuentes de diversas operadoras petroleras que mantienen relación con Venezuela pese a las presiones y embargo económico, a saber, Repsol, Reliance Industries, Eni y Rosneft.

Según el medio británico, desde finales de 2019 los funcionarios estadounidenses han pedido a la mayoría de los proveedores de combustible de Venezuela “que eviten enviar gasolina a la nación afectada por la crisis”.

En una última ronda de llamadas a principios de marzo entre funcionarios estadounidenses y empresas petroleras, “reiteraron la prohibición”, a pesar del empeoramiento de las condiciones humanitarias en el país, dijo una de las fuentes.

La modalidad de intercambio de gasolina por petróleo que en teoría estaría aplicando Venezuela con aliados petroleros, fue desmentida por las fuentes de Reuters quienes alegaron que “no hay gasolina como parte de los intercambios de petróleo”.

Washington ha alineado una política de presión para evitar que Venezuela tenga acceso a gasolina para vehículos, pero tiene une excepción tratándose de diesel, conocido en el mercado interno venezolano como gasoil, el cual sí podría ser suministrado a Venezuela mediante esa modalidad.

En declaraciones referidas por Reuters, tanto Repsol como Eni dijeron que envían diesel a la estatal venezolana PDVSA, no gasolina, como parte de sus intercambios.

En marzo, Eni entregó dos cargas diesel, mientras que Repsol envió una y Rosneft ninguna, según documentos internos de PDVSA vistos por Reuters y datos de Refinitiv Eikon.

Incremento de la presión

El canciller venezolano Jorge Arreaza indicó en su cuenta Twitter:

“Es insólito que en plena pandemia EEUU no solo se niegue a levantar las sanciones, sino que además amenace y persiga a los buques que puedan traer gasolina al país, y a los proveedores de insumos y aditivos para producirla en Venezuela. ¡Crueldad en su máxima expresión!”.

De esa manera, Washington se propone acelerar una caída de las condiciones elementales de la vida económica venezolana, aprovechando la crisis sanitaria de la Covid-19 y afectando el suministro interno de combustibles, lo cual tiene un impacto directo en los sistemas de transporte en Venezuela, con especial énfasis en el flujo de mercancías como medicinas y alimentos.

El bloqueo a la capacidad de refinación interna

La dependencia de Venezuela de gasolina importada es parcial, dado que el país aún continúa desarrollando procesos de refinación nacional para el despacho de gasolina.

Sin embargo, y tal como fue referido por el canciller venezolano, Estados Unidos también persigue a proveedores de insumos esenciales como los aditivos, los cuales no se producen en Venezuela y son indispensables para la producción nacional de gasolina.

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Venezuela desde el año 2005 hizo un proceso de sustitución total de la gasolina con plomo, erradicándola de su mercado interno. La gasolina de mayor consumo en el país, desde ese entonces, es la gasolina sin plomo de 95 octanos, una categoría similar a las llamadas “Premium” en otros países.

Sin embargo, para su producción son esenciales aditivos, como los de tipo biodiesel (ETANOL) que no se producen en Venezuela y que permanecen vetados para ser ofrecidos al país. De esa manera, el bloqueo estadounidense apunta quirúrgicamente a afectar procesos clave en la producción interna de gasolina.

Venezuela ha tenido que acudir a compras de gasolina en el extranjero para paliar el déficit que está dejando su decaída producción nacional. Y esto se debe a las nuevas realidades de las infraestructuras de refinación en el país.

El parque de refinación venezolano data de tiempos del control estadounidense sobre la industria petrolera venezolana. Básicamente está compuesto de equipos patentados que están disponibles solamente en los circuitos industriales conexos a la industria petrolera en suelo estadounidense, principalmente en Texas.

Desde hace varios años, incluso antes de que se decretaran acciones formales de bloqueo a la economía venezolana, las empresas estadounidenses venían aplicando un esquema discrecional de privar a las refinadoras venezolanas de repuestos y refacciones. Los ingenios de refinación requieren sustitución de equipos con una periodicidad variable; muchos de ellos tienen obsolescencia de tres a seis meses.

Para sostenerse, las refinadoras venezolanas han procedido a restaurar y fabricar equipos menores mediante esfuerzo propio, pero al paso de los años, especialmente desde la formalización del bloqueo en 2017, las refinerías han acumulado el saldo del bloqueo de manera consistente.

Venezuela había logrado maniobrar parcialmente el bloqueo de equipos, usando a su filial estadounidense, CITGO Petroleum Corporation. Por contar con garantías mínimas al estar en suelo norteamericano, CITGO hizo posible algunas compras a proveedores estadounidenses para luego enviarlas a Venezuela; parte de ellas, algunos equipos para los sistemas de refinación y plantas de llenado de combustibles.

Sin embargo, al profundizarse el bloqueo económico y la captura de CITGO a inicios de 2019 por parte del gobierno de Trump, ha sido virtualmente imposible que PDVSA reciba el apoyo de su filial en el norte. Ello no solo se ha traducido en la limitación de tecnologías, también ha aplicado a aditivos e insumos para la refinación en Venezuela, e incluso gasolina, con la que CITGO había auxiliado eventualmente al país en los últimos años.

Colas por gasolina, cuarentena y contingencia

Para diversos medios internacionales, las referencias al bloqueo sobre Venezuela vuelven al ruedo al volverse evidentes las tremendas colas por gasolina, señalando ello como un signo de colapso.

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Misión Verdad accedió a una fuente fiable en la industria petrolera venezolana, la cual en condición de resguardo de su identidad, indicó que, aunque las maniobras de cerco económico son inocultables, también es cierto que la limitación en el flujo de combustible es deliberada.

Se trata también de acciones de “racionamiento” y “limitación del suministro” desde las plantas de llenado, hasta las estaciones de servicio, con el propósito de surtir combustible “solo a usuarios esenciales”, a saber “unidades de transporte que cuenten con salvoconducto para transportar alimentos, para transportar medicinas y prestar servicio de transporte público”.

Según el funcionario, esta acción se estaría aplicando “tal como lo ha ordenado el gobierno, así que a nadie le debe sorprender que se limite el tráfico de vehículos particulares”.

Agregó la fuente que la medida estaría alineada con la intención de “reducir la movilidad vehicular” y, con ello, el flujo de personas, como parte de las medidas de cuarentena social aplicadas por el Ejecutivo venezolano.

La industria petrolera venezolana se encuentra en una etapa de contingencia permanente. Ha indicado la fuente que “los efectos del cerco económico son impredecibles, no sabemos qué puede pasar mañana y por eso debe aprovecharse la cuarentena para un uso muy racional de la gasolina y apertrecharnos en las medidas de las posibilidades… El país desde hace mucho no cuenta con acumulación de inventario y no estaría mal hacerlo ahora, así sea en niveles mínimos…”, concluyó.

— Somos un grupo de investigadores independientes dedicados a analizar el proceso de guerra contra Venezuela y sus implicaciones globales. Desde el principio nuestro contenido ha sido de libre uso. Dependemos de donaciones y colaboraciones para sostener este proyecto, si deseas contribuir con Misión Verdad puedes hacerlo aquí<