Dom. 21 Abril 2024 Actualizado Viernes, 19. Abril 2024 - 20:53

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La aeronave, con matrícula YV3531, viajó al país del norte desde Ezeiza el pasado 12 de febrero (Foto: Archivo )

No fue un simple robo: consumado crimen contra Emtrasur

Recientemente fueron publicadas unas imágenes donde se corroboraba que el avión de la empresa venezolana Emtrasur (Empresa de Transporte Aerocargo del Sur), secuestrado por Argentina y robado por Estados Unidos a mediados de febrero, estaba siendo desarmado en un aeropuerto de Florida, acción que daba fin a uno de los thrillers sobre violación del Derecho Internacional más elocuentes de los últimos tiempos, que además de incluir secuestro, robo y destrucción, devela el servilismo de ciertos gobiernos en la región de América Latina y el Caribe y la arbitrariedad de Washington en su relacionamiento internacional.

Todo empezó el 8 de junio de 2022 cuando las autoridades argentinas retuvieron el avión Boeing 747-300M, propiedad de Venezuela. En ese momento empezó una tortuosa lucha por tratar de liberar a la tripulación venezolana-iraní secuestrada sin motivo y rescatar un bien nacional usado para el transporte de insumos a la nación.

La cronología del pillaje gringo y todo el entramado imperial que subyace fue sistematizado por esta tribuna el pasado 12 de febrero, cuando la aeronave voló con destino a Estados Unidos.

Durante un año y medio el mundo fue testigo de todos los delitos que se cometieron. Y no importaron el Derecho Internacional Público, las leyes internacionales concernientes a aeronáutica civil internacional ni, incluso, el respeto a los derechos humanos que frenaran la pulsión criminal de Estados Unidos.

Quedó demostrado que las leyes estadounidense operan extraterritorialmente como leyes universales de obligatorio cumplimiento. No obstante, sin el servilismo y complicidad de gobiernos alineados irracionalmente con los Estados Unidos, tales situacionesno podrían operar.

Con el cambio de gobierno en Argentina tras la victoria del ultraderechista Javier Milei, se aceleraron los permisos de la justicia local del país suramericano para extraditar la aeronave a Estados Unidos, esperable de un mandatario que prometía ser complaciente desde antes de ser electo.

Ninguna de las infinidades de requisas al avión arrojó que se estuviera cometiendo alguna infracción, tampoco las que se hicieron contra los 19 tripulantes, quienes después de varios meses de secuestro tuvieron que ser liberados porque estaba más que comprobado que eran inocentes.

La forma de la delincuencia

Estados Unidos tiene un historial criminal, pero lo más destacable de todo el proceso de pillaje respecto al avión Emtrasur fue el "raterismo" de poca monta que aplicó, lo que de alguna manera simboliza y refleja lo ilegítimo de su comportamiento.

Si bien desde hace semanas se rumoraba que la aeronave sería llevada a Estados Unidos, actuaron como la delincuencia común. A continuación, algunos datos que soportan esta afirmación:

  • El avión despegó de Ezeiza en la madrugada.

  • Usaron otra matrícula para ocultar que se trataba del avión de Emtrasur.

  • Al pasar por Tucumán hacia el Pacífico apagaron el trasponder que es el sistema de comunicaciones.

  • Aparentemente sobrevoló Colombia como si fuera un avión militar.

  • Aterrizó en Estados Unidos, en un aeropuerto de Florida, Dade-Collier, antes del mediodía del lunes. Es un aeropuerto de entrenamiento.

  • Usaron la ruta del narcotráfico por donde circulan enormes cantidades de droga con destino a Estados Unidos.

  • Con actitud fanfarrona se mostraron triunfantes por el botín incautado. “Mahan Air (la empresa iraní que le vendió el avión a Venezuela) violó nuestras restricciones de exportación. Ahora es propiedad del gobierno de los Estados Unidos”, dijo Matthew Axelrod, subsecretario de Control de Exportaciones, al concretarse la piratería.

El destino final del avión venezolano fue el desguazadero a las afueras de Miami, a cargo del gobierno estatal. Desde este miércoles 28 de febrero han circulado videos de como está siendo picado y destruido, una pulsión mórbida que deja entrever la naturaleza psicópata y decadente del imperio estadounidense.

Más allá del acto de pillaje, la destrucción de un avión que estaba cien por ciento operativo tiene una carga simbólica y una narrativa inequívoca para quienes tratan desde una visión soberana sortear los obstáculos que implican las sanciones impuestas por Estados Unidos. Seguramente, más temprano que tarde, se sumaran aeronaves a la flota de Emtrasur que fortalecerán sus operaciones comerciales y humanitarias; no obstante, lo que no podrá borrarse es la arbitrariedad en el comportamiento estadounidense, que cada vez socava más su liderazgo y predomino mundial.

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